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A los Davidianos de Todas Partes

Enero-Febrero,1955

 

 

10 CODIGO SIMBOLICO N° 3, 4

 

 

Impreso en los

Estados Unidos de Norteamérica

 

 

 

A LOS DAVIDIANOS DE TODAS PARTES

 

Nuestro mensaje enseña que la verdad es siempre progresiva y se nos exhorta que progresemos con ella. El siervo del Señor nos anima con estas palabras:

 “Al recapacitar en nuestra historia pasada, habiendo recorrido cada paso de su progreso hasta su situación actual, puedo decir: ¡Alabemos a Dios! Mientras contemplo lo que Dios ha hecho, me siento llena de asombro, y confianza en Cristo como nuestro líder. No tenemos nada que temer por el futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido". – Testimonios para los Ministros, p. 31.

 Con el pensamiento en nuestra mente de que no tenemos nada que temer por el futuro, podemos animarnos y seguir adelante sin importar lo que venga. Aunque los hijos de Israel no sabían con qué habían de enfrentarse día tras día en su experiencia, del mismo modo nosotros no sabemos qué nos traerá nuestra experiencia día tras día. Todavía sabemos que Dios es nuestra segura guía y apoyo en cada tiempo de necesidad.

 Y ahora es con la tristeza natural en nuestros corazones que anunciamos la triste noticia que después de algunos años de una quebrantada salud, el Hermano Houteff falleció el Sábado 5 de febrero a las 12:05 a.m., en el Hospital Hillcrest en Waco.

En Su providencia, el Señor permitió que el Hermano Houteff descansara de su sufrimiento. Sabemos que esta fue la voluntad de Dios y no hubiéramos querido hacerlo diferente. La promesa, “y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro. 8:28), es muy alentador para nosotros especialmente en este tiempo, y confiamos en el Señor que todo resulte de acuerdo a Sus planes. Continuamos con la obra por la cual hemos sido llamados cada uno de nosotros y confiamos que Dios estará con nosotros como lo estuvo en el pasado.

 Cuando los hijos de Israel pasaron por una experiencia similar, el Señor les aseguró que “... estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente..". (Josué 1:5, 6). Que podamos todos sujetarnos de estas promesas y continuemos en la verdad que el Señor nos ha traído en esta hora crucial de la historia del mundo y que estemos entre aquellos que heredarán el reino preparado para nosotros desde la fundación del mundo.

 Encontramos en el Espíritu de Profecía la siguiente amonestación apropiada para nosotros como pueblo en este tiempo:

 “El divino mandato era, ‘¡Vayan adelante!’ Ellos no tenían que esperar hasta que el camino estuviera despejado y que pudieran comprender el plan completo 

de su liberación. La causa de Dios es hacia adelante y El abrirá el camino delante de Su pueblo..".

“La voz del Señor convidando a sus fieles a ‘ir adelante’ frecuentemente prueba su fe al máximo. Pero si ellos posponen la obediencia hasta que cada sombra de incertidumbre sea removida de su entendimiento y no haya ningún riesgo de fracaso o derrota, nunca proseguirán adelante. Aquellos que piensan que es imposible ceder a la voluntad de Dios y tienen fe en sus  promesas hasta que todo esté claro y evidente delante de ellos, nunca cederán. La fe no es la certeza del conocimiento; ésta ‘es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve..".Testimonios’, Vol. 4, p. 25-28 en inglés.

 Nuestra obra ha sido claramente puesta delante de nosotros. Es importante que en un esfuerzo concertado y constante emprendamos los negocios de nuestro Padre al llevar el mensaje no sólo de buenas nuevas, sino también de advertencia para el impenitente especialmente cuando su vida eterna está en riesgo.

 Un movimiento “Vayan adelante” que levanta el corazón, suscrito por el Señor y empezado por el Hermano Houteff continúa en operación. Sabemos que éste es el programa de “cacería” (Jer. 16:16) y a medida que éste avanza aún ahora, estamos impresionados con esta cita que ustedes reconocerán que viene de la carta de Jezreel No. 6: “Esto, notan ustedes no es el Hermano Houteff, sino el Movimiento Laico, imbuido con el Espíritu y trabajando".

 Todo está enfocando hacia un significado nuevo y más grande del Movimiento Laico ordenado por el Señor que ha sido traído a nuestra atención en los meses recientes. Así, bajo la mano guiadora del Señor, esta obra avanzará de

victoria en victoria en un movimiento final que en la justicia del Señor acortará la obra.

 ¡Qué reto! ¡Qué esperanza! Nuestra oración es que ni un sólo Davidiano caiga en el pozo fatal del Laodiceanismo en una hora solemne como ésta. Por el contrario, es imperativo que cada uno de nosotros tenga una nueva esperanza en el hecho de que podamos tomar parte en esta por siempre tan gloriosa victoria final en Jesús y Su verdad. Que permanezcamos entonces firmes y fieles a nuestra creencia, nunca vacilantes, nunca dudando pero apresurándonos hacia un hogar en el reino de Dios que está pronto por venir.

 En conclusión, deseo darle la bienvenida a su continua correspondencia en la cual usted puede sentirse libre de dar a conocer sus necesidades y problemas, sus alegrías y tristezas y nosotros haremos lo mejor de nuestra parte con la ayuda del Señor para servir sus intereses. Sobre todo, manténgannos en sus oraciones para que siempre seamos mayordomos sabios y fieles sobre los bienes del Señor.

Quedo de ustedes sinceramente apoyándonos

completamente en el Señor todo el tiempo

REPOSO

 

Este Sábado de mañana, sale la luz del sol,

   Para encontrar llorando al Monte Carmelo.

Los arbustos y los árboles con sus hojas hacia abajo

   Por uno que ahora está durmiendo.

 

Concédele un momento de ligero reposo,

   Un momento de sueño que él está tomando.

Las gotas de lluvia caen como una segura promesa

   De la cosecha a su despertar.

 

No lloren por él, su vida está sellada,

   Este es Dios quien lo sostiene firme.

Un pequeño descanso, entonces el trabajo comienza,

   La perspectiva es ancha y vasta.

 

Dejemos que aquellos que le aman continúen

   El propósito a toda vista,

La causa por la cual él se entregó,

   Nuestra carga, para verla terminada.

 

A aquellos que él amó, una fe legada

   Tan fuerte como bandas de hierro,

Haciendo posible por la gracia de Dios

   Ver la labor de sus manos.

SERVICIO FUNERAL

para

VICTOR T. HOUTEFF

EN

Centro del Monte Carmelo

Waco, Texas

Febrero 9, 1955

3:00 P.M.

 

* * * * * * *

Preludio ----------------------------------- Carol Goff, Organista

Escritura y Oración --------------------------------  E. T. Wilson

Solo - “Detrás de las Nubes” -----------------  Bruce La Hey

Obituario ----------------------------------------------  E. T. Wilson

Poema y Sermón -----------------------------  Merritt W. Wolfe

Solo - “La Oración del Señor” ----------------  Bruce La Hey

Final ---------------------------------------  Carol Goff, Organista

 

ENTIERRO

 

Escrituras ---------------------------------------  Merritt W. Wolfe

Oración -----------------------------------------------  E. T. Wilson

Debido al hecho de que la capilla no estaba adecuada para acomodar a tantos hermanos y amigos que vinieron para los servicios de los diferentes estados, el servicio funeral se llevó a cabo en el espacioso edificio de publicaciones recién construido. El interior del edificio era sencillo pero hermosamente arreglado para la ocasión.

 

OBITUARIO

 

Victor Tasho Houteff nació en Raicovo, Bulgaria, el 2 de Marzo de 1885 y murió el 5 de Febrero de 1955 en el Hospital Hillcrest en Waco, Texas. Le sobreviven su esposa Florence Houteff; tres hermanos, Nick Houteff de Milwaukee, Wisconsin, Leo y Theodore Houteff de Bulgaria; tres hermanas, la Sra. Marie Starbovo, la Sra. Anna Demeter y la Sra. Fimea Gavrealoff, todos de Bulgaria.

 La primea afiliación religiosa del Hermano Houteff fue con la Iglesia Ortodoxa Griega. En 1907 vino a los Estados Unidos. Algunos años más tarde, estando en el negocio de hotelería en Rockford, Illinois, aceptó la fe Adventista del Séptimo Día y fue bautizado. Pronto después de allí, se mudó a Los Angeles, California, en donde estuvo involucrado en el trabajo de ventas. Fue reconocido por sus socios como uno que practicaba su religión en la dirección de sus negocios.

 Como un fiel asistente a la iglesia tomó parte activa en muchas tareas de la iglesia y fue generoso en su apoyo a la obra. En su capacidad como maestro de Escuela Sabática en los años 1928 y 1929 probó estar dotado e inspirado en su presentación de las lecciones, tanto así que miembros tras miembros de la iglesia se agolpaban en su clase hasta que finalmente se hizo necesario que sostuviera sesiones especiales en una casa privada.

 Como resultado, en 1930 el Hermano Houteff escribió La Vara del Pastor, Vol. 1, la primera de una serie de publicaciones de las cuales él es el autor.

En el año de 1934 estableció La Asociación Publicadora Universal, y también las Oficinas Generales  de lo que ahora se conoce como LA ASOCIACIÓN GENERAL DAVIDIANA DE LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DIA. Su siguiente libro se tituló La Vara del Pastor, Vol. 2, seguido a través de los años de 24 folletos, un periódico llamado El Código Simbólico y las Llamadas Oportunas consistente de 98 panfletos.

 En 1935 el Hermano Houteff trajo las oficinas generales de la asociación, junto con La Asociación Publicadora Universal al Centro del Monte Carmelo en Waco, Texas. Fue aquí dos años más tarde  en enero 1 de 1937que se unió en matrimonio con la señorita Florence Marcello Hermanson, que se mantuvo fiel al lado de su esposo en 

la enfermedad y en la salud y compartió las pesadas cargas de su trabajo.

 

Entre los muchos proyectos inaugurados bajo la hábil dirección del Hermano Houteff está el Centro del Monte Carmelo con sus diferentes departamentos, incluyendo  la Casa de Descanso, el Dispensario, la Asociación Mercantil Internacional, el Instituto Levítico-Davidiano y la Subdivisión de la Orilla del Lago y la gloriosa bandera del reino.

 

Sirviendo a través de los años con sus capacidades, muy numerosas para ponerlas en una lista, y entregándose por entero a la obra del Señor, el Hermano Houteff durante su vida no descansó en sus esfuerzos incansables para cumplir su gran llamado. Y ahora el Señor ha visto conveniente dejar que nuestro amado hermano, después de varios años de quebrantada salud, descanse por un momento. “Estimada es a los ojos del Señor la muerte de sus santos". (Sal. 116:15).

SERVICIO FUNERAL 

PARA EL 

HERMANO HOUTEFF

 

A medida que continuamos con este servicio conmemorativo con honor y respeto por él que dio una gran medida de devoción a la causa del Señor por Su iglesia aquí en la tierra y que está ahora momentáneamente durmiendo, leeré de los escritos del dulce cantor de Israel.

 “El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré por largos días". (Salmo 23)

 Estas palabras son una expresión eterna de la esperanza de los siervos del Señor. David, el rey de Israel, comparándose el mismo a un cordero con el Señor como su pastor, fue capaz de ver más allá de los misterios de su vida mortal y con una inconfundible claridad fue capaz de decir, “Si, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno". ¿Por qué?

Por que el Señor fue su pastor; y la Vara del Pastor y Sus colaboradores le reconfortaron. Y él tenía la seguridad y estaba bien preparado para declarar que él podría morar en la casa del Señor, su Pastor, por largos días.

Si el David de antaño, con todas sus pruebas, tentaciones, acosos y derrotas fue capaz por fe en la palabra de Dios solamente de mirar hacia el futuro y declarar una esperanza tan permanente, estoy seguro que el que está tomando este corto descanso ahora tenía la misma esperanza. Cierto, de hecho, el Hermano Houteff ha peleado una buena batalla, ha mantenido la fe.

 Corazones honestos alrededor del mundo se han regocijado con sus enseñanzas. Estas han sido en sus bocas tan dulces como la miel, dulce en sus labios con una promesa sin amarguras y desilusiones. Estas almas honestas se han estado regocijando en la verdad aún como el trigo, que mientras está en el campo, se alegra con la lluvia tardía que el Señor envía para madurarlo y para prepararlo para la cosecha final y que finalmente es colocado en el granero del Maestro. Pero mientras muchos se regocijan a través de lo largo y ancho de la tierra, también están aquellos que han estado temblando debido a la firme denuncia de sus pecados y a la deshonra que han traído a la casa de Dios. Aún como en los tiempos antiguos, cuando el antiguo Israel bajo el rey Acab tembló por las palabras de Elías desde el antiguo monte Carmelo, así ha temblado el Israel moderno hoy, y están todavía temblando.

 No hay una fosa tan profunda ni una tumba tan poderosa que sea capaz de silenciar a la “voz” que clama

 

 

a la “ciudad”, y que dentro de poco tiempo el clamor de victoria sonará de un confín a otro de la tierra y a través de todas las ciudades de Israel: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?". (1ª Co. 15:55).

 Hoy Carmelo y su gran familia se lamentan. Nos lamentamos por la pérdida de un esposo, de un hermano, de un compañero de trabajo y de un líder real. Pero no nos lamentamos como otros, porque vemos que Dios, quien sostiene la tierra en la palma de Su mano, está simplemente haciendo Su voluntad a Su propio modo.

 Fuera de los fuegos de la enfermedad y el sufrimiento, el Señor traerá salud y pureza, un manto de justicia y una corona de oro que será pronto puesta en la cabeza. Aquellos que han estado asociados con el Hermano Houteff saben que trabajó por fe, así como los siervos de ayer del Señor trabajaron y que encontramos registrados en el capítulo once de Hebreos.

 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron

niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los Egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros". (He. 7, 8, 23, 27, 29, 30, 39, 40).

 Por lo tanto estamos comprometidos en una obra que en sus comienzos no tenía nada en el sentido material con que comenzar. Se comenzó con fe en la palabra de Dios. Se estableció con esperanza y prosperó a través del ejercicio de la caridad. Y así es que por fe debemos continuar hasta que la obra esté completa. No hay un alto. Sabemos también que el objetivo constante y el propósito del Hermano Houteff era el de lograr terminar su obra. Todavía estaba trabajando y planeando su trabajo cuando fue llevado a su corto descanso. Confiamos que su esperanza está también expresada en las palabras de otra que también descansó mientras estaba realizando la obra del Señor. Antes de morir ella expresó su esperanza en estas palabras que ustedes reconocerán en Testimonios para la Iglesia, Vol. 7, p. 20.

 “...Su obra y la mía, no terminará con esta vida. Podremos descansar en la tumba durante breve tiempo; pero cuando se escuche el llamado, asumiremos de nuevo nuestro trabajo en el reino de Dios".

La autora de esta cita, mientras vivía, tenía la esperanza de que aunque su obra de convertir pecadores a la justicia pudiera terminar temporalmente mientras ella descansaba en la tumba por un corto tiempo, sin embargo, el día viene cuando ella deberá ser sacada de esa tumba y emprenderá su obra una vez más en el Reino de Dios. Ese momento está acercándose cuando los santos dormidos resucitarán y convertirán a los pecadores a la justicia, está claramente indicado en las Escrituras, registrado en el capítulo doce de Daniel, versículos 2 y 3.

 “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad".

Aquí la Inspiración predice que viene un día cuando la resurrección ocurrirá y aquellos que traigan a muchos a la justicia brillarán como las estrellas para siempre. Puesto que esta era la esperanza de estos dos de quienes he hablado, que saldrían y retomarían su obra una vez mas, esto debe ser que mientras la misericordia pacientemente se dilata, el Señor va a llamar  de las tumbas a Sus santos dormidos, a los fieles, y saldrán y traerán a muchos a la rectitud. Esta es la forma como ellos emprenden su obra nuevamente. Tuvieron un trabajo una vez, lo dejaron a un lado temporalmente, y ahora lo retoman una vez más. No una nueva obra, sino la anterior puesta aun lado y entonces la emprenden de nuevo. Esta es una de las verdades que el Hermano Houteff ha apoyado, que él ha enseñado y que ha ayudado a hacer a un Davidiano

Adventista del Séptimo Día.

 Si hay algunos quienes se pueden beneficiar del servicio de hoy, esos somos nosotros, aquellos que estamos todavía viviendo, aquellos que todavía tenemos un espacio de tiempo delante de nosotros, ya sea corto o largo.

 Y aquellos que han venido aquí por honor y respeto a él que está descansando ahora, cualquiera que sea pueda ser su creencia, yo diría, “Viva su religión, produzca para los demás,  no sea solamente un consumidor para beneficiarse usted, porque en la Cristiandad de hoy hay demasiados que son sólo consumidores para beneficiarse ellos". Esta también fue la enseñanza y la práctica del hermano  Houteff de que debía producir más para los demás, que lo que pudiera consumir para sí mismo. Y para nosotros que quedamos y que nos hemos unido en esta “obra final para la iglesia” leeré los versículos que contienen el último encargo que nos dio nuestro líder. Estos están registrados en Jeremías 16:14-16. En el versículo 14 la inspiración está hablando, refiriéndose al Señor como el Señor que en una ocasión había sacado a Israel de la tierra de Egipto.

 “No obstante, he aquí vienen días, dice el Señor, en que no se dirá más: “Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto". (Jer. 16:14).

 Antiguamente era la costumbre del pueblo decir Vive ahora el Señor que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, pero el día viene cuando eso no se dirá más. “Pero, El Señor vive, que sacó a los hijos de Israel de la tierra del norte,

y de todas las tierras de donde los había llevado: y Yo los traeré de nuevo a su tierra que Yo di a sus padres". Esto es algo que no ha sido hecho todavía.“He aquí que yo envío muchos pescadores, dice el Señor, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los 

cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos". (Jeremías 16:16).  

 Esta es la comisión que el siervo del Señor nos ha dado. Se nos ha dicho que el Señor comisiona a Su pueblo a ir y cazar a Israel por todo monte y por todo collado y aún por las cavernas de los peñascos y con la fortaleza del Señor lo hacemos.

 El Señor nos ha dado una obra que hacer y al que  nombró para dirigirnos en esta tarea nos ha dado el ejemplo para que cada uno de nosotros siga. El Hermano Houteff, nuestro líder, no se dio por vencido; no permitió él mismo ser vencido por el desaliento. Ni cedió a los sentimientos. Si hubiera de hablarnos a nosotros los Davidianos en esta ocasión hoy, estoy seguro que nos diría, “Adelante con el trabajo. No se detenga ante la victoria”. Nos advertiría que “no repitiéramos los errores de Israel en el pasado o los del moderno Israel, deteniéndonos cuando sus líderes fueron al descanso. Sigan adelante, no se detengan, porque yo estoy descansando. Sigan adelante; miren al Señor, el autor y consumador de la fe".  

 Ahora es el tiempo para que cada uno de nosotros Davidianos, como pueblo, creyentes de la verdad progresiva, demostremos                   

 

nuestro respeto a nuestro líder y creamos en este mensaje al dejar a un lado todos nuestros deseos egoístas y uniéndonos en un esfuerzo concertado llevemos la causa a una gloriosa victoria que pronto vendrá. La duda y la incredulidad no deberían conocerse en nuestras filas, porque como el apóstol Pablo, deberíamos decir, “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:13, 14), el establecimiento del reino sempiterno.

 Nuestro informe hoy debería ser como el de Josué y Caleb: “Estamos bien preparados para subir y tomar la tierra".

 Así como los soldados en el fragor de la batalla miran al símbolo de su nación, se llenan de valentía, se comprometen a renovarse y entonces dan un salto adelante dentro de la tarea que tienen a mano, del mismo modo hoy cada Davidiano en el Carmelo y a lo largo y ancho de la tierra debería mirar al símbolo de nuestra obra y con la emoción en nuestras voces deberíamos decir en nuestros corazones, “comprometemos nuestros corazones, nuestras mentes,  nuestras manos,  todo lo nuestro a la bandera del Reino eterno de Dios y a la Teocracia que ésta representa, un pueblo formado por todas las naciones y sujetados con las cuerdas del amor eterno, la libertad, la pureza,

la justicia, la paz, la felicidad, la luz y la vida para todos". Deberíamos tener un coro lleno de gozo en nuestros labios tal como éste, “Adelante, adelante, este es el mandato del Señor; adelante, adelante, hacia la tierra prometida; adelante, adelante, que el coro suene; estamos seguros de ganar con Cristo nuestro Rey". Estoy seguro que este pensamiento en nuestros corazones es el más grande respeto que podemos

darle a aquél que el Señor ha escogido para dirigir a Su pueblo hasta aquí y que dentro de poco tiempo veremos cumplirse, “venga a nosotros tu Reino, y hágase en la tierra como en el cielo".

 Los que llevaron el féretro fueron: Alton Springer, Jimmy Worth, Dudly Goff, Stoy Poctor, Harmon Springer y Glenn Weeks. Los que llevaron el féretro como honorarios incluyeron a: Herbert Curtis, H. C. Sealy, Vanoy Smith, Jack Knipple, Sis. J. O. Conrad y J. B. Berolinger.

 ENTIERRO: “Y le dijo el Señor: Ponle por nombre Jezreel". “Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país". “Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios".

 “Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas... yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado; yo el Señor he hablado, y lo haré". “Porque el día de Jezreel será grande". (Oseas 1:4; Ez. 36:24, 28, 35, 36; Oseas 1:11).

AGRADECIMIENTO

 Las palabras son absolutamente inadecuadas para llevar mi más profundo agradecimiento por cada uno de los muchos mensajes por teléfono, telégrafo y correo y también por los encantadores arreglos florales enviados por ustedes, queridos hermanos, por la muerte de mi esposo. Y sinceramente siento que debido a que son tantos no puedo reconocer personalmente sus expresiones de fe, esperanza y condolencias individualmente.

 Sin embargo, quiero que cada uno de ustedes sepa que sus mensajes de condolencia fueron de un gran consuelo personal en los días que acaban de pasar y seré tiernamente cuidada en los días que están por delante a medida que proseguimos con la fortaleza del Señor, llevando a cabo las tareas que se nos han señalado claramente.

--Sra. Florence Houteff

FUNCIONARIOS EJECUTIVOS NOMBRADOS

 En la misma naturaleza de la divina instalación de la Asociación General Davidiana Adventista del Séptimo Día (Constitución y reglamentos de los Davidianos Adventistas del Séptimo Día, p. 6, párr. 1), la oficina del Presidente por el momento queda vacante.

 En armonía con las recomendaciones hechas por el Hermano Houteff antes de su muerte, el Concilio Ejecutivo, de acuerdo con la constitución y los reglamentos de la Asociación General Davidiana Adventista del Séptimo Día, se reunió y de forma unánime aprobó y adoptó las siguientes resoluciones.

 Que la Sra. Florence Houteff sea nombrada y elegida para el cargo de Vice-Presidente de la Asociación General Davidiana Adventista del Séptimo Día;

 Y que T. O. Hermanson sea nombrado y elegido como miembro del Concilio Ejecutivo.

 También fue elegido para un cargo J. O. Conrad para reemplazar a la Sra. Florence Houteff como Secretaria Ejecutiva.

 Los miembros del Concilio Ejecutivo incluyen a: Sra. Florence Houteff, Vice-Presidente de la Asociación; J. O. Conrad, Secretaria Ejecutiva; Sra. S. Hermanson, Tesorera; M. W. Wolfe; C. W. Helman; A. Quakenbush; G. W. Saether; T. O. Hermanson.

Y ahora, que damos otro paso adelante con la verdad creciente, haciendo todas las cosas “decentemente y en orden”, que nada nos aparte de nuestro objetivo, trayendo esa reforma entre el pueblo de Dios que es un requisito para el sonido de la “llamada a la hora undécima", el Fuerte Pregón, a través del cual serán reunidos todos los santos en el reino “que no será jamás destruido... desmenuzará y consumirá a todos estos reinos". (Dn. 2:44)

 

UNIDAD ENTRE LOS CREYENTES

A lo largo y a lo ancho se ha hablado mucho acerca de la unidad en y entre las organizaciones cívicas, las iglesias, los estados y las naciones. Aún los elevados ideales de un mundo y una iglesia retan a la mente moderna. Y aunque esta ardiente preocupación por la unidad es una de las más nobles y más poderosas entre los hombres, sin embargo a menos que esta sea Cristo céntrica, es uno de los más sutiles engaños, la más pura de las vanidades. La unidad redentora de la hermandad en Cristo es la necesidad suprema tanto de la iglesia como del mundo y es el bien supremo que la inspiración exalta como en el Salmo 133:

 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!   Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía el Señor bendición, Y vida eterna".

 Siendo así infinitamente “bueno” y “placentero” para el alma ahora y un requisito para la “vida eterna”, esta unidad vital será por lo tanto de una importancia máxima para cada verdadero Davidiano Adventista del Séptimo Día. En efecto, este será su eterno ideal y meta.

 La medida de la unidad que logremos no será el resultado del azar, sino que vendrá a medida que concientemente cumplamos con los requerimientos progresivos, advertencias e instrucciones que el

Señor nos dé. Necesariamente debemos entonces estar como nunca apercibidos muy de cerca de lo que justamente el mensaje de Dios enseña hoy. Es tan esencial que por lo tanto lo estudiemos y lo asimilemos hasta que llegue a ser la parte controladora de nosotros. Se le dijo a Ezequiel que comiera el libro (Ezequiel 2:9, 10; 3:3). Debemos hacer lo mismo. Sólo así se puede obtener la unidad.

 “¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que el Señor vuelve a traer a Sion". (Is. 52:8).

 Aquellos que no comen el libro y canten juntos, engendran desacuerdos, disputas y confusión en nuestras filas. De allí la necesidad imperativa de que sepamos lo que enseñamos y de que enseñemos solamente lo que sabemos; y que cumplamos exactamente con lo que el mensaje enseña y requiere; y que nos mantengamos apartados de los escritos no inspirados. Solamente estos esfuerzos serán bendecidos por Dios.

 Además, si tuviéramos la unidad salvadora por la cual Cristo oró, debemos guardar nuestros labios y apartar nuestras lenguas de la murmuración y el hablar mal de nuestros hermanos, porque este es el propósito estudiado de Satanás para confundir y desunir a las filas de Cristo.

Amados, no es la oposición de los Laodicenses la que es nuestro mayor peligro. En su lugar ésta es la envidia, los celos, las sospechas, el orgullo, los pensamientos malignos y las conjeturas que pudieran estar entre nosotros. Esto es lo que retrasa la obra y debilita el ánimo. Así es que no presten oídos a esto. Pregunte:

Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme". (Ro. 14:4). “No juzguéis, para que no seáis juzgados". (Mt. 7:1).

 Como hermanos en la fe, miembros de una familia, con la misma esperanza del reino, prosigamos juntos ahora, luchando, orando y trabajando por el amor y la unidad entre nosotros. Con cada uno en su puesto del deber dado por Dios y atendiendo estrictamente a sus propios asuntos, podremos ser más que vencedores a través de El que nos amó y se entregó por nosotros.

 

SERIES  EVANGELISTICAS

EN  EL  MONTE  CARMELO

 

Una serie de once reuniones evangelísticas llevadas a cabo en la capilla del Monte Carmelo comenzando el Viernes en la tarde, Diciembre 24 y terminando el Sábado en la tarde 1º de Enero, presentaron el tema “El Reino de Dios está Cerca".

 Las reuniones fueron organizadas por todos los Cazadores de licencia del campo y estas series probaron ser, con la guía del Señor, una de las más conmovedoras y solemnes que alguna vez se hayan llevado a cabo en Monte Carmelo. Tanto jóvenes como mayores fueron conmovidos por el énfasis colocado en la cercanía del reino de Dios y en nuestra necesidad de estar completamente preparados y listos para los eventos que pronto han de sobrevenirnos.

La asistencia a cada reunión fue buena con los visitantes aumentando nuestras filas y en una reunión hubo una desbordante multitud. Las reuniones aunque no fueron planeadas de ese modo, resultaron ser once, sin llegar al símbolo del gobierno, la número doce. Se indicó que esto pudiera ser una indicación de lo cercano que está el reino.

 El énfasis a través de las reuniones fue puesto en la brevedad del tiempo, la necesidad de ponerlo todo en el altar del sacrificio, prosiguiendo juntos de cerca en unidad y amor, y avanzando con fe a la victoria total en Cristo. Algunas experiencias breves de la labor en el campo fueron presentadas por algunos de los Cazadores revelando el progreso de la obra dirigida por Dios y de cómo el mensaje está constantemente avanzando a pesar de la continua oposición.

Aquellos que trajeron mensajes durante la serie de reuniones incluyeron a: Fred Campbell, Roy Crearer, Ray Custer, Dudley Goff, Wayne Goff, Cecil Helman, T. O. Hermanson, John P. Kelley, Jack Knipple, Hna. Stoy Proctor, O. O. Richardson, H. C. Sealy, Harmon Springer, Vanoy V. Smith, E. T. Wilson, Merritt Wolfe, Fayne Worth, Vaughn Worth y Fannie Lou Woods.

 Una reunión fue dedicada exclusivamente a la participación de los niños del Monte Carmelo. La Hna. Vanoy Smith y la Hna. Claudie Mae Woods supervisaron esta reunión con la ayuda de ilustraciones visuales. Estas lecciones gráficas ejecutadas por los niños demostraron el camino ancho a la destrucción, los caminos laterales que deben ser evitados y el camino estrecho hacia el reino.

 

EL RETO DE HOY

 

En el Sabat que precedió la orientación de la clase ministerial este otoño se dio un sermón por el Hno. Oliver Hemanson en el que revisó la obra pionera del mensaje y del Centro del Monte Carmelo.

 Las luchas y sacrificios para llevar el mensaje a Laodicea y para construir el Monte Carmelo fueron recordados cronológicamente. Junto con esto, se recordó la fiera oposición del ministerio Adventista del Séptimo Día en sus esfuerzos sin éxito para suprimir y aplastar el mensaje de Dios mientras estaba en su infancia. Él nos contó cómo a los Davidianos se les impidió entrar a las iglesias Adventistas del Séptimo Día y cómo en algunos casos fueron sacados de las mismas. Estos ataques no eran poco comunes en aquellos primeros días.

 Después de la audiencia parcializada de doce hombres con el comité de la Conferencia en 1934, se hizo un viaje a Texas en busca de una ubicación central para las oficinas generales desde donde proseguir con la obra. Los Cazadores de las tres localidades, dijo él, fueron llevados a las colinas de las orillas del lago Waco donde ahora el Centro se levanta, siendo éste el punto más alto del Condado, el sitio con el mejor escenario de Waco, las cosas que hacen a estas colinas el más deseable y distintivo lugar residencial. Los diez pioneros del Monte Carmelo llegaron de California el 24 de Mayo de 1934 en medio de la depresión y empezaron a construir este centro solamente por fe.

No había nada en el lugar sino maderos y matorrales. El hacha fue la primera herramienta que se puso en uso. La construcción comenzó primero en un edificio con una armazón muy simple para albergar las pertenencias de la institución y de los pioneros, que iban a ser traídas en camiones unos pocos días después que el grupo de los doce llegara. Los constructores al comienzo durmieron y cocinaron a campo abierto bajo los árboles. Carreteras de lodo arcilloso y pegajoso negro por donde 

caminar y conducir, agua obtenida solamente transportándola de una distancia de seis millas en barriles los primeros dos años, y más tarde en contenedores de trescientos galones, lámparas de querosén para tener luz, malas viviendas y estufas de leña fueron algunos de los obstáculos que encararon los pioneros.

 A pesar de los impedimentos a lo largo de todo el camino, el establecimiento del Monte Carmelo hizo progresos constantes. Así, mientras cientos de negocios se iban a la bancarrota, el Monte Carmelo creció y prosperó. La primera clase ministerial, los Cazadores activos que ahora están en el campo, se reunía para estudiar solamente después de un día completo de trabajo.

 El punto que el Hno. Hermanson enfatiza fue que en aquellos días la construcción del Monte Carmelo y los sellos postales con los que llevar el mensaje a Laodicea fue de primera importancia. Ahora, él señaló que la más grande necesidad la tienen los Cazadores en el campo, porque verdaderamente la cosecha de los primeros frutos es grande y está cada vez más madura.

 Se hizo un llamado a los nuevos estudiantes para que se consagren completamente y se dediquen al Señor

en su llamada de la hora undécima. Explicó que no todas las cosas serían placenteras y fáciles cuando entraran al campo de la obra, pero que el gozo de traer a un nuevo converso opaca el abuso y la oposición encontrada de parte de  la clase de hermanos engañados Laodicenses.

 De Testimonios para los Ministros, página 107 leyó: “Nadie debe pretender que tiene toda la luz que existe para el pueblo de Dios. El Seor no tolerará esta condición. El ha dicho: ‘He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta la cual nadie puede cerrar’. Aún cuando nuestros hombres prominentes rechacen la luz y la verdad, esa puerta permanecerá aún abierta. El Señor suscitará a hombres que den a nuestro pueblo el mensaje para este tiempo". (El énfasis es nuestro)

 Este pasaje fue citado como alentador para cada nuevo estudiante del ministerio con el fin de que puedan estar entre los hombres levantados por el Señor si así lo desean, pero que sea la voluntad de Dios la que se haga en sus vidas.

 El Hermano Hermanson terminó leyendo de Obreros Evangélicos, p. 67 “El número de obreros del ministerio no ha de disminuir, sino aumentar en gran manera. Donde hay ahora un predicador en el campo, se han de añadir veinte; y si el Espíritu de Dios los rige, estos veinte presentarán la verdad de tal modo que veinte más serán añadidos”.

 Esta multiplicación de obreros, explicó, ya ha comenzado ha cumplirse literalmente con el aumento del ministerio Davidiano y está llegando a ser todavía una realidad más grande cada día que pasa.

 

DESPIERTA, LEVÁNTATE, RESPLANDECE

 

Lo que está ocurriendo ahora, habla lo suficientemente alto para despertar a cualquier soñoliento si es que puede ser despertado. Los eventos que se avecinan serán aún más rápidos y por lo tanto nos toca a nosotros inmediatamente reexaminarnos, con la ayuda del Señor, individual y colectivamente, para ver si estamos despiertos y si tenemos nuestros ojos abiertos con la tendencia de los tiempos, y que nuestros corazones estén poseídos por la Palabra de Dios; sí, en pocas palabras, estamos trabajando para hacer llegar el reino de Dios, “en los días de estos reyes". - Dan. 2:44.

 Con una responsabilidad constante sobre nosotros, que el Señor nos ayude a no regresar al Laodiceanismo, sino a que pongamos atención a la voz por largo tiempo sufriente de la inspiración:

 “Hermanos y Hermanas, ¿deseáis quebrantar el ensalmo que os domina? ¿queréis despertar de esta pereza que se asemeja al torpor de la muerte? Id a trabajar, sintáis el deseo o no. Esforzaos personalmente por traer almas a Jesús y al conocimiento de la verdad. Esta labor será para vosotros un estímulo y un tónico; os despertará y fortalecerá. Por el ejercicio, vuestras facultades espirituales se vigorizarán, de manera que tendréis más éxito para labrar vuestra propia salvación. El estupor de muerte pesa sobre muchos de los que profesan a Cristo. Haced cuando podáis para despertarlos. Amonestadlos, suplicadles, argüid con ellos. Rogad que el Espíritu enternecedor de Dios derrita y ablande sus

naturalezas glaciales. Aunque se nieguen a escuchar, vuestro trabajo no estará perdido. Mediante el esfuerzo hecho para bendecir a otros, vuestras propias almas serán bendecidas".

 “Poseemos la teoría de la verdad, y ahora necesitamos procurar muy fervientemente su poder santificador. No me atrevo a callar en este tiempo de peligro. Es un tiempo de tentación y abatimiento. Cada uno está asediado por las trampas de Satanás, y debemos unirnos para resistir su poder. Debemos ser de un mismo ánimo, hablar las mismas cosas, y glorificar a Dios con una misma boca. Entonces podremos ampliar con éxito nuestros planes, y por vigilantes esfuerzos misioneros, aprovechar todo talento que podamos usar en los varios departamentos de la obra".  - Testimonios, Vol. 5, p. 364, 365.

 La hora es demasiado tardía para dedicar la fuerza del cerebro y los músculos y nuestras ventajas materiales al servicio del yo. El día se apresura cuando será dicho: “Da cuenta de tu mayordomía".

 Davidianos, despierten, levántense y resplandezcan absorbiendo todo el aceite enviado por Dios para sus lámparas. Sólo entonces le oirán a El decir: “Y su señor le 

dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor". - Mat. 25:21.

 

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