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Reavivamiento y Reforma preceden al Día Grande y Terrible

La Única Paz de Mente

REAVIVAMIENTO Y REFORMA PRECEDEN

AL DÍA GRANDE Y TERRIBLE

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 27 DE SEPTIEMBRE DE 1947

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

  Nuestro tema para esta tarde se encuentra parcialmente en Daniel 2, Mateo 4, Jeremías 51, Miqueas 5 y Malaquías 4, pero principalmente en Joel, capítulos 2 y 3. Iremos primero a Malaquías:

  Malaquías 4:5, 6 – “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

  Aquí tenemos la promesa que Dios enviará a alguien antes del día grande y terrible del Señor, y cuando él venga, sea que cumpla con algo más, él convertirá el corazón de los padres a los hijos y el corazón de los hijos a los padres.

  Ahora, esto parece algo confuso que los corazones de los padres o de los hijos necesitan convertirse uno hacia el otro. Pero si consideramos que la obra de Elías no es de naturaleza doméstica, sino espiritual, entonces veremos que el mensaje de Elías es para intensificar en el corazón de los padres, también como en el corazón de los hijos, una carga por la salvación del otro. Los padres están muy ansiosos de obrar con los hijos de otra gente pero rara vez con los suyos propios. De igual manera los hijos están ansiosos de predicar a otros, pero no ansiosos de predicar a sus propios padres. El mensaje de Elías de reavivamiento y reforma, de cualquier modo, pondrá la carga de salvar almas primeramente donde pertenece. Se verá que su mensaje es de real importancia en vez que una teoría. Y cuando sus seguidores se den cuenta cabalmente que el día grande y terrible de Jehová está a la puerta, se les verá suplicando primero por los que están más cerca a sus corazones. 

  Vayamos ahora a la profecía de Daniel:

  Daniel 2:44 – “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.

  Es entendido por la mayoría de los estudiantes de la Biblia que esta gran imagen de Daniel 2 representa los reinos desde el tiempo de Daniel hasta el fin. Aquí, vemos, que la piedra que es cortada sin mano, hiere la imagen en los pies, y la piedra llena toda la tierra. “En los días de estos reyes”, nuestro tiempo, declara la Inspiración, Dios establecerá el reino que es representado por la piedra, y éste herirá las naciones trayendo así su fin. ¿Cómo puede ser ese día sino grande para el pueblo de Dios, y terrible para las naciones? Verdaderamente, éste será el día grande y terrible del Señor.

  Daniel 2:45 – “De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”

  La explicación de Daniel de ese día es muy breve, pero Jeremías describe el día en detalle:

  Jeremías 51:21-23 – “Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en ellos suben. Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes. También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su rebaño; quebrantaré por tu medio a labradores y a sus yuntas; a jefes y a príncipes quebrantaré por medio de ti”.

  Aquí la Inspiración explica que Dios con su Reino quebrantará las naciones, que su pueblo será su hacha o martillo. Ambos Daniel y Jeremías son precisos que el Reino ha de traer los reinos del mundo a su fin.

  Miqueas 5:7 – “El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres”.

  El remanente de Jacob (los que son dejados después que las cizañas son arrancadas), cuando una vez establecidos como reino, será como lluvias de bendición a los que buscan salvación, y como león que rasga en pedazos a quienes continúan en su pecado. El día será grande para un pueblo, y terrible para el otro.

  Ahora veamos los capítulos de la profecía de Joel que encuentran su cumplimiento en los últimos días.

  Joel 2:1-3 – “Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape”.

  Aquí vemos que un mensaje ha de ser proclamado a la iglesia, a Sión, declarando que el día grande y terrible del Señor está a la mano; que será devastador tras su pueblo, y glorioso delante de ellos, – que el Señor rastrillará completamente el campo, que él reunirá cada grano de “trigo”, y luego quemará las cizañas.

  Joel 2:4-6 – “Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes”.

  Vemos que el poder que acompañaba al antiguo Israel mientras ellos tomaban la Tierra Prometida, acompañará también a los siervos de Dios en este tiempo de cosecha.

  Joel 2:7, 8 – “Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán”.

  Nada podrá detener al pueblo de Dios. Cada uno atenderá perfectamente su negocio. El Espíritu de Profecía testifica: “Cuando los santos salieron de las villas y ciudades, los persiguieron los malvados con intento de matarlos. Pero las espadas levantadas contra el pueblo de Dios se quebraron y cayeron tan inofensivas como briznas de paja”. Primeros Escritos, página 284.

  Joel 2:9 – “Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones”.

  “Los siervos de Dios” ciertamente traerán a todos sus hermanos de todas las naciones (Isaías 66:20). Sí, verdaderamente, porque las piernas del Evangelio son las piernas del pueblo que lo proclama. Por supuesto, solamente con perfecta coordinación y con un ejército a prueba de balas puede la obra del evangelio ser terminada cuando la bestia de dos cuernos declare “que cualquiera que no adore la imagen de la bestia sea muerto” Apocalipsis 13:15.a

  Joel 2:10, 11 – “Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?”

  Habiendo anunciado cuán grande y terrible va a ser ese día, el Señor está haciendo esta súplica:

  Joel 2:12-14 – “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?”

  La súplica de Dios es que nosotros nos preparemos para encontrarnos con él ese día; que ahora como Cristianos sinceros que se dan cuenta que para tal hora como  este mensaje de misericordia viene a nosotros, para que contritamente nos convirtamos a él.

  Joel 2:15, 16 – “Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia”.

  En estos versículos, como en Joel 2:1, es dada la orden de tocar trompeta en Sión. Esta segunda trompeta, como quiera, no es para anunciar el día de Dios, sino para santificar ambos un ayuno y el pueblo, para llamar a una asamblea solemne, de la cual nadie debe ser excluido de congregarse.

 

  Joel 2:17 – “Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”

  Aquí se nos dice claramente que el pueblo de Dios encarará persecución y angustia, y que al menos que ellos se mantengan cerca del Señor su misma existencia puede estar en peligro. El nombre de Dios deshonrado, y se le permitirá a los paganos gobernar sobre ellos y desafiar su fe en Dios.

  Joel 2:18, 19 – “Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones”.

  Dios encuentra refugio y libertad para ellos en su propia tierra donde nada les faltará.

  Joel 2:21-23 – “Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio”.

  Es suficiente claro ver que Dios está hablando a su pueblo quienes han de recibir ambas la lluvia temprana y tardía en el primer mes.

  Joel 2:24 – “Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite”.

  La Inspiración, por supuesto, no está hablando de cosas espirituales solamente. Sino también de cosas materiales. La lluvia (Verdad nuevamente revelada) producirá por lo tanto una gran cosecha de almas también como provisiones abundantes.

  Joel 2:25-32 – “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

  Aquí vemos que los que invocan el nombre del Señor después de que cae la lluvia tardía, encontrarán liberación en el Monte de Sión y en Jerusalén, también al remanente a quien Dios llamará.

  La primera palabra (“porque”) del siguiente capítulo muestra que la profecía del capítulo dos continúa hasta el capítulo tres.

  Joel 3:1, 2 – “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, 2 reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra”.

  Estos versículos explican por qué, cómo, y cuándo el pueblo de Dios será libertado en el Monte Sión y en Jerusalén. Vemos, que estas cosas, tomarán lugar cuando él hace tornar la cautividad de Judá y Jerusalén. Entonces traerá a todas las naciones al valle de Josafat y allí pleiteará por todo su pueblo cautivo a quienes las naciones han esparcido por todo el mundo.

  Joel 3:3 – “y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber”.

  El versículo tres muestra las prácticas viles del mundo.

  Joel 3:4-7 – “Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza. Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos; y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra. He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza”.

  Tiro y Sidón, y la costa de Palestina, entonces, esas naciones que han esparcido al pueblo de Dios, tendrán su recompensa. ¿Cuál será su recompensa? Aquí está la respuesta –

 Joel 3:8-10 – “Y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado. Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy”.

  En tanto que las naciones se están preparando para la guerra cuando estas profecías están siendo cumplidas, es claro ver que las armas atómicas no traerán paz.

  Joel 3:11 – “Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes”.

  Aquí se nos dice que los fuertes de Dios se encontrarán con los ejércitos de los paganos. ¿Y dónde juzgará Dios los pueblos? – los versículos siguientes dan la respuesta:

  Joel 3:12-14 – “Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión”.

  Si, aquí está descrito el día de la decisión. Las multitudes tendrán entonces que decidir si servir a Dios y vivir o continuar sirviendo al Diablo y perecer con él.

  Joel 3:15, 16 – “15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. 16 Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel”.

  ¡A qué día se está acercando el mundo, y cuán ciega a este hecho está aún la iglesia misma!.

  Joel 3:17-21 – “Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella. Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim. Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente. Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación. Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion”.

  Nuestra limpieza final será en nuestra propia tierra. Las Escrituras, vemos, se correlacionan; una verdad explica otra. Versículos y capítulos, por lo tanto, no pueden ser aislados de su contexto si ellos han de ser entendidos correctamente. Una idea correcta no puede estar construida sobre un versículo cuando se le separa de su continuidad. Y sólo cuando tomamos a Dios en su palabra podemos en verdad estudiar las Escrituras. Entonces nosotros sólo necesitamos la palabra clave para abrir los misterios de Dios. Y aquí la tenemos.

  Reavivamiento y reforma, un cambio de ideas y prácticas por lo tanto, es nuestra mayor necesidad. Sin esto estemos seguros que nos encontraremos entre los que dirán “a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero. Porque el gran día de sus ira es venido, ¿y quién podrá estar firme?” Apocalipsis 6:16, 17.

 

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