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He aquí, Yo hago todas las cosas nuevas

Tratado 09

"He Aquí, Yo Hago Todas Las Cosas Nuevas"

 En las palabras proféticas, "He aquí, yo hago todas las cosas nuevas" (Apocalipsis 21:5), Dios advierte que "todas las cosas" se volverán viejas. Para comprender correctamente esta profecía, tenemos que tener presente el hecho de que para que una cosa vieja se haga nueva, primero tiene que desintegrarse, –ser reducido al estado de sus elementos o partes componentes en la cual existía antes de ser integrado en una cosa compuesta, –luego renovada, reprocesada, y finalmente reintegrada. Mientras que tal proceso, además, esté en operación, la cosa en estado de renovación no puede, hasta que esté terminado, resumir su función. Durante el período de renovación, está fuera de comisión y sin utilidad.

 En este caso, el volverse viejas "todas las cosas", como saben todos los estudiantes bíblicos, es el resultado, no de la decadencia que proviene de la edad, sino la maldición del pecado como resultado de Satanás que engaña las naciones. Así que cuando "todas las cosas" terrenales estén en el proceso de renovación, y así fuera de comisión y de uso, la tierra, habiendo llegado a ser nada sino masa, debe necesariamente ser un abismo sin fondo de veras.

 Por consiguiente, la escritura "He aquí, yo hago todas las cosas nuevas", prefigura un período de desintegración y renovación de todas las cosas – un tiempo en el cual Satanás es atado, como está predicho en las profecías concernientes,

 AL MILENIO. Puesto que la doctrina del milenio presenta varias preguntas o dudas controversiales de importancia vital para la salvación de todo ser humano, y puesto que sólo la verdad libertará al alma del engaño y del pecado, y santificará al corazón, la necesidad es imperativa, por lo tanto, que descubramos la respuesta correcta a cada tal pregunta.

   En su visión clave, abarcando el milenio, Juan dice "Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y le ató por mil años; Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, para que no engañe más a las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo.

   "Y vi", él continua, "tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Mas los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

   "Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión, Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró. Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.

   “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos.

   "Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras. Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.

   "Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es". Apocalipsis 20:1-15; 21:1.

   Aquí, basado en el testimonio del Señor mismo, quedan los hechos, "por tanto, es menester que con más diligencia atendamos" (Hechos 2:1) para poder alcanzar la verdad exacta y completa - la conclusión común a todos los escritos de la Biblia con relación al milenio y temas relacionados; hechos que además, hacen surgir la pregunta: Es la tierra durante el milenio-- ¿Desolada o Poblada?

   Al considerar estas varias escrituras que tienen que ver con este punto y semejantes puntos bajo consideración, debemos basar nuestras conclusiones solamente sobre el peso de la evidencia, para que no sólo podamos conocer toda la verdad, sino que también enseñar la pura verdad – un doble objetivo el cual se puede lograr solo dando completa consideración tanto a las escrituras de los profetas y a las del Revelador. Y puesto que la Revelación es el desarrollo de las profecías, la lógica nos constriñe a proceder de la profecía a la revelación. En el contexto actual, por lo tanto, primero prestemos atención a las palabras de Jeremías:

  "Miré la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y los cielos, y no había en ellos luz. Miré los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. Miré, y no parecía hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. Miré, y he aquí el Carmelo desierto, y todas sus ciudades eran asoladas a la presencia de Jehová, a la presencia del furor de su ira. Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; mas no haré consumación. Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, pensé, y no me arrepentí, ni me tornaré de ello". Jeremías 4:23-28.

  La acción aquí proyectada en el panorama de los juicios inminentes de Dios sobre la tierra del Israel antiguo, a causa de su rebelión, en la naturaleza de las cosas no es posible limitar meramente a esa tierra. Sencillamente no puede, en otras palabras, ser reducida, como algunos piensan, para significar que solamente la tierra del pueblo de Dios será dejada "asolada" y "vacía", –sin luz y sin pájaro o bestia o habitante– y el resto de la tierra dejada para gozar de todas estas bendiciones. La escritura, al contrario debe aceptarse justo como se lee, mostrando que toda la tierra ha de sufrir el mismo destino. En vista de este hecho, por lo tanto, el término la tierra obviamente no puede interpretarse como algunos lo han hecho, que significa "la tierra" – Palestina solamente.

   Más aún, cuando Israel fue tomado por las naciones, los montes y las colinas no se hicieron temblar o "fueron destruidos"; las ciudades no fueron enteramente asoladas ni tampoco dejadas sin habitante; las aves no fueron obligadas a volar de la tierra; y la tierra no fue dejada en tinieblas. Por eso, obviamente, la dispersión de los Judíos, ni en lo más mínimo puede cumplir la profecía de Jeremías 4:23-28. Por lo tanto, la tierra necesariamente, volverá a ser como en el primer día de la creación, "asolada (desordenada) y vacía". Génesis 1:2. Y así como entonces, hubo "tinieblas … sobre la haz del abismo", así lo habrá de nuevo.

   De los párrafos precedentes, vemos que mientras que los primeros veintidós versículos de Jeremías 4 hablan contra la iniquidad de Israel antiguo, los versículos del veintitrés hasta el veintisiete son como paréntesis, y declaran la desolación de la tierra y la destrucción de todos los impíos dondequiera que estén. Omitiendo los versículos de paréntesis, se une la continuidad de pensamiento:

 "Porque mi pueblo es necio; no me conocieron los hijos ignorantes y los no entendidos; sabios para mal hacer, y para bien hacer no supieron. … Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, pensé, y no me arrepentí, ni me tornaré de ello". Jeremías 4:22, 28.

   Con el pensamiento así vinculado, el hecho surge que en el versículo veintiocho, "Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán", el pronombre esto tiene que ver con el antecedente derivado "maldad", en los versículos antes del parentesis. Los versículos 23-27, por lo tanto, quedan metidos como paréntesis para mostrar que igual como Dios no excusó a su pueblo antiguo por su iniquidad, del mismo modo El no excusará al mundo hoy, sino que tratará igual a todo pecado aunque practicado en la iglesia o el mundo. En breve, Dios está diciendo a su pueblo Israel: Por la maldad como la tuya, "se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán". ¿Pensaré luego en excusarte a ti?.

   Sin embargo, mientras en Jeremías 4, el Señor habla contra Israel, aunque refiriéndose incidentalmente a la desolación de la tierra, en Isaías habla contra la tierra y favorablemente a la tierra de Israel, diciendo: "Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío". Isaías 11:4. Si hay alguna posibilidad de entender que Jeremías 4 se aplique solo a la tierra de Israel,por cierto no hay ninguna tal posibilidad de construir esta escritura de Isaías 11.

  "Todavía serán todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el frío y el calor, verano e invierno, y día y noche, no cesarán". Génesis 8:22. Las palabras "todavía serán todos los tiempos de la tierra" expresamente denota limitación de tiempo, implica que aunque la tierra no siempre permanecerá, con todo, mientras permanezca, las condiciones descritas prevalecerán.

  Además: "… dijo Jehová en su corazón: No tornaré más a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud, ni volveré más a destruir todo viviente, como he hecho". Génesis 8:21. Y añadiendo a este cometido, El promete: "Y dijo Dios: Esta será la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra. Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y acordarme he del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir toda carne. Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

Dijo, pues, Dios a Noé: Esta será la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra". Génesis 9:12-17.

 Aunque en estas escrituras el Señor ha jurado nunca más destruir con un diluvio a toda criatura viviente, no da promesa de no destruir a los impíos de alguna otra forma. En otras palabras, la única seguridad dada en las escrituras anteriores es que no habrá otro diluvio universal. Sin embargo, más allá de esto no dice nada. Desde un punto de vista tanto moral y lógico y también basado en las escrituras, un fin último y completo de toda carne sujeta a la destrucción, es una necesidad absoluta-- A La Venida De Cristo.

 Declarando claramente que las ciudades han de ser destruidas "a la presencia de Jehová, a la presencia del furor de su ira" (Jeremías 4:23-26), y no por un diluvio o por el poder de las naciones, la Biblia cierra la puerta fuertemente contra cualquier intento de construir esta profecía de tal forma como para hacer posible su cumplimiento a un tiempo diferente de la apariencia del Señor. Entonces el "mismo Señor con aclamación con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero", también "será manifestado aquel inicuo el cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida".                   1 Tesaloniscenses 4:16; 2 Tesaloniscenses 2:8.

Además, puesto que las últimas siete plagas (Apocalipsis 16) como se entiende extensivamente, han de caer sobre los impenitentes después del cierre del tiempo de gracia, y justo antes de la aparición del Señor, y puesto que el recogimiento del pueblo de Dios llega antes de las plagas (pues la voz del cielo dijo "Salid de ella pueblo mío, para que no seáis participantes de sus pecados, y no recibáis de sus plagas" – Apocalipsis 18:4), necesariamente, por lo tanto, justo antes que las plagas sean derramadas, y justo antes que Cristo vuelva la segunda vez, todos los justos vivientes, para su protección, serán apartados del pecado y de pecadores, a no ser que sean consumidos también.

 Siguiendo el derramamiento de la séptima plaga, "las ciudades de las naciones cayeron", dice La Revelación, "y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados" (Apocalipsis 16:19-20), mostrando de nuevo que en la aparición de Cristo, la tierra se hará desordenada y vacía; que los que vivieron y reinaron con Él deberían haber tenido que ser salvos y protegidos antes de Su aparición; y que después no habrá más gracia. Entonces resucitarán los muertos en Cristo: "Porque el mismo Señor con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". 1 Tesaloniscenses 4:16-17.

  La edad milenial de paz, es por eso, claramente ha de pasarse, no en la tierra, sino en las "moradas" arriba, pues la promesa del Señor es: "Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis". Juan 14:2-3.

   Por consiguiente, en la segunda aparición de Cristo, tanto todos los justos y todos los impíos reciben sus recompensas: los justos muertos son levantados para la vida eterna, y los justos vivientes son cambiados a la inmortalidad en un abrir y cerrar de ojos, y luego con los resucitados son llevados al cielo         (1 Corintios 15:52-53; 1 Tesaloniscenses 4:15-17) mientras que los impíos vivientes van para sus sepulcros (2 Tesaloniscenses 2:8; Isaías 11:4; Hechos 10:27; Lucas 19:27). Y puesto que desde la resurrección de todos los justos hasta la resurrección de todos los impíos (Apocalipsis 20:5), se cuentan mil años (el milenio), este período, obviamente, entonces, no puede ser un tiempo de recibir galardones, sino más bien debe ser un tiempo en el cual los justos gozan en el cielo los galardones ya recibidos, y en el cual los impíos quedan en sus sepulcros.

   Con relación a los que perecerán a la venida del Señor, Isaías dice "… serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán visitados después de muchos días". Isaías 24:22. Encarcelados "muchos días", estos impíos, manifiestamente son los que "no tornaron a vivir hasta que se cumplieron mil años" (los "muchos días") se "cumplieron" (Apocalipsis 20:5), cuando serán "visitados" –sacados de sus tumbas– sólo para recibir, después de un poco de tiempo, la segunda muerte causada por "fuego" que desciende "de Dios … del cielo". (Véase Apocalipsis 20:9,14).

   "La segunda muerte" es el pleno y final destino de los impíos. Sobre los justos, no obstante, "no tiene potestad", y reinan para siempre después en la tierra nueva (Apocalipsis 20:6; Daniel 7:27). Son los redimidos de todas las edades, –una vasta multitud de santos,– y con todo serán como un puñado en comparación con la multitud de legiones de los malos desde el tiempo de Caín hasta el cierre de la gracia, un sinnúmero "de los cuales es como la arena del mar". Apocalipsis 20:8.

   Así que resulta muy claro que aunque a su aparición, el Señor "herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío" (Isaías 11:4), sean miembros de la iglesia o no, El exceptuará y dejará a los justos. Por consiguiente,-- Los Justos Son Los "Dejados".

  

    Profetizando, como lo hizo Jeremías, de la desolación de la tierra, Isaías dice: "He aquí que Jehová vacía la tierra, y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores … Destruyóse, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres dejados … Quebrantaráse del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una choza; y agravaráse sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará". Isaías 24:1, 4-6, 19-20.

   Estos versículos llevando la continuidad de pensamiento, describen lo que el Señor ha de hacer a la tierra, mientras que los versículos omitidos (versículos 2, 3, y 7 al 18 inclusive), como indicados por las marcas de omisión, contienen pensamientos como paréntesis describiendo como El ha de hacerlo, y declarando que a una clase de gente le concederá todas las bendiciones, y a otra clase todas las maldiciones. Los versículos 2 y 3 muestran la tierra vaciada de todos sus habitantes, sin importar la disposición de uno, sea de honor o deshonra – desde el pío sacerdote hasta el humilde esclavo. Y los versículos 4-12 revelan que todo el gozo será quitado de un pueblo: que grandes calamidades les sobrevendrán justo antes que la tierra sea vaciada; y "Porque así será en medio de la tierra, en medio de los 

pueblos, como aceituno sacudido, como rebuscos acabada la vendimia". Isaías 24:13. En breve, estos versículos revelan que justo antes del vaciar de la tierra, habrá un gran zarandeo entre el pueblo, con el resultado que todos los que no se hallen firmes en Cristo, –el Camino, la Verdad, y la Vida (Juan 14:6),– caerán; mientras que los que se hallen firmes serán "dejados" y así siendo -- Los Purificados - Ellos Permanecerán Para Siempre.

   "Estos alzarán su voz, cantarán gozosos en la grandeza de Jehová, desde el mar darán voces". Isaías 24:14. El profeta por eso advierte, "Glorificad por esto a Jehová en los valles, en islas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel". Isaías 24:15.

   Regocijándose en el Señor mientras pasan por los "fuegos" (Véase Isaías 24:14 Biblia en Inglés) (las pruebas – 1 Pedro 4:12), los justos "serán limpios, y emblanquecidos, y purificados; mas los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero entenderán los entendidos". Daniel 12:10.

  "¿Quién" pregunta el profeta Malaquías hablando de este tiempo y este evento, "podrá sufrir el tiempo de su venida? o ¿Quién podrá estar cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y sentarse ha para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata; y ofrecerán a Jehová ofrenda con justicia". Malaquías 3:2-3.

   Esta clase purificada quienes quedan firmes durante el zarandeo en medio de la tierra (la iglesia - Isaías 19:24), también se trae a la vista en la profecía de Isaías capítulo 24, versículo 14: "… cantarán gozosos en la grandeza de Jehová"; mientras que en versículo 16 se proyecta otra clase subsiguiente purificada que es recogida "De lo postrero de la tierra", y de quienes se "oyen salmos: Gloria al justo". El zarandeo, en otras palabras recoge primeros y segundos frutos –los primeros de la iglesia, "en medio de la tierra", y los segundos del mundo, "de lo postrero de la tierra". Y mientras los de la iglesia "cantarán gozosos en la grandeza de Jehová", los del mundo cantan "Gloria al justo".

   Así vemos claramente que los redimidos de la iglesia –los siervos de Dios (las primicias, o primogénitos– el término Bíblico para el sacerdocio o el ministerio) - permanecen firmemente durante el zarandeo "en medio de la tierra", con el resultado que llevan la verdad a todas las naciones durante el "zarandeo" en el mundo, de esta forma llevando la salvación a muchos. Estas dos clases de vivientes son necesariamente, por lo tanto, los únicos redimidos que quedan después del zarandeo. Ellos son eximidos, "libertados", de la destrucción porque sus nombres se "hallaron escritos en el libro"

  Daniel 12:1. Y que no son "dejados" en la tierra mientras queda en un estado, toda quebrada, desolada y vacía, sino más bien son "dejados" (escapados) de la destrucción, Isaías mismo, aclara al decir "sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres dejados". Isaías 24:6 (Véase versión inglesa). Estas palabras ni siquiera implican que los redimidos son dejados en la tierra durante el tiempo de su desolación, sino "dejados" escapados, de la destrucción.

   Consolidando los hechos ante nosotros, hallamos que el milenio queda introducido por una serie de seis eventos ocurriendo en el orden que sigue: (1) Dios destruye a los hipócritas en la iglesia; (2) llama a los suyos fuera de las naciones y luego los trae a la iglesia purificada – el Reino; (3) la gracia termina; (4) los impíos quedan destruidos; (5) los justos muertos son resucitados y los justos vivientes son trasladados; (6) finalmente la tierra queda vacía.

   Con la culminación de estos seis eventos, el tiempo que la Biblia llama el fin del mundo, las cortinas caen (terminan) para siempre el largo drama de las edades del pecado y redención. Antes de esto, no obstante, "Y será predicado este evangelio del reino" [las señales del fin (Mateo 24)] según Cristo, "en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles (ahora existentes); y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14), y acontecerá como está escrito: "… el cielo se apartó como un libro que 

es envuelto; y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares". Apocalipsis 6:14. "Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; mas no haré consumación" (Jeremías 4:27) – dejando una promesa para -- La Renovación De La Tierra.

    Mirando hacia adelante a la desintegración de la tierra, el Apóstol Pedro dice: "… que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia".                2 Pedro 3:13.

   Y a Juan el Revelador, se le permitió en visión profética ver más allá al igual que antes del milenio, escribe: "… Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es. Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; [mientras que durante los mil años, ellos moran con él (Apocalipsis 20:4)] y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

  "Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente. El que venciere, poseerá todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Mas a los temerosos e incrédulos, a los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, y a los idólatras, y a todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda". Apocalipsis 21:1-8.

   Puesto que los profetas y el Revelador, también, vieron pasarse la primera tierra y el primer cielo, reemplazados por nuevos, cualquier persona será tanto necio como deshonesto al contradecir u oponerse a esta clara verdad, de esta forma engañando a sí mismo y confundiendo a otros. Pues la necesidad es muy urgente que todos den cuidadosa consideración a las siguientes-- Sanas Razones Adicionales.

   Si la tierra no fuera a ser desolada al comienzo del milenio, ¿qué necesidad habrá para hacer "nuevas todas las cosas"? Apocalipsis 21:5. Si además, durante la edad del milenio, los santos no hubieran de morar en el cielo, entonces no habría necesidad de la "nueva Jerusalén" (Apocalipsis 21:2, 10) allí. Y si además, los santos en ese tiempo moran en la tierra, la Voz de la Profecía no diría que vivieron "con Cristo", sino que Cristo vivió con ellos. Y finalmente, si reinan con él en la tierra, la profecía no diría que "reinaron con Cristo mil años", sino más bien diría que reinaron con El para siempre.

   Juan dijo, al anticipar el tiempo que Cristo vivirá y reinará con ellos en la tierra: "Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo; y reinará para siempre jamás". Apocalipsis 11:15. "Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán". Daniel 7:27

   En el cielo los redimidos reinarán con Cristo sólo mil años, mientras en la tierra El reinará con ellos para siempre jamás: pues "los cielos son los cielos de Jehová, Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres". Salmos 115:16. "Porque así dice Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó. Yo Jehová, y ninguno más que yo". Isaías 45:18.

  Viendo que las Escrituras dicen mucho en cuanto a "el cielo" y también de "los cielos" (Salmos 115:16 en inglés) hechos nuevos, por lo tanto, la responsabilidad de determinar la diferencia entre el cielo y los cielos descansa sobre cada escudriñador de la verdad. Con este fin en mente debemos primero considerar-- El Cielo En El Principio.

   "Haya expansión en medio de las aguas", dijo Dios al crear la tierra, "y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos". Génesis 1:6-8.

   En el principio, recordemos "no había Jehová Dios hecho llover sobre la tierra" (Génesis 2:5), y había aguas "que estaban sobre la expansión" igual como "debajo de la expansión"; y el firmamento El llamó "Cielo". Génesis 1:7,8. Estas aguas divididas no podían ser el agua en las nubes, las cuales ahora sirven para lluvia en la tierra, pues las aguas arriba no estaban en medio del firmamento, como están las nubes, sino por encima de ello. De modo que igual como la tierra fue rodeada por el firmamento así también el firmamento [atmósfera] fue rodeada por agua. En otras palabras, la tierra doblemente encerrada, como se ve en la ilustración, – primero por el firmamento: luego por el agua.

Puesto que el firmamento y el agua eran transparentes, y el agua formaba un manto delgado alrededor del firmamento, los rayos del sol brillaban en la tierra tan brillantes en la tierra como se hacen ahora. Y puesto que también los rayos del sol en aquel entonces le pegaban

al agua antes de enfriarse por pasar por la capa gruesa de la atmósfera, eran más calientes cuando alcanzaban el agua por encima del firmamento que son ahora bajo el firmamento cuando llegan a la tierra. Siendo primero difundidos por el agua, los rayos lo calentaban; en su turno [el agua] circulando alrededor del firmamento, el agua caliente calentaba la tierra uniformemente por todas partes – a los polos igual que al ecuador. La única variación en temperatura fue incidente a la presencia de luz (día) y la ausencia de luz (noche). Por consiguiente, entonces, como ahora, la noche era más fresca que el día. Pero como esta condición ya no prevalece, obviamente en algún tiempo un cataclismo causó-- Una Descomposición del Sistema de Calentar la Tierra.

   En el principio, las regiones ahora heladas de los polos florecían con vegetación y abundaban con animales que los geólogos ahora encuentran preservados en el hielo. ¿Quién entonces puede dudar que el agua "sobre la expansión" fue el sistema que distribuía en forma igual (equilibrada) el calor de la tierra? Pero tan pronto como el agua, en cumplimiento de la predicción de Noé, comenzara a caer, –de hecho aún antes que tuviera oportunidad de descender a los lugares bajos de la tierra,– este sistema termostático natural se descompuso rápidamente, y la lluvia, cayendo a la tierra, se congeló tan súbitamente en las regiones polares que los animales mientras vivían fueron congelados con ella: evidentemente ni tuvieron tiempo para tragar su comida,como se confirma actualmente por las varias excavaciones arqueológicas.

   La tierra, ahora sin su sistema de balanceo del calentamiento, se afecta con calor intenso siempre que el sol esté en tal posición como para enviar sus rayos por la misma espesura de la atmósfera, como en el caso de mediodía, cuando el sol brilla directo hacia abajo en lugar de diagonalmente; y con aun más intenso calor cuando quiera que haya una densidad de atmósfera, como causada por humedad y baja altitud; mientras que condiciones opuestas traen el otro extremo. Estos extremos atmosféricos en fluctuación que son tan incómodos traídos por el diluvio, son sólo otro de los resultados de las maldiciones que siguieron la incredulidad del hombre con relación a las advertencias y reprensiones Divinas y su desobediencia a los mandamientos de Dios.

   Esta descomposición desfavorable del termostato de la Naturaleza, con las condiciones incómodas que resultan en la tierra, ambos de los cuales no sólo claman por una nueva tierra sino también un nuevo cielo, llama nuestra atención a-- El Sistema Solar.

 

   La inspiración declara que el sol fue creado en el cuarto día de la semana de creación, y la ciencia astronómica ha descubierto que en nuestro sistema solar, además del planeta tierra, otros ocho planetas que dependen del sol para luz, calor y energía vital para la vida. (La posibilidad es que tres más planetas serán descubiertos,pues según Génesis 37:9 y otros hechos, debe haber doce planetas mayores en nuestro sistema solar). Durante la semana de creación, por consiguiente, Dios debió haber creado no sólo la tierra, sino también el entero sistema solar. De otro modo, los planetas en existencia sin beneficio de la influencia que da vida del sol, hubieran sufrido necesariamente una existencia no habitada y completamente inútil. La Inspiración, más aun, dice también que en la semana de creación, Dios creó la tierra, el sol, la luna, y "también las estrellas". Génesis 1:16.

   Sin un sol, nuestro sistema solar hubiera sido un conjunto planetario sin una unidad que controlara, dejándolo vagar sin una dirección por el espacio, sólo para sufrir, al capricho cruel de una circunstancia fortuita, una sucesión sin fin de colisiones accidentales. Creado, sin embargo, y puesto en moción junto, por la mano que lo sostiene, todos los planetas siguen con seguridad al sol mientras viaja por el espacio a la tremenda velocidad de 400,000,000 millas por año.

   Por lo tanto nuestro cielo y tierra siendo una unidad en el sistema solar, luego su descomposición y su renovación involucran necesariamente el sistema entero. No sólo nuestro cielo, por consiguiente, sino también-- Los Cielos Necesitan Ser Renovados.

 

   Cada uno de los planetas en nuestro sistema solar siendo rodeado por su propio firmamentoo cielo, hay, por eso, tantos cielos (firmamentos) como hay planetas en el sistema. A estos "cielos" planetarios se aplican las siguientes escrituras:

   "Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán…" Jeremías 4:28. "Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera". Isaías 34:4.

   "Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas". 2 Pedro 3:10.

 "Ellos perecerán, y tú permanecerás; Y todos ellos como un vestido se envejecerán; Como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados". Salmos 102:26.

 "Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre". Isaías 66:22.

  

  Como resultado del pecado en la tierra, causando que gima toda la creación (Romanos 8:22), la entera familia solar ha sufrido. Las escrituras anteriores muestran que no sólo la tierra, sino también los cielos, se han vuelto viejos bajo la maldición del pecado; es una enfermedad contagiosa con resultados de gran extensión; que "de manera que si un miembro padece, todos los miembros a una se duelen; y si un miembro es honrado, todos los miembros a una se gozan"                (1 Corintios 12:26); que Dios se deshará de ello en forma absoluta, y por consiguiente, no sólo vaciará la tierra, sino también el entero sistema solar; y que al hacer la nueva tierra hará también el nuevo sistema solar!

 "¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación, la tribulación no se levantará dos veces". Nahum 1:9 "Y me dijo: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas". Apocalipsis 21:5.

 "He aquí", él dice además, hablando en vista del día que él ejecutará "una completa consumación", "yo os envío a Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible". Malaquías 4:5. Por consiguiente, las palabras de Jesús: A la verdad, Elías vendrá primero, y-- "Restaurará Todas Las Cosas".Mateo 17:11.

   

   Aunque perdido por el pecado, todo lo creado en el principio será restituido en "los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo". Hechos 3:21. Habiendo creado el mar antes del comienzo del pecado, para luego deshacerse de ello después de la extinción del pecado, como algunos enseñan que Dios hará, por cierto no será el restituir de "todas las cosas", sino más bien el deshacerse de ellas, y eso implicaría que en el principio Dios se equivocó al crear el mar, de esta forma desmintiendo su declaración "que era bueno". Génesis 1:10. Además puesto que la serpiente, no el mar, causó que Adán y Eva pecaran (Génesis 3:1-7), y puesto la serpiente ha de estar en el reino restaurado (Isaías 65:25) ¿por qué entonces se deshará Dios del mar?

   "Dios es celoso", declara el profeta Nahum en su visión del tiempo del fin, "y vengador es Jehová; vengador es Jehová, y Señor de ira; Jehová, que se venga de sus adversarios, y que guarda enojo para sus enemigos. Jehová es tardo para la ira, y grande en poder, y no tendrá al culpado por inocente. Jehová marcha entre la tempestad y turbión, y las nubes son el polvo de sus pies. El amenaza a la mar, y la hace secar, y agosta todos los ríos: Basán fue destruida, y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruida. Los montes tiemblan de él, y los collados se deslíen; y la tierra se abrasa a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan. ¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pié en el furor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas. Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Mas con inundación impetuosa hará consumación de su lugar, y tinieblas perseguirán a sus enemigos. ¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación: la tribulación no se levantará dos veces". Nahum 1:2-9.

  "… Y vi", dice Juan el Revelador, así mismo después de contemplar la desolación de la tierra, "un cielo nuevo, y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es". Apocalipsis 21:1.

  ¿Cuándo fue que el mar "no es"? – Cuando el primer cielo y la primera tierra pasaron. La escritura no dice que no habrá más mar en la tierra hecha nueva. Sencillamente dice que "el mar ya no es" mientras el cielo y la tierra se vieron en su estado removido – "se fueron". En otras palabras la primera parte del versículo contempla "un cielo nuevo, y una tierra nueva", mientras; la última parte predice la ausencia del mar antes que "la tierra nueva" y el "cielo nuevo" sean hechas.

 Así en la absoluta finalidad de su Propia Palabra, el Señor ha de traer todas las cosas a un fin, hasta secar los ríos y los mares, mientras está destruyendo el pecado.

  

  Puesto que junto con nuestro cielo y tierra, por lo tanto, nuestro entero sistema solar ha de pasarse, no sólo los santos de la tierra, entonces, sino también con ellos los hijos de Dios del sistema entero, ¡vivirán y reinarán con Cristo en el Cielo de los cielos por mil años! ¡Oh que privilegio! ¡Que oportunidad! ¡Que reunión será aquella!

 "He visto el tierno amor de Dios por su pueblo, y es muy grande … El cielo es un lugar agradable. Yo anhelo estar allí y contemplar a mi hermoso Jesús que por mí dió la vida, y ser transmutada a su gloriosa imagen. ¡Oh! ¡quién me diera palabras para expresar la gloria del brillante mundo venidero! Estoy sedienta de las vivas corrientes que alegran la ciudad de nuestro Dios". Primeros Escritos, página 39.

   Esta gloriosa recompensa impele a cada uno a estudiar más para conocer la verdad. El Apocalipsis, al desenrollar de las profecías, por lo tanto, se le conduce para un examen de los importantes-- EVENTOS MILENARIOS.

   Prestemos atención completa a las escrituras que registran las cosas que han de ocurrir antes que los mil años comiencen – las cosas que traerán la edad milenaria de paz, como se le reveló Juan:

 "… Y vi … un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero … y estaba vestido de una ropa teñida en sangre, y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS … Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES". Apocalipsis 19:11,13,16.

   Aquí Cristo se revela no como sacerdote o un cordero, sino como Rey de reyes, hollando "el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso". Apocalipsis 19:15. Esto es Su acto de-- Matar a Los Impíos.

   El "ángel que estaba en el sol, y clamó con gran voz, diciendo a todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregáos a la cena del gran Dios, para que comáis carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y carnes de caballos, y de los que están sentados sobre ellos; y carnes de todos, libres y siervos, de pequeños y de grandes. Y vi la bestia, y los reyes de la tierra y sus ejércitos, congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército.

  "Y la bestia fue presa, y con ella el falso profeta que había hecho las señales delante de ella, con las cuales había engañado a los que tomaron la señal de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre. Y los otros [los "reyes" y "capitanes" y "los fuertes" y "caballos" y "los que están sentados sobre ellos" y "todos los hombres, libres y siervos, pequeños y grandes"] fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos". (Apocalipsis 19:17-21) – una obra final del cual se ve fácilmente que los impíos son -- Matados Justo Antes Del Milenio.

   Puesto que después del milenio, los impíos no son matados y su carne no es comida por las aves, sino más bien destruidos con fuego (Apocalipsis 20:9), Apocalipsis 19:17-21 se ve que se refiere a una destrucción premilenaria.

   Decisivamente, por lo tanto, el Rey de reyes ha de matar, justo antes del milenio, todos excepto los justos - excepto los que obtienen "la victoria sobre la bestia, y su imagen, y su señal, y el número de su nombre". Apocalipsis 15:2. Entonces los justos muertos serán levantados, mientras que los impíos muertos quedan en sus sepulcros y, junto con los impíos vivientes, todos los que son muertos por el Señor, "no tornaron a vivir hasta que se cumplieron" los "mil años". Apocalipsis 20:5.

   Además, puesto que al comienzo del milenio, cuando los impíos sean muertos, el cielo y la tierra se pasarán, entonces como resultado-- Los Santos se Trasladan a Otra Esfera.

 

  Como el Apocalipsis dice que "vivieron y reinaron con Cristo mil años", (Apocalipsis 20:4), Cristo por lo tanto no vive con ellos en la tierra, sino más bien, ellos viven con Él en "el lugar" que él preparó para ellos, y del cual Juan dice (después de ver que "el primer cielo y la primera tierra se fueron" y fueron reemplazados con "un cielo nuevo, y una tierra nueva"– Apocalipsis 21:1): "Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido". Apocalipsis 21:2.

 Los impíos estando entonces, escondidos en sus sepulcros, y los justos habiendo ido a vivir con Cristo, pues-- Satanás Es Dejado Solo.

 Vagando en la tierra hasta la resurrección de los impíos (Apocalipsis 20:13), ¡Satanás está compelido a quedar solitario por mil años! Atado por esta condena de circunstancias, no puede "engañar más a las naciones" (versículo 3), hasta que los otros muertos quienes "no tornaron a vivir hasta que se cumplieron mil años", sean resucitados después del-- Juicio Durante El Milenio.

 Si un juez terrenal no da convicción ni condena a un criminal sin beneficio de un juicio por jurado, de cierto, entonces, el justo Dios del Cielo no lo hará. No pasará sentencia final sobre los impíos, convenciéndolos del pecado y condenándolos a morir "la muerte segunda" (Apocalipsis 20:14), hasta después que haya dado a los santos (el jurado) oportunidad a ver por sí mismos el juicio de los impíos –los esposos, esposas, hijos,parientes, amigos, y conocidos entonces perdidos de las mansiones de arriba– y para examinar sus registros que muestran el por qué no están allí; sino que están corrompiéndose en sus sepulcros abajo.

   Para que nadie tenga excusa por la ignorancia o error en esta verdad, a Juan se le mostró no sólo el grande trono blanco en el cual se sienta el Juez Eterno, "de delante del cual huyó la tierra y el cielo" (Apocalipsis 20:11), sino también otros tronos, o asientos, sobre los cuales evidentemente se sientan el jurado. Y en lugar de sólo "millones de millones" (Apocalipsis 5:11), de ángeles como testigos, vio presente en esta ocasión también "las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, que no habían adorado a la bestia, ni a su imagen, y no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años … esta es la primera resurrección". Apocalipsis 20:4, 5.

   El hecho, no obstante, que "los otros muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años" (Apocalipsis 20:5), muestra que los que estuvieron presentes alrededor del trono fueron resucitados.

 Pero los muertos, "grandes y pequeños", quienes no se levantan en la primera resurrección (Apocalipsis 20:6), Juan vió que simbólicamente "estaban ante Dios, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el Libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras". Apocalipsis 20:12. Con la clausura de esta obra, vienen los eventos-- Después Del Juicio.

 

   Cuando el juicio hubo pasado y se habían ido los mil años pasados, "Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras". Apocalipsis 20:13.

   "Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalén nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas". Apocalipsis 21:2-4.

   Habiendo descendido con los santos, quienes han de reinar para siempre con El en la tierra nueva, Cristo llama a los impíos muertos de sus sepulcros, mientras que simultáneamente "una gran voz del cielo" se oye "que decía: He aquí el tabernáculo de

    Por la resurrección de los impíos muertos, "… Satanás será suelto de su prisión, Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar". Apocalipsis 20:7-8.

 Concerniente a este "poco de tiempo" en el cual Satanás se le permitirá engañar las naciones, el profeta Isaías oyó decir al Señor:

   "Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra: y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis por siglo de siglo en las cosas que yo crearé: porque he aquí que yo crearé en Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y alegraréme con Jerusalén, y gozaréme con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí niño de días, ni viejo que sus días no cumpla: porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años, será maldito". Isaías 65:17-20.

 

   El lector observará que cuando el Señor crea los nuevos cielos y la nueva tierra, entonces desde el tiempo que los impíos se levanten de sus tumbas hasta el tiempo en el cual son destruidos para siempre por la muerte segunda - el "poco de tiempo", - "no habrá más allí [entre ellos] niño de días, [no más nacimientos], ni viejo que sus días que no cumpla; [no más muertos antes que los días del hombre sean cumplidos]: porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años, será maldito". Ambos, los viejos y los jóvenes (es decir los que quedan en sus sepulcros durante el milenio) después, saldrán juntos, todos para vivir "cien años" - "un poco de tiempo" en el cual Satanás volverá a engañarlos. No habrá ni muerte ni nacimiento, pero todos los impíos entonces serán para siempre malditos por-- La Muerte Segunda.

   Esa porción de la nueva tierra la cual los pies de los impíos han pisoteado y contaminado durante el "poco de tiempo", será purificada por fuego que "de Dios descendió … del cielo" y los quemó con sus obras, mientras que los que habitarán la tierra nueva por la eternidad, serán protegidos adentro y alrededor "la santa ciudad". Apocalipsis 21:2.

 

   "Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró. Y el diablo -que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás … Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego". Apocalipsis 20:9, 10, 14, 15.

   Puesto que no sólo Satanás, sino también, "el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en lago de fuego", el fuego en el lago sencillamente continúa la misma destrucción efectuada por el fuego que "de Dios descendió … del cielo". Apocalipsis 20:9. Después de los mil años, en otras palabras, el fuego que "de Dios descendió … del cielo", resulta en "el lago de fuego" (Apocalipsis 20:10) y en la exterminación eterna de todos los pecadores. De esta destrucción final, una demostración premilenaria ha de darse cuando la bestia y el falso profeta sean echados en "el lago de fuego" – sus sepulcros por mil años. Y como el fuego, por supuesto, no sigue ardiendo durante los mil años, la declaración, "el diablo … fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta" (Apocalipsis 20:10), muestra por lo tanto, que hay una destrucción típica como antitípica, el lago de fuego antes del milenio, siendo un tipo de otro después del milenio.

 

 "Pues, como todas estas cosas han de ser deshechas", dice el apóstol,--"¿Qué Clase de Personas Conviene Que Vosotros Seáis?"

 Las Escrituras amonestan que los que están en la Verdad estén "en santas y pías conversaciones, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de él sin mácula y sin reprensión, en paz" (2 Pedro 3:11-14), y más aun así ahora mientras El está-- ESTABLECIENDO SU REINO.

 "Así mismo acontecerá en aquel tiempo" (cuando el Señor ha de vaciar la tierra) dice el profeta Isaías "que Jehová tornará a poner otra vez su mano para poseer las reliquias de su pueblo que fueron dejadas de Asiria, y de Egipto, y de Partía, y de Etiopía, y de Persia, y de Caldea, y de Amat, y de las islas del mar. Y levantará pendón a las gentes, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro cantones de la tierra". Isaías 11:11-12.

 

  La obra de recogimiento presentada en estas escrituras muestra que antes de la resurrección de los justos (1 Tesalonicenses 4:16), y antes de la destrucción premilenaria de las naciones,el Señor ha de componer Su reino al principio con los santos vivientes solamente, como se ve de la profecía de Daniel 2: la "piedra" siendo "cortada" del monte (Daniel 2:45), y siendo simbólica del reino de Cristo en su principio (Daniel 2:44), entonces el monte del cual se corta, tiene necesariamente que representar la iglesia de la cual las primicias del reino, los 144.000 son cosechados. Y como la piedra crece y llega a ser "un gran monte" (Daniel 2:35) después que es "cortada", ella obviamente representa el reino en su infancia – las "primicias" (primeros frutos) solamente. También el hecho de que la piedra crece y llena "toda la tierra", es otra evidencia en la prueba que después que este reino por tanto tiempo esperado sea "establecido", una grande muchedumbre ha de unirse. Si esto no fuera así entonces la piedra no podría llegar a ser "un gran monte". Además, siendo al principio, sólo una pequeña parte del monte, muestra que el reino tiene un comienzo muy pequeño, justo como el Señor dice: "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, … el cual a la verdad es la más pequeña de todas las simientes; más cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas". Mateo 13:31-32.

   El "monte", el reino de Dios, claramente, entonces, comienza con las primicias de los vivientes (los 144.000) y seguidos por los segundos frutos de los vivientes (la gran multitud - Apocalipsis 7:9), y es completado con los primeros y segundos frutos de los muertos - los 120 (los que recibieron el

   Espíritu Santo en el día de Pentecostés), además de los que se resucitaron con Cristo (Mateo 27:52-53) también la gran multitud quienes la aceptaron después del Pentecostés (Hechos 5:14), además de los que se despertaron a la vida eterna en la resurrección de Daniel 12:2, también el resto de los muertos de todas las edades, quienes se levantarán en el gran día de la resurrección (Apocalipsis 20:6), también aquellos de Ezequiel 37:1-14.

 Volviendo a la profecía de Daniel, allí encontramos.-- Los Días En Que El Reino es Establecido.

  "Y en los días de estos reyes", [no después, sino en aquellos días de los reyes quienes son simbolizados por los pies y dedos de los pies de la gran imagen] "levantará el Dios del cielo" dice Daniel, llamando atención al reino en su comienzo, "un reino que nunca jamás se corromperá. Y no será dejado a otro pueblo este reino, el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre". Daniel 2:44. De esta forma vemos que mientras que las naciones de nuestra edad (simbolizadas por los pies y dedos de los pies de la gran imagen de Daniel 2:41,42) están ya en existencia, el Señor levantará un reino con el cual El los vencerá. Entonces se dirá: "Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo; y reinará para siempre jamás". Apocalipsis 11:15.

  Pronunciando el destino de Israel antiguo, el profeta Oseas inscribió en la Santa Biblia: " … muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, y sin príncipe, y sin sacrificio, y sin estatua, y sin efod, y sin terafín". Oseas 3:4. Al mismo tiempo sin embargo, una promesa fue hecha de que "después [de muchos días] volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días". Oseas 3:5.

   Como el David antiguo está en su sepulcro, el rey aquí prometido tiene que ser un David Antitípico igual como Elías de Malaquías 4:5. Tiene que ser un Elías Antitípico. De otro modo para cumplir estas profecías, el David antiguo debe necesariamente levantarse de su tumba, y el Elías antiguo descender del cielo.

   La declaración de Daniel (página 42) que con este reino Antitípico, el Señor quebrará las naciones, y la declaración de Jeremías (en el párrafo siguiente) que es su martillo (hacha de batalla en inglés) muestra claramente-- La Obra De Retribución Del Reino.

  

  "Martillo me sois, y armas de guerra;" dice el Señor al Israel de hoy (los que han de componer el reino infante), "y por medio de ti quebrantaré gentes, (naciones - en inglés) y por medio de ti desharé reinos; … por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y mozos, y por tu medio quebrantaré mancebos y vírgenes: También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su manada. Quebrantaré por tu medio a labradores y sus yuntas; y duques y príncipes quebrantaré por medio de ti". Jeremías 51:20-23.

   Esta escritura no puede aplicarse al Israel del día de Jeremías, pues en ese tiempo estaba perdiendo en lugar de vencer y de ese día hasta hoy, no ha tenido un reino propio de ello. Resulta obvio, por lo tanto que se trata del Israel de estos últimos días, el reino, a través del cual instrumentalmente Dios traerá a este mundo un fin.

 Este pronto reino venidero no siendo un reino terrenal sino uno celestial, sus fronteras serán un lugar de-- Perfecta Paz y Absoluta Seguridad.

 Caracterizando tanto el rey y el reino para ser establecido después de los "muchos días", el profeta Isaías declara: " … Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones.

  "Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de teta se entretendrá sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como cubren la mar las aguas". Isaías 11:4-9.

   Esta época profetizada de absoluta justicia, paz y conocimiento de Dios (en el reino) bajo el reinado de la "Vara" (David) y del "Vástago" (Cristo), tiene que empezar-- Antes Del Cierre De La Gracia.

   Las escrituras muestran que el reino es establecido antes, en vez de al comienzo del milenio, pues "acontecerá en aquel tiempo [en el día que el reino sea establecido y reine la paz] … la raíz de Isaí, [la vara y el Vástago] … la cual estará puesta por pendón a los pueblos [del reino]", declara Isaías, y el reino "será buscada de las gentes (Gentiles)". Isaías 11:10. Y como después del cierre de la gracia, las puertas del reino serán cerradas para todos, el pendón por lo tanto, debe ser establecido antes que la gracia termine: el único tiempo que los Gentiles tendrán una oportunidad para convertirse al Señor y a su reino, –una conclusión común a las siguientes escrituras:

  "También Judá puso en ti una planta, habiendo yo vuelto la cautividad de mi pueblo". Oseas 6:11.

   Así que acontecerá "que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán a él todas las gentes. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová". Isaías 2:2-3.

   "Ciertamente a mí esperarán las islas, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y los hijos de los extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te herí, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia. Tus puertas estarán de continuo abiertas, no se cerrarán de día ni de noche, para que sea traída a ti fortaleza de gentes, y sus reyes conducidos. Porque la gente o el reino que no te sirviere, perecerá; y del todo serán asoladas.

  "La gloria del Líbano vendrá a ti, hayas, pinos, y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies. Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y llamarte han Ciudad de Jehová, Sión del Santo de Israel. En lugar de que has sido desechada y aborrecida, y que no había quien por ti pasase, ponerte he en gloria perpetua, gozo de generación y generación" (Isaías  60:9-15) en la tierra-- Donde Está El Reino; El Pecado No Existe.

   "Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que tornaré la cautividad de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y harélos volver a la tierra que di a sus padres, y la poseerán. Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, a la que nadie busca.

   "Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia; y la ciudad será edificada sobre su collado, y el templo será asentado según su forma.

  "Y saldrá de ellos alabanza, y voz de gente que está en regocijo: y los multiplicaré, y no serán disminuidos; multiplicarélos, y no serán menoscabados". Jeremías 30:3,          17-19.

 "Y yo os tomaré de las gentes, y os juntaré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra". Ezequiel 36:24-27.

   En este tiempo que se acerca, cuando el pueblo de Dios que ha sido dispersado, serán recogidos "de las gentes", y llevados su propio "país", sus corazones serán cambiados; entonces se dirá en efecto: "cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios". 1 Juan 3:9. Entonces la ley del pecado, ahora predominante en el corazón natural no existirá. De este modo liberado de la tiranía del pecado, el "corazón de piedra" será reemplazado con un "corazón de carne" con la ley de Dios inscrita sobre él para siempre.

   El mismo hecho de que Dios ahora ha de restaurar el reino de Israel, hace surgir la pregunta en cuanto a sí El no lo hará por el intento actual de-- Los Judíos regresando a Jerusalén.

   Con relación a las actividades actuales en la vieja Jerusalén, y del regresar de los Judíos a su patria, como cumpliendo las promesas hechas a los descendientes de Jacob, no debemos perder de vista el hecho de que las promesas no han de cumplirse en el regresar a la tierra prometida, ni de los Judíos que negaron y crucificaron a su señor ni sus descendientes quienes en casi dos mil años han fracasado en aceptar como su Salvador, sino más bien en que Dios traerá allá aquellos Judíos quienes son Judíos no sólo por sangre, sino también por fe.

   Por lo tanto la promesa inequívocamente es para estos últimos y para sus descendientes quienes compusieron la iglesia Cristiana en su comienzo, y quienes estuvieron dispuestos a morir, más bien que negar a su Señor. La promesa no es, en otras palabras para los inconversos (representados primero por Ismael y segundo por Esaú); más bien es para sus hermanos menores –los Judíos convertidos (representados primeramente por Isaac, y segundo por Jacob). Es por lo tanto para aquellos que han permitido al Señor que cambien sus nombres de "Judíos" (Israel carnal) a

  "Cristianos" (Israel espiritual), igual como Jacob, su antecesor, permitió a Dios cambiar su nombre de Jacob a Israel. Así siendo por nacimiento natural la simiente de Jacob, y por nacimiento espiritual, la simiente de Cristo (la Verdad), son ambos hijos de Dios, y por eso Judíos completos, Israelitas en realidad.

   "Yo se … la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás". Apocalipsis 2:9.

   Aunque la primera iglesia Cristiana se componía puramente de Judíos, con todo como comenzaron a llamarse "Cristianos" (la nueva secta Judaica), en oposición a los Judíos (la vieja secta) gradualmente perdieron su distinción racial, hasta que finalmente cesaron del todo a llamarse Judíos; mientras que por los siglos los Judíos no Cristianos han preservado íntegra su identidad racial.

   "Porque escrito está", escribe Pablo, identificando simbólicamente estas dos líneas "que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre. Mas el de la sierva nació según la carne; pero el de la libre nació por la promesa. Las cuales cosas son dichas por alegoría; porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, el cual engendró para servidumbre, que es Agar. Porque Agar o Sinaí es un monte de Arabia, el cual es conjunto a la que ahora es Jerusalén, la cual sirve con sus hijos. Mas la Jerusalén de arriba es libre; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate, estéril, que no das a luz. Prorrumpe y clama, la que no estás de parto; Porque más son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido.

   "Así que, hermanos nosotros como Isaac somos hijos de la promesa. Empero como entonces el que era engendrado según la carne, perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, mas de la libre". Gálatas 4:22-31.

 Por consiguiente, puesto que los 144.000 manifiestamente no pueden componerse de Judíos inconversos a Cristo, nos es preciso cavar mas profundamente al

Identificar Los 144.000.

1-Son las “primicias”. Apocalipsis 14:4.

2-Son sellados en tiempo de paz mientras los cuatro ángeles están “deteniendo los

3-cuatro vientos”. Apocalipsis 7:1-3.

4-No son “contaminados con mujeres”. Apocalipsis 14:4.

5-En sus bocas “no ha sido hallado engaño”. Apocalipsis 14:5.

 5.     Ellos están con el Cordero sobre el Monte de Sión, y le siguen "por donde quiera que va   Apocalipsis 14:1, 4.

 6.    Tienen "el Nombre de su Padre escrito en sus frentes". Apocalipsis 14:1.

7.  Siguiendo sus sellamientos, una gran multitud, "de todas las gentes y linajes y pueblos y lenguas", dice el Revelador, "estaban delante del trono y en presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos". Apocalipsis 7:1-9.

 En la luz de estos siete hechos, la identidad y la misión de los 144.000 se vuelven ciertas.

 El mero hecho de por sí que son primicias, no nos da el derecho de concluir que fueron sellados durante la primera parte de la historia humana. De veras, siendo Israelitas, descendientes de Jacob, positivamente excluye el que pudieran haberse sellado en el tiempo de Adán al de Noé o de Noé a Jacob – antes que Israel fuera nacido. Tampoco podían haberse sellado durante los tres años y medio del ministerio personal de Cristo en la tierra, si eso se sugiere como un tiempo posible: pues Cristo mismo y todos sus seguidores a ese tiempo fueron perseguidos, y muchos de ellos muertos; mientras que durante el sellamiento de los 144.000, los "cuatro vientos", simbólicos de todas las naciones dispersas a los cuatro rincones de la tierra,no se les permite soplar, – dañar cualquier cosa (Apocalipsis 7:1).

   Y como durante el período del sellamiento, las naciones son restringidas de obstaculizar el sellamiento de los justos, y los "cuatro ángeles" (Apocalipsis 7:2) son mandados a no dañar los impíos, vemos que los 144.000 son sellados en un tiempo de paz – no, sin embargo en un tiempo de paz entre las naciones mismas, sino más bien en un tiempo durante el cual, ni las naciones son permitidas de perseguir la iglesia (los que están sellándose) ni los ángeles son permitidos de herir a los impíos. Esta condición, sin embargo, siendo contraria a la que existió en los días de los apóstoles, cuando los Romanos igual que los Judíos persiguieron los Cristianos y cuando Dios tomó la vida de Ananías y Safira, y trajo la destrucción sobre Jerusalén, nadie puede por consiguiente concluir honestamente que los 144.000 fueron sellados en ese tiempo.

    Tampoco puede ser, como algunos piensan, los que resucitaron de sus tumbas cuando Cristo "dio el espíritu" (Mateo 27:50, 52, 53), pues, además de las razones ya dadas, el ángel "que subía del nacimiento del sol" vino no para sacarlos de sus tumbas, sino para sellarlos en sus frentes (Apocalipsis 7:3, 4).

 Además, al Revelador se le dijo que las cosas que él estaba por escribir habían de ocurrir "después" (Apocalipsis 4:1) – después de 96 d.C., cuando tuvo la visión.

  Y, más aun, el sellamiento de los 144.000 toma lugar en el período del "sexto sello", justo antes del comienzo del "séptimo sello" (Apocalipsis 6:12-17; 7:1-17; 8:1), un poco antes del fin de todas las cosas.

 Y mas aún, en lugar de llamarse los primogénitos, son llamados las "primeros frutos" – una designación que muestra que son de-- Los Primeros Frutos De La Cosecha.

   Como todos los libros de la Biblia comienzan y terminan con el Apocalipsis, el sellamiento de los 144.000, debe por consiguiente hallar su complemento en las escrituras de los profetas. Y como en ninguna parte sino Ezequiel 9, se encuentra un evento análogo al de Apocalipsis 7, sigue que el marcar y el sellar son idénticos ambos de los cuales son para separar el impío del justo: los ángeles en el primero, hiriendo a todos los que no tengan la marca; los ángeles en el último, dañando a todos los que no tengan el sello (Véase Ezequiel 9:4-6; Apocalipsis 7:2-3; 9:15).

   Por lo tanto, el hecho que en ningún tiempo en la historia de la iglesia, excepto en el día de Noé, Dios ha destruido a todos los impíos y preservado sólo a los justos, es conclusiva evidencia en la prueba que el marcar o sellar de los 144.000 es todavía incompleta. Claramente entonces, entre el pueblo de Dios los que fallan en recibir el sello, son representados por "cizaña", y son destinados a la destrucción, mientras que los que reciben el sello y escapan de la destrucción, son simbolizados por el "trigo", y son destinados para el granero – El Reino (Mateo 13:30).

   Como el "trigo" y la "cizaña" han de crecer juntos hasta la cosecha, y como la cosecha es el fin del mundo (Mateo 13:30,39), obviamente los 144.000 son llamados las primicias porque ellos son la primera clase de santos (trigo) en ser separados de la cizaña. Además son-- Una Clase No Contaminada Con Mujeres.

   De acuerdo a Apocalipsis 7, los 144.000 son de las doce tribus, Israel y Judá, no de los gentiles; también ambos el marcar y la matanza, según Ezequiel 9, han de tomar lugar tanto en Israel como Judá, y la iglesia, donde la cosecha, el juicio, comienza. Y si el juicio, pregunta el apóstol Pedro, "primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" 1 Pedro 4:17.

   En la luz acumulada que es enfocada sobre este punto, los 144.000, "las primeros frutos", se presentan claramente como Cristianos Judíos que se encuentran en la iglesia al comienzo de la cosecha. En este respecto no son contaminados con mujeres. En otras palabras de su nacimiento, han sido el pueblo de Dios (Judíos) – no contaminados con adoración pagana. Ellos "siguen al Cordero por dondequiera que va", con el resultado que cuando El está sobre el Monte de Sión, ellos también están allí.

  Y además, los hechos que "son los que no fueron contaminados con mujeres; porque son vírgenes", y que son "siervos de nuestro Dios", claramente implican que han de-- Reunir Una Clase Contaminada Con Mujeres,Los Segundos Frutos.

   Esta clase de santos debe ser aquellos que una vez debían haberse casado con alguna señora no Cristiana, una iglesia Pagana, y quienes por consiguiente no son descendientes de Jacob o de la iglesia Cristiana. De modo que han de haber dos cosechas – una de la iglesia y una del mundo: el registro de la primera, menciona solamente los Israelitas, los 144.000, los no contaminados con mujeres, aunque no dice que no puede haber otros; mientras el registro de la última, sin embargo, definitivamente abraza "una gran compañía", de todas las naciones, que necesariamente tiene que ser tanto de los no contaminados como los contaminados – Judíos y Gentiles.

   Así como después del sellamiento de los 144.000, las primicias, viene la gran muchedumbre de todas las naciones, estos últimos, lógicamente sólo pueden ser los segundos frutos. De otro modo, los 144.000 no pueden llamarse las primicias (primeros frutos): pues donde no hay segundos, no puede haber primeros. Y los primeros frutos, los 144.000, siendo santos vivientes, así también, por eso, son los segundos frutos, la gran multitud. Las primicias, más aun, siendo análogo al primogénito, los sacerdotes, son por lo tanto los ministros,los "siervos de nuestro Dios" – los que han de traer a los segundos frutos.

   Profetizando de la separación de uno y del recogimiento del otro, Isaías declara: "Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a toda carne: y los muertos de Jehová serán multiplicados. Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las gentes, a Tarsis, a Pud y Lud, que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las islas apartadas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las gentes. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por presente a Jehová, en caballos, en carros, en literas, y en mulos, y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen el presente en vasos limpios a la casa de Jehová". Isaías 66:16, 19-20.

   Observe que los que escapan de la matanza del Señor son enviados a proclamar su fama y mostrar su gloria a los Gentiles (gentes) "traerán a todos" sus "hermanos de entre todas las naciones". En otras palabras, predicarán "este evangelio en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles; y entonces vendrá el fin". Mateo 24:14. Esta gran obra, la cual ningún otro ha podido lograr, estos escapados la harán, porque--En Sus Bocas No Se Halló Engaño.

   El hecho que los 144.000 son sin mentira en sus bocas, muestra que como siervos de Dios, tienen un mensaje que proclamar, y que han de ser sin culpa al proclamarlo; haverdad y nada sino la verdad, prosperarán dondequiera que van con el mensaje, aunque son enviados con él-- Cuando Los Vientos Son Soltados y Soplan.

   Los ángeles deteniendo los vientos en los cuatro rincones de la tierra denota que están deteniendo alguna angustia global, la cual si se desatara mientras la iglesia está en su condición Laodicense impediría al sellamiento. De este hecho sigue que inmediatamente después del sellamiento de los 144.000 la angustia empezará, señalando que los ángeles han soltado los vientos. Con esta angustia "cual nunca fue después que hubo gente" (Daniel 12:1), la gran multitud será traída cara a cara mientras están siendo llamados a salir de Babilonia (Apocalipsis 18:4) al Reino.

   El tiempo de angustia es prefigurado por la presente angustia que la iglesia está trayendo sobre los primeros frutos, los que están siendo sellados, marcados, en medio de ella, para ser llevados al Reino – al granero (Mateo 13:30), los vasos (Mateo 13:48).

 

   Por consiguiente, como el hacer la imagen de la bestia (Apocalipsis 13:11-18) está en la profecía,el único evento mundial de esta índole, y como la gran muchedumbre con palmas en sus manos provienen de gran tribulación, la única conclusión lógica es que después que sean sellados los 144.000, y mientras los vientos estén soplando, los segundos frutos serán recogidos y la obra del evangelio terminada.

   La angustia se desatará con el decreto de la bestia de dos cuernos cuando "ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviera la señal, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre". Apocalipsis 13:17. De esa forma el dragón será "airado contra la mujer" y hace "guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo". Apocalipsis 12:17. Y al mismo tiempo a los ángeles les será permitido dañar a todos los que molestan la iglesia de Dios, y quienes intentan unirse con ella en la misma forma en que hace la cizaña ahora. Al dañar así a los impíos, los ángeles ejecutan "la ira del Cordero". En vista de esto, el Señor pregunta "¿y quién podrá estar firme?" Apocalipsis 6:17. Es "el día de Jehová grande y terrible" (Malaquías 4:5), y "los pecadores se asombraron en Sión, espanto sorprendió a los hipócritas". Por eso las preguntas: "¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?" – Solo los que se ven en necesidad de todo. Y estos son--Los Únicos Que Ven Al Rey.

   "El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oír sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala: Este habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas.

   "Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del tributo? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes? No verás a aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. Mira a Sión, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota. Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande navío. Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey, él mismo nos salvará". Isaías 33:14-22.

 "Miguel", "el gran Príncipe" "se levantará" entonces y libertará "todos

   Puesto que en aquel día el Señor ha de cuidar a los fieles y castigar a los infieles, el mensaje que anuncia este "día de Jehová grande y terrible" (Malaquías 4:5), se titula La Vara del Pastor. "La voz de Jehová", por lo tanto "clama a la ciudad-- "Oíd la Vara, y a Quien La Establece".Miqueas 6:9

 Hundido en somnolencia y sueño Laodicense, "la ciudad", la iglesia, en la misericordia de Dios para prepararla para este día de angustia, ha de ser alarmada a la vida por su clamor urgente:

 “Despierta, despierta, vístete tu fortaleza, oh Sión; vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más acontecerá que venga a ti incircunciso ni inmundo". Isaías 52:1.

 "Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad los pueblos; mas sobre ti nacerá Jehová, y sobre ti será vista tu gloria. Y andarán las gentes a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento". Isaías 60:1-3.

 

   La iglesia de los Laodicenses, siendo la última de las siete iglesias, es la última sección de la iglesia Cristiana en la cual el trigo y la cizaña están mezclados. Los vencedores, los marcados, en ella, los que escuchan la Vara, empiezan la octava sección de la iglesia – la simbolizada por el "granero" (Mateo 13:30) y por los "vasos" (versículo 48), y también por el "candelabro todo de oro" de Zacarías 4. De ella el Señor dice: "… entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará. Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo". Isaías 62:2-3.

   Entre los Laodicenses, sin embargo los que no quieren despertarse y comprender la situación, quienes no "gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella" (Ezequiel 9:4), serán dejados sin la marca, y por consiguiente caerán bajo las armas de matanza de los ángeles (Ezequiel 9), mientras que los que reciben la marca escaparán y serán escudados de la angustia, el escudo siendo simbolizado por el granero y los vasos (Mateo 13:30, 48).

   Esta protección del trigo por una parte, y la matanza de la cizaña por otra parte, entre las primicias, –aquellos en la iglesia,– prefiguran la protección de los buenos y la matanza de los impíos entre los segundos frutos, aquellos de Babilonia (Apocalipsis 18:4). Por eso-- La Obra En Laodicea Tipifica La De Babilonia.

   Mientras que el Señor está ahora marcando a los primeros frutos de su reino, los que están en Laodicea, "los ancianos" (Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 196), imaginándose que hacen la voluntad del Señor al obligar a los laicos a no escuchar a los mensajeros del Señor y no leer Su mensaje en La Vara del Pastor, intentan impedir que reciban la marca, la cual ha de protegerlos de perecer. Y como la profecía muestra, esta guerra cuando esté terminada en Laodicea, se extiende en Babilonia mientras el Señor empieza a marcar los segundos frutos de Su Reino, y como la bestia imaginándose (como los ancianos lo hacen ahora) que hace la voluntad del Señor, declarará que "todos, a pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos" (Apocalipsis 13:16), reciban su marca en lugar de la marca del Señor, la cual también ha de impedir que perezcan.

   Estas dos marcas (la de la bestia y la del Señor) en sí muestran un tiempo de separar los ciudadanos del cielo de los ciudadanos del mundo. Y porque esta es una obra cual nunca fue, trae el tiempo de angustia cual nunca fue –"el día de Jehová grande y terrible". El presente conflicto en Laodicea, por lo tanto, ha de extenderse en Babilonia y desarrollarse hasta ser el tiempo de angustia cual nunca fue, un desarrollo que muestra que el mismo poder Satánico ahora trabajando en Laodicea, pronto se manifestará en cooperación con la bestia, dentro de las iglesias de Babilonia, allí para oponerse al marcar los segundos frutos como ahora en Laodicea se opone al marcar las primicias.

   Y además, como la octava sección de la iglesia, la iglesia eterna, es de la séptima sección, la iglesia temporal, del mismo modo la octava bestia, el mundo postmilenario, es de la séptima bestia (Apocalipsis 17:11), el mundo premilenario.

   Este paralelismo inescapable entre la obra de Dios y la obra de Satanás, la cual la inspiración tan clara y vívidamente trae en foco habla por sí misma, que estamos entrando en "el día de Jehová grande y terrible" –un hecho que debería agitar nuestros corazones como nada jamás lo ha hecho.

   Y puesto que "nunca más acontecerá" desde el tiempo que los 144.000 son marcados, y los pecadores quitados de entre ellos, no más los impíos se mezclarán con los justos, –desde aquel tiempo para siempre,-- La Iglesia Reino, La Octava, Permanece Pura.

 Proféticamente anticipado el estado puro de la iglesia el profeta Zacarías vio que "será toda olla en Jerusalén y de Judá santidad a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren, vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá más cananeo alguno en la casa de Jehová de los ejércitos en aquel tiempo". Zacarías 14:21.

  "Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado". Jeremías 31:33-34.

 Entonces saldrá la palabra del Señor: "Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia". Isaías 33:13.

 Todos los que han reconocido y beneficiado por Su poder en el pasado, junto con todos los que reconocerán y aprovecharán su poder en el futuro, han de encontrarse en-- Cinco Grupos En El Reino.

   Estos grupos son: (1) los 144.000 Israelitas, las primicias de los vivos, del cual "de él será su fuerte", y cuyo "de en medio de él saldrá su enseñoreador" (Jeremías 30:21): regresarán a Jerusalén, y estarán en el Monte de Sión con el Cordero; (2) los que Juan vio (después del sellamiento de los 144.000,) recogidos de "todas las gentes y linajes y

pueblos y lenguas", durante la "gran tribulación", el "tiempo de angustia, cual nunca fue" – la gran multitud quienes van a Jerusalén antes de la resurrección; (3) aquellos que serán despertados para la vida eterna en la resurrección de Daniel 12:2; (4) aquellos Israelitas quienes saldrán en la resurrección de Ezequiel 37:1-14; (5) todos los que surgen en la resurrección de Apocalipsis 20:6; – colectivamente, estos son todos los Israelitas y Gentiles quienes regresarán a Jerusalén, poseerán la tierra prometida, y luego la tierra entera.

 Irónicamente vano, por lo tanto (en vista de la que hemos visto en estas páginas) es el plan cada vez más fuerte para reconstruir Jerusalén, como un movimiento está procurando hacer en respuestas a las profecías del reino, llevando allí a los Judíos no Cristianos; y como otro movimiento intenta hacer de acuerdo a las mismas profecías, llevando allí el mundo de habla Inglesa.

 Un reino de creyentes y no creyentes juntos no será nada mejor que los reinos de hoy. De hecho no sería nada más que una Babilonia, nada más que "habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave sucia y aborrecible". Apocalipsis 18:2. Trabajar por tal esperanza significa tomar un gran paso hacia adelante trayendo "el poderoso engaño" de Satanás, imitando falsamente a Cristo en un reino falso.

  Así es que "sólo los que hayan estudiado diligentemente las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad en sus corazones, serán protegidos de los poderosos engaños que cautivarán al mundo. Merced al testimonio bíblico descubrirán al engañador bajo su disfraz … ¿Se sienten los hijos de Dios actualmente bastante firmes en la Palabra divina para no ceder al testimonio de sus sentidos? ¿Se atendrán ellos en semejante crisis a la Biblia y a la Biblia sola?" El Conflicto de los Siglos, página 683.

   En vista de esta urgencia para asegurar la esperanza culminante del Cristiano, el Reino, resulta expediente, por lo tanto, consolidar los puntos principales hasta aquí establecidos, del recogimiento. Por consiguiente-- Un Resumen De Los Primeros y Segundos Frutos.

   1. Cuando el tiempo de la "cizaña" "los hijos del malo" (Mateo 13:38), ha llegado plenamente, luego comenzará "la cosecha", y ello traerá "el fin de este siglo". Versículos 30, 40. Tomando lugar en el fin del mundo (siglo), por fuerza es el recogimiento del pueblo por el mensaje de Elías, la última proclamación del cielo del evangelio, la cual es predicada primero a la iglesia justo antes del día de Jehová grande y terrible (Malaquías 4:5), y luego a todo el mundo durante ese día tan esperado.

El mensaje encontrando la red llena en su llegada y luego causando una división entre los que lo aceptan y los que lo rechazan, capacita a los ángeles a seleccionar a los impíos de entre los justos (Mateo 13:48). Estos "buenos" son los primeros frutos de los redimidos. Entonces sigue la separación implícita en la llamada: "salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participantes de sus pecados, y no recibáis de sus plagas". Apocalipsis 18:4. Aquellos así llamados fuera (de Babilonia) son los segundos frutos.

 En la primera instancia, los malos son echados fuera de entre los buenos de los que son atrapados en la red (el mensaje reposando en la iglesia); mientras en la segunda instancia, sólo los fieles de Dios son llamados fuera de entre los pecadores en Babilonia no habiendo cizaña entre ellos.

 La cizaña y el trigo estaban mezclados en la primera instancia, pues mientras "durmiendo los hombres", dice el Señor, "vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo"; mientras el trigo se mantiene libre de la cizaña en la última instancia, pues dice el Señor: "he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás". Isaías 62:6.

 El dominio de Babilonia siendo simbolizado por la bestia escarlata, la bestia sobre la cual se sienta la mujer (Apocalipsis 17), por lo tanto el simbolismo es representativo de un sistema internacional religioso- político.

  El aspecto religioso es simbolizado por la mujer; el aspecto civil, por los cuernos de la bestia: en combinación, una predicción simbólica de un sistema mundial de unión de iglesia y estado. La bestia en sí sola, excluyendo los cuernos, representa como las bestias de Daniel 7, las multitudes del mundo – los súbditos de la Babilonia antitípica de entre quienes el pueblo de Dios es sacado. Este recogimiento constituye la separación de los segundos frutos.

   De esto, la verdad se ve de nuevo que los primeros y segundos frutos de los vivientes (los unos recogidos de adentro de la iglesia al comienzo del "día de Jehová grande y terrible", y los otros recogidos de Babilonia durante ese día) constituye el reino a su comienzo y antes de la resurrección de los muertos.

 Los hechos, además, que sólo los buenos de la red fueron guardados, y que sólo el pueblo de Dios fue sacado de Babilonia, entran al Reino como el hogar de los justos solamente.

   "Mas este es el pacto que haré" el Señor declara concerniente a esta gloriosa verdad del Reino, "con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo; Conoce a Jehová:porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado". Jeremías  

   "Y llamarles han" declara Isaías con aclamación, "Pueblo Santo, Redimidos de Jehová". Isaías 62:12. "Y habrá allí calzada y camino", él nos asegura "y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo, y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren". Isaías 35:8.

   Cuando fuere predicado "este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los gentiles" (Mateo 24:14), la obra del evangelio terminará y la gracia se cerrará para todo ser humano.

   Cuando, tanto Judío como Gentil quienes hayan respondido a la llamada, hayan sido recogidos de los cuatro rincones de la tierra, entonces terminará la cosecha: luego el último momento del tiempo de gracia se habrá alejado para siempre: entonces habrá llegado el fin desde el "gran trono blanco" habrá salido la orden inmutable: "el que es injusto, sea injusto todavía; y el sucio, ensúciese todavía. Y el que es justo, sea todavía justificado; y el santo sea santificado todavía". Apocalipsis 22:11.

 Aprendiendo aterrados, que con el pasar de la gracia, que están perdidos para siempre,los descuidados llorarán amargamente "Pasóse la siega, acabóse el verano, y nosotros no hemos sido salvos". Jeremías 8:20. -

  "He aquí, yo vengo presto", Cristo dice, siguiendo su solemne declaración de la clausura de la gracia (versículo 11), "y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según fuere su obra". Apocalipsis 22:12. He aquí evidencia conclusiva que la gracia se cierra antes del regreso visible del Señor.

  A la clausura de la séptima plaga, el Señor mismo, visible para todo ojo (Apocalipsis 1:7), "porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así-- "Estaremos Siempre Con El Señor".1 Tesalonicenses 4:16-17.

  Con los muertos justos de todas las edades siendo resucitados y unidos con los santos vivientes, el Reino es completamente compuesto – los justos habiendo sido puesto en su derecho (el reino), y los impíos en su izquierdo (Babilonia). Luego mientras el Rey envía a aquellos en su izquierda al "tormento eterno". El dice a los que se hallan en su derecha: "Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo". Mateo 25:46, 34. Siguiendo esto se realizará el tan esperado logro de la esperanza gloriosa en la promesa del Señor: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, yo os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis". Juan 14:2-3.el tan esperado logro de la esperanza gloriosa en la promesa del Señor: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, yo os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis". Juan 14:2-3.

   Esta conmovedora esperanza de todo Cristiano es prefigurada bellamente en el traslado de Enoc (Génesis 5:24), el traslado de Elías (2 Reyes 2:11), y la resurrección de la multitud quienes Cristo llevó arriba (Mateo 27:52-53; Efesios 4:8) – una triple tipificación de triple acuerdo con la ley de Dios de tipo que donde hay tipo, debe haber antitipo.

 De cierto, si no hubiera de haber en esta conexión un antitipo (ascenso de todos los santos) entonces no hubiera habido un tipo (la traslación de Enoc, y de Elías, y ascenso de la multitud). El tipo habría sido arbitrario, sin propósito y falso. No sólo los santos, por lo tanto, sino también:-- Los Cielos Desaparecerán.Los Impíos Clamarán a Los Montes Que Caigan Sobre Ellos.

 

  Con el cierre de la séptima plaga vendrá la plenitud del fin, del cual el Revelador exclama: "… y el cielo [la atmósfera de nuestra tierra – Génesis 1:8se apartó como un libro que es envuelto; y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares. Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escóndednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero. Porque el gran día de su ira es venido, ¿y quién podrá estar firme?" Apocalipsis 6:14-17.

  El hecho que todos estos eventos terminan con la segunda venida de Cristo, también los hechos que las profecías claramente declaran que Dios recogerá a todos sus pueblos de entre las naciones, llamará los suyos de sus tumbas, arrebatará a todos los redimidos – para encontrarse en el aire e ir con El a las mansiones que El ha estado preparando para ellos desde su ascensión, destruirá a todos los impíos, dejará la tierra vacía sin vida o luz, entonces la hará vacía y sin forma, y, finalmente, no dejará vivir los muertos hasta que los mil años sean terminados, – todos estos hechos hacen manifiestos que la tierra ha de quedar en un estado de caos mientras los santos "vivieron y reinaron" con Cristo en el cielo durante los mil años.

 

   En esta forma, Satanás queda atado por una cadena de circunstancias que le hace imposible engañar las naciones hasta que los mil años se terminen, y hasta que el Señor regrese con los santos, saque a los impíos de sus tumbas, y les permita vivir un poco de tiempo – un tiempo en el cual-- Satanás Vuelve a Engañarlos.

  Mirando hacia adelante a la resurrección después del milenio, el Revelador vio que los impíos "subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo y los devoró. Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; … esta es la muerte segunda". Apocalipsis 20:9,10,14.

  Entonces "el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán. Hasta aquí fue el fin de sus palabras". Daniel 7:27-28.

 Viendo que estas cosas acontecerán pronto, dice el Señor; "Paráos en los caminos", dice el Señor, "y mirad, y preguntad por-- "Las Sendas Antiguas".Jeremías 6:16.

 

  "Ni presten atención a fábulas y genealogías sin -término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora". 1 Timoteo 1:4. "No atendiendo a fábulas judaicas, y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad". Tito 1:14. "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la santa doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas". 2 Timoteo 4:3-4.

 "… Ni mi palabra ni mi predicación", dice el apóstol Pablo, "fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder; para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios".  1 Corintios 2:4-5.

   Que este consejo amoneste al pueblo de Dios de las precarias prácticas de colgar sus doctrinas y su fe en los ganchos dorados de interpretaciones pervertidas y de interpretaciones de lenguas desconocidas para ellos (el Hebreo, el Griego, y este, aquel, o el otro) y de traducciones interpretativas que las apoyan y que sirven para los intereses de prejuicios y predilecciones teológicas mejor que lo que lo hace la versión autorizada - la versión que Dios, en su providencia y en su presciencia (clarividencia) de terminar su obra por el mundo de habla Inglesa, le ha dado a su pueblo para que los guíe al Reino. Por lo tanto, esté alerta de las pretensiones de las de pseudo-eruditos, que asumen ser más dependientes que las que Dios mismo, ha escogido y obrado en sencillez. "El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán". Mateo 24:35. 

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