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La Advertencia Final

Tratado 05

Copyright 1935, 1940, 1942 por

V.T. HOUTEFF

Todos los derechos reservados

A todo aquel que tenga sed de la verdad, le será enviado por correo gratis. Recibirá uno, el alma está obligada por sí misma a probar todas las cosas y retener lo bueno. Las únicas cuerdas que atan esta libre oferta son las cuerdas doradas del Edén y las cuerdas carmesí del Calvario - los lazos que atan.

Nombres y direcciones de Adventistas del Séptimo Día serán recibidos con mucho gusto.

TRATADO N° 5

     LAS SIETE TROMPETAS

   El Registro del Revelad Apocalipsis 8:6-13; 9:1-4, 13-19  CAPITULO 8, VERSICULOS 6-13. “Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas, se aparejaron para tocar. Y el primer ángel tocó la trompeta, y fue hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y la tercera parte de los árboles fue quemada, y se quemó toda la hierba verde.

  Y el segundo ángel tocó la trompeta, y como un gran monte ardiendo con fuego fue lanzado en el mar; y la tercera parte del mar se tornó en sangre. Y murió la tercera parte de las criaturas que estaban en el mar, las cuales tenían vida; y la tercera parte de los navíos pereció.

  Y el tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos, y en las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fue vuelta en ajenjo; y muchos hombres murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas.

  Y el cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de tal manera que se oscureció la tercera parte de ellos, y no alumbraba la tercera parte del día, y lo mismo de la noche.

  Y miré, y oí un ángel volar por medio del cielo, diciendo en alta voz: ¡Ay! ¡ay! ¡ay! De los que moran en la tierra, por razón de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que han de tocar!”

  CAPITULO 9, VERSICULOS 1-4. “Y el quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo en la tierra, y le fue dada la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió del pozo como el humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra. Y les fue mandado que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes”.

  VERSICULOS 13-19. “Y el sexto ángel tocó la trompeta; y oí una voz de los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, Diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata los cuatro ángeles que están atados en el gran río Eufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban aparejados para la hora, día, mes y año, para matar la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los de a caballo era doscientos millones. Y oí el número de ellos. Y así vi los caballos en visión, y los que sobre ellos estaban sentados, los cuales tenían corazas de fuego, de jacinto y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de la boca de ellos salía fuego y humo y azufre. De estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: del fuego, del humo, y el azufre, que salían de la boca de ellos. Porque su poder está en su boca y en sus colas; porque sus colas eran semejantes a serpientes, y tenían cabezas, y con ellas dañan”.

  Desde que Juan registró esta solemne simbolización, la historia de la iglesia repetidamente a través de sus 

páginas siempre ha tenido que hacer para descubrir su misterio pero sólo ha resultado en obstruir con misticismo y confusión. Es necesario, por consiguiente, para aclarar el misticismo, primero que todo encontrar --La Razón de la Confusión.

 

  El mismo hecho que diecinueve siglos de orar para que se abra el tema sólo lo ha hecho más impenetrable, es la evidencia posible mas fuerte que Dios controla las Escrituras y las revela sólo al tiempo divinamente señalado. La verdad de esta declaración es sostenida inclusive por las palabras del ángel: “Empero yo te declararé lo que está escrito en la escritura de verdad; y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estas cosas, sino Miguel, vuestro príncipe”. Daniel 10:21.

Y “cuando venga el Espíritu de verdad”, dice Cristo, en más clara declaración de esta misma verdad, “El os guiará a toda la verdad”. Juan 16:13.

  Habiendo sido puesto al frente prematuramente y sin la indicación del Espíritu de Verdad, los esfuerzos humanos por consiguiente han fracasado en descubrir y explicar la verdad de “las trompetas”. Y ninguna escritura siendo desarrollada sin Inspiración, las exposiciones de mentes no inspiradas son de interpretación privada, en advertencia de las cuales la Biblia dice: “… ninguna profecía de la escritura es de particular interpretación”. 2 Pedro 1:20.

  Así que antes que una persona pueda escalar la escalera de la Verdad, primero que todo debe liberarse a sí misma de teorías erróneas, que le mantienen atado en tinieblas. Y para soltarse de semejantes pesos de error así como para alcanzar el último escalón de la escalera de Verdad, debe investigar cuidadosamente y “examinadlo todo” con--Mente Abierta.

  “No leáis la Palabra a la luz de opiniones anteriores; investigadla, en cambio, cuidadosamente y con oración, con una mente libre de prejuicios. Si al leerla, se produce la convicción y veis que las opiniones que habíais acariciado no están en armonía con la Palabra, no tratéis de hacer concordar la Palabra con esas opiniones. Haced concordar vuestras opiniones con la Palabra. No permitáis que lo que habéis creído o practicado en lo pasado gobierne vuestro entendimiento”. Mensajes para los Jóvenes, página 258.

  Esta necesidad principal urgentemente confronta a los que han estado dispuestos a aceptar, como incuestionables verdades bíblicas, teorías que son el resultado de--Añadir y Quitar de las Escrituras.

 

 Cualquier explicación de una profecía que añade o quita cualquier parte de una escritura pertinente para armonizar la interpretación, sólo puede ser falsa. Cuando el Espíritu de Dios interpreta las Escrituras, Él en ninguna manera necesita alterar cualquier parte de ellas para hacer que la explicación encaje en lo que está siendo desenvuelto. Además, cuando se hace la verdadera interpretación de una profecía, ésta siempre contiene una lección de verdad presente “adaptada a las necesidades del pueblo de Dios” (El Conflicto de los Siglos, página 667) al tiempo que la escritura es revelada. Conociendo esto, Satanás continuamente está--Pavimentando el Camino para Pecar  Contra el Espíritu Santo.

  Nadie se pierde por creer una falsa interpretación de una profecía antes que la verdad de ella sea revelada, siempre que la falsa interpretación no lo aparte de alguna otra verdad. Tales individuos, de cualquier manera, están en gran peligro porque, como la historia lo revela, los pocos que vienen a ser así envueltos en error están dispuestos a humillarse a sí mismos renunciando a sus errores y aceptando la verdad cuando es dada a conocer. Ellos están consecuentemente en constante peligro de pecar contra el Espíritu Santo. Y estando extremadamente percibido de esto, Satanás tuerce las profecías antes que sean reveladas divinamente. Él sabe muy bien que muchos, renuentes a ser corregidos y a cambiar sus errores por la verdad revelada, serán así guiados a la ruina eterna. Del todo importante, por lo tanto, es la necesidad que el estudiante de la verdad se fortifique a sí mismo con toda honestidad y humildad mientras la luz de la verdad ahora se está volviendo minuciosamente en--Teorías Populares.

 

  Para comenzar, se llama la atención del lector al libro del Anciano Urías Smith, originalmente titulado Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis, y más tarde Daniel y Apocalipsis, en el cual se explica, entre otros temas, el tema de “las siete trompetas”. Aquí uno notará que el Anciano Smith no es el autor original de la exposición de las trompetas. El originador fue Messrs. Keith, Clark, Barnes, et al. “Hasta aquí”, dice el Anciano Smith, “Keith nos ha suplido con ilustraciones del tocar de las primeras cinco trompetas”. Daniel y Apocalipsis, página 506.

  Luego mas adelante en el mismo capítulo, y en explicación de Apocalipsis 9:17, leemos: “Al disparar los Turcos sus armas de fuego montados en los caballos, pareciera al observador distante, que el fuego, humo, y azufre salían de las bocas de los caballos, como lo ilustra la placa acompañante”. Daniel y Apocalipsis, página 510. “Barnes cree que este fue el caso”, enfatiza el Anciano Smith; “y una declaración de Gibbon confirma esta opinión”. Daniel y Apocalipsis, página 510, nota al pie de la página.

  Así, claramente, la interpretación de las siete trompetas, como se encuentra en Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis, no fue originada por la denominación Adventista del Séptimo Día. Pero poniendo su aprobación sobre ésta, la hace aparecer como doctrina Adventista del Séptimo Día. En otras palabras, las teorías de hombres no inspirados teniendo la estampa de aprobación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se hacen aparecer a los laicos la Iglesia Adventista del Séptimo Día como genuinas doctrinas Bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Esto va a mostrar que la mayoría de Adventistas del Séptimo Día,junto con otros, no preguntan, “¿Es correcta? ¿está en armonía con la palabra de Dios? sino, ¿Quién la sostiene?” − Testimonios para Ministros, página 106. ¡Y si la teoría viene por un canal popular, por regla incuestionablemente la aceptan!.junto con otros, no preguntan, “¿Es correcta? ¿está en armonía con la palabra de Dios? sino, ¿Quién la sostiene?” − Testimonios para Ministros, página 106. ¡Y si la teoría viene por un canal popular, por regla incuestionablemente la aceptan!.

  Un claro ejemplo es su aplauso sin vacilar a tales manipulaciones como racionalizando “las cabezas de leones” (en el simbolismo de Apocalipsis 9:17) como cabezas de caballos Árabes, y las colas semejantes a serpientes (Apocalipsis 19:9), a comunes colas de caballos (como se ve en la ilustración acompañante) para conectar las trompetas con las batallas de los Turcos.

Pero aun peor, ellos sin vacilar están de acuerdo que el “fuego”, “humo”, y “azufre” no salían, como los vio Juan, de las bocas como de león, sino de una pistola en la mano de un Turco.

  Su aceptación de estas adiciones y substracciones a la Santa Palabra, una práctica condenada por las Escrituras (Apocalipsis 22:18-19), muestra que son víctimas de una visión imperfecta, la que les hace pensar que todo está bien cuando todo anda mal (Testimonios para la Iglesia, Volumen 3, página 279-280).

 

 

Su aprobación de tales prácticas, además, debilita la fe en la Biblia, porque si el Revelador está equivocado en un lugar, entonces ¿no podrá estar equivocado en el otro lugar también? Y si no podemos depender del libro de Apocalipsis 

así como está, entonces ¿cómo podemos poner confianza en alguno de la Biblia? Y si los profetas inspirados no pueden declarar la verdad positiva de lo que ven, entonces ¿cómo los estudiantes no inspirados de sus escritos pueden declararlo? Así que, los que aprenden “a responder … a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en ellos” (1 Pedro 3:15), no tendrán problema para responder a la pregunta:¿Miró Juan Correctamente?

  Cierto, el vidente de Patmos era un ser humano sujeto al error como nosotros, pero el que dictó sus escritos –el gran e infalible Yo Soy, Inspector y Calificado Lector de las Escrituras– estaba allí para ver que Juan hiciera un registro fiel de lo que vio, porque la verdad exacta del simbolismo significa nuestra vida misma. Verdaderamente, no es posible que el Señor arriesgue nuestra salvación por mostrar el simbolismo tan lejos de la vista de Juan que él no pudiera verlo y registrarlo correctamente, y todavía esperar salvarnos por éste.

  Si Juan falló en ver correctamente los símbolos en la visión, como estos supuestos hombres de conocimiento y experiencia aparentemente explican, entonces ¿no implica esto qué Dios es indiferente en cuanto a si él revela o no la verdad que es esencial para nuestra salvación en una manera engañosa? Si no, ¿y si Juan estaba equivocado, por qué, entonces, Dios no lo corrigió? ¿Era imposible para él aquí corregir a su profeta?

  “Y el segundo ángel”, dice el Revelador, “derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de un muerto; y toda alma viviente fue muerta en el mar”. Apocalipsis 16:3.

Si Juan no pudo ver exactamente, como se afirma, de donde vinieron el “fuego”, el “humo”, y el “azufre”, entonces ¿cómo pudo ver que “toda” criatura, como él dice en las palabras citadas, murió en el mar? ¿Cuál condición es la mas difícil para ver con exactitud?

La aceptación y la enseñanza de tales interpretaciones es señalada evidencia de que hay densas tinieblas en toda la iglesia hoy, que envuelven tanto a los laicos como a los atalayas quienes reclaman ser los “hombres de experiencia” mencionados en Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 273, e ilustrados en el Tratado No. 4, Las Últimas Noticias para la Madre, Edición Revisada, páginas 32-35. Estos hombres, aunque grandemente “torpes en la Palabra”, como se ve en la observación anterior, impiden que cualquier cosa nueva en la que ellos no ven luz, sea traída ante el pueblo. Y, no obstante, el hecho que semejantes restricciones totalmente ilegales y que oscurecen la luz son maquinadas para mantener al pueblo en sus errores para siempre, sin embargo los laicos las aceptan sin preguntar, y estiman a los que las maquinan como amigos sabios y verdaderos. Y todos los que rehusan someterse por tales restricciones son “echados fuera” (Isaías 66:5), mientras multitudes que no creen en el Espíritu de Profecía son retenidas, y otras multitudes de igual incredulidad son aceptadas como miembros en posiciones aprobadas. Así se promulga de nuevo el pecado sobresaliente de los Judíos, que hizo salir de los labios del Salvador la penetrante declaración:

“Así que, si la lumbre que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?” Mateo 6:23.

“El enemigo”, dice el Espíritu de Profecía, “se está preparando para su última campaña contra la iglesia. Está de tal manera oculto de la vista que para muchos es difícil creer que existe, y mucho menos ser convencidos de su asombrosa actividad y poder. Han olvidado mayormente su pasado, y cuando da otro paso adelante, no le reconocen como su enemigo, la serpiente antigua, sino que le consideran como un amigo que está haciendo una buena obra”. Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, páginas 273-274.

¡Oh qué gran oscuridad ha cubierto al pueblo! Hermano, Hermana, ¿se sentará usted en indiferente calma, y mirará que el enemigo los arroja ciegamente al infierno? El Señor dice: “Yo, Jesús, he enviado mi ángel para dáros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”. Apocalipsis 22:16. Luego agrega la terrible declaración: “Porque yo amonesto a cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro”. Apocalipsis 22:18-19.

Ahora, si Juan fracasó en su trabajo, y las Escrituras verdaderamente están tan imperfectamente escritas como los comentarios aquí examinados forzaría a uno a concluir que están, ¿cómo, entonces, Cristo se atreve a ordenarnos solemnemente, bajo pena de tan terrible castigo, no corromper la Santa Palabra de Dios? Porque si Juan estaba equivocado en lo que escribió, nosotros perecemos. ¡Y si alteramos sus escritos, perecemos de igual modo! ¡Qué! ¿Fueron las Escrituras ideadas para nuestra destrucción en vez de nuestra salvación? ¡Prohibe el pensamiento! Las inmutables palabras de Jesús antes citadas, certifican que su Libro es perfecto, y que no necesita ser alterado por ningún hombre.

Irónicamente, sin embargo, los que usualmente se envuelven en la práctica de alterar las Escrituras, son los que hablan mas fuerte en cuanto a ejercer cuidado de no ser entrampados por falsas doctrinas. Y para respaldar lo que dicen, muy cuidadosamente se mantienen apartados de toda cosa nueva que no viene por medio de ellos mismos. Los tales nunca se recuperarán de su terrible ceguera hasta que comiencen a buscar “colirio” (Inspiración) así como buscan oro, porque sólo nueva verdad puede abrir sus ojos, desenmascarar sus errores, y enamorarse de la verdad. Satanás, sin embargo, sabiendo bien que su vista rápidamente se recuperaría si vienen con un corazón abierto a la luz, consecuentemente los llena de prejuicio para impedirles a ellos hacer una investigación parcial y personal de las verdades reveladas.

  Los tales son los “tibios” miembros de la iglesia que no han tenido paz con la luz, y que como resultado han sido dejados atrás en cada desarrollo de la verdad. Mientras que los que no han estado satisfechos con su grado de instrucción, que son “fríos o calientes”, han marchado con la verdad presente de generación a generación.

  Por lo tanto, jamás se olvide la solemne verdad que nunca, en ningún momento, la iglesia de Dios ha sido guiada por mal camino por investigar nuevas doctrinas que han tocado a sus puertas, suplicando ser recibidas. Por el contrario muchas veces ella ha sido dejada en tinieblas por causa de indolencia, indiferencia y prejuicio de investigar para encontrar si las así llamadas “enseñanzas extrañas” eran de Dios. Y triste decirlo, la misma condición existe hoy.

  “Tenemos mucho más que temer de enemigos internos”, declara el Espíritu de Verdad, “que de externos. Los impedimentos para el vigor y el éxito provienen mucho más de la iglesia misma que del mundo”. Cristo Nuestra Justicia, página 45.

  Ahora, como en tiempo pasado, los dirigentes y ministros están pregonando contra todo aumento de luz, y están manteniendo al pueblo lejos de ella. Al mismo tiempo, están alimentando al rebaño con tanto error revestido de verdad que las ovejas se están muriendo espiritualmente.

 

 “El alimento que está siendo preparado para el rebaño causará desgaste, decaimiento, y muerte espiritual. Cuando los que profesan creer la verdad presente vengan a sus sentidos, cuando acepten la palabra de Dios tal cual es, cuando no traten de torcer las Escrituras, traerán de la tesorería del corazón cosas nuevas y viejas, para fortalecerse a sí mismos y a aquellos por quien trabajan”. Review and Herald, Volumen 78, No. 25, Martes, 18 de Junio de 1901. (Véase también Primeros Escritos, página 62).

Tal práctica correcta, no siendo lo que él quiere, Satanás obra perpetuamente para impedirlo. Y tan poderosos son sus engaños, que los “cabritos” entre las “ovejas” inconscientemente y contra sus propios intereses eternos se prestan como instrumentos para llevar a cabo sus designios mortales.

El título original del libro del Anciano Smith, Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis, lo reconoce como sincero y franco al escribir el libro. La palabra, “pensamientos”, denotando una idea, una teoría, no una verdad absoluta, muestra que él simplemente recomienda el libro a sus lectores, cualquier cosa que contenga, pueda ser de valor para ellos. Hizo esto, por supuesto, con el implícito entendimiento que en el tiempo del “desenvolvimiento del rollo” (Testimonios para la Iglesia, Volumen 6, página 25), cuando los escritos de Daniel y Juan el Revelador serían iluminados, el lector debería cambiar sus “pensamientos”, si fuesen erróneos, por la verdad, como lo hace siempre el humilde seguidor de Cristo.

  De cualquier manera, yendo mas allá de esta modesta intención del autor, la denominación omitió en las últimas ediciones del libro la palabra “pensamientos”, la primera palabra del título original. Y ahora algunos de los dirigentes tratan de hacernos creer que a la Hermana White se le mostró que un ángel estaba guiando la mano del Anciano Smith mientras él estaba estableciendo las teorías de hombres no inspirados. De aquí que sea muy evidente que aunque una gran porción del libro perjudica la finalidad de las Escrituras, aun los defensores del libro tendrán los errores a todo costo – ¡aun a costa de la verdad!. Verdaderamente, al exaltar así las fabricaciones de hombres, y aprobarlos como si tuvieran el sello de la Inspiración, mientras desprecian la precisión de El Apocalipsis, muestra que Satanás es el único que los ha guiado en este razonamiento.

  Luego, de nuevo, mientras por un lado estos comentaristas profesan saber mas acerca de la visión de Juan que Juan mismo, por otro lado estos defensores de los escritos de Urías Smith actúan como si conocieran mas de su experiencia con la Inspiración que él mismo, porque él nunca clamó estar inspirado, mientras que ellos aseguran que si estaba. Y ahora que el apóstol Juan, el Anciano Smith, y la Hermana White están muertos y no se pueden defenderse por ellos mismos, la multitud viva, dormida bajo la cubierta de sus pecados, no pueden detectar las trampas del diablo. ¡Que lección para tomar el consejo del Señor, para confiar en su Palabra aun en “una jota o una tilde” (Mateo 5:18), y si es necesario desconfiar de todo ser mortal (Isaías 2:22)!

  Si aquellos que tienen gran luz, y que profesan “guardar los mandamientos de Dios, y tener la fe de Jesús”, se atreven así a negociar con la Biblia y el Espíritu de Profecía, ¿es de sorprenderse, entonces, que hay tanta duda de la inspiración de las Escrituras y que hay por lo menos innumerables interpretaciones de ellas?

  Nuestra conducta como Adventista del Séptimo Día también ha cumplido exactamente toda la profecía contra los laodicenses, clasificándonos así indeleblemente como ese pueblo. Por lo tanto confesemos nuestros pecados, y aceptamos alegremente el consejo del Padre: “Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo; Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”. Apocalipsis 3:17-18. Con los ojos así ungidos, uno entonces, como está en búsqueda de la verdad, encontrará que--La Hermana White Nunca Dijo Que El Libro Es Inspirado.

  Cualquier última duda que persista que la Hermana White no dijo y no pudo haber dicho que el libro Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis es inspirado, es completamente disipada por el Anciano Arturo L. White en la carta siguiente:

  “Entre nuestros viejos obreros hay un número que ha pensado que la Sra. White había escrito palabras para decir que ella había visto en visión un ángel que estaba al lado del Anciano Urías Smith, ayudándole mientras él escribía el libro antes mencionado. De cualquier modo, un cuidadoso escudriñamiento de sus manuscritos archivados ha fracasado en revelar tal declaración entre sus escritos, y creemos que no hay semejante declaración en la prensa … el Anciano A. C. Bordeau, hace algunos años hizo la siguiente declaración:

  “‘Hace muchos años, cuando el difunto anciano Urías Smith estaba escribiendo “Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis”, mientras el Anciano Jaime White y Elena G. de White estaban en mi casa en Enosburg, Vt., recibieron por correo un rollo de prueba impreso sobre “Pensamientos sobre Apocalipsis” que el Hermano Smith les había enviado. El Hermano White leyó porciones de ellos a la compañía, y expresó mucho placer y satisfacción porque estaban concisos y claramente escritos. Luego la Hermana White declaró lo que se le había mostrado, como sigue:

  “‘El Señor está inspirando al Hermano Smith -guiando su mente por su Espíritu, y un ángel está guiando su mano al escribir estos “Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis.’”“‘Yo estaba presente cuando estas palabras fueron dichas.                                                                                                        “‘(Firmado) A. C. Bordeau.’”

  “Estimando la exactitud de las palabras atribuidas a la Sra. White por el Anciano Bordeau”, continua el Anciano Arturo White, referente a la declaración del Anciano Bordeau, “uno debe tener en mente que un número de años han transcurrido entre el incidente relacionado y su narración. No podemos creer consistentemente que ella intentó transmitir la idea que el Anciano Smith era inspirado a tal grado que sus escritos fueran sin error.

  “El Anciano W. C. White testifica que él estaba presente cuando el Anciano Smith fue persuadido a hacer treinta y ocho correcciones en la primera edición de Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis, pero el conocimiento de esto no disminuye del todo su entusiasmo en favor de la venta de este maravilloso libro.

  “Algunas veces, cuando pedimos que se considere alguna exposición de profecía, … nuestros hermanos han rehusado dar una cándida audiencia y erróneamente han justificado su acción diciendo que la Sra. White había estampado este libro con la aprobación divina. Esta posición es contraria a la razón y a los Testimonios”.

  Añadiendo responsabilidad por las declaraciones antes citadas, la carta concluye con la línea de crédito: “Declaración preparada por W.C. White y A. L. White, Oficina de ‘Elmshaven’, Santa Helena, California, 22 de Febrero de 1934”.

 

 De lo que este documento dice inconsistentemente -en cuanto a la venta del libro, nuestros hermanos una vez mas se ve que no son estrechamente tan cuidadosos como están tratando de hacernos creer que están concerniente a lo que enseñan y lo que transmiten al público. Observe lo que dice: “… pero el conocimiento de esto [los errores] no disminuyen del todo su [W. C. White] entusiasmo en favor de la venta de este maravilloso libro!” Una confesión mas clara de la ceguedad de uno, mentalmente, sería difícil en verdad para preparar uno deliberadamente!

Que no sólo el Anciano Smith no era inspirado, sino también que sus enseñanzas están en oposición directa a lo que se le mostró a la Hermana White en visión, es atestiguado por la siguiente declaración de una antigua publicación Adventista del Séptimo de Día:

“Miré”, dice la Hermana White, “a todos los que ‘no recibieron la marca de la Bestia, y de su Imagen, en sus frentes o en sus manos’, que no podían comprar o vender [Apocalipsis 13:15-17]. Miré que el número (666) de la Imagen de la Bestia [la bestia de dos cuernos del verso 11] se hizo; y que era la bestia [la bestia de diez cuernos del verso 1] que cambió el Sábado, y la Imagen de la Bestia [la bestia de dos cuernos] le había seguido, y guardó el sábado del Papa, y no el Sábado de Dios”. Una Palabra a la Pequeña Manada, página 19.

Contradiciendo esta visión dada del Cielo, Pensamientos sobre Daniel y Apocalipsis aplica este número “666” al Papa.

  De aquí vemos que el Anciano Smith no participó en la misma Inspiración que guió a la Hermana White. Aunque como su seguidor él fue influenciado por ella, con todo su libro muestra que también el fue influenciado por los escritos de autores no inspirados. Conteniendo doctrinas de sus (Hna. White) escritos como también de los de ellos, consecuentemente, el libro, es una mezcla de verdad y error.

  Pero la parte más inexcusable de todo es que los hermanos dirigentes han ignorado enteramente la visión inspirada concerniente al número 666 (Apocalipsis 13:18), y en su lugar casi han aceptado unánimemente estas tradiciones y teorías de hombres. El triste resultado es que ellos han llegado a ser ciegos a la luz, rebeldes contra el Espíritu de Cristo, y consecuentemente siervos indignos de confianza, ineptos y descalificados como lideres de su pueblo. ¡Y además, con todo, ellos continúan mientras complacientemente aseguran que ellos son los “hombres de experiencia”, que sólo ellos son capaces de investigar y decidir si el mensaje que viene al pueblo es de Dios o no! Una arrogación de autoridad que nadie tiene el derecho de hacerse a sí mismo, es el despótico resultado del egoísmo y--Evidente Inconsistencia.

  “Ahora yo pienso mucho en la Hermana White y sus escritos”, comienza cierto ministro en una de nuestras asociaciones en California, en un intento para derribar la confianza de cierto hermano en los escritos de la Hermana White.

  “Yo los leo por mi mismo”, continúa, “pero de lo que les he mostrado, ni los hombres de la Conferencia General, o ella misma, o alguien mas toma sus visiones muy seriamente; ellos sólo toman lo que les agrada y dejan el resto”.

  Mientras los dirigentes Adventistas del Séptimo Día desfraternizan a los que aceptan la Vara, argumentando que contradice los escritos de la Hermana White, ellos toleran tan subversiva declaración como la antes citada, y permiten que su autor, mientras sacan del salario, continúe en su obra profana. Si fueran sinceros en su gesto de desfraternizar los seguidores de la Vara, nunca retendrían y apoyarían a los ministros que abiertamente enseñan y escriben contra los escritos de la Hermana White. Los desfraternizarían a ellos primero que todo.

  Además, si el ministro aquí citado está correcto en lo que escribe acerca de los hombres de la Conferencia General, entonces para que ellos desfraternicen a uno por estudiar La Vara del Pastor, con el falso cuento que contradice los escritos de la Hermana White, y al mismo tiempo se mantienen ellos mismos (con su incredulidad en sus escritos) en el oficio, es, por decir lo menos, evidente inconsistencia. O aun si él los está acusando falsamente, entonces para ellos mantener su posición, es otra y muy extraña inconsistencia.

 

   Las acciones de la gran mayoría, llevando totalmente la imprudente confesión aquí citada, ineludiblemente incrimina los hermanos dirigentes que no aceptan inequívocamente, como inspirados, los escritos de la Hermana White, sino que en lugar los usan meramente por conveniencia y, cuando les conviene, como un manto con el cual engañar a los laicos y así impedirles que llegue la luz a ellos.

  Tomando para ellos mismos esta auto-instituída prerrogativa, tienen sus nombres como malos a los que no aceptan sus decisiones, mientras mantienen en posición refutable la multitud que, aunque albergan duda e incredulidad en el Espíritu de Profecía, confían ciegamente en ellos y se someten a sus deseos. En esta desfraternización de los que no están de acuerdo con ellos, y defendiendo a los que los exaltan a ellos, aunque los tales no crean el Espíritu de Profecía o quebranten los mandamientos de Dios, estos hombres en efecto están asumiendo establecerse a sí mismos sobre Dios. ¿No levantará la luz sobre esta condición a la iglesia para que preste atención al siguiente consejo? –

  “Pero guardaos de rechazar aquello que es verdad. El gran peligro para nuestros hermanos ha sido el de depender de los hombres, y hacer de la carne su brazo. Los que no han tenido el hábito de escudriñar la Biblia por sí mismos, o de pesar la evidencia, tienen confianza en los hombres prominentes y aceptan las decisiones que ellos hacen; y así muchos rechazan precisamente los mensajes que Dios envía a su pueblo si esos hermanos prominentes no los aceptan”. Testimonios para Ministros, página 106.“No tiene derecho a dirigir”, dice mas adelante el

  Espíritu de Verdad, “al menos que dirija en el orden de Dios. ¿Está usted bajo el control de Dios? ¿Mira su responsabilidad hacía él? … Que estos hombres están en un lugar sagrado para ser como la voz de Dios para el pueblo, como una vez creíamos que era la Conferencia General, esto está en el pasado. Lo que queremos ahora es una reorganización” (Boletín de la Conferencia General, sesión 34, Volumen 4, Extra No. 1, Abril 3, 1901, página 25, Columnas 1, 2) en lugar de malgastar el tiempo haciendo la pregunta--¿Por Qué El Permitió los Errores?

  Preguntar, ¿Porqué permitió Dios que los errores se enredaran entre su pueblo, y fueran tan ampliamente circulados? Sería preguntar al mismo tiempo, por qué permitió que vinieran errores entre su pueblo antiguo a tal extensión que finalmente no pudieron ver el punto focal del entero sistema ceremonial –el gran Infalible Poste Indicador, el tan esperado Hijo de Dios– que no sólo le habían perdido de vista sino también, cuando vino, fue rechazado y crucificado entre ladrones.

  La razón que los Judíos fueron guiados a este curso oscuro y trágico fue porque ellos rechazaron y mataron a los profetas, que Dios envió para corregir sus caminos errados, “hasta que no hubo remedio”. 2 Crónicas 36:16. La experiencia de la iglesia hoy tiene su paralelo en cada punto con la de los judíos. De hecho, “El ángel dijo, ‘Peor que ellos os habéis conducido vosotros’.” Testimonios para la Iglesia, Volumen 1, página 123.

  Aun desde el mismo comienzo, el Israel de hoy ha dicho de los Testimonios: “… creeremos la porción que pensamos que es de Dios, y no daremos atención a la demás”. Testimonios para la Iglesia, Volumen 1, página 213.

  “Si el Señor diese, delante de esta clase de personas de nuestra época, una visión que señalase sus errores, reprendiese su propia justicia y condenase sus pecados, se levantarían en rebelión, como los habitantes de Nazaret cuando Cristo les mostró su verdadera condición”. Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 646.

Por lo tanto, ya es hora de levantarse al llamado:

  “Despierta, despierta, vístete tu fortaleza, oh Sión: vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalén, ciudad santa”. “Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Isaías 52:1; 60:1. No permanezca mas en ceguedad y prejuicio, sino venga honestamente para que razonemos juntos – primero acerca si las trompetas son--Simbólicas o Literales – ¿Cuál?

  Unicamente cuando esta pregunta sea contestada correctamente tendremos la llave –la correcta interpretación– para abrir esta simbólica tesorería de verdad. Al establecernos en esta búsqueda, comenzaremos, lógicamente, en el comienzo del relato de Juan de la visión de las trompetas.

 

  CAPITULO 8, VERSICULO 7. “Y el primer ángel tocó la trompeta, y fue hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y la tercera parte de los árboles fue quemada, y se quemó toda la hierba verde”.

  Nosotros sabemos que “fuego”, “granizo” y “sangre” literal, si se mezclaran, resultaría que el fuego derretiría el granizo y quemaría la sangre. Como quiera, no se observa este resultado al mezclar de estos tres elementos, el “granizo” y el “fuego” y la “sangre” al tocar la primera trompeta. Ineludiblemente, por lo tanto, deben ser interpretados simbólicamente. Y esta conclusión es reforzada por el hecho que el fuego quemó toda la “hierba verde”, y sólo una “tercera parte” de los “árboles”. Esta sobrenatural circunstancia hace inevitable la deducción que la hierba seca, que se quema mas fácilmente, estuvo ilesa; de otra manera no se hubiera hecho mención en cuanto a que clase de hierba consumió el fuego. Pero como es contrario a lo natural porque la hierba seca no se consumió al quemarse la hierba verde, de aquí que la “hierba verde” y los “árboles” son símbolos de alguna cosa viviente, y vulnerable al daño, mientras que la seca no lo es.

  Y finalmente, como prueba en “medida buena, apretada …, y rebosando” (Lucas 6:38), que las trompetas son simbólicas, llamamos la atención a los principales eventos que toman lugar en conexión con algunas de las otras trompetas.

 

  Al tocar la segunda trompeta, un gran “monte”, como ardiendo con fuego, “fue lanzado en el mar”. Si el “monte” no fuese simbólico, entonces después que ha sido lanzado al “mar”, las olas habrían extinguido el fuego o el fuego habría transformado el agua en vapor. En cambio, sin embargo, una parte del mar se tornó en “sangre” – una condición completamente ilógica, y que también no existe en la historia.

  Obviamente, entonces, el “monte”, el “fuego”, los “navíos”, las “criaturas”, y la “vida” que ellos tenían, cada uno son figurativos. De igual manera debe ser el mar, porque sólo esas “criaturas” que estaban en el “mar”, y que “tenían vida”, “murieron”, mostrando que había otras que no tenían vida pero todavía vivieron. Si las criaturas no son simbólicas, estaría de mas decir que aquellas que “tenían vida”, “murieron”. Porque al menos que tuvieran vida, ¿como podrían haber muerto? Además, un mar natural nunca está inmóvil, sino siempre ondulante. Consecuentemente, si este “mar” fuera literal, sería imposible confinar la “sangre” dentro de los límites de la “tercera parte del mar”.

  Si la “estrella” que, al tocar la tercera trompeta, “cayó en la tercera parte de los ríos, y en las fuentes de las aguas”, no fuera simbólica, sino literal, sacaría la tierra de su curso y la destruiría por completo.

 

  Al tocar la trompeta el cuarto ángel, la “tercera parte” del “sol”, la “luna”, y las “estrellas” fue “herida”. Siendo imposible herir las luminarias celestiales, entonces éstas que se registran aquí como “heridas” manifiestamente son simbólicas. Esto se hace claro doblemente a la luz del conocimiento que aunque fueran literales, y en realidad una parte de ellas fue herida, las dos partes que quedaron sin herir todavía emitirían mas luz de la necesaria para evitar la oscuridad.

  Del “humo” que, al tocar la quinta trompeta, salió del “pozo del abismo”, salieron fabulosas “langostas” que semejante especie no existe. Por lo tanto, las “langostas”, el “humo”, y el “pozo”, también deben representar algo mas. Y además como el pronombre personal “él” (Véase la versión en inglés) se aplica a la “estrella”, consecuentemente, la estrella, es figura de una persona de sexo masculino.

  Que un caballo, como en la sexta trompeta, debe tener una cola de serpiente, una cabeza de león, y una boca de la que arroja fuego, humo, y azufre – ¡cuán completa y fantásticamente imposible! Por lo tanto esta sobrenatural y grotesca combinación revela que la verdad de las siete trompetas debe ser abierta únicamente por la llave de interpretación simbólica, y de aquí que la Biblia misma debe explicar--La Naturaleza de las Trompetas.

  Este paralelismo singular existe entre los varios efectos de las siete trompetas y los varios efectos de las siete postreras plagas, se ve claramente en la siguiente colocación:

  1.    Tanto los elementos de la primera trompeta (“granizo y fuego mezclados con sangre”) como el contenido de la copa de la primera plaga son arrojados a la “tierra  (Apocalipsis 8:7; 16:2).

    • El “monte” al tocar la segunda trompeta y el contenido de la “copa” al derramar la segunda plaga encuentran su punto de coincidencia al caer de igual modo en el “mar” (Apocalipsis 8:8; 16:3).

    • “En los ríos y en las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 8:10; 16:4) caen tanto la “estrella” de la tercera trompeta como el contenido de la “copa” de la tercera plaga.

    • Así como al tocar la cuarta trompeta, de igual manera al derramar la “copa” de la cuarta plaga, el sol es afectado (Apocalipsis 8:12; 16:8)

    • Oscuridad (Apocalipsis 9:2; 16:10) sucede en común al tocar la quinta trompeta y al derramar la quinta plaga.

    • Como con la sexta trompeta así también con la sexta plaga, el “río Eufrates” es el punto focal (Apocalipsis 9:14; 16:12).

    • Y trayendo el séptimo paralelo, la séptima trompeta y la séptima plaga exhiben los componentes idénticos: el templo en el cielo, de allí las voces y truenos y relámpagos, el terremoto y el granizo (Apocalipsis 11:15; 16:17-21) la segunda venida de Cristo.

 Estas coincidencias demuestran mas allá de la mas leve posibilidad que la naturaleza y el propósito de las siete trompetas son de la misma clase como la naturaleza y el propósito de las siete postreras plagas: destructivo; y la de los impíos después que el tiempo de gracia se ha cerrado.

De cualquier modo, no sea entendido que las respectivas destrucciones reveladas en el tema de las siete trompetas debe ser una y la misma en tiempo y evento con las destrucciones correspondientes de las siete postreras plagas, porque tal conclusión es imposible por el hecho que la voz que habló al ángel al tocar la sexta, diciendo, “Desata los cuatro ángeles que están atados en el gran río Eufrates”, vino “de los cuatro cuernos del altar de oro”. Apocalipsis 9:13-14. El altar está en el lugar santo del santuario al tocar la sexta trompeta, prueba que la trompeta fue tocada antes que el Lugar Santísimo fuese abierto para ser usado. Porque si este hubiese estado en uso, la “voz” necesariamente habría salido de allí, donde está el trono. De aquí que, el tocar esta trompeta tuvo que haber tomado lugar antes que la puerta del Lugar Santísimo fuese abierta y antes que el trono fuese ocupado.

Por lo tanto, así como las siete plagas revelan los juicios que vendrán sobre los impíos vivos después que rechazan el mensaje en el último período de la historia de este mundo, de igual manera lo revelan las siete trompetas, como se mirará, las destrucciones subsiguientes de las sucesivas generaciones de los impíos, cada una de las cuales cierra el tiempo de gracia por su rechazo del respectivo mensaje de Dios para ellos. Así las trompetas culminan con los que rechazan su mensaje para ellos hoy.

  Esta verdad básica que sigue a cada período de destrucción sólo después de un período correspondiente de sellamiento, es corroborada por el hecho que las langostas simbólicas, que salieron al tocar la quinta trompeta, hirieron sólo a los hombres que “no tenían el sello de Dios en sus frentes”. Todo esto no sólo muestra que cada trompeta sigue su período de sellamiento, sino también que la naturaleza de las trompetas revela el castigo de los que no reciben el sello en sus períodos particulares.

  Apocalipsis 8:1, 6. “Y cuando él abrió el séptimo sello, fue hecho silencio en el cielo casi por media hora … Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas, se aparejaron para tocar”.

  Las declaraciones, “que deben suceder presto” (Apocalipsis 1:1), y “te mostraré las cosas que han de ser después de éstas” (Apocalipsis 4:1), van a decir que El Apocalipsis es dado con un objeto particular en vista de mostrar “las cosas” situadas, no atrás, sino mas adelante del tiempo de Juan, haciendo referencia sólo incidentalmente al pasado, para echar la base necesaria sobre la cual edificar el futuro.

 

   Por ejemplo: la visión de Daniel de las cuatro bestias fue dada para mostrar en particular que el “cuerno pequeño” (Daniel 7:8) de la cuarta bestia había de quebrantar los santos del Altísimo (Daniel 7:25), y no especialmente para predecir el desarrollo de los imperios de Babilonia, Medo-Persia, Grecia, y Roma. Porque estos imperios ya habían sido dados a conocer en la visión de la gran imagen del capítulo dos la cual, en turno, intenta principalmente mostrar que los reinos de este mundo se deteriorarán y finalmente serán quebrados por el reino de Cristo, que ha de gobernar el mundo entero. Para ayudarnos a ver mas fácilmente la verdad de estos últimos eventos, la profecía empieza allá con Babilonia, luego en su recorrer hacia adelante abarca el surgimiento y la caída de los grandes reinos históricos, y termina con el establecimiento del reino de Cristo y con el fin de este mundo (Daniel 2:44).

   De nuevo: el capítulo onceavo de Daniel, aunque no fue dado principalmente para mostrar lo que ha tomado lugar durante el largo período de tiempo que abarca, comenzando con el imperio Medo-Persa y culminando en el “tiempo del fin”, no obstante llama nuestra atención a la larga línea de historia profética para identificar para nosotros el “rey del norte” “en el tiempo del fin”, el que “vendrá a su fin, y no tendrá quien le ayude”.

 

   Así que, aunque todas esas profecías necesariamente traen a nuestra atención cosas que tomaron lugar siglos atrás, con todo están designadas, como El Apocalipsis, para “mostrar” al pueblo de Dios “las cosas que deben suceder presto”. Por lo tanto, se ve que las profecías cumplidas son empleadas por las Escrituras únicamente como base para esa parte de la profecía que aun debe ser cumplida.

  De cualquier modo, principalmente las trompetas y los sellos representan un evento que está en el futuro del tiempo de Juan, y que toman lugar en el cielo, aunque también representan eventos semejantes. De estos eventos relacionados, algunos son contribuyentes y algunos son consecuentes al principal evento profético. Naturalmente los primeros preceden y naturalmente los últimos le siguen, históricamente.

  Esta doble verdad es categóricamente ilustrada en conexión con la última fase de ésta, en el hecho que cuando la puerta fue abierta en el santuario celestial y comenzó el Juicio, –el evento que había de ser “después de éstas” del tiempo de Juan,– luego todos los desarrollos históricos conectados con las trompetas y los sellos fueron revelados uno después del otro mientras cada período sucesivo vino a revisión ante el tribunal del juicio. En otras palabras, cuando fue abierta la puerta en el santuario, los períodos representados por las trompetas y los sellos vinieron en revisión ante Aquel que está sentado en el trono, y que tiene en su mano derecha el libro en el cual estaban revelados los eventos de las trompetas y de los sellos.

 

   Reanudando con las propias trompetas, tomamos la declaración que “los siete ángeles que tenían las siete trompetas, se aparejaron para tocar”. Aunque no tocaron hasta que el último de los sellos fue abierto, eso no garantiza la conclusión que los eventos representados en las trompetas necesariamente deben ocurrir después de los eventos representados por los sellos. Por el contrario simplemente muestra que porque los sellos tratan con un tema y las trompetas con otro, los eventos de ambos no pueden ser registrados al mismo tiempo, sino primero uno, luego el otro, en su orden lógico.

   Así Juan registró primero los pormenores de los sellos, luego los pormenores de las trompetas. Los sellos vienen primero porque ellos revelan, en el juicio, los varios períodos del sellamiento de los santos, lo que necesariamente precede la combinación de los varios períodos de destrucción de las trompetas de aquellos que no recibieron el sello. Naturalmente, entonces, el primer sello debe preceder a la primera trompeta, el segundo sello, la segunda trompeta, y así, como la aguja y la lanzadera, en lugar de que todos los siete sellos deben preceder a todas las trompetas.

   Así vemos como los eventos de los sellos anteceden a los eventos de las trompetas correspondientes, y como resultado, como las “langostas” sabían quien tenía y quien no tenía el sello, y así sabían a quien “atormentar” y a quien no atormentar.

 

   Por lo tanto, porque de su secuencia lógica, cada período de sellamiento antecede a cada período de destrucción, esto fue necesarioque los sellos y las trompetas fueran puestas secuencialmente en ese orden. Así se mostró que quienes en cada período rechazaron la verdad como se les enseñó entonces, no fueron sellados, con la consecuencia de que ellos fueron destruidos por los juicios de Dios que cayeron sobre ellos. Así como un tema revela los períodos sucesivos de sellamiento, el otro tema correspondientemente revela los períodos sucesivos de destrucción: juntos muestran que colectivamente cubren la misma extensión de tiempo.

(Para una exposición de “los sellos”, léase La Apertura de los Siete Sellos).

  Así como el alfabeto se presta a sí mismo para la fabricación de palabras, frases, y oraciones en un predeterminado patrón de pensamiento, sostenido y coherente, del mismo modo la Biblia, cuando se explica a sí misma completamente, maravillosamente edifica ricamente sus variados materiales (tipos, símbolos, parábolas, alegorías, numéricos, etc.) en una elevada revelación, predeterminada, de verdad salvadora perfectamente coordinada. De acuerdo a esto, como cada letra, palabra, y frase de una oración tiene su parte señalada que jugar para dar expresión coherente al pensamiento determinado, así también cada escritura tiene su parte asignada en el desarrollo de las verdades Bíblicas. Cuando cada una es cuidadosamente unida en su correcta relación en el marco de verdad revelada, una guiando e iluminando a la otra, el gran diseño que incluye todo sobresale en toda su solemne majestad de su enorme finalidad y grandeza.

  “El número siete”, dice el Espíritu de Profecía, debidamente respecto al significado de este básico número en la Biblia, “indica totalidad”. Los Hechos de los Apóstoles, página 467.

  Consecuentemente, la verdad de las siete trompetas debe comprender toda la destrucción que sigue a cada sello desde que comenzó el mundo. Además, siendo verdad que vinieron en revisión ante el tribunal judicial celestial cuando el juicio se estableció y los libros fueron abiertos, y que comenzaron con los que vivieron primero sobre la tierra, es claro doblemente, entonces, que aunque se desarrollaron durante el juicio, se extienden en su conexión, justo como lo hacen los sellos entre si, la historia completa de la humanidad.

  Estas observaciones preliminares han aclarado el camino para un estudio coherente de las trompetas, ahora las tomaremos en su orden registrado una por una, comenzando con--La Primera Trompeta. Apocalipsis 8:7

  VERSICULO 7. “Y el primer ángel tocó la trompeta, y fue hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y la tercera parte de los árboles fue quemada, y se quemó toda la hierba verde”.

 

 Viendo que las trompetas simbólicamente registran la destrucción de los impíos después de que rechazan el mensaje de Dios para ellos, y que el número “siete”, denotando totalidad, abarca el período completodel tiempo de gracia y hacia la segunda venida de Cristo, el sonido de la primera trompeta debe por consiguiente ser buscado tan atrás en la historia como la primera destrucción de una multitud impía, como resultado del rechazo del mensaje de Dios para ellos. Y el diluvio siendo la primera destrucción tal, entonces obviamente la primera trompeta, como vino en revisión ante el juicio, revela la predicación de Noé, su propósito al construir el arca, y la razón de Dios para inundar al mundo antiguo.

  Dando las razones, ahora, como vocero del simbolismo, que puede hablar por si mismo, nos dice que el “granizo y fuego mezclado con sangre” y “arrojados a la tierra”, denotan algo que necesariamente se originó fuera de la tierra misma. De otra manera no se podría decir que “fueron arrojados a la tierra”. Los tres elementos (el granizo, el fuego, y la sangre), además, representan algo que se compone de tres partes, y que no se limita a cualquier parte o partes particulares de “la tierra”, fueron por lo tanto “arrojados” en toda la tierra.

  Ahora avanzando para entender el simbolismo como básicamente se define a sí mismo, el estudiante verá que su tema no sólo se hace cada vez mas claro, una verdad ensamblada con otra, y todas reforzando todo el tema, pero también llevando en movimiento una lección de verdad presente. Mirando esto, él conocerá que el tiempo designado por el cielo para el desarrollo de las trompetas ha llegado, trayendo la trascendental verdad aquí expuesta.

  Luego al continuar, en la luz de esta comprensión, para averiguar el significado del “fuego” (tomándolo primero por ser el mas común de los tres elementos involucrados), será guiado por el triple hecho que la presencia de Dios en la “zarza” fue manifestada a Moisés por una llama de fuego (Exodo 3:2; 19:18); que el Señor compara su Palabra a un fuego (Jeremías 23:29); y que en el día de Pentecostés, el Espíritu Santo apareció como “lenguas como de fuego”. Hechos 2:3.

  A la luz de estos tres acontecimientos, se ve que el arrojar el fuego a la tierra es simbólico del descenso del Espíritu Santo con las palabras de Verdad, en las que están el Padre y el Hijo, aun como el Padre está en el Hijo (Juan 14:9). Así por medio del Espíritu, cuya influencia omnipresente no puede ser circunscripta, nuestro Señor “fue y predicó” a los habitantes antes que viniera el diluvio. Por medio de él, también, nuestro Señor fue “vivificado”. 1ª Pedro 3:18, 19, 20.

Luego, como la Palabra declara que “la vida de la carne está en la sangre” (Levítico 17:11) por consiguiente se ve que “la sangre” es símbolo de vida mortal.

Y la simple pregunta que Dios le hizo a Job, “¿Has visto los tesoros del granizo, que tengo yo reservado para el tiempo de angustia?” (Job 38:22-23), revela que el “granizo” es símbolo de destrucción.

  Y el granizo siendo agua congelada denota una destrucción por agua – el diluvio, el cual no puede ser simbolizado por agua en su forma líquida, porque un flujo de agua simbólicamente representa “vida”, o “gente”. (Véase Juan 4:14 y Apocalipsis 17:15). Por lo tanto el granizo, es el único elemento que puede simbolizar perfectamente una destrucción por agua.

  Así que por estos tres elementos (granizo, fuego, y sangre) se describe figurativamente el mensaje que Noé predicó: a saber, la destrucción por agua (granizo); la construcción del arca para preservar la vida mortal (sangre); y el poder del Espíritu de Verdad (fuego), por lo cual el mensaje fue traído y proclamado. Para declarar los hechos en otras palabras, el Espíritu de verdad (el fuego), en el mensaje de Noé proveyó el arca para preservar las vidas (la sangre) de todos los que oyeron su voz y entraron allí. Para todos aquellos, entonces, que no aceptaron su voz ni entraron, el mensaje trajo destrucción por el diluvio (el granizo).

  Cuando Noé entendió que la obra que Dios le dio había terminado porque la multitud impía “despreció, criticó, ridiculizó, y rechazó” su mensaje, él y su familia entraron en el arca. Entonces vino el diluvio, y todos los que no habían buscado el refugio del arca fueron arrastrados por las furiosas aguas.

 

 Así es que las víctimas del diluvio son simbolizadas por la tercera parte de los “árboles” y por la “hierba verde” (verso 7) que fue quemada (condenada por el poder del Espíritu contra el cual ellos pecaron), y que distingue dos clases de gente.

 Pero ¿porqué “quemados” en vez de “ahogados”? No olvidemos que aquí estamos estudiando la verdad por medio de símbolos. El acto de destrucción denotado por el significado literal de la palabra “ahogados”, sería real en lugar de simbólica, y torcería la llave de interpretación: porque si cada término no es simbólico, ¿cómo diferenciaríamos aquellos que son verdad de los que no lo son? ¿cómo sabríamos por cual definir la verdad? La palabra “ahogados” simbólicamente no significaría destruidos, sino por el contrario inmersos en la vida – sumergidos entre grandes masas de gente (Apocalipsis 17:15).

  Y el “fuego” siendo símbolo del Espíritu de Verdad, ocurre por lo tanto que los que pecaron contra él rechazando el mensaje de Noé, figurativamente fueron “quemados”, y por consiguiente los impíos sufrieron su venganza (“fuego”) por pecar contra él.

  Para ilustrar: si uno comete asesinato y es convicto por una ley que demanda castigo capital, entonces su vida estaría confiscada a un instrumento de muerte. Pero ¿es el crimen o el implemento de ejecución la causa de su muerte? – El crimen, por supuesto; si el acusado es encontrado no culpable, la ley no puede imponer la pena.

  Así también con los antediluvianos: ellos no perecieron porque vino el diluvio, porque si alguno quisiere, podría haber entrado en el arca. Ciertamente, si todos se hubiesen arrepentido se les hubiera dado aun la causa de Dios para impedir el diluvio. Pero ellos cometieron el pecado imperdonable contra el Espíritu Santo, rechazando el mensaje de Noé, rehusando entrar en el arca – un pecado que trajo sobre ellos la penalidad de la ley divina (el diluvio).

  Que la “hierba verde” y los “árboles” son símbolos de dos clases de seres vivientes, se ve rápidamente en el sueño de Nabucodonosor en el cual se vio a sí mismo comparado a un “árbol”, y el pueblo común de su reino, a la “tierna hierba del campo”. Daniel 4:10, 14, 15, 20, 22; Isaías 40:6-7. Y Jesús, hablando de los hombres en posiciones de responsabilidad dijo que “todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego”. Mateo 3:10. Claramente, entonces, el pueblo común destruido por el diluvio, fue simbolizado por la “hierba verde”; y sus dirigentes por una tercera parte de los “árboles”. “Y así fue destruida toda sustancia”, leemos en el registro, “que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca”. Génesis 7:23.

 

   Simplemente porque una tercera parte fue quemada da la deducción que dos partes -- fueron dejadas, ¿debemos por consiguiente creer que los que se salvaron eran el doble de los que se quemaron? Y en tanto que fueron solo ocho salvados, ¿concluiremos que sólo cuatro almas (árboles) se perdieron?

  Tales conclusiones son obtenidas solamente por poner a un lado la regla de interpretación. Siempre recuerden que estamos estudiando eventos proféticos por medio de símbolos. No permitamos que la mente se desvíe de una enumeración simbólica a una literal de aquellos que perecieron y de los que vivieron.

  Encontrando una explicación en la “tercera parte de las estrellas del cielo” (Apocalipsis 12:4), –los ángeles malos que Satanás arrastró con él,– “la tercera parte de los árboles” se ve que denota los impíos gobernantes del mundo antediluviano. Las dos partes de las estrellas, o ángeles, que quedaron en el cielo fueron los justos. Correspondientemente, las dos partes de los “árboles” que no fueron quemados son símbolo de los justos que sobrevivieron el diluvio. La Inspiración ha declarado que dos tercios fueron quemados y un tercio dejado, en lugar de lo inverso, la declaración habría sido simbólicamente incorrecta porque un “tercio” figurativo en las trompetas siempre significa los impíos sin considerar el número.

  ¿Por qué habrían todas las personas que entraron en el arca ser simbolizadas por árboles? ¿Por qué no por hierba? – Porque la hierba comparada con árboles carece de las características apropiadas, tales como estatura, firmeza, estabilidad, y larga vida. Por consiguiente, la hierba ni lógica o Bíblicamente simboliza los residentes del arca como los progenitores de todas las naciones post-diluvianas. -

  Así, en un corto verso de la Escritura se dice toda la historia del diluvio, como se ve en el simbolismo de la primera trompeta, no sólo una maravillosa simplicidad y precisión para decir el pasado sino también una gran economía de tiempo y de material escrito, siendo lo último una comodidad que era entonces una gran remuneración. Y esta misma sabiduría suprema corre completamente, continuando con--La Segunda Trompeta.Apocalipsis 8:8-9.

   VERSICULOS 8, 9. “Y el segundo ángel tocó la trompeta, y como un gran monte ardiendo con fuego fue lanzado en el mar; y la tercera parte del mar se tornó en sangre. Y murió la tercera parte de las criaturas que estaban en el mar, las cuales tenían vida; y la tercera parte de los navíos pereció”.

  Como el cumplimiento de la primera trompeta nos trae hasta e inclusive al diluvio, el tiempo de la segunda trompeta debe entonces ser buscado en la primera destrucción después del diluvio precedida por un mensaje. Y para localizar su comienzo, sólo necesitamos razonar que puesto que en la Escritura un monte representa una iglesia o un reino (Zacarías 8:3; Isaías 2:3), entonces el “gran monte” estando envuelto en fuego, como estaba la zarza de la que Dios le habló a Moisés (Exodo 3:2, 4),puede significar solamente que la presencia de Dios estaba entonces en medio y alrededor de su pueblo. Y en aquel tiempo fue, sabemos, el movimiento Israelita, la primera iglesia post-diluviana con un mensaje – el sistema ceremonial. Guiando este poderoso ejército del Señor, el pilar de fuego iba adelante; y resguardándolo, seguía el pilar de nube detrás.

  Después que el monte estaba ardiendo, fue “lanzado en el mar”. El mar, el almacén de las aguas, representa la morada de “pueblos, y multitudes y naciones y lenguas” (Apocalipsis 17:15). De aquí que, mientras representa el mundo como un todo, el lugar donde las naciones (aguas) residen, definitivamente localiza el lugar donde aparece la iglesia (monte). Esto es sostenido por las palabras del profeta: “Cantad a Jehová un cántico nuevo, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descenderéis a la mar [donde el mundo se originó – Palestina], y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas”. Isaías 42:10.

  Tengan en mente que sólo la tercera parte del “mar [mundo] se tornó en sangre”, también que el movimiento Israelita alcanzó sólo una parte del mundo (en términos simbólicos la “tercera parte” del “mar”) – los gentiles con los que el movimiento vino en contacto cercano, especialmente en la tierra prometida. Muy obviamente, entonces, el “monte” es símbolo de la iglesia del Antiguo Testamento.

 

  Cuando el “monte” (la iglesia) fue lanzado al “mar”, y “la tercera parte del mar se tornó en sangre”, “y murió la tercera parte de las criaturas que estaban en el mar, las cuales tenían vida”. La “sangre” otra vez, por supuesto, representa vida mortal. Siendo así, entonces ocurre que la tercera parte del “mar” (mundo) que se tornó en “sangre” (vida), fue la porción en la que fue “lanzado” el “monte”, a la que el pueblo de Dios fue traído. Por consiguiente, esa porción, Palestina, vino a ser un refugio salvavidas para los que se unieron completamente a este movimiento, pero un matadero para los que no lo hicieron, así como el arca de Noé fue un refugio salvavidas para los que entraron, pero un agente de destrucción para los que quedaron fuera.

  Concerniente a la tercera parte de las criaturas que murieron, la Biblia sería culpada de densa superfluidad al decir que “tenían vida” si por ello quiere decir vida mortal, porque ¿cómo podrían haber muerto al menos que tuvieran vida mortal? De aquí que sólo eran figura de aquellos vivientes que fueron privilegiados para tener vida eterna, y que una vez la abrazaron, pero que mas tarde, por debilidad, la perdieron. Así, sólo una “tercera parte” simbólica de todos los que tenían vida eterna, pero que pecaron (“murieron”), fueron destruidos.

  VERSICULO 9, la última parte. “Y la tercera parte de los navíos fueron destruídos”.

 

   El “mar” siendo símbolo del viejo mundo, los “navíos” por consiguiente deben ser figura de objetos que estaban supuestos a proteger y transportar gente, y que, aunque prometía transportarlos seguros sobre el mar (mundo), fracasó en llegar mas allá de la orilla. Por consiguiente, ellos sólo pueden representar las religiones paganas y sus templos, las cuales ofrecían transportar a sus adherentes a un mundo mas allá. Pero ningún marinero, ellos encontraron con desastre mientras navegaban. Tanto ellos como sus templos fueron destruídos por los Israelitas en respuesta a la orden del Señor: “Destruiréis enteramente todos los lugares [templos – “navíos”], donde las gentes que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos y sobre los collados, y debajo de todo árbol espeso. Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego, y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar”. Deuteronomio 12:2-3.

  En otro ejemplo, bajo un grupo de circunstancias diferentes, cuando la iglesia está figurativamente pasando sobre la tierra en vez de sobre el mar, se usan carros en lugar de navíos para simbolizar la iglesia. (Véase Tratado No. 2, La Gran Paradoja de las Edades).

  En su perfecto ajuste respectivamente los primeros dos períodos del mundo antiguo, las dos primeras trompetas dan garantía que los períodos subsiguientes son también perfectamente simbolizados por las trompetas subsiguientes. Por consiguiente la verdad concerniente al tercer período, está simbolizada por--La Tercera Trompeta.Apocalipsis 8:10-11.

   VERSICULO 10. “Y el tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos, y en las fuentes de las aguas”.

   La “estrella” al caer del cielo muestra claramente que sólo puede representar alguna clase de objeto celestial que desciende a la tierra. Ardiendo como una “lámpara” indica que es un objeto que tiene poder intrínseco para dar luz, y el único tal objeto que da luz y viene del cielo es la Palabra: “Lampara es a mis pies tu Palabra”, corrobora el Salmista, “y luz en mi camino”. Salmos 119:105. Y puesto que la estrella cae sólo en la “tercera parte” de los ríos (naciones – Apocalipsis 17:15), se revela a sí mismo como símbolo de las Escrituras del Antiguo Testamento, porque fueron las Escrituras del Antiguo Testamento que no estaban accesibles a todas las naciones (ríos) de la tierra, sino únicamente a una porción (una tercera parte simbólica, no real) de ellas.

   Aunque la estrella cayó sólo en la tercera parte de los “ríos”, alumbró sobre todas “las fuentes de las aguas”. Este hecho muestra que las Escrituras del Antiguo Testamento cayeron en las manos de dos clases de gente – “ríos” y “fuentes”. La primera representa las naciones que vinieron en contacto cercano con la Biblia. (Estas son semejantes a “las aguas del río, fuertes y muchas, aun el rey de Asiria”. Isaías 8:7). La segunda representa su pueblo escogido (las doce tribus de Israel), para quien su Palabra era el agua de vida, haciéndolos fuentes vivas. Así “el que cree en mi”, declara el Señor mismo “… ríos de agua viva correrán de su seno” (Juan 7:38); y: “la fuente de Jacob habitará confiado en tierra de grano y de vino”. Deuteronomio 33:28.

  VERSICULO 11. “Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fue vuelta en ajenjo; y muchos hombres murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas”.

  El ajenjo una hierba amarga y aromática, actúa como un catártico y como un tónico – cualidades y virtudes, el significado de las cuales revelan el significado simbólico del nombre “Ajenjo”. Un catártico poseyendo virtudes purgativas y purificadoras, el nombre “Ajenjo” debe, por lo tanto, primero que todo, denotar un agente purgante. Y como la Palabra de Dios tiene el poder para purgar la causa y el efecto de la debilidad espiritual y restaurar las funciones saludables y vigorizar el alma enferma de pecado, obviamente es el único agente que, en esta conexión, el nombre “Ajenjo” simboliza adecuadamente.

  Consecuentemente, las virtudes amargas catárticas y tónicas denotan que la Palabra de Dios, aunque ciertamente amarga para el sabor carnal de uno, es para el honesto, que la ama por el bien que le hará (purificar el corazón y el alma), su mas dulce gozo; mientras que para el deshonesto, cuyo gusto carnal es su dios, y que no ama la verdad, la Palabra es como hiel para su gusto. Y lo es doblemente porque ama, mas que los caminos de salvación, los caminos del mundo, y ésta los condena

  La cualidad aromática de la hierba revela que los que comen la Palabra de Dios, aunque sea amarga para su gusto carnal, encontrarán en ella el excelente aroma de la influencia celestial, la cual les hará respirar “un sabor de vida para vida”.

  Cada una revelando progresivamente importantes verdades, las primeras tres trompetas indican que las cuatro trompetas que quedan, acercándose cada vez mas cerca en turno al período para el beneficio de las cuales las cumulativas lecciones de todo el simbolismo fueron dadas, deben revelar crecientemente aun mas lecciones importantes. Y precisamente esto es lo que el estudiante del tema encontrará al entrar al estudio de--La Cuarta Trompeta.Apocalipsis 8:12.

  VERSICULO 12. “Y el cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de tal manera que se oscureció la tercera parte de ellos, y no alumbraba la tercera parte del día, y lo mismo de la noche”.

  Habiendo afectado las estrellas, la luna, y el sol, una simbolización de todo el sistema solar, de lo cual depende la vida para su existencia, la acción revelada en estos versos muestra que estos objetos celestiales representan algo sin los cuales toda la vida terrenal dejaría de existir. Sin disputa, por lo tanto, ellas deben, en este caso, representar la iglesia de Dios – la luz y vida del mundo. Así, transparentemente clara es la doble lección que únicamente por causa de la iglesia existe el mundo hoy, y que sin su luz y energía vitalizadora, la vida sobre la tierra se extinguiría tan rápidamente como lo haría si el sol y la luna retirarán su influencia de la tierra.

  De cualquier manera, viendo que la interpretación aquí está basada no sólo en la lógica sino también sobre las mismas Escrituras, de aquí que nos volvemos a ellas por la ultima palabra en la presente conexión. Y esto lo encontramos en el sueño de José y su interpretación: “Y he aquí que el sol y la luna y once estrellas”, dijo José, “se inclinaban a mi … y su padre le reprendió y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, a inclinarnos a ti a tierra?” Génesis 37:9-10.

  En el tiempo de Jacob su familia era (1) la depositaria de la Palabra de Dios aun no escrita, (2) el santo templo y (3) la congregación de los santos. Siendo todos tres, era por lo tanto la iglesia viva de Dios. Por consiguiente Jacob interpretó el sol, la luna, y las estrellas como símbolo de su familia – la luz del mundo entonces.

 

 Y el hecho que el padre, la madre, y los doce hijos componían la iglesia en ese tiempo, es evidencia concluyente en la prueba que el sol, la luna, y las estrellas son figura de la iglesia de Dios en tres partes, la primera de las cuales está simbolizada aquí por--El Sol Herido.

  La gran iluminadora y vitalizadora fuerza física de todo el sistema solar, el sol obviamente representa la palabra de Dios en la iglesia – la gran fuerza que da luz espiritual y sostiene la vida en el mundo. Consecuentemente, al ser herido muestra que la luz de la iglesia para ese tiempo fue oscurecida. Y esto nos guía secuencialmente en el simbolismo a--La Luna y las Estrellas Heridas.

  Reflejando la luz del sol donde el sol no puede emitirla, por consiguiente la luna simboliza la iglesia enviando un mensaje (luz) de la Palabra (sol) a este oscuro mundo. Esta interdependencia simbólica entre la luna y el sol muestra que sin la iglesia, la Palabra misma no puede resplandecer sobre la tierra. Y puesto que la luz de la Palabra, el sol, aquí simbolizado era el sistema ceremonial, el cual no podría ser llevado sin una estructura especial, la “luna” por lo tanto es símbolo del tabernáculo y del templo, por el cual la luz del mensaje –el servicio sacrificial– era reflejada. Siendo esto verdad, entonces las “estrellas” obviamente son figura de la membresía de la iglesia. Y de aquí que las heridas de ellas junto con el sol y la luna simbólicamente revela un castigo sobre el antiguo Israel.

  Pero sólo una tercera parte de ellas fue herida. Ocurre que la nación Israelita cae en tres partes, una de las cuales fue herida. Y como la historia de la nación abarca tres períodos distintos (primero, desde la salida de Egipto hasta la posesión de la tierra prometida, segundo, desde que ocuparon la tierra prometida hasta el cautiverio Babilónico; y tercero, desde la liberación de Babilonia hasta el Advenimiento de Cristo), por lo tanto durante uno de estos períodos ellas fueron “heridas”.

  De la interpretación de estos símbolos solares (“el sol”, “la luna”, y “las estrellas”), para no disputar, se ve que la cuarta trompeta va a revelar el castigo que vino sobre la nación Judía en el período de los reyes. Porque fue en esos días que el templo, sus servicios, y su pueblo fueron “heridos”; es decir, la nación (las estrellas) fueron llevadas al cautiverio Babilónico, el templo (la luna) fue destruido, y el servicio (el sol) fue abolido por un período de tiempo. Resultando así tinieblas espirituales en la tierra, como está representado por la oscuridad de la “tercera parte” del “día” y de la “noche”.

 

  Esta gran ruina fue traída por los dirigentes Judíos porque “hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió el furor de Jehová contra su pueblo, y que no hubo remedio. Por lo cual trajo contra ellos el rey de los caldeos, que mató a cuchillo sus mancebos en la casa de su Santuario, sin perdonar joven, ni doncella, ni viejo, ni decrépito; todos los entregó en sus manos. … Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y el fuego consumió todos sus palacios, y destruyeron todos sus vasos deseables. Los que quedaron del cuchillo, pasáronlos a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas. Para que se cumpliese la palabra de Jehová”. 2 Crónicas 36:16-17, 19-21. “Y degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya; y a Sedequías sacaron los ojos, y atado con cadenas lleváronlo a Babilonia”. 2 Reyes 25:7.

  Así que, porque los servicios religiosos, el edificio del templo, y la nación fueron heridos, la luz que una vez resplandeció por medio de ellos fue extinguida por mas de setenta años, hasta que el templo fue reconstruido y los servicios sacrificiales restablecidos. Manifiestamente, por lo tanto, el “día” (esa porción de la tierra donde la luz del sol brilla directamente) representa la “tierra prometida” y la “noche” (esa porción de la tierra donde la luz del sol se refleja por la luna y las estrellas) representa las tierras paganas. Claramente, entonces, el simbolismo revela que cuando la nación fue llevada en cautividad, y los vasos sagrados fueron removidos y luego dejados en un estado de desuso, las tinieblas espirituales descendieron por todas partes. Esta verdad es sostenida por la paralela verdad física (de la cual se deriva el simbolismo) que en un día y una noche la tierra hace una vuelta completa en su propio eje, siendo oscurecida cada pulgada en algún tiempo dentro de las veinticuatro horas involucradas. Correspondientemente, el simbolismo muestra que el sistema religioso del antiguo Israel era la única luz espiritual en todo el mundo antiguo, e Israel mismo la única iglesia reconocida por el Autor de las Escrituras.

  Que cuando la nación fue llevada en cautividad, y los vasos sagrados fueron removidos y luego dejados en un estado de desuso, las tinieblas espirituales descendieron por todas partes. Esta verdad es sostenida por la paralela verdad física (de la cual se deriva el simbolismo) que en un día y una noche la tierra hace una vuelta completa en su propio eje, siendo oscurecida cada pulgada en algún tiempo dentro de las veinticuatro horas involucradas. Correspondientemente, el simbolismo muestra que el sistema religioso del antiguo Israel era la única luz espiritual en todo el mundo antiguo, e Israel mismo la única iglesia reconocida por el Autor de las Escrituras.

¡Que importante verdad hay para un Cristianismo sectarizado! Sea esto una admonición a todo el que elija caminar en la luz, a--Evitar los Errores de Otros.

  ¡Oh cuán terrible el pensamiento de cerrar el corazón y no prestar oídos a los ruegos del Espíritu de Dios! Piense que gran dolor y sufrimiento podría haber sido evitado si los hombres no estuvieran tan endurecidos en el orgullo y engreimiento!. Fue muy humillante para los líderes de Israel antiguo reconocer sus errores y recibir correcciones de los humildes siervos de Dios, los profetas. Pero su ignorancia de la verdad no perpetuó su exaltación en los ojos del pueblo, como lo habían esperado. Ni el matar a los profetas corrigió sus errores o cubrió sus pecados. Ni el acallar a Dios,sino por el contrario en el curso del tiempo expuso su completa ignorancia y descubrió su vergüenza ante todo el mundo.

  ¡Repetirá el pueblo de Dios en este tiempo los errores de los Judíos, entonces el castigo determinado en las palabras, “allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:51), fracasaría para encontrar en intensidad su paralelo en algún tiempo. Además, una completa comprensión simplemente del chasco de estar en el mismo borde de pararse en el Paraíso pero cayendo cerca y encontrarse a uno mismo arrojado en el infierno, sería suficiente para uno herirse enteramente con el mas angustiante remordimiento!. Por lo tanto abramos completamente nuestros corazones al leer la súplica misericordiosa del Señor:

  “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta”. Mateo 23:37-38. “La voz de Jehová clama a la ciudad, y el sabio mirará a tu nombre. Oíd la vara, y a quien la establece”. Miqueas 6:9. Y por fracasar en oír su voz, recuerde que--Dios Puede Herir Mientras Los Hombres no Pueden.

 

 Así como es imposible para cualquier, fuera de Dios, hacer daño a los planetas celestiales, del mismo modo es imposible, revela el simbolismo, que alguien hieradañe la iglesia cuando está totalmente entregada a Dios y por consiguiente bajo su protección. Así, simbólicamente, él asegura a su pueblo que él no permite que venga sobre ellos ningún mal sino que ellos mismos invitan y que, para su bien, él lo permite. “He aquí”, dice el Salmista, “no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”. Salmos 121:4. “… porque el que os toca, toca a la niña de su ojo”. Zacarías 2:8.

  Para muchos de los siervos de Dios estas promesas fueron comprendidas. Notablemente fue el ejemplo cuando el movimiento del éxodo llegó al Mar Rojo, y mas tarde al río Jordán, y ambos cuerpos de agua “se amontonaron” para proporcionar al pueblo un pasaje seguro, y para destruir a sus enemigos; también cuando los tres Hebreos fueron librados del horno de fuego, Daniel, del foso de los leones; Mardoqueo y su pueblo, de la ejecución instigada por Amán; y Elías, de la mano de Acab y Jezabel.

  Ciertamente, “si tuviereis fe como un grano de mostaza”, como declara el Salvador, “diríais a este monte: Pásate de aquí para allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:20) aunque los impíos traen--Los Ayes.Apocalipsis 8:13.

 

   VERSICULO 13. “Y miré, y oí un ángel volar por medio del cielodiciendo en alta voz: ¡Ay! ¡ay! ¡ay! de los que moran en la tierra, por razón de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que han de tocar”.

Las últimas tres de las siete trompetas siendo trompetas de ayes, diferente de las primeras cuatro, algún gran cambio, obviamente, ha de tomar lugar entre las cuatro primeras y las tres últimas.

  Habiéndonos traído hasta este punto hasta la destrucción del primer templo y hasta la construcción del segundo, la profética Palabra de Dios nos lleva ahora hasta el primer advenimiento de Cristo y a su crucifixión, los siguientes grandes eventos asociados con las trompetas. Y estos eventos, anunciando la salida de la era del Antiguo Testamento y la llegada del Nuevo, revela que las tres últimas trompetas abarcan la historia del período del Nuevo Testamento. Por consiguiente, los ayes muestran primero a Satanás persiguiendo a los fieles en su esfuerzo para impedirles abrazar el Cristianismo, y segundo persiguiendo a los gentiles en su esfuerzo para cristianizarlos. El primer ay viene con--La Quinta Trompeta.--Apocalipsis 9:1-12.

  VERSICULOS 1-4. “Y el quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo en la tierra, y le fue dada la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra. Y les fue mandado que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes”.

  Tomando en orden las partes (la “estrella”, la “llave”, el “pozo”, el “humo”, la oscuridad, y las langostas) del simbolismo de esta quinta trompeta, veremos primero a--La Estrella.

  Así como lo hizo la estrella de la tercera trompeta, así esta estrella de la quinta trompeta desciende del cielo a la tierra. Y como la “estrella” de la tercera trompeta conclusivamente ha sido identificada como representando el advenimiento de la Biblia, entonces esta última, puesto que es similar a la primera, debe representar algo equivalente a ella.

  La Biblia y Cristo siendo complementariamente análogos o semejantes, cada uno la Palabra de Dios (Juan 1:1-14), entonces el hecho que la caída de la primera “estrella” es símbolo del advenimiento de la Biblia, obliga la conclusión que la caída de la segunda estrella es símbolo del primer advenimiento de Cristo. Además, la estrella es personificada como “El” (masculino en género), limitado así a una persona del sexo masculino. Y finalmente Cristo mismo da Testimonio que él es “la estrella resplandeciente de la mañana”. Apocalipsis 22:16. A él, recordemos, le fue dada--“La Llave del Pozo del Abismo”.

 

 “Y vi un ángel descender del cielo, quetenía la llave del abismo, y una gran cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años”. Apocalipsis 20:1-2.

  Como Cristo es el que asegura la cautividad de Satanás, introduciendo así el milenio, sólo él puede ser propiamente simbolizado por el “ángel … que tenía la llave del abismo”, y por la “estrella” a quien le fue dada la “llave”. Y como “dar” algo a alguno debe preceder el que otro lo “tenga”, los verbos “dar” (Apocalipsis 9:1) y “tener” (Apocalipsis 20:1; 1:18) muestran, por supuesto, dos tiempos diferentes. Por lo tanto, obviamente Cristo recibió la “llave” cuando se tocó la quinta trompeta en algún tiempo antes del milenio. De aquí que al comienzo del milenio él ya la tiene.

  Siendo la misión de Cristo traer liberación de la prisión del pecado y de la muerte (el pozo del abismo), y hacerlo por medio de la predicación del evangelio, por lo tanto, la llave debe ser figura del evangelio, el único poder que puede liberar a aquellos que son prisioneros en--El “Pozo del Abismo”.

  Puesto que el “pozo del abismo” de Apocalipsis 20:3 es símbolo de la tierra como una prisión durante el milenio, entonces el “pozo del abismo” de Apocalipsis 9:1, siendo idéntico, debe igualmente ser símbolo de la tierra como una prisión en otro tiempo.

  Esta implícita interpretación Bíblica de la “estrella”, la “llave”, y el “pozo del abismo”, revela que la tierra, en el primer advenimiento de Cristo, se había tornado en una prisión (un pozo) para el pueblo de Dios, y que Cristo vino a abrirlo para salvarlo.

  El mismo hecho que el pueblo de Dios está investido con el poder para mantener abierto el pozo del abismo, entonces si fuera engañado, el pozo se cerraría, y se tornaría en una prisión de la cual no habría escape al menos que fuera reabierto. Y así Satanás en los últimos días de los Judíos, como la historia sagrada lo registra, los atacó, llevándolos cautivos, y cerró así el pozo. Y sabiendo que cuando viniera el Salvador, él lo abriría, por lo tanto el dragón se paró listo para devorar al “niño cuando hubiese nacido”. Apocalipsis 12:4. Pero al perder de vista al niño Cristo, incitó a Herodes para matar “a todos los niños que había en Belén y en todos sus términos, de edad de dos años abajo”. (Mateo 2:16), con la esperanza de deshacerse del Salvador. Sin embargo bajo la protección de la Providencia, Cristo fue guardado de las manos sangrientas de Herodes. Subsecuentemente entonces con la llave del evangelio, él abrió el “pozo” y libertó su pueblo. Esto, reconoció él mismo:

 

  “El Espíritu del Señor”, él declaró, “está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, me ha enviado para sanar a -- los quebrantados de corazón, para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista, para poner en libertad a los quebrantados, para predicar el año agradable del Señor”. Lucas 4:18-19. Y como resultado de abrir el pozo, salió--El Humo, la Oscuridad, y las Langostas.

  VERSICULO 2. “Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo”.

  Para el significado del “humo”, no necesitamos mirar mas allá que el sistema ceremonial el cual era “una profecía compacta del evangelio”. Los Hechos de los Apóstoles, página 14. Allí miramos el humo ascendiente de las ofrendas ceremoniales, que como sabemos, prefiguraban el gran sacrificio de Cristo en favor de la raza humana. Por consiguiente, el humo que salió del “pozo” es símbolo de la crucifixión de Cristo y la “oscuridad del sol” y el “aire” son símbolo de las “tinieblas sobre toda la tierra” de “la hora sexta … hasta la hora nona” (Marcos 15:33) – mientras él estaba muriendo en la cruz. Y las tinieblas cubriendo la tierra por el período de estas tres horas muestran que en el momento cuando la sexta hora llegó, el “pozo” fue abierto.

  Esta clara secuencia de hechos muestra que con la llave del evangelio (las buenas nuevas de salvación a través de su sangre derramada) Cristo abrió a su pueblo cautivo, el camino de liberación de la prisión – el “pozo del abismo” de pecado y muerte.

  Así vemos, para recapitular en breve, que la “estrella” es símbolo de Cristo; la “llave”, del evangelio; el “pozo”, de la tierra; el “humo”, de su sacrificio; y el oscurecimiento del “sol y el aire”, de las tinieblas que cubrieron la tierra durante su crucifixión. Símbolos perfectos.

  VERSICULOS 3-4. “Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra. Y les fue mandado que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes”.

  Con el humo simbolizando la crucifixión, y las langostas saliendo del humo, la única conclusión admisible es que ellas son símbolo de los Cristianos que salieron como consecuencia de la sangre del sacrificio que fue derramada en el Calvario. Y el hecho que ellas habían de hacer daño “solamente a los hombres que no tienen la señal de Dios en sus frentes”, hace esta conclusión aun mas inescapable. Porque solo un verdadero Cristiano, uno que tiene una experiencia personal con Dios y un perfecto conocimiento de su Palabra, y que está lleno de su Espíritu, puede distinguir el santo del pecador. Sólo él puede reconocer quien tiene el sello y quien no lo tiene, cuando este último está encubierto en un falso manto de justicia.

La idea de que las langostas son símbolo de los guerreros “Sarracenos” no es Bíblica ni lógica, porque a diferencia de las langostas, los Sarracenos mataron tantos como se oponían en su camino. Especialmente molestaban a los Cristianos – los que tenían el “sello de Dios en sus frentes”. Y precisamente lo tal es el negocio de Satanás, que él desea matar a todos los que tienen el sello de Dios. Sin embargo, a los que representan las “langostas”, la orden restringida “les fue dado que no los matasen” (Apocalipsis 9:5), en lugar de eso, su negocio era herir “solamente a los hombres que no tenían el sello de Dios en sus frentes”. Apocalipsis 9:4. Por esta razón, también la anterior, las “langostas” no pueden ser símbolo de los seguidores de Mahoma o de otros agentes de Satanás.

Si no se les hubiese dicho a los Cristianos que “no los matasen”, naturalmente ellos no hubiesen sabido que estaban entrando dentro del período de gracia, y habrían seguido el ejemplo de la nación Judía cuando, como una teocracia se les encomendó ejecutar los juicios de Dios, se les ordenó matar y sacar de la tierra (como fue revelado por las primeras tres trompetas) tanto a los que se apartaban de él como a los que no le reconocían como el único Dios verdadero. Sin embargo, su orden a las langostas “que no los matasen”, inaugura un cambio significante en el trato de su pueblo con sus enemigos. El gran principio de pasividad impuesto en este cambio, Cristo lo pronunció en su sermón del monte:

  “Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente. Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Mateo 5:38-39.

  Predicar a Cristo y a él crucificado era una amarga copa que beber para los que, porque amaban el pecado y despreciaban la reprensión, le odiaban a él y a su pueblo. Por consiguiente los Cristianos vinieron a ser un gran estorbo y provocación para sus adversarios. Ciertamente, así como las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, los “dos testigos”, que son los “dos olivos”, –”dos profetas” (Apocalipsis 11:3, 10),– fueron tan grande tormento para los impíos durante los “cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:2), así también las langostas vinieron a ser tan grande tormento por la predicación del evangelio que tanto los Judíos como los Romanos persiguieron y mataron tantos de ellos como el tiempo se los permitió, cumpliendo así “el primer ay”.

  ¡Tan solo piense cuantos se convirtieron en el día de Pentecostés – “como tres mil personas”! ¡Y después de eso “el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”! Hechos 2:41, 47. Este gran incremento repentino entre los Cristianos, después de la crucifixión, los hizo parecer hormiguear como “langostas”.

 

   Entonces, también, las langostas no pueden ser -atemorizadas ni hacerlos defenderse bajo ninguna provocación. Ni tampoco se siente en el corazón humano algún dolor o piedad por ellos, aunque sean matados brutalmente. Con todo no pueden ser exterminados por la mano humana. Por estas razones, son un símbolo perfecto del valor y mansedumbre de los primeros Cristianos enfrente de la cruel opresión de ellos por sus descorazonados enemigos, y de la imposibilidad de los últimos para traer una extinción del Cristianismo.

   VERSICULO 7, primera parte: “Y el parecer de las langostas era semejante a caballos aparejados para la guerra”.

   Los caballos son preparados para la guerra siendo bien entrenados, un hecho que en esta conexión manifiestamente denota que los primeros Cristianos veloz y competentemente marcharon con su mensaje, como caballos en orden de guerra.

   VERSICULO 7, segunda parte. “Y sobre sus cabezas tenían como coronas semejante al oro”.

   Tan obvio que no requiere interpretación, las langostas teniendo “coronas de oro” significa que estaban investidas con una autoridad pura y excelente: la autoridad de Cristo. Y tal fue exclusivamente la investida de los miembros de la primitiva iglesia Cristiana. Cristo se las aseguró en su promesa:

“Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos;y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16:19. 

  VERSICULO 7, tercera parte. “Y sus caras como caras de hombre”.

  Observe que las langostas tienen caras humanas, simbolizando inteligencia, pero note especialmente que son masculinas. Si fueran femeninas, el símbolo sería imperfecto, porque la cara de una mujer naturalmente no caracteriza a un soldado.

  VERSICULO 8, primera parte. “Y tenían cabello como cabello de mujer”.

  El cabello de la mujer es su gloria (1ª Corintios 11:15), y una “mujer” siendo símbolo de la iglesia (Jeremías 6:2), el cabello femenino muestra que las “langostas” estaban afiliadas con la iglesia, y que ella era su gloria. “Tanto, que nosotros mismos”, dice Pablo, “nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís”. 2ª Tesaloniscenses 1:4.

  VERSICULO 8, segunda parte. “Y dientes como dientes de león”.

  Aunque un león es el mas temido de las bestias, aunque él no tuviera dientes, sería aun mas temido que un perro. Las langostas teniendo dientes de león denota que los primeros Cristianos tenían mucho mas poder potencial para defenderse a sí mismos y matar toda bestia (hombre) que no era de su clase (un Cristiano) que lo que tenía el antiguo Israel contra los gentiles en su tiempo. Por esta razón fue necesario ordenarle a las “langostas” que no matasen.

  Una demostración del poder que poseían se ve en la suerte de Ananías y Safira, quienes instantáneamente, al exponer Pedro su pecado de disimulación, cayeron muertos a los pies del apóstol (Hechos 5:1-11). Claramente, entonces, si Pedro, sin esfuerzo de su parte, tuvo suficiente poder para destruir los hipócritas que vinieron a su presencia, mas ciertamente él tenía tanto poder para destruir a los gentiles que intentaban retardar el avance del evangelio.

  VERSICULO 9, primera parte. “Y tenían corazas como corazas de hierro”.

El significado Bíblico de “corazas” es “fe y amor”                                (1ª Tesaloniscenses 5:8) – la única defensa del Cristiano. Y las corazas de las langostas eran “como corazas de hierro”, el metal mas fuerte que se conoce. Por lo tanto, la fe de los intrépidos soldados de la cruz era tan invencible, y su amor por Cristo y por su pueblo tan puro e invencible, que “todos los días en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42), aunque por hacerlo fueron muertos como langostas. ¡Oh que contraste entre estos heróicos esclavos amantes de Cristo y la mayoría de Cristianos profesos de hoy!

  VERSICULO 9, segunda parte. “Y el estruendo de sus alas, como el ruido de carros que con muchos caballos corren a la batalla”.

 

  Como se ha visto hasta aquí, los símbolos de la quinta trompeta muestran que aunque los primeros discípulos fueron perseguidos y matados sin piedad, con todo abierta e intrépidamente treparon a la línea de batalla para proclamar el evangelio de Cristo. Y dando un ejemplo individual de sus intrépidos esfuerzos, Pablo dice: “Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas. Testificando a los Judíos, y también a Griegos … sin saber lo que me ha de acontecer”. Hechos 20:20-22.

  ¿Cuántos de los discípulos de Cristo hoy a sabiendas arriesgarían su vida por la proclamación del evangelio? Aun en tiempo de paz la mayoría de los Cristianos enviarían un misionero para hacer la obra que el Señor llama que se haga en lugar de ir a hacerla ellos mismos. Sirviéndose así de un sustituto, por delegado por así decirlo, ellos no son diferentes del cuco (cuclillo) que pone los huevos en el nido de otro pájaro para que los críe y los cuide. Y algunos, por su ignorancia de la majestad de Cristo y de su poder para proteger, y por su ceguedad a su deber y a la “recompensa del reconocimiento” se avergüenzan de confesarlo abiertamente en palabra y obra.

(El versículo 10 será explicado después del versículo 11).

   VERSICULO 11. “Y tienen sobre sí por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebraico es Abadón, y en griego, Apolión”.

Los genuinos Cristianos, como súbditos del reino de

   Los genuinos Cristianos, como súbditos del reino de Cristo, tienen sobre sí a Cristo, su Rey. Gobernando sobre ellos en el tiempo del Antiguo Testamento (1ª Corintios 10:1-4) como en el tiempo del Nuevo Testamento, por lo tanto él es Rey sobre ellos en ambos períodos. Por consiguiente, las Escrituras del Antiguo Testamento, siendo escritas originalmente en la lengua Hebrea, le dan a él el nombre Abadón, mientras que las Escrituras del Nuevo Testamento, siendo escritas originalmente en Griego, le dan a él el nombre Apolión.

   En la flameante luz de este símbolo, intensificando la iluminación de todas las series de símbolos de los cuales es una parte, y que ninguna mente humana ni pudiera haber inventado o así interpretado correctamente, se ve claramente que Cristo es el Rey de su pueblo en ambos períodos del Nuevo y el Antiguo Testamento, y Autor de las Escrituras en ambos el Hebreo y el Griego. Y de este hecho ocurre que como él es “la Palabra” (la Biblia en forma humana), Abadón, su nombre Hebreo también es el nombre de las Escrituras del Antiguo Testamento, y Apolión, su nombre Griego también es el nombre de las Escrituras del Nuevo Testamento.

   Mostrando que él reconoce la soberanía de Cristo sobre la iglesia no solo en el período del Nuevo Testamento sino también en el período del Antiguo Testamento, Pablo, en su epístola a los Corintios, declara: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos … en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar: … y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo”. 1 Corintios 10:1-4. - b

  ¡Ay de aquel que acepta un Testamento y deja a un lado el otro, que no presta atención a los dos o que exalta las tradiciones por encima de ambos!

  Abadón, el nombre de Cristo en Hebreo, significando a él como “destructor”, muestra que en el período del Antiguo Testamento simplemente destruyó a muchos de sus enemigos; mientras que Apolión, su nombre en Griego, significando a él como un “exterminador”, muestra que en el período del Nuevo Testamento él exterminará todos los impíos. (¡Qué hermosa precisión de connotación en estas apelaciones simbólicas!) Y esta obra exterminadora es vívidamente representada en la escena climática:

  “Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las gentes. Y él los regirá con vara de hierro; y pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Y vi un ángel que estaba en el sol, y clamó con gran voz, diciendo a todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, congregaos a la cena del gran Dios. Para que comáis carne de reyes y de capitanes, y carne de fuertes, y carne de caballos y de los que están sentados sobre ellos; y carne de todos, libres y siervos, pequeños y grandes”. Apocalipsis 19:15-18.

   Por lo tanto, a los que aceptan a Cristo como su Rey, él es un Salvador, mientras los que rehusan tenerlo a él como gobernador sobre ellos (Lucas 19:14), él es un destructor. Por consiguiente, de aquí que las maldiciones o juicios, caen (como lo revelan las trompetas) sobre los que rechazan las enseñanzas y la autoridad de la Biblia, y que como resultado no tienen el sello.

  Estos hechos solemnes nos amonestan gravemente a no olvidar los avisos de la Biblia que nuestro trato de ella traerá uno de los resultados – muerte o vida.

   VERSICULO 10, primera parte. “Y tenían colas semejantes a las de los escorpiones, y tenían en sus colas aguijones. Y su poder era de hacer daño a los hombres cinco meses”.

  Hemos visto que las “langostas” son símbolo de los soldados de la cruz; sabemos que la cola de un animal es el miembro posterior de su cuerpo; en otras palabras, su retaguardia. Así que no tenemos elección sino concluir que las colas de las langostas simbolizan la retaguardia de la iglesia – sus seguidores. Además, siendo la cola una parte conectada al cuerpo muestra que tanto los ministros como los laicos de la iglesia Cristiana primitiva estaban unidos inseparablemente en Cristo (Romanos 12:5), uno contribuyendo con el otro. Así lee el registro: “porque todos los que poseían heredades o casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y era repartido a cada uno según que había menester”. Hechos 4:34-35.

  VERSICULO 10, segunda parte. “Y tenían en sus colas aguijones”.

  Sus colas representan sus conversos, y al mismo tiempo tenían aguijones en ellas, entonces, obviamente, en el rápido aumento de discípulos a la religión de Cristo, había un aguijón, un tormento, para los impíos. “¿Qué hemos de hacer a estos hombres?” clamaban en consecuente desesperación, porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no la podemos negar. Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémoslos que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús”, porque “el mundo se va tras de él”. Hechos 4:16-18; Juan 12:19.

  VERSICULOS 5-6. “Y les fue dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses: … y en aquellos días buscarán los hombres la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte huirá de ellos”.

  Viendo que las “langostas” son símbolo de los seguidores de Cristo después de la crucifixión, y que se les ordenó que no resistieran a sus enemigos, por lo tanto los “cinco meses”, comenzaron en ese tiempo. Y viendo, además, que la muerte todavía no huye de ningún hombre, sino que todavía reina sobre todos, los “cinco meses” consecuentemente son untiempo simbólico, y se extiende desde la crucifixión hasta el tiempo cuando la “muerte huirá” de algunos hombres; es decir, hasta el tiempo cuando algunos serán invulnerables a la muerte.

    VERSICULO 10, tercera parte. “Y su poder era de hacer daño a los hombres cinco meses”.

  También el hecho que las trompetas son simbólicas, es otra evidencia que estos cinco meses son un tiempo simbólico. Pero ¿por qué deberá estar limitado este período en el que las langostas, los Cristianos, tienen poder para atormentar a los hombres “cinco meses”?. Nótese que los 144.000 son llamados los “primeros frutos”, denotando que ellos son sellados al comienzo de “la cosecha” – el comienzo del tiempo para separar “la cizaña” del “trigo”. Entonces debemos ir a la parábola de la “cosecha” para la explicación completa del período de los “cinco meses”.

  En el Tratado No. 3, El Juicio y La Cosecha, el tiempo desde el bautismo de Cristo hasta el fin de la gracia se muestra para ilustrar por doce meses simbólicos – seis desde el bautismo de Cristo hasta su crucifixión, cinco desde su crucifixión hasta la recolección de los primeros frutos (los 144.000 – Apocalipsis 14:4), quedando un mes para la recolección de los segundos frutos (la gran multitud – Apocalipsis 7:9).

  Durante los cinco meses simbólicos, a las “langostas” se les ordenó atormentar a los que no tenían el sello de Dios, pero no matarlos. Esta orden implica que después de la terminación de este período, la restricción para matar terminará, y que desde entonces los impíos serán matados en lugar de ser atormentados solamente. En ese tiempo los cuatro ángeles de Apocalipsis 9:15 se habrán aparejado “para matar la tercera parte de los hombres.  

  Estos varios hechos vinculados presentan una cadena sólida de evidencia que en la era Cristiana, durante los cinco meses simbólicos, Dios ha diferido su venganza a gracia. Y de aquí inescapablemente ocurre que tales Cristianos que ejecutaron la pena de muerte a los que no estaban de acuerdo con ellos, estaban obrando en contra de Cristo en vez de obrar para él. Porque, como Cristianos (langostas), se les ordenó que no matasen, sino que bendijeran aun a los que “malignamente” los usarán. En verdad, al que los hiriera en “la mejilla”, habían de darle también “la otra mejilla”. Y al que les quitare la “capa”, habían de darle su “túnica” también. Lucas 6:28-29.

  Después de la terminación de la restricción de los cinco meses simbólicos durante los cuales no habían de matar, algunos serán hechos invulnerables a la muerte para la terminación de la obra del evangelio, y estarán, si es necesario para desempeñar su responsabilidad--Dispuestos a Morir, Pero no Podrán.

  CAPITULO 9, VERSICULO 6. “Y en aquellos días buscarán los hombres la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte huirá de ellos”.

 

   La experiencia de los primeros discípulos de Cristo explicará porque eso, después de la terminación de los “cinco meses”, los hombres desearán morir, pero no podrán. No obstante la gran persecución contra los fieles de la iglesia Cristiana primitiva, su visión de la mayor necesidad del mundo los impulsó para predicar el evangelio de Cristo al costo de sus vidas. Y aunque les esperaba la muerte mas cruel, su fe y ánimo en Dios sostuvieron la luz del evangelio ante el pueblo tan constantemente como el sol sostiene sus rayos sobre la tierra.

  “Desde el primer día que entré en Asia”, testifica el apóstol que murió atado, “he estado con vosotros por todo el tiempo, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos …

  Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Por lo tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos. Porque no he rehuido de anunciaros todo el consejo de Dios …

  Lo cual como oímos, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén. Entonces Pablo respondió: ¿qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón? Porque yo no sólo estoy presto a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el Nombre del Señor Jesús”. Hechos 20:18-19, 25-27; 21:12-13.

 

 Predicando en el nombre de Cristo, los Cristianos en el tiempo de Pablo verdaderamente estaban buscando la muerte. Estimándolo como el mas grande privilegio y honor morir por él, ellos deseaban que fuera así, sí por su muerte otros podían obtener vida eterna.

Aunque el pueblo de Dios hoy pasará por un “tiempo de angustia cual nunca fue” (Daniel 12:1), cuando los tribunales terrenales harán que acontezca “que cualesquiera que no adoraren a la imagen de la bestia sean muertos” (Apocalipsis 13:15), con todo la Palabra declara: “… mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro”. Daniel 12:1.

¡Oh que promesa y que seguridad! ¿Quién puede comprender el poder de Dios, y la gloria de esta liberación tan esperada? Aquellos que lo hacen del todo, y que confían completamente en el Señor, por el bien de su pueblo, “saldrán pues a él fuera del real, llevando su vituperio”. Hebreos 13:13.

Prosiguiendo así un curso contra todo favor terrenal (proclamando el mensaje de la “hora”), ellos irán “como ovejas en medio de lobos” (Mateo 10:16) – “buscando la muerte”. Y aunque felices de “morir” por la causa de Cristo, o, como lo pone el Revelador, aunque ellos “desearán morir”, la promesa es que “la muerte huirá de ellos”, haciendo imposible que ellos mueran. Aun la espada de los malvados que es levantada para matarlos, se quebrará y caerá “tan inútil como una brizna de paja” (Primeros Escritos, página 34), haciéndolos completamente invencibles.caerá “tan inútil como una brizna de paja” (Primeros Escritos, página 34), haciéndolos completamente invencibles.

  “En aquel día”, dice el Señor, “cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará”. Lucas 17:31, 33. En breve, sólo los que “deseen morir” por la causa de Cristo obtendrán vida eterna.

  “El primer ¡Ay! [la quinta trompeta] es pasado. He aquí, vienen aún dos ayes después de estas cosas” (Apocalipsis 9:12), el siguiente comienza en--La Sexta Trompeta.Apocalipsis 9:13 a 11:14.

  CAPITULO 9,VERSICULOS 13-14. “Y el sexto ángel tocó la trompeta; y oí una voz de los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata los cuatro ángeles que están atados al gran río Eúfrates”.

  Saliendo del “altar de oro”, la orden, “Desata los cuatro ángeles”, muestra que la sexta trompeta es tocada antes que del velo del Lugar Santísimo del santuario celestial fuera levantado. De otro modo la voz hubiera venido del trono – el lugar Santísimo. (Para un estudio detallado del levantamiento del velo, véase Tratado No. 3, El Juicio y La Cosecha). Pero como se ha mostrado, todavía estamos en el período de la quinta trompeta, un hecho que evoca la pregunta: ¿Cómo, entonces, pudo haber tocado la sexta trompeta antes que hallan terminado los eventos de la quinta trompeta?

  Se observará que aunque cada una de las trompetas comienza en un tiempo definido, con todo una entrelaza la otra, y todas las siete se extienden hasta la segunda venida de Cristo. Esto se ve en la coexistencia de las verdades de todas las siete. El diluvio (la primera trompeta), el Movimiento del Éxodo (la segunda trompeta), cuando se dieron las escrituras del Antiguo Testamento (la tercera trompeta), la iglesia yendo en cautividad (la cuarta trompeta), el primer advenimiento de Cristo y los eventos subsecuentes (la quinta trompeta), todas están tocando mas fuerte hoy que nunca antes. Y como estas verdades constituyen el evangelio para hoy, es evidente que aunque las trompetas corren en orden consecutivo, cada una comienza a un tiempo diferente, todas ellas continúan en vigor hasta el fin del mundo, terminando allí. Así el rechazo de una es equivalente al rechazo de todas las siete, la lección es agudamente deducida que rechazar una verdad es rechazar toda la verdad.

  Con el verso catorce de Apocalipsis 9 comienza la descripción de la sexta trompeta, y termina con el verso catorce de Apocalipsis 11, que anuncia: “El segundo ¡ay! [la sexta trompeta] es pasado. He aquí, el tercer ¡ay! Vendrá presto”. Por consiguiente, cada evento profético registrado entre Apocalipsis 9:14 y 11:14 debe encontrar su cumplimiento en el período de la sexta trompeta – entre el primer y segundo ay.

 

   En la luz de estos hechos, vemos que el tiempo en que los “dos testigos” de Apocalipsis 11:3 habían de “profetizar por mil doscientos sesenta días, vestidos de sacos”, deben ocurrir durante el tocar de la sexta trompeta. Y estando en el tiempo futuro, la frase, “profetizarán por mil doscientos sesenta días” (Apocalipsis 11:3), muestra que al tiempo en que la trompeta comenzó a tocar, este período de 1260 días era aun futuro.

  La voz que salió del altar de oro, dijo “al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata los cuatro ángeles que están atados en el gran río Eúfrates”. Para identificar “los cuatro ángeles”, primero debemos entender el significado literal del río Eúfrates.

  La ciudad capital de la antigua Babilonia estaba edificada en ambos lados del Eúfrates, dividiendo así la ciudad en dos partes. También el río era la fuente de agua que suplía un punto fortificado alrededor de la ciudad. Así los antiguos babilonios fueron los primeros que edificaron sobre las riveras del Eúfrates, y porque la aplicación original debe conectarse a los fundadores originales allí, el “gran río Eúfrates” surge como un tipo de “las aguas … donde la ramera se sienta” (Apocalipsis 17:15) – la moderna Babilonia. Y esta verdad importante es amplificada por el hecho de que la antigua ciudad, Babilonia, no existe ahora, mientras la profecía señala una babilonia hoy.

 

   Ahora para que halla una Babilonia moderna, necesariamente debe haber una repetición hoy de las condiciones y eventos que esencialmente caracterizan a la antigua Babilonia en su conexión con el pueblo de Dios. Por consiguiente, su cautividad en Babilonia, el tipo (Jeremías 29:10), debe encontrar su paralelo en Babilonia, el antitipo. Muy obviamente, por lo tanto, los ángeles que están “atados en el gran río Eúfrates” deben ser símbolo de la iglesia Cristiana durante el período de su cautividad en la antitípica Babilonia – “la gran ciudad” surgiendo después del tiempo de Juan.

  Además, la declaración hecha por la voz del altar de oro, “desata los cuatro ángeles que están atados”, conclusivamente muestra que cuando la “voz” habló, la iglesia (los ángeles) ya estaba en cautividad y había de ser desatada.

  VERSICULO 15, primera parte. “Y fueron desatados los cuatro ángeles”.

  La ejecución de la orden, “Desata los cuatro ángeles”, significando libertar la iglesia de su cautividad en Babilonia, resultó en su liberación de su larga esclavitud a la tiranía del gobierno iglesia-estado, y la Biblia fue restaurada al pueblo de Dios para que pudieran estudiar y adorar en temor y en favor de ningún hombre, y en responsabilidad únicamente a sus consciencias y a su Dios. En la consecuente disolución de la unión de iglesia-estado, los “cuatro ángeles” fueron desatados.

  VERSICULO 15, última parte. “… que estaban aparejados para la hora y día y mes y año, para matar la tercera parte de los hombres”.

  El cumplimiento de la predicción de Josías Litch (calculando “una hora, un día, y un mes, y un año” de Apocalipsis 9:15 a un total de 391 años y 15 días, contando un día por un año, como en Ezequiel 4:6) es el mas fuerte semblante de verdad que se encuentra en la interpretación de Urías Smith de las trompetas. Poco me sorprende, entonces, que sus defensores están haciendo todo lo que pueden para mantener al pueblo creyendo en eso sosteniendo vigorosamente que El Conflicto de los Siglos presta apoyo a la posición establecida por la predicción de Litch.

  “En el año 1840”, dice el registro mencionado, “otro notable cumplimiento de la profecía despertó interés general. Dos años antes, Josías Litch, uno de los principales ministros que predicaban el segundo advenimiento, publicó una explicación de Apocalipsis 9, que predecía la caída del imperio Otomano. Según sus cálculos esa potencia sería derribada ‘en el año 1840 de J. C., durante el mes de Agosto;’ …

  En la fecha misma que había sido especificada, Turquía aceptó, por medio de sus embajadores, la protección de las potencias aliadas de Europa, y se puso así bajo la tutela de las naciones cristianas. El acontecimiento cumplió exactamente la predicción”. El Conflicto de los Siglos, páginas 382-383.

 

  Decir lo que El Conflicto de los Siglos dice, es perfectamente permisible, pero decir que está apoyando la idea que la interpretación de Josías Litch de la “hora”, “día”, -- {5TRD 82.4}“mes”, y “año”, Bíblicamente denota un período de “391 años, 15 días”, terminando en 1840 d.C., no es permisible. Además, el evento que tomó lugar en 1840 no cumple la predicción Bíblica, por la muy simple razón que al fin de la “hora, y … día, y … mes, y … año”, los cuatro ángeles habían de “matar a la tercera parte de los hombres”. Aunque, en hecho actual, en la fecha cuando la predicción de Litch se cumplió, no ocurrió ninguna matanza, ¡y Turquía, en lugar de ser derribada, fue puesta sin derramamiento de sangre bajo protección de las naciones Europeas! Además, los “cuatro ángeles”, y no una nación (porque una nación nunca es simbolizada por ángeles), habían de ser libertados, y luego ellos habían de matar “la tercera parte de los hombres”, mientras que los Turcos no mataron ninguno, pero en lugar de ser libertados, realmente fueron puestos bajo mandato. Aun mas, Juan oyó que el número de los que habían de hacer la matanza era exactamente 200.000.000 soldados de caballería (“jinetes”), pero Turquía nunca tuvo todos esos soldados de caballería en toda su vida.

  Habiendo visto ya que el “fuego”, “humo”, y “azufre” son simbólicos, no literales, y que por eso ellos no salen como una descarga de una arma de fuego en la mano de un Turco, en consecuencia somos guiados a probar mas allá por su significado. Haciéndolo, encontramos que Apocalipsis 9:20 revela que el fuego, humo, y azufre simbólico resulta en “plagas”. No armas de fuego, sino plagas, por lo tanto, son los medios con los que los jinetes matan a la “tercera parte de los hombres”.

  Puesto que “los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar” (Apocalipsis 20:9), el objetivo de matar una tercera parte de los hombres manifiestamente no es para completar algún fin egoísta, sino por el contrario para ayudar a los hombres a arrepentirse.

  Volviendo a la predicción de Litch, es claro ver que El Conflicto de los Siglos no está probando en lo que dice concerniente a la predicción, para explicar el tema de las trompetas. Meramente está registrando un evento histórico. Por lo tanto su declaración, “en 1840, otro notable cumplimiento de la profecía despertó interés general”, no debe ser interpretada como defendiendo la interpretación de Josías Litch de la profecía del Revelador, sino en lugar de eso registrando el cumplimiento de su predicción basada en El Apocalipsis. Así que, fue la posición de la última, no la posición de la Biblia o El Conflicto de los Siglos que “cumplió exactamente la predicción”.

  Pero alguno puede preguntar, ¿Sí Apocalipsis 9:15, sobre el cual la predicción de la fecha en cuestión fue construida, no encontró su cumplimiento al tiempo que él señaló, entonces qué hizo que los Turcos en la mismísima fecha establecida aceptaran a las naciones Cristianas como un protectorado? ¿Trajo Satanás hábilmente a los Turcos en períodos en la fecha predicha por Litch, para impedir y desacreditar esta maravillosa verdad de las Trompetas, y así invadir firmemente sus engaños en la iglesia?

  En cuanto a eso, no sabemos, pero lo que si sabemos es: que no obstante el hecho de que Litch involuntariamente aplicó mal las Escrituras, con todo el mismo día que el predijo para “la caída del imperio Otomano”, algún poder trajo el imperio bajo la “protección de los poderes aliados de Europa”.

  Aunque sí es cierto que en la fecha establecida algo le pasó a Turquía, es aun mas cierto que este acontecimiento no fue en cumplimiento de la profecía Bíblica. Sin embargo, basta que el Señor hizo la predicción de Litch una bendición:

  “Cuando esto se llegó a saber, multitudes se convencieron de que los principios de interpretación profética adoptados por Miller y sus compañeros eran correctos, con lo que recibió un impulso maravilloso el Movimiento Adventista. Hombres de saber y de posición social se adhirieron a Miller para divulgar sus ideas, y de 1840 a 1844 la obra se extendió rápidamente”. El Conflicto de los Siglos, página 383.

  Una vez unos hombres pelearon los descubrimientos astronómicos de Galileo. Aun lo forzaron a desmentir su posición de que la tierra era redonda. Pero su pleito contra la verdad no hizo la tierra plana. De la misma manera cualquiera que pelee contra las claras y cortantes evidencias que Apocalipsis 9:15 no encontró su cumplimiento en 1840, o, en realidad, tratar de oscurecer en cualquier otra verdad Bíblica, en ningún punto la obscurecerá o destruirá, sino que solo se oscurecerá y destruirá a sí mismo.

  Pero teniéndolo todo junto, en el interés de sus ideas fomentadas, confundieron las mentes de los laicos mal interpretando las enseñanzas de la Vara, los enemigos de la Verdad Presente hoy sin duda harán de la misma manera con este Tratado y con la declaración de El Conflicto de los Siglos concerniente a la predicción de Litch. Por lo tanto, los que han tenido la costumbre de permitir que otros piensen por ellos, pero que están interesados de su bienestar eterno, serán amonestados del peligro mortal de semejante curso, y se guardarán de rechazar lo que es verdad. Porque “el gran peligro para nuestros hermanos”, dice el Espíritu de Verdad, “ha sido el de depender de los hombres, y hacer de la carne su brazo. Los que no han tenido el hábito de escudriñar la Biblia por sí mismos, o de pesar la evidencia, tienen confianza en los hombres prominentes y aceptan las decisiones que ellos hacen; y así muchos rechazan precisamente los mensajes que Dios envía a su pueblo si esos hermanos prominentes no los aceptan”. Testimonios para Ministros, página 106.

  Ahora para continuar, dirigimos nuestra atención a la verdad concerniente a los cuatro ángeles, “que estaban aparejados para la hora y día y mes y año,para matar la tercera parte de los hombres”. Apocalipsis 9:15, última parte.

  La traducción marginal dada a la preposición “en” por la preposición “para”, haciendo el verso decir: “En una hora, y un día, y un mes, y un año”. Además traducido exactamente, diría: “En una hora, en un día, en un mes, y en un año” (Véase la versión Inglesa). Así son designados cuatro puntos de tiempo “en” que los cuatro ángeles estaban aparejados “para matar la tercera parte de los hombres”. Y como la “tercera parte” en las trompetas representa, como hemos visto, los que rechazan las apelaciones de Dios para arrepentirse y ser salvo, entonces, por consiguiente, la preparación de los ángeles en cuatro ocasiones sucesivas para la contingente ejecución de muerte sobre “la tercera parte de los hombres”, muestra que los hombres están por rechazar un mensaje de cuatro fases (cuatro doctrinas), siendo revelada cada fase sucesivamente

1.  La única revelación de verdad que pertenece y viene “en una hora” es la proclamación del anuncio del ángel: “Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida”. Apocalipsis 14:7.

2.   La única revelación de verdad que pertenece y viene “en un día” es la advertencia “del día de la venganza” (Isaías 63:4), “el día de Jehová grande y terrible”, que ha de ser proclamado por el prometido “Elías el profeta”. Malaquías 4:5; Testimonios para Ministros, página 475.

 3. La única revelación que pertenece y viene “en un mes” es “la lluvia tardía en el primer mes” (Joel 2:23) – la luz del ángel que ha de alumbrar la tierra con su gloria (Apocalipsis 18:1; Primeros Escritos, páginas    277-278). Entonces “será que después de esto”, dice el Señor, “derramaré mi Espíritu sobre toda carne”. Joel 2:28. Gloriosa promesa profética, contempla el poder que Dios ha de otorgar sobre sus mensajeros quienes han de proclamar el mensaje que es revelado en el tiempo “de la lluvia tardía”. “Al tiempo debido”, dice el Espíritu de Profecía, “él envía a sus fieles mensajeros para que hagan una obra semejante a la de Elías”. Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 235. (Para un estudio mas detallado sobre la lluvia tardía, Véase La Vara del Pastor, Volumen 2, páginas 256-257).

 

4.   Y, finalmente, la única revelación que pertenece y viene “en un año”, y prepara los cuatro ángeles “para matar la tercera parte de los hombres” es, dice el Señor, “el año de mis redimidos”. Isaías 63:4. Y este “año” en el cual su pueblo es redimido, por supuesto, es el tiempo del sellamiento y de la liberación de los 144.000, – aquellos que son redimidos, que escapan a la matanza decretada en Ezequiel 9. De éstos, el Señor dice: “Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las gentes, … a las islas apartadas que no oyeron de mi, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las gentes. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por presenta a Jehová … a mi santo monte de Jerusalén, … en vasos limpios a la casa de Jehová”. Isaías 66:19-20.

   Estos cuatro mensajes preparan a los cuatro ángeles “para matar a la tercera parte de los hombres” – todos los que no reciban en sus vidas la verdad salvadora del evangelio como está revelada en los cuatro mensajes. Ellos son, para recapitular, (1) aquellos que cierran sus oídos a la proclamación del juicio, que está revelada “en una hora”; (2) aquellos que no prestan atención a la solemne amonestación del día de la venganza de Dios, que está revelada “en un día”; (3) aquellos que no reciben la lluvia tardía, que viene “en un mes”; y (4) aquellos que no se unen a “sus redimidos” (los 144,000), quienes son sellados “en un año”. Todos estos que no hacen la preparación necesaria para la tierra gloriosa después que la verdad les ha sido proclamada, perecerán a la orden de los jinetes angélicos cuyo ejército suma “doscientos millones”.

   VERSICULOS 16-19. “Y el número del ejército de los de a caballo era doscientos millones. Y oí el número de ellos. Y así vi los caballos en visión, y los que sobre ellos estaban sentados, los cuales tenían corazas de fuego, de jacinto, y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de la boca de ellos salía fuego y humo y azufre. De estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: del fuego, y del humo, y del azufre, que salían de la boca de ellos. Porque su poder está en su boca y en sus colas: porque sus colas eran semejantes a serpientes, y tenían cabezas, y con ellas dañan”.

  Estos versos inmediatamente evocan la pregunta, ¿quiénes son estos “jinetes” y “caballos” que suman 200.000.000 cada uno, “el ejército” que ha de “matar la tercera parte de los hombres”?

  Contestando esta pregunta, recordemos que de la misma manera que los “cuatro ángeles” que habían de “matar la tercera parte de los hombres”, también ellos simbolizan el grupo de cuatro mensajes traído a la vista en los precedentes párrafos. Evidentemente, por lo tanto, el “ejército” de “caballos” es símbolo de los obreros que proclaman el mensaje final.

  Que el símbolo, caballos, es correctamente interpretado para representa obreros evangélicos es además sostenido por Zacarías 14:20. Allí, se usan los caballos para simbolizar a los predicadores, los que suenan “las campanas” – la alarma de advertencia, el mensaje de salvación. Por lo tanto, como las “langostas” ellos representan los mensajeros de Dios, pero bajo diferentes circunstancias. (Para mas detalles del significado simbólico de los caballos, véase el Tratado No. 2, La Gran Paradoja de las Edades).

  

  Así como los caballos representan los mensajeros evangélicos, y como ellos son controlados y guiados por sus jinetes (seres divinos), entonces los “jinetes”, automáticamente, son símbolo de la hueste angélica que guía y dirige a los santos en su obra de proclamar el mensaje -y, subsecuentemente, al matar la tercera parte de los hombres que lo rechazan. Pero puesto que los jinetes, no los caballos, hacen la matanza cuando están envueltos en la batalla, estos seres sobrenaturales, los jinetes angélicos, son en realidad los que hacen la matanza. De aquí que, teniendo “corazas de fuego [protección del Espíritu], y de jacinto, y de azufre”.

  Podemos preguntar ¿cuál es entonces, el “poder” de los caballos? Hemos aprendido que estos 200.000.000 caballos, significan un gran ejército de obreros evangélicos, de cuyos labios sale un mensaje el cual significa vida o muerte. Que, por lo tanto, debe ser el poder en sus bocas. Por consiguiente, el “fuego”, “humo”, y “azufre”, el cual sale “de la boca de ellos”, son símbolo del mensaje que proclaman: el poder del Espíritu Santo (el “fuego”), los sacrificios de Cristo (“el humo”), y los juicios destructivos de Dios (“el azufre”). Por este triple mensaje “fue muerta la tercer parte de los hombres”. Apocalipsis 9:18.

  “Porque la gente o el reino que no te sirviere, perecerá; y del todo serán asoladas”. Isaías 60:12.

 

 “Levantad bandera”, dice el Señor, “sobre un alto monte [la santa iglesia de Dios]; alzad la voz [la proclamación del evangelio] a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis santificados [el ministerio – “doscientos millones” de “caballos”], asimismo llamé a mis valientes [la hueste angélica – “doscientos millones de jinetes”] para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. Murmullo de multitud [el ejército de Apocalipsis 9:16] en los montes, como de mucho pueblo; murmullo de ruido de reinos, de gentes reunidas: Jehová de los ejércitos ordena las tropas de la batalla. Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su furor, para destruir toda la tierra.

  Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, se enervarán todas la manos, y desleiráse todo corazón de hombre: Y se llenarán de terror; angustias y dolores los comprenderán; tendrán dolores como mujer de parto; pasmaráse cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. He aquí el día de Jehová viene, crudo, y de saña y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su lumbre; y el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no echará su resplandor. Y visitaré la maldad sobre el mundo, y sobre los impíos su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al hombre. Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día de la ira de su furor”. Isaías 13:2-13.

  “Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”. 2 Reyes 6:17.

  Si nuestros ojos fueran abiertos como fueron abiertos los del “mozo”, nosotros, también, veríamos una hueste angélica alrededor de los “Elíseos” de hoy.

  Y ahora en cuanto a que incrementó el número de predicadores de 144.000 a 200.000.000, el Señor dice: “tomaré también de ellos [de aquellos que los 144.000 traerán de “todas las naciones”, después del cumplimiento de Isaías 66:16 – la purificación de la iglesia] para sacerdotes y Levitas”. Isaías 66:21. El mismo hecho de semejante multitud de obreros habla por sí solo, que ellos están envueltos en el segamiento de la cosecha del mundo.

  Aquí en promesa de palabra, Dios predice en el mas claro tenor que muchos de los que él trae a la iglesia después de la purificación, se unirán a los 144.000 en la proclamación del mensaje a todo el mundo, cuando la tierra es iluminada con la gloria del ángel (Apocalipsis 18:1).

  Entonces “los hijos de los extranjeros”, dice el Señor, “edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te herí … y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y llamarte han Ciudad de Jehová, Sión del Santo de Israel … Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tus términos; mas a tus muros llamarás Salud, y a tus puertas Alabanza. El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará; sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria”. Isaías 60:10, 14, 18-19.

  “Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos partes serán taladas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y probarélos como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío: y él dirá: Jehová es mi Dios”. Zacarías 13:8-9.

  Dos partes perdidas y una salvada hacen tres partes en total. La “tercera” (Apocalipsis 9:15) será muerta por fuego, humo, y azufre (Apocalipsis 9:18), antes que se cierre la gracia. El resto de los impíos que son muertos por las siete postreras plagas (Apocalipsis 16) y por el resplandor de su venida (2 Tesaloniscenses 2:8), después que se cierre el tiempo de gracia, componen el otro tercio. Los salvados, el último tercio, son “la tercera … que quedará”. Zacarías 13:8.

  VERSICULO 17. “Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones”.

  El león, el rey de las bestias, es fuerte e intrépido. Por consiguiente, el último ministerio del evangelio, al que simbolizan aquí las cabezas de los leones, es intrépido en sus esfuerzos para esparcir el evangelio de verdad, y es triunfante sobre todas las naciones.

  Testificando proféticamente su poder conquistador, el profeta Joel declara: “Un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fue semejante, ni después de él será jamás … Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape.

  Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como fuerte pueblo aparejado para la batalla. Delante de él temerán los pueblos, pondránse mustios todos los semblantes.

 

   Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán la muralla; y cada cual irá en sus caminos, y no torceránsus sendas. Ninguno apretará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor”. Joel 2:2-10.

  “Y será el residuo de Jacob”, declara Miqueas, “en medio de muchos pueblos, como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varón, ni aguardan a hijos de hombres. Asimismo será el resto de Jacob entre las gentes, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la montaña, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape. Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán talados”. Miqueas 5:7-9.

  “Y será en aquel día”, agrega el Señor, “que yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos: todos los que se la cargaren, serán despedazados, bien que todas las gentes de la tierra se juntarán contra ella … En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén: y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como ángeles, como el ángel de Jehová delante de ellos”. Zacarías 12:3, 8.

  VERSICULO 19. “Porque su poder está en su boca y en sus colas”.

  Como ya hemos observado, el único poder en la boca del pueblo de Dios es la Palabra que ellos proclaman: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Hebreos 4:12.

  El “poder” “en sus colas” –en aquello que les sigue– es el poder en sus conversos. Esto es sostenido por el idéntico significado de las colas de las langostas, que (como se explicó previamente) representan los conversos hechos por el ministerio de los primeros Cristianos. Correspondientemente, entonces, las colas de los caballos representan los conversos que serán hechos por el ministerio Cristiano de los últimos días. Teniendo “colas … semejantes a serpientes, y … cabezas, … con [las cuales] ellos dañan”, ellos son “un gran pueblo y fuerte, nunca desde el siglo fue semejante, ni después de él será jamás en años de generación en generación”. Joel 2:2. ¡Ellos son el ejército invencible de Dios!

  Así, el pueblo de Dios en la obra final que se hace en favor del mundo superará en poder aun a la primera iglesia Cristiana de los discípulos. Semejante fe, sabiduría, determinación, y celo, como ningún pueblo ha poseído jamás, investirá a todo creyente con un poder conmensurado, tal como ningún otro jamás ha tenido.

Por consiguiente, ante ellos “pondránse mustios todos los semblantes”, y nada prevalecerá contra ellos – no, ni siquiera “las puertas del infierno”.

Así como el rápido aumento de conversos (“colas”) en la iglesia de ayer, fue lo que enfureció a los enemigos de Cristo, quienes querían mantener entonces al pueblo bajo su control, así la conversión de la gran multitud a la iglesia de hoy es lo que “daña” a los que quieren mantener hoy al pueblo bajo su control. El mismo hecho que las colas semejantes a serpientes tienen cabezas con las cuales “dañan”, denota que los conversos a la iglesia tendrán una parte activa con el ministerio en la proclamación del evangelio.

Significativamente cada caballo tiene una cabeza como de león y “cola” semejante a serpiente, una mirando hacia adelante y la otra mirando hacia atrás. Por lo tanto ellos únicamente pueden representar un ejército inseparable, “como un ejército en banderas”, yendo “a todo el mundo, vencedor y para vencer”. Profetas y Reyes, página 535.

El simbolismo compuesto –jinete, cabeza de león, cuerpo de caballo, y “colas” semejantes a serpientes– en comparación con el de las “langostas”, indica que mientras que los primeros Cristianos fueron muertos por sus enemigos como impotentes langostas, el pueblo de Dios hoy, como caballos invencibles, no sufrirá daño de ninguna mano. Los seres angélicos que “se sientan sobre ellos”, son los únicos quienes, aunque invisible al ojo humano, guiarán “a cada uno en su camino” (Joel 2:8), y quien, “tienen corazas de fuego, y de jacinto y de azufre”, harán que se quiebre cualquier espada levantada contra los santos, y que caiga “tan inofensiva como paja”. (Véase Primeros Escritos, páginas 34, 285; El Conflicto de los Siglos, página 631).

 VERSICULOS 20-21. “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar. Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos”.

El hecho que “el resto de los hombres que no fueron muertos por” el “fuego”, “humo”, y “azufre”, no se arrepintieron, es evidencia concluyente que en la terminación de los eventos de la sexta trompeta, y el comienzo de los eventos de la séptima, la obra del evangelio será terminada, y se terminará la gracia: “pero en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare a tocar la trompeta, el misterio de Dios será consumado, como él lo anunció a sus siervos los profetas”. Apocalipsis 10:7.

Entonces será dicho: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es sucio, ensúciese todavía. Y el que es justo, sea todavía justificado; y el santo sea santificado todavía”. Apocalipsis 22:11.

Ahora para armonizar en la secuencia de la sexta trompeta, veremos a los--Eventos que Toman Lugar Justo Antes Que Suene la Séptima Trompeta.Apocalipsis 10

   VERSICULOS 1-3, 8-10: “Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; Y clamó con grande voz, como cuando un león ruge: y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces.

   Y la voz que oí del cielo hablaba otra vez conmigo, y decía: Ve, y toma el librito abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Y tomé el librito de la mano del ángel, y lo devoré; y era dulce en mi boca como la miel; y cuando lo hube devorado, fue amargo mi vientre”.

(Hemos omitido el verso 4, porque este trata con los siete truenos, un tema del cual se le dijo a Juan que no escribiera, y que permanece sellado).

  Este “ángel poderoso”, el que “puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra”, y que ordenó a Juan comerse el libro, por mucho tiempo se ha entendido que representa el mensaje que fue proclamado en ambos la tierra y el mar, por todo el mundo, por Guillermo Miller y sus asociados, comenzando en 1831 d.C. (El Conflicto de los Siglos, página 379), y culminando en el chasco de 1844. (Este tema es tratado mas ampliamente en el Tratado No. 6, ¿Por Qué Perecer?, Edición Revisada, páginas 59-63).

  El gozo superior que embargaba el pensamiento que Cristo vendría en el otoño de 1844 d.C. se posesionó entonces de los creyentes, era verdaderamente tan “dulce como la miel” para ellos. Pero cuando la vehemente hora esperada vino, y fracasaron sus gozosas expectaciones, la dulce esperanza se tornó en “amargo” chasco. Esto fue así, no sólo porque ellos tenían que permanecer todavía en esta tierra maldecida y desventurada, convulsionada de pecado y hastiada de muerte, en lugar de entrar en una tierra donde “la muerte no será más, ni llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4), sino también porque ellos eran encarnecidos por la multitud impía, quienes aborrecían la idea de que el mundo llegaría entonces a su fin.

  En este gran gozo de expectación y amargura del chasco fue cumplida la predicción: “fue dulce en mi boca como la miel; y cuando lo hube devorado, amargó mi vientre”. Apocalipsis 10:10.

  Capitulo 10, verso 10, vemos, nos ha llevado hasta el chasco en 1844. También vemos que los versículos 10 y 11 están en secuencia. Obviamente, por lo tanto, el último debe llevarnos hasta el siguiente gran evento que había de tomar lugar, y que había de traer luz, esperanza, y ánimo para la entonces descorazonada iglesia de Dios. Dice Juan, concerniente a la predicción del ángel de lo que había de seguir:

VERSICULO 11. “Y él me dijo: Necesario es que otra vez profetices a muchos pueblos y gentes y lenguas y reyes”.

Para corregir su malentendido en Daniel 8:14 la Palabra profética de Dios declaró: “Necesario es que profetices otra vez”; es decir, repetir la predicación de la venida de Cristo a la tierra. Pero como su pueblo entonces estaba grandemente confundido e incapaz de armonizar las Escrituras, Dios envió a su medio a Elena G. Harmon, de diecisiete años de edad, para ser su vocero para ellos. Se le dió una visión con relación al chasco y la recolección de los primeros frutos, los 144.000. (Véase Primeros Escritos, páginas 13-20).

Para ese tiempo se entendía que la declaración, “el santuario será purificado”, no significaba que Cristo había de purificar la tierra en 1844, sino por el contrario que en cumplimiento de Daniel 7:9-10, él había de purificar el santuario celestial. Este es el mismísimo evento que abrió los sellos y tocó las trompetas, y que, como hemos visto, se le dijo a Juan que ha de ser “después de estas cosas”. (Véase Apocalipsis, capítulos 4 y 5). Poseído de este entendimiento, un pequeño grupo de creyentes, quienes más tarde se llamaron a sí mismos “Adventistas del Séptimo Día”, se organizaron en un cuerpo, y celosamente avanzaron con la esperanza en vista de reunir “a los siervos de Dios” (los 144.000). Esta obra les parecía ser una gran tarea agobiante, y enfrentó ridículo por todos lados.

  Cuando el tan esperado número (144.000) de miembros de la iglesia viviente fue finalmente alcanzado en el año 1917, y el mundo solo había sido tocado escasamente por el mensaje, los líderes de la denominación se confundieron, pero solo porque perdieron de vista la verdad que había tanto malos como buenos en la “red” (la iglesia del evangelio), como Cristo lo había predicho:

  “Asimismo el reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces: La cual estando llena [cuando el número está completo], la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera”. Mateo 13:47-48.

  El resultado fue que empezaron a dudar y a cuestionar y a explicar variablemente su antigua posición tanto el número que sería reunido como la generación que testificaría el fin, hasta hoy el tema de los 144.000 ha sido para ellos uno de los mas confusos y debatidos temas de la Biblia.

  Pero ahora el mensaje en La Vara del Pastor revela que los 144.000 (que han de ser sin engaño en su boca), el número asignado de siervos, los primeros frutos que serán sellados en la iglesia, están por ser separados de los no consagrados. Y el número que será sellado siendo mucho mas pequeño que el número de la membresía, tristemente nos recuerda que dentro hay mucha “cizaña”.

 

   Por cuanto que el principal propósito y -esperanza de la denominación A.S.D. desde su comienzo ha sido reunir los 144.000, debería estar mas versada con este tema que con ningún otro, “aparejada para responder … a cada uno que os demande razón de su esperanza”. 1 Pedro 3:15. Tristemente no es así; en cambio, es mas ignorante en cuanto a quien y que son los 144,000 que tal vez cualquier otra verdad Bíblica. Y lo que es todavía mas triste, muchos de sus maestros que están rechazando aceptar esta “sorprendente revelación” (Testimonios para Ministros, página 445), están insistiendo ahora que un conocimiento del tema no es esencial para la salvación de sus almas. Y de esta manera están diciendo que son “ricos, y están enriquecidos, y no tienen necesidad de ninguna cosa”, implicando así que Dios ha puesto en la Biblia un tema no esencial. Así que ellos se autocondenan para permanecer cuitados (infelices), y miserables (angustiados), y pobres (en necesidad de verdad), y ciegos (ignorantes), y desnudos (sin la justicia de Cristo), y consecuentemente por rechazar las palabras: “Yo te amonesto que de mi compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico; … y unge tus ojos con colirio para que veas”. Apocalipsis 3:17-18.

  Y aun mas triste, aun después que se les muestra claramente a nuestros hermanos que sólo los 144.000 son los “primeros frutos”, y que los segundos frutos todavía han de ser reunidos, rehusan convencerse, siguiendo obstinadamente los pasos fatales que desde el mismo comienzo han llevado a la zanja todo liderazgo en la revelación de un nuevo mensaje.

  Fracasando, como secuencia natural, en entender el hecho que el “ángel” dijo, “necesario es que otra vez profetices a muchos pueblos y gentes y lenguas y reyes” (Apocalipsis 10:11), pero no a todos, ellos ciegamente insisten que están comisionados y listos para “profetizar” a todos; es decir, para terminar la obra en todo el mundo. ¡Y esto no obstante su deplorable condición Laodicense!.

  El simbolismo de la trompeta nos ha traído ahora hasta el tiempo de la reunión de los “primeros frutos” (los 144,000). Primeros frutos predice segundos frutos, porque es verdad necesariamente que no puede haber primero donde no hay segundo. Por lo tanto así como hay una comisión profética para la cosecha de los primeros frutos de “muchas naciones”, así debe haber una para la cosecha de los segundos frutos de “todas las naciones”. Además, habiendo un importante evento y un mensaje al comienzo de la cosecha de los “primeros frutos” de muchas naciones, desde 1844, así debe haber un importante evento y un mensaje señalando el comienzo de la cosecha de los segundos frutos, la gran multitud, de todas las naciones. Esta lógica nos lleva a la profecía de Isaías:

  “Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a toda carne: y los muertos de Jehová serán multiplicados … Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las gentes, … que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las gentes”. Isaías 66:16, 19.

  La acción en el verso 20 muestra que la matanza del verso 16 efectúa la separación de los primeros frutos en la iglesia. Ciertamente, si la iglesia no fuera la escena de la matanza, entonces los que escapan de ella, Dios no podría mandarlos a las naciones (los Gentiles), porque ellos mismos serían paganos en vez de Cristianos, ¡entonces él estaría enviando paganos a los paganos! Y como los escapados han de ir a los Gentiles a proclamarles la gloria de Dios, evidentemente la matanza toma lugar antes del cierre de gracia, y no daña a los que en ese tiempo no conocen su gloria.

  El verso 20 de Isaías también revela que los que escapan la matanza del Señor serán enviados, no a “muchas” sino a “todas las naciones”. Y esto, también, revela que en lugar de traer solo a los 144.000, los escapados traerán a “todos” sus “hermanos de entre todas las naciones por presente a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel tren el presente en vasos limpios a la casa de Jehová”. Isaías 66:20.

   CAPITULO 11, VERSICULO 1. “Y me fue dada una caña semejante a una vara, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él”.

  Aunque el último verso (verso 11) del capitulo 10 nos trae al surgimiento de la denominación A.S.D., y a la comisión de ir a “muchas naciones”, este no revela el mensaje que había de proclamar la denominación. Así que el capitulo once, siendo la continuación del diez, debe revelarlo.

  Durante el período de la sexta trompeta no hay templo literal. Así que el medirlo (Apocalipsis 11:1) solo se puede referir al templo espiritual compuesto de piedras vivas (santos), como se describe en Efesios 2:20-22, o a una figura del templo celestial. En cualquier caso, la oración, “mide … a los que adoran en él”, debe representar simbólicamente contarlos o numerarlos, porque los adoradores no son medidos sino contados. En vista de este hecho, estamos obligados a concluir, al menos que de otra manera se muestre que el templo, el altar, y los adoradores cada uno debe ser símbolo de una clase de creyentes. Y todos los tres deben ser medidos (contados) después del chasco de 1844, y durante el tiempo del movimiento A.S.D.

  Considerando que dentro de ella hay miembros “buenos” y “malos”, entonces obviamente el medir, o contar, los adoradores es nada mas y nada menos que una obra para investigar y juzgar su fidelidad a la verdad. De aquí que es una obra de retener en los libros solo los nombres de aquellos quienes han durado hasta el fin y miden la norma del juicio – el carácter de Cristo. Por lo tanto, indisputablemente el medir, o contar, prefigura la obra del juicio investigador.

  Así la doctrina del juicio investigador, junto con la doctrina de cosechar y contar los 144.000 comprende la verdad presente encomendada a la denominación A.S.D. en 1844. Y estas dos grandes verdades traídas para el mensaje adicional de hoy (Primeros Escritos, página 277), la denominación A.S.D. había de proclamar “a muchos pueblos y gentes y lenguas y reyes”.

  “El juicio investigador” decide los casos de aquellos que han profesado fe en Dios, y que en consecuencia han tenido sus nombres registrados en los libros (Daniel 7:10), pero algunos de los cuales no han permanecido hasta el fin. Este determina cual nombre debe permanecer y cual debe ser borrado. Así que hasta que la investigación es completada, el santuario purificado de miembros indignos, los libros mostrarán el número exacto de nombres que permanecerán y serán dignos de la vida eterna.

  Sin embargo, la parte mas importante de esta obra no es el número, sino la separación – el establecimiento del tribunal judicial para reunir, parabólicamente hablando, “el bueno en vasos, pero [para] echar lo malo fuera” de la “red” (Mateo 13:48), que contiene los muertos desde el tiempo de Adán hasta 1844, cuando fue echada otra vez para sacar los 144.000 santos vivientes.

  Por consiguiente el juicio investigador de los muertos toma lugar únicamente en el templo celestial, mientras que el juicio investigador de los vivos toma lugar en el templo celestial así como en el terrenal. Mientras los registros están siendo hechos para los libros en el celestial, el pueblo está siendo investigado para la separación en el terrenal (Mateo 22:11-13). (Véase Malaquías             3:1-3). Y como el medirlo es figurativo de la misma obra, entonces nos lleva a la conclusión que el “templo”, el “altar”, y “los que adoran en él” simbólicamente deben representar las tres clases que han de ser juzgadas.

  El templo y el altar, objetos inanimados, deben caracterizar dos clases de santos inanimados – las dos clases de santos muertos. Además, un altar obviamente no puede ser instalado en un templo antes que el templo sea edificado. Y, además, en tamaño es comparativamente mucho más pequeño que un templo. Naturalmente, entonces, debe simbolizar una clase de santos que no solamente viene después de los que son caracterizados por el templo sino que también proporcionadamente mucho más pequeño.

 

   Así el templo, el primer y mas grande objeto, debe representar el primer y mas grande cuerpo de justos muertos, aquellos muertos desde el tiempo de Adán hasta el comienzo del juicio en 1844. Mientras el altar, un objeto especial y mas pequeño, debe representar un cuerpo especial y mas pequeño de justos muertos, los justos que murieron desde 1844 en adelante, y que han de resucitar en la resurrección especial de Daniel 12:2 (Primeros Escritos, página 285).

  Los que “adoran en él” siendo los santos vivientes que deben ser “medidos”, solo pueden ser los 144.000, –aquellos quienes la denominación habría, desde 1844, de reunir para ser trasladados.

  VERSICULO 2. “Y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo midas, porque es dado a los gentiles; y hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses”.

  Pero ¿por qué dejar fuera el patio? ¿Por qué no medirlo también? Puesto que es parte del edificio, este, también, debe ser símbolo de los santos. Obviamente porque representa la “gran multitud, la cual ninguno podía contar [numerar], de todas las gentes y linajes y pueblos y lenguas” (Apocalipsis 7:9) – la última que viene de entre los Gentiles. El “patio”, en otras palabras, es símbolo de la inmensurable (innumerable) cosecha de segundos frutos traídos después de la mensurable (numerable) cosecha de primeros frutos – los 144.000. Esta no es medida (investigada), porque representa a aquellos dentro de los cuales no hay “malos” para ser echados fuera; porque ellos son reunidos después de la purificación del templo celestial (Daniel 8:14) – después del juicio de los muertos después de la separación de “los malos” de entre “los buenos” en la iglesia, como se ilustra en la parábola de la red (Mateo 13:47-48). Ellos son los que por el nombre, “Mi pueblo” (Apocalipsis 18:4), son llamados a salir de Babilonia, y que, sin inmundo entre ellos (Isaías 52:1), vienen a la iglesia viva de Dios ya purificada. (Para un estudio más extenso del tema del juicio investigador, vea nuestro Tratado No. 3, El Juicio y La Cosecha

  Los “cuarenta y dos meses” (contando treinta días al mes, y contando un día por un año – Ezequiel 4:6), representan el período profético de 1260 años; 538 d.C. hasta 1798 d.C. (Véase La Vara del Pastor, Volumen 2, páginas 142, 261). “Los Gentiles” aquí mencionados son aquellos que hollan la “santa ciudad” (la iglesia), – un acto que llama nuestra atención a la predicción del Maestro concerniente a la suerte de los santos durante este período de cuarenta y dos meses:

  “Y caerán [la iglesia] a filo de espada, y serán llevados [de la tierra prometida] cautivos a todas las naciones. Y Jerusalén será hollada por los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles sean cumplidos” (Lucas 21:24), el tiempo que los Gentiles salgan de Jerusalén y entren los Israelitas.

 

  La ocupación de la tierra prometida por los Gentiles hoy fue tipificada por la ocupación de los Gentiles de ella ayer. Y cuando el antiguo Israel regresó de Egipto a la tierra de la promesa, los tiempos de los Gentiles no se habían cumplido en esos días. De igual manera hoy cuando el Israel antitípico, los 144.000 siervos de Dios sin engaño, son sellados y llevados al Monte de Sión, para estar allí en pie con el Cordero, los “tiempos de los Gentiles” en esos días serán cumplidos.

(Omitimos Apocalipsis 11:3-12 de esta discusión, porque estos versos son tratados en La Vara del Pastor, Volumen 2, páginas 270, 283-289; en el revisado Tratado No. 2, La Gran Paradoja de las Edades, páginas 47-48; y en El Conflicto de los Siglos, páginas 388-390.

  VERSICULO 13. “Y en aquella hora fue hecho un gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres; y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo”.

  La “hora”, el “terremoto”, la “décima parte”, “la ciudad”, y los “siete mil” muertos, y “los demás” (el remanente en inglés) para mantener la integridad del entero simbolismo, deben ser simbólicos.

 

  Culminando el evento simbolizado, “el remanente fue espantado, y dio gloria al Dios del cielo”. Ninguno sino los que “guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo” pueden verdaderamente temerle y darle gloria a él. Por consiguiente en la conexión presente el remanente necesariamente es símbolo de los justos, “el trigo”, en esa parte de la ciudad -que cayó. Esto hace a los “siete mil” muertos símbolo de los impíos, “la cizaña” allí. De aquí que, la tercera parte representa la iglesia –la cual es purificada primero en la que los malos, la cizaña, son separados de entre los buenos, el trigo. Obviamente, por lo tanto, el resto de la ciudad en este caso es una representación del resto del mundo Cristiano– el Cristianismo como un todo.

  Así el “terremoto” toma lugar, no en todo el Cristianismo, sino en toda la iglesia de la cual son separados los primeros frutos – los 144.000. Y puesto que un terremoto es un zarandeo, entonces este es símbolo de un zarandeo allí.

  Hace mucho tiempo el Espíritu de Profecía (Primeros Escritos, 270) la iglesia A.S.D. fue amonestada de un zarandeo. Y ahora en la presente revelación gráfica se ve su fin fatal  – la destrucción de todos los que no se espantaron y no dieron gloria a Dios. Figurativamente contando siete mil hombres, estos “muertos” en la iglesia comprende los elementos que no gimen y claman por las abominaciones (Ezequiel 9:4), y que como consecuencia no reciben la marca (Ezequiel 9:4), o el sello (Apocalipsis 7:3-8), de la aprobación de Dios. Todos los que componen esta clase son cortados, quedando el remanente que “fue espantado” los que han gemido y clamado por las abominaciones, y que consecuentemente han recibido la marca o el sello, y escapan la matanza. Estos son los que “Cantarán gozosos en la grandeza de Jehová” (Isaías 24:14) – dan “gloria al Dios del cielo”.

  Los capítulos 10 y 11 de Apocalipsis cubren una serie de eventos diferentes a los del capitulo 9. El verso 13 del capítulo once nos trae únicamente hasta el tiempo del cumplimiento del sellamiento y la matanza (Ezequiel 9) en la iglesia, o al comienzo del Fuerte Pregón del Mensaje del Tercer Angel. El capítulo 9, versos 20 y 21, nos llevan hasta la terminación del evangelio y la cosecha de los santos. “El segundo ¡ay! [la sexta trompeta] es pasado. He aquí, el tercer ¡ay! vendrá presto”. (Apocalipsis 11:14)--La Séptima Trompeta.Apocalipsis 11:15-19.

  VERSICULO 15. “Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo; y reinará para siempre jamás”.

  El sonido de la séptima trompeta anuncia que los “reinos de este mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor”, así como lo explicó el ángel: “En los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare a tocar la trompeta, el misterio de Dios será consumado, como él lo anunció a sus siervos los profetas”. Apocalipsis 10:7. Así se ve nuevamente que mientras los eventos de la sexta trompeta se acercan a su fin y comienzan los eventos de la séptima trompeta, la obra del evangelio (el misterio de Dios) será consumado.

  VERSICULOS 16-18. “Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre su rostro, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran potencia, y has reinado. Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que les des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu Nombre, a los pequeñitos y a los grandes, y para que destruyas a los que destruyen la tierra”.

  Como se ilustra en la cubierta de este Tratado, los “veinticuatro ancianos” son parte del tribunal judicial del juicio investigador en el santuario celestial. (Para una explicación mas amplia de los “ancianos”, estudie La Vara del Pastor, Volumen 2, páginas 187-221). Por consiguiente, las palabras que ellos hablan al tiempo que el séptimo ángel comienza a tocar, revelan que la obra de juicio del “Anciano de días” (Daniel 7:9; Apocalipsis 4:3), del Cordero (Apocalipsis 5:6), de los “millones de millones” de ángeles (Apocalipsis 5:11), y de los “ancianos” y las “bestias”, estaba por terminar. Sus palabras revelan también que el tiempo de la resurrección –el tiempo para que los santos reciban su recompensa de vida eterna, y para que Cristo destruya a los que destruyen la tierra– había llegado. Por lo tanto, claramente “el tiempo de los muertos, para que sean juzgados” (Apocalipsis 11:18), es durante el milenio, y es el juicio final de los impíos.

  VERSICULO 19, primera parte. “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su testamento fue vista en el templo”.

  El templo terrenal siendo una copia del celestial, muestra que el templo celestial esta dividido en dos departamentos – el lugar santo y el lugar Santísimo. En el día de expiación (juicio) en el templo terrenal, se abría la puerta del lugar Santísimo y se cerraba la del lugar santo. Este servicio tipificaba el comienzo del antitípico día de expiación (juicio), cuando la puerta del lugar Santísimo en el templo celestial era abierta y la entrada al lugar santo era cerrada. En otras palabras, cuando la puerta interior era abierta, la puerta exterior se cerraba, haciendo así los dos departamentos como uno. (Véase Levítico 16:2, 17; Apocalipsis 4:1; 15:5; Primeros Escritos, página 42). Estando así el templo cerrado mientras el juicio está en sesión, se hace imposible para alguien que está fuera vea “el arca de su testamento”, hasta después que el juicio es consumado, cuando la puerta que estaba cerrada otra vez, de acuerdo a Apocalipsis 15:1, 5-8, sea abierta.

 

  Por consiguiente, el cumplimiento de la declaración profética, “el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su testamento fue vista en su templo” (Apocalipsis 11:19), será, como fue al comienzo del juicio, después que el juicio es consumado; es decir, después del cierre del tiempo de gracia, cuando la puerta del templo es abierta. Y después que el tribunal judicial deje el templo, “una de las cuatro bestias” dará “a los siete ángeles siete copas de oro llenas de la ira de Dios” (Apocalipsis 15:7), y el templo será “lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; y ninguno” podrá “entrar en el templo, hasta que las siete plagas de los siete ángeles” sean “consumadas”. Apocalipsis 15:8. (Para una mayor explicación de Apocalipsis 15, véase La Vara del Pastor, Volumen 2, páginas 170-173).

  Y finalmente, el hecho que la séptima trompeta no sonará hasta después de la consumación del evangelio, es doble evidencia en la prueba que el tema de las trompetas se trata de la destrucción de los impíos, cuya gracia es cerrada por su rechazo de un mensaje que Dios les envía.

  Puede haber alguien que ha ascendido a las alturas presentes de la revelación divina, imponiendo completa perspectiva en el conflicto de los siglos mientras viene en revisión ante el trono del Juicio, y con todo no se ha dado cuenta que de su alegre cumplimiento con el mensaje de la hora depende su destino eterno. Si hubiera alguien, no persuadido por esta amonestación final, entonces “tampoco [él] será persuadido, si alguno se levantare de los muertos”. Lucas 16:31. Experimentará tragedia indescriptible: Su nombre será borrado de los libros.

Su vida será confiscada por los destructores. Su fe desmayará con “el lloro, y el crujir de dientes”. Mateo 8:12. Perecerá de la tierra – perdido para siempre.

El que es persuadido, y que camina en la luz, experimentará gozo indescriptible: El recibirá “la marca” (Ezequiel 9:4), el “sello” (Apocalipsis 7:2-3), de la aprobación de Dios. Sus pecados serán borrados. Su nombre estará imborrablemente escrito en el libro de la vida del Cordero. El testificará cuando se levante Miguel para librarle del “tiempo de angustia cual nunca fue”. Daniel 12:1. El regresará entre los redimidos de Jehová, y vendrá a Sión con “alegría y gozo perpetuo” sobre su cabeza. El “retendrá el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido” Isaías 35:10. ¡El heredará la tierra – salvo eternamente!

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“Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él”. 1 Reyes 18:21.

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