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LOS TRES REQUISITOS PARA LA VICTORIA

Escrito y no publicado

Diciembre, 1955

LOS TRES REQUISITOS   

 

11 CODIGO SIMBOLICO N° 2

 

Impreso en los

Estados Unidos de Norteamérica

 

 

 

 

LOS TRES REQUISITOS PARA LA VICTORIA

De tiempo en tiempo, tal como el Señor dirige la obra, será el privilegio de El Código Simbólico publicar ciertos sermones dados por el desaparecido Hno. V.T. Houteff a través de los años antes de que las Series de las Llamadas Oportunas comenzara. Estos sermones   serán

juiciosamente seleccionados basándose en las aplicaciones corrientes de nuestras necesidades presentes, de la colección más completa de las notas existentes de sus predicaciones desde 1929. Estos discursos probarán que son tan alentadores y de ayuda y quizá aún más oportunos a la vista del cierre de la fase final de la obra a favor de la iglesia de lo que fueron cuando se presentaron.

El sermón seleccionado para esta edición, es el que el siervo de Dios dio el 13 de mayo de 1944:

Meditación para la Oración: “Había llegado el momento en que los discípulos que estaban más estrechamente relacionados con Cristo debían unirse más directamente en su obra, para que estas vastas muchedumbres no quedaran abandonadas como ovejas sin pastor. Algunos de esos discípulos se habían vinculado con Cristo al principio de su ministerio, y los doce vivían casi todos asociados entre sí como miembros de la familia  de Jesús. No obstante, engañados también por las enseñanzas de

los rabinos, esperaban, como todo el pueblo, un reino terrenal. No podían comprender las acciones de Jesús. Ya los había dejado perplejos y turbados el que no hiciese esfuerzo alguno para fortalecer su causa obteniendo el apoyo de sacerdotes y rabinos, y porque nada había hecho para establecer su autoridad como Rey de esta tierra. Todavía había que hacer una gran obra en favor de estos discípulos antes que estuviesen preparados para la sagrada responsabilidad que les incumbiría cuando Jesús ascendiera al cielo. Habían respondido, sin embargo, al amor de Cristo, y aunque eran tardos de corazón para creer, Jesús vio en ellos a personas a quienes podía enseñar y disciplinar para su gran obra. Y ahora que habían estado con él suficiente tiempo como para afirmar hasta cierto punto su fe en el carácter divino de su misión, y el pueblo también había recibido pruebas incontrovertibles de su poder, quedaba expedito el camino para declarar los principios de su reino en forma tal que les ayudase a comprender su verdadero carácter". - El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 9.

De esta lectura podemos ver qué hace un Cristiano antes de su conversión, y esta tarde vamos a estudiar más de lo que hace un Cristiano después de su conversión.

He. 11:1, 4, 5, 7, 8, 20-23, 31 - “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve... Por la fe

Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó  testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto,  tuvo testimonio de haber agradado a Dios... Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con  temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene  por  la  fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba...  Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú   respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey... Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo

recibido a los espías en paz.

Esto es lo que la fe obró en los ejemplos  que leímos ahora, pero algo más se necesita a parte de la fe.

Nm.      13:20  –  “...y  esforzaos,  y tomad  del  fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas".

A los doce espías que envió Moisés a investigar a Canaán se les ordenó que fueran valientes. Si todos los espías compartieran el coraje que Moisés había poseído todo el tiempo, ellos no hubieran sido tentados por la incredulidad en ese tiempo. No solamente los diez espías desalentados, sino toda la multitud de Israel excepto dos que eran de más de veinte años de edad cuando salieron de Egipto, murieron fuera de la tierra prometida por su falta de coraje. ¡Qué derrota tan costosa! Aquí podemos ver también que es tan fatal creer en un informe desalentador traído por otros, como lo es hacer el informe. Cuarenta años más tarde, Josué envió nuevamente a dos hombres a “ver” en secreto a Canaán y este fue su informe:

Jos. 2:23, 24 – “Entonces volvieron los  dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les

habían acontecido. Y dijeron a Josué: el Señor ha entregado toda la tierra en nuestras  manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros".

Este es el informe de estos dos espías. Fue un informe dado con coraje. Los hombres de Dios se dieron cuenta de que Dios les había entregado la tierra cuando vieron que los corazones del pueblo se desmayaban por ellos como está registrado en el testimonio de Rahab:

Jos. 2:8-11 – “Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: Sé que el Señor os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que el Señor hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque el Señor vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra".

Sí, todos los habitantes de Jericó perdieron su valentía y éste fue el principio de su derrota.

Para que los Cristianos sean victoriosos, tienen que poseer (1) fe - Hebreos 11; (2) coraje - Josué 2; (3) acción - Éxodo 14.

Ex. 14:11-16 – “Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto".

“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos".

“Entonces  el  Señor  dijo  a  Moisés:  ¿Por     qué  clamas a mí? Di a los hijos de Israel que

marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco".

Aquí vemos un cuadro de todo Israel sin valor justo en un tiempo cuando ellos más lo necesitaban. Para resolver su problema, ¿les ordenó el Señor inclinarse y orar? - No, la orden fue que tenían que salir adelante, que Moisés primeramente levantaría su vara y extendería hacia delante su mano para dividir el mar, para que la multitud atravesara por en medio del mismo. Para todo el razonamiento humano esta orden hubiera parecido absolutamente tonta a la vista de su dificultad, pero Dios sabía de que trataba todo esto. Sabía lo que hacía cuando los llevó allí también. Estaba a punto de hacer que ocurriera un evento tan grande que haría temer a los paganos y de esta manera haría posible que el pueblo de Dios se tomara la tierra de la promesa y también para librarlos de la persecución de los egipcios.

Esta lección muestra que la fe infalible, el coraje y la acción es la cooperación que se le pide al Cristiano convertido en cada paso de avance en el camino guiado por Dios y siempre trae el éxito.

Los Madianitas también perdieron su valentía y fueron derrotados. Sí, el desaliento trae la derrota. El desaliento es una de las trampas

del Diablo para traer la derrota al pueblo de Dios si ellos así lo permiten.

En los días del rey Belsasar hubo una guerra en la cual los Medos y los Persas querían atravesar las paredes de Babilonia y ponerla bajo su dominio. Usted recordará que los Babilonios de repente fueron derrotados porque se confiaron demasiado. ¡Sí, ellos pusieron toda su confianza en sus fuertes paredes!

Para traer esta lección a nuestro tiempo, encontramos en las Sagradas Escrituras que la causa de la caída de los Laodicenses se debe a la operación del mismo principio que llevó a Babilonia a su derrota - confianza excesiva. Sí, dicen que tienen toda la Verdad y no tienen necesidad de mas, aunque Dios dice que son “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos". De esta manera han caído en la trampa que el Diablo les ha puesto.

En una guerra usted sabe que cada lado trata de confundir a su enemigo desmoralizándolo con en fin de debilitarlo y haciendo así su victoria más fácil. Y cuando planean sus ataques e invasiones, intentan hacerlas en los lugares que ellos piensan el enemigo menos sospecharía.

En la guerra espiritual, el Adversario del Cristiano no se duerme. Él también busca la oportunidad de derrotar su

coraje y su moral y así se asegura de ocasionar su derrota como lo hemos visto demostrado en los ejemplos que hemos citado hoy. Y no piense ni por un momento que él no está buscando el punto vulnerable en nosotros también, para que pueda dar el golpe y ocasionar nuestra derrota. Esperaríamos su ataque viniendo del lugar me- nos esperado. Así que, a no ser que nosotros sepamos cual es nuestro punto más débil, ¿cómo podríamos saber donde nos va a atacar el Diablo?

El enemigo ha hecho que los Laodicenses crean que no tienen necesidad de más Verdad, que tienen toda la Verdad necesaria para llevarlos a las puertas celestiales, a pesar de que Dios declara que ellos tienen necesidad de todo y están a punto de ser “vomitados”. (Ap. 3:16).

Ahora, nosotros estamos enriquecidos con la Verdad si hemos estudiado y asimilado lo que se nos ha dado, porque hemos logrado que esté disponible para nosotros “el oro refinado en fuego”, que podemos ser ricos, el “colirio“ para que “podamos ver", y las “vestiduras” con las que podemos ser cubiertos (Ap. 3), y el “aceite extra” para que nuestro camino sea iluminado (Mt. 25). Por eso el diablo no nos va a atacar por donde atacó a los Laodicenses, pero él nos dirá que tenemos poca Verdad. Él hará esto de cualquier forma. Los testimonios de algunos que oí anoche mostraron justamente eso. Dichos testimonios no

infundirán coraje a nadie, sino más bien traerán desaliento. Cualquiera que viene a una reunión y manifiesta desaliento, es una segura señal de su propia bancarrota espiritual, su derrota personal.

¿Y qué clase de testimonio das tu diariamente en tus asociaciones con otros por palabra o por escrito?

Hay sólo un camino, pero tiene dos lados: A  un lado están los Laodicenses diciendo, no temas, todo  está bien. Vi algunos Davidianos anoche en el otro lado del camino desalentados con todo. Ninguno es correcto. Ninguno confía en Dios.

1Ti. 3:7,8 – “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo. Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez …".

Sí, el hombre al servicio de Dios tiene que ser capaz de traer un buen informe de sí mismo y no tener que ser falso - él no debe traer una mezcla de informes buenos y malos, los cuales en casi cada caso  están calculados para servir a

sus propios intereses egoístas, o reflejan su baja condición espiritual. Cuando uno comienza a dar malos informes, está seguramente cayendo en la trampa del Diablo o esto es un indicio de que ya

ha caído en la trampa.

Stg. 2:17-20 – “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Más quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?”

La única forma de mostrarle nuestra fe a otros es a través de nuestras acciones, nuestras obras.

¿Qué significa confesar nuestras faltas unos a otros?- Hacemos esto cuando corregimos nuestras faltas con aquellos a quienes hemos influenciado equivocadamente. Pero anoche esto no fue lo que escuchamos en los testimonios que se dijeron. El Cristiano convertido siempre tiene un buen informe; él es un hombre de fe, coraje y trabajo; él es un Davidiano de verdad.

Ap. 12:10, 11 – “Entonces oí  una  gran  voz  en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio

de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte".

Nos corresponde a nosotros ir adelante con éstos a quienes se les dará una segura y completa victoria  sobre el Maligno. Que nadie por lo tanto caiga en la trampa que él nos ha puesto.

 

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