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Sea un nuevo instrumento trillador en las manos de Dios

La Única Paz de Mente

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

“El Terreno Junto al Camino”

  Leeré de Palabras de Vida del Gran Maestro, página 25, comenzando con el primer párrafo.

  “Aquello a lo cual se refiere principalmente la parábola del sembrador es el efecto producido en el crecimiento de la semilla por el suelo en el cual se echa. Mediante esta parábola Cristo decía prácticamente a sus oyentes: No es seguro para vosotros detenemos y criticar mis obras o albergar desengaño, porque ellas no satisfacen vuestras ideas. El asunto de mayor importancia para vosotros es: ¿cómo trataréis mi mensaje? Dé vuestra aceptación o rechazamiento de él, depende vuestro destino eterno ...

  “La semilla sembrada a la vera del camino representa la palabra de Dios cuando cae en el corazón de un oyente desatento … Absorta en propósitos egoístas y pecaminosas complacencias, el alma está endurecida ‘con engaño de pecado’. Las facultades espirituales se paralizan. Los hombres oyen la palabra, pero no la entienden. No disciernen que se aplica a ellos mismos. No se dan cuenta de sus necesidades y peligros. No perciben el amor de Cristo, y pasan por alto el mensaje de su gracia como si fuera algo que no les concerniese”.

  Debemos orar para que nosotros no caigamos en el modo de los que siempre están listos para encontrar faltas y criticar, sino que demos completa atención, dejando todo prejuicio e ideas preconcebidas, sean privadas o Denominacionales; que nosotros abramos nuestros corazones a la verdad, no porque sea popular, sino porque la Biblia la enseña, dándonos cuenta que si estamos cortos en esto, seguramente nos guiará a donde guió a los antiguos Judíos.

SEA UN NUEVO INSTRUMENTO TRILLADOR EN LAS MANOS DE DIOS

 
TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF
MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
EL SÁBADO, 4 DE OCTUBRE DE 1947
CAPILLA DEL MONTE CARMELO
WACO, TEXAS

  Nuestro tema de esta tarde se encuentra en Isaías, capítulo 40 y 41. Comenzaremos con el primer versículo del capítulo cuarenta:

   Isaías 40:1, 2 – “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados”.

   La Inspiración, vemos, está urgiendo aquí a alguien a consolar al pueblo de Dios. Se les tiene que decir, no que su lucha será cumplida, sino que su lucha es cumplida; que su pecado es perdonado; que Jerusalén, la iglesia, ya ha recibido doble por todos sus pecados.

   Esta lucha, por supuesto, no pudo haber sido cumplida en el tiempo de Isaías, ni en el tiempo de Juan el Bautista, – no, ni siquiera en la Edad Media. Estas nuevas de consolación pueden ser dichas a la iglesia sólo después que ella ha sido libertada del yugo de los Gentiles, durante el tiempo en el cual el pueblo ha pagado doble por sus pecados antes y después de la dispersión. Este capítulo, entonces, en su totalidad se aplica al tiempo del fin, a nuestro tiempo.

  Isaías 40:3 – “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”.

  Este es el versículo en el cual Juan el Bautista encontró su texto como mensajero para preparar el camino para el primer advenimiento de Cristo. Pero puesto que ya hemos visto que el capítulo comienza con un mensaje para el pueblo de Dios que vive en el tiempo del fin, el tiempo que ellos han pagado por todos sus pecados, y puesto que el tiempo de su redención al fin ha llegado, obviamente el capítulo tiene una primera como una final aplicación: Este se aplica a ambos al primero y al segundo advenimiento de Cristo. El último de estos es figurativo – una voz que clama en el desierto, no en la viña, no en la tierra de Judá (Isaías 5:7), sino en el desierto, en las tierras de los Gentiles.

  Isaías 40:4 – “Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane”.

  La carga del mensaje que debe ser proclamado es para preparar al pueblo para encontrarse con el Señor; para nivelar los lugares altos, levantar los bajos, remover todos los impedimentos, para que el camino del Señor, el camino para su venida, sea despejado. Estos términos, por supuesto, figurativamente dicen: Los ensalzados serán humillados; los humildes y los que han sido arrojados serán ensalzados; el mal tiene que ser hecho bien, porque en el dominio de Dios la igualdad y la justicia deben prevalecer.

  “Cuando el Espíritu de Dios conmueve el alma con su maravilloso poder de despertarla, humilla el orgullo humano. El placer mundanal, la jerarquía y el poder son tenidos por inútiles. Son destruidos los ‘consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios’, y se sujeta ‘todo intento a la obediencia de Cristo’. Entonces la humildad y el amor abnegado, tan poco apreciados entre los hombres, son ensalzados como las únicas cosas de valor. Tal es la obra del Evangelio, de la cual el mensaje de Juan era una parte”. El Deseado de Todas las Gentes, página 108.

 

  Isaías 40:5 – “Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

  Aquí se nos dice que cuando este “reavivamiento y reforma” tome lugar, la gloria del Señor será manifestada, y toda carne juntamente lo verá. Por lo tanto comprendamos que si hacemos estas cosas, todos seríamos los precursores de estas promesas gloriosas, y los siervos de Dios para este tiempo.

  Isaías 40:6-8 – “Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”.

  El mensaje de la hora es para mostrar que todo hombre es mortal, no más durable que la hierba; que aún sus virtudes no son más durables que las flores del campo; pero que la Palabra de Dios permanece para siempre; que los que desean obtener vida eterna, llegar a ser tan eternos como la Palabra misma, no deben poner su confianza en ningún hombre, sino en la Palabra de Dios solamente; que ellos investiguen por sí mismos, “¿Es esto Verdad?” y no, “¿De quién viene?”

  Isaías 40:9 – “Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! ”.

  Los que finalmente estén sobre el Monte de Sión, y quienes están preparando ahora el camino del Señor trayendo estas buenas nuevas, son aconsejados todos a subirse en un monte alto, como si fuera, y levantar sus voces juntos sin ninguna clase de temor, a proclamar a las ciudades de Judá (a las iglesias por doquiera) preparar el camino del Señor y decir: “¡He aquí a vuestro Dios!”

  Isaías 40:10 – “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro”.

  El brazo del Señor que gobierna por él debe ser figurativo de aquellos por medio de los cuales él obra (Isaías 51:9), de quienes han de estar con él sobre el Monte Sión (Apocalipsis 14:1), – la iglesia sin mancha ni arruga. “Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, y sin príncipe, y sin sacrificio, y sin estatua, y sin efod, y sin terafín. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días”. Oseas 3:4, 5.

  Los mensajeros de la hora han de declarar, también, que la recompensa del Señor (vida eterna) viene con él, pero que su obra todavía está delante de él, aún por ser terminada.

  Isaías 40:11 – “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas”.

  Este cuidado sobre su pueblo se sentirá cuando su brazo gobierne por él. El tomará cargo entonces de su obra, y de su pueblo, como un pastor cuida de su rebaño. El ejercerá cuidado personal sobre todos, viejos y jóvenes igualmente.

  Isaías 40:12 – “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?”.

  Puesto que no hay otro que Dios mismo quien pueda hacer todas estas cosas, y puesto que él mismo tomará cargo de su propio rebaño, sabemos que su cuidado sobre ellos será incomparable. ¿Y por qué no apresuramos ese tiempo?.

  Isaías 40:13, 14 – “¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?”.

  Sabemos que el Espíritu quien guía a toda Verdad y todo conocimiento no es guiado o enseñado por hombre alguno. De allí que, ¿por qué depender de algún hombre que está despojado de Inspiración para hacer juicio en Verdad inspirada? La Palabra muestra que no sólo los hombres sino aún las naciones son como nada.

  Isaías 40:15-17 – “He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es”.

  Cuando entendamos que las naciones sobre la tierra son nada en comparación con el poder de Dios, que ni siquiera el bosque, ni las bestias del Líbano son suficientes para sacrificios, sólo entonces veremos todos los hombres inclusive nosotros mismos, tan insignificantes, y tan sin valor como el polvo. Entonces veremos nuestra dependencia de Dios tan importante y tan completa como es la dependencia de un infante de sus padres.

  Isaías 40:18 – “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?”.

  Ahora esta es una pregunta para que cada uno conteste en nuestra propia mente.

  Isaías 40:19, 20 – “El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva”.

  En estos versículos se muestra cuán fatuos son los hombres; ellos no se detienen a considerar que aunque una pieza de madera puede ser buena para combustible, con todo cuando los hombres tratan de hacer de esto una semejanza de Dios, no es sino un disparate y que el postrarse a ella, es degradante y blasfemo.

  Isaías 40:21-26 – “¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio”.

  Puesto que Dios es más grande que lo que la imaginación humana pueda alcanzar, ¿por qué los hombres dependen tan poco de él y tanto de sus propias obras? Es verdad, actualmente tal vez no nos postramos a una imagen, pero tal vez hacemos otras cosas que son igualmente idólatras. Verdaderamente, si no fuera tal el caso estas exhortaciones no habrían venido a nosotros a través de esta oportuna profecía revelada.

  Isaías 40:27-31 – “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

  ¿No es sorprendente que la iglesia, habiendo venido a través de las edades hasta aquí, ahora deba ser enseñada en los primeros fundamentos de su fe?

  Isaías 41:1, 2 – “Escuchadme, costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio. ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata?”.

  Para renovar su fuerza el pecado debe ser quitado, y para acercarse a Dios, se debe aprender de él. Habiendo hecho esto, ellos deben entonces invitar a otros a venir a juicio. Las naciones mantendrán silencio hasta ese tiempo, y luego dirán, “Venid, y subamos al monte de la casa de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y enseñarános en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”. Miqueas 4:2

  Nuestra obra es entonces preparar el camino del Señor para reunir al pueblo.

 Isaías 41:3-5 – “Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.   ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros. Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron”.

  Estos versículos muestran claramente que la manifestación del poder de Dios se sentirá por todas partes.

  Isaías 41:6 – “Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate”.

 El pueblo de Dios verdaderamente ha de ayudar a sus vecinos. Los necios a pesar de esto harán necedades, y continuarán en su idolatría.

  Isaías 41:7-10 – “El carpintero animó al platero, y el que alisaba con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no se moviese.  Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

  Las promesas de Dios a sus siervos son seguras. Acordémonos de ellas ahora. Nunca encontraremos una oportunidad tan buena como la que tenemos hoy. Mañana será muy tarde; respondamos mejor mientras Dios está suplicando.

  Isaías 41:11, 12 – “He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra”.

  Ahora es nuestra oportunidad para hacer todo lo que podemos con los que se nos oponen, porque aquí se nos dice claramente que si ellos continúan en su hostilidad, perecerán.

  Isaías 41:13 – “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

Si nosotros como pueblo no somos tímidos, entonces ¿por qué todas estas súplicas y estímulos? ¿por qué las incitaciones para quitar nuestros temores?

  Isaías 41:14, 15 – “No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo”.

  Trillar las montañas (reinos) es tomar el trigo (los santos) de ellos. Los siervos de Dios, por lo tanto, se les promete aquí un nuevo instrumento, diferente de alguno jamás usado antes; eso es, la reunión de los santos en el tiempo de la cosecha será cumplido en una manera no imaginada, contraria a todo plan humano. Estos instrumentos tendrán dientes; súbitamente separará el trigo de la paja y soplará el tamo. Cristo, “Quien tiene su aventador en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará” Mateo 3:12. Por esta causa somos llamados, y para esta gran obra hemos de preparar el camino. y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará” Mateo 3:12. Por esta causa somos llamados, y para esta gran obra hemos de preparar el camino.

    Isaías 41:16, 17 – “Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel. Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé”.

    Si, el tamo será soplado y el torbellino se lo llevará lejos para ser quemado con fuego consumidor. Pero el pueblo de Dios se regocijará en el Señor, y sus menesterosos serán consolados.

    Isaías 41:18 – “En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca”.

    La lluvia tardía, vemos aquí, será abundante. Habrá ríos y arroyos, y fuentes donde ni se esperan. Todo esto es un pronóstico de la gran cosecha, aún de los lugares desiertos, de las tierras de los paganos. “Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas las gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos” Apocalipsis 7:9.

    Isaías 41:19 – “Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad

 

  Dios embellecerá las tierras de los Gentiles con gente que tengan caracteres y gracias Cristianas tan hermosas como el cedro, la acacia, el arrayán, las olivas juntos. No hay nada en el mundo hoy que de a los hombres la esperanza y la paz mental sino estas promesas de Dios.

  Isaías 41:20-24 – “Para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó. Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob. Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos. He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió”.

 Aquí está un desafío para todos nuestros adversarios. Permítanles que le digan que pasará de aquí en adelante si ellos pueden, o permítanles decir el pasado sí ellos lo harán, Dios los desafía. Y que así puedan ahora saber que son como nada, y los que escogen seguirles, aún ellos serán abominación para Dios.

  Isaías 41:25 – “Del norte levanté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero”.

  Este que está en la profecía viene de algún lugar del norte de la Tierra Prometida. El llama al Señor temprano – tan temprano como sale el sol. También viene sobre príncipes, y como el alfarero olla el barro. “Y en los días de estos reyes, levantará el Dios del cielo un reino … el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos”. Daniel 2:44.

  Isaías 41:26 – “¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; o de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie; sí, no hay quien enseñe; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras”.

  ¿Hay alguien quién halla declarado estas cosas al pueblo? pregunta el Señor. Luego El contesta su propia pregunta: Sí, no hay quien enseñe, ciertamente no hay quien oiga nuestras palabras.

  Isaías 41:27, 28 – “Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres nuevas. Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo; les pregunté, y no respondieron palabra”.

  Cuando Dios visita a su pueblo con estas buenas nuevas, no encuentra hombre entre sus siervos para hacer esta obra, y ningún consejero entre ellos para dar una respuesta a estas cosas. No obstante nosotros debemos hacer todo lo que podamos para despertarlos. Debemos exaltar la Palabra, consolar su pueblo, y preparar el camino para que él pueda hacer un nuevo instrumento trillador de nosotros.

¡AVERGONZADOS DE JESÚS!

Jesús, estará en la vida,
de un hombre mortal Avergonzado de Ti
Avergonzado de Ti, A quienes los ángeles alaban,
Y cuyas glorias es por los días sin fin?

Avergonzado de Jesús más pronto se ruboriza
la tarde para poseer una estrella;
El vierte rayos de luz divina
Sobre mi alma anochecida.

¡Avergonzado de Jesús! simplemente
la medianoche pronto se averigua del mediodía,
Fue la medianoche de mi alma hasta que él,
la estrella de la mañana, me iluminó y ordenó a la oscuridad que huyera.

¡Avergonzado de Jesús! ese estimado amigo
sobre quien mis esperanzas para el cielo dependen.
No; cuando me ruborizo, esta es mi vergüenza
Que yo más que nadie reverencie Su nombre

¡Avergonzado de Jesús! si, puedo
cuando ninguna culpa tenga que borrar,
Ninguna lágrima que limpiar, nada bueno que pedir,
Ningún miedo por calmar, ninguna alma por salvar.

Hasta entonces no es mi jactancia en vano
Hasta entonces me jacto de un Salvador muerto
Y/o, pueda ésta ser mi gloria,
que Cristo nunca se avergüence de mi.

                                                                                                 

- Joseph Grigg -

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