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La triple derrota de Satanás trae "El Tiempo de Angustia cual nunca fue"

La Única Paz de Mente

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

“Los Cuidados de Este Siglo”

  Leeré de Palabras de Vida del Gran Maestro, página 31, comenzando en el último párrafo.

  “Ninguna clase de personas está libre de la tentación de los cuidados del mundo. El trabajo penoso, la privación y el temor de la necesidad le acarrean al pobre perplejidades y cargas. Al rico le sobreviene el temor de la pérdida y una multitud de congojas. Muchos de los que siguen a Cristo olvidan la lección que él nos ha invitado a aprender de las flores del campo. No confían en su cuidado constante. Cristo no puede llevar sus cargas porque ellos no las echan sobre él. Por lo tanto, los cuidados de la vida, que deberían inducirles a ir al Salvador para obtener ayuda y alivio, los separan de él”.

 En esta lectura se nos instruye a no llevar nuestras propias cargas, sino dejar que el Señor las lleve por nosotros. Si tuviéramos sentido de caballo, seríamos mejor. Como sabemos, los caballos no se preocupan de su siguiente comida. Su único propósito es servir a la voluntad de su amo. Dejan toda la carga de alimento y albergue a sus amos. Saben que ellos son dignos de su salario.

  Los caballos, vemos, tienen más fe en su amo que lo que la mayoría de los Cristianos tienen en Dios.

  Ahora arrodillémonos y pidamos entender completamente estas cosas y que pongamos plena confianza en nuestro Maestro. Tenemos un buen Maestro, recordemos que somos sus hijos, no sus caballos.

LA TRIPLE DERROTA DE SATANÁS TRAE

“EL TIEMPO DE ANGUSTIA CUAL NUNCA FUE”

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS D. ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 29 DE NOVIEMBRE DE 1947

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

Nuestro tema de esta tarde se encuentra en Apocalipsis 12, y es ilustrado en la siguiente gráfica –

 *Picture

  Apocalipsis 12:1-6 – “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”.

  Todos estamos de acuerdo en algo, yo se, que esta mujer de Apocalipsis 12 es símbolo de la Iglesia; que el Dragón es símbolo de Satanás; y que el hijo representa a Cristo. Pero en tanto que no podamos estar de acuerdo en si la mujer es símbolo de la iglesia del Antiguo Testamento o del Nuevo o de ambos, es esencial que estudiemos para que veamos ojo a ojo.

  Ahora, la pregunta que naturalmente surge, si Cristo es el que trajo la iglesia Cristiana, entonces ¿cómo puede ser ella su madre? ¿Y no nació Cristo por lo menos treinta años antes que la iglesia Cristiana vino a su comienzo? Y finalmente, ¿no pone el huevo la gallina antes que lo críe?, ¿no es cierto que si divulgamos un aserto erróneo nos encontraremos a sí mismos cada vez mas allá de la verdad en el tema? – asegurémonos, entonces, del fundamento sobre el cual edificamos.

  Todos sabemos que Cristo nació, no a la iglesia Cristiana, sino a la Judía. Siendo así, entonces ¿cómo escapamos a la verdad que esta mujer coronada con una corona de doce estrellas es primeramente la iglesia Judía que tenía dolores de parto y dio a luz “al Redentor del mundo” en el período del Antiguo Testamento?

  Además, antes que el hijo naciera, y antes que el Evangelio de Cristo viniera a la Iglesia, ella estaba vestida del sol, y la luna debajo de sus pies. Por lo tanto no hay ni la más leve excusa para concluir que la mujer representa la Iglesia vestida con el Evangelio de Cristo, entonces ¿qué representa?

  Puesto que ella estaba vestida con el sol antes que Cristo naciera, y antes que viniera el Evangelio, entonces su vestidura del sol debe ser la Biblia, la Palabra de Dios que la vestía en el período de los profetas.

  ¿Qué es simbolizado por la luna debajo de sus pies? – El hecho que la luna de los cielos refleja la luz del sol a la tierra, el símbolo de la luna por lo tanto estando debajo de los pies de la mujer, y el sol alumbrando directamente sobre ella, no por el reflejo a través de la luna, denota que su canal de conducto de luz, la luna, había pasado, no se necesitaba más, que el sol mismo, la fuente de su luz, alumbrando directamente sobre ella, la envuelve con sus rayos brillantes. Que entonces podría simbolizar la luna sino el período antes que viniera la Biblia, el período antes de Moisés, en el cual la Palabra de Dios no alumbraba directamente sobre el pueblo como lo hace hoy (porque ellos no tenían Biblia en ese tiempo), sino que era reflejada en ellos por los hombres de Dios, los mediums, eso es, los profetas antes de Moisés nunca escribieron los mensajes de Dios sino que la trasmitían verbalmente.

  Aunque esta mujer coronada con doce estrellas simboliza algo en el tiempo del Antiguo Testamento, como ya hemos visto, sin embargo se ve que ella simboliza algo en el tiempo del Nuevo Testamento. Vemos esto del hecho que después que el hijo había nacido, y después que la iglesia Cristiana vino a existencia, a la mujer se le dieron dos alas de grande águila, y fue así capacitada para volar al desierto, para ser mantenida allí “por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”. Además, al dejar la viña (su patria – Palestina) e ir al desierto (las tierras de los Gentiles, porque eso es lo que simboliza el desierto en contraste a la viña), de nuevo muestra que ella continúa después que su hijo había nacido.

  Tomando todos estos puntos en un todo común, positivamente muestran que la mujer es símbolo de la Iglesia perpetua de Dios en todas las edades, y que ella es su Verdad salvadora, su verdadera esposa, la Verdad que dio nacimiento a Cristo y que da nacimiento a todos sus “hermanos” (sus seguidores), “el remanente de su simiente”. Apocalipsis 12:17.

  Cuando fue hecha la promesa del Salvador que vendría, fue entonces que el dragón supo que la Iglesia había de dar a luz al “hijo varón”, y desde entonces él la cuidaba muy de cerca, esperando para destruir al Redentor del mundo tan pronto como hubiese nacido. El se esforzó para cumplir esto por medio de Herodes, cuando hizo que una multitud de niños fueran muertos. Sin embargo, el niño Cristo se escapó, y el Diablo encontró su primera derrota en esta conexión.

  Ahora el dragón siendo fortalecido con siete cabezas y diez cuernos, denota que él controlaba todos los poderes civiles y religiosos de ese tiempo (porque el simbólico número “diez” denota universalidad, así como los diez dedos de Daniel 2, los diez cuernos de las otras bestias de la Biblia, y las diez vírgenes de Mateo 25).

  Los cuernos representan todos los poderes civiles, mientras que las cabezas representan todos los poderes religiosos, porque el número Bíblico “siete” denota completo. Además, el hecho que la Iglesia (los Judíos), la única agencia a través de la cual Dios obró hasta ese tiempo, crucificaron al Señor, en si misma prueba suficiente que la Iglesia había apostatado, que vino a ser de las siete cabezas del Dragón, y que así estaba el Dragón armado con diez cuernos y siete cabezas, – con todo el poder civil y religioso. Y así, vemos, que el dragón con sus cuernos y cabezas representa el mundo capturado por el Diablo.

  Así es como el mundo estaba perdido en ese tiempo, y así fue como Cristo vino a redimirlo. Para hacer todo esto él comenzó una nueva Iglesia organizada. A la luz de esto vemos a Cristo, el Redentor del mundo, y su misión la más importante que jamás hayamos visto antes.

  El dragón que arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo (los ángeles, Apocalipsis 12:9) con su cola, no con sus garras, denota que al comienzo de la rebelión universal de Satanás, los ángeles voluntariamente siguieron al líder rebelde, y se unieron con él en su malvada obra contra la familia humana.

  Apocalipsis 12:7-17 – “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

  El principal punto para notar en estos versículos es que después que el dragón y sus ángeles fueron arrojados del Cielo (la segunda derrota de Satanás), y después que había perseguido a la Iglesia, y ella había tomado su vuelo al desierto, el Dragón la siguió allí, pero en vez de perseguirla, él echó tras la mujer “agua como un río”, esperando que fuese arrebatada por el río. En otras palabras, después que miró que no podía detener el crecimiento de la Iglesia Cristiana persiguiendo a sus seguidores, él cambió sus tácticas y en lugar obligó a los Paganos a unirse a ella, esperando por esto causar que se paganizara – “fuese arrebatada”.

  El Dragón, sin embargo, de nuevo perderá el blanco, porque la tierra abre su boca y sorbe el río; esto es, la Inspiración definitivamente pronostica que los que se unen a la Iglesia por algún otro propósito que seguir y practicar la Verdad, serán desprendidos por un milagro, serán como si fuera, sorbidos por la tierra. Y cuando esto acontezca Satanás habrá encontrado su tercera derrota. Resumiendo, aquí están sus tres derrotas: No. 1 – Fracasó en devorar al hijo; No. 2 – Perdió la guerra en el Cielo; No. 3 – Fracasa en paganizar la Iglesia inundándola con inconversos.

  Cuando enfrente su tercera derrota, cuando las cizañas que él sembró sean quemadas (porque como el río es sorbido por la tierra, las cizañas son quemadas por los ángeles), entonces es que la Iglesia aparecerá “‘Hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden,’ ha de salir a todo el mundo, vencedora y para vencer” – Profetas y Reyes, página 535.

  Habiendo enfrentado tan poderosa derrota, y habiendo visto que la Iglesia es liberada del río, la ira del Dragón se intensificará. El se airará contra la mujer y “Hace guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17), “el Espíritu de Profecía” (Apocalipsis 19:10).

  Obviamente, el remanente son los que son dejados después que la tierra abre su boca y sorbe el río. Ellos como un cuerpo guardan los mandamientos de Dios, y tienen el vivo Espíritu de Profecía, el Espíritu que dictó las Escrituras, que ha guiado al pueblo de Dios a toda Verdad a través de las edades, y que aún lo hace. Así es que la ira del Dragón, y la pureza de la iglesia, causó la tercera derrota del Dragón, traerán el tiempo de angustia cual nunca fue:

  “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. Daniel 12:1.

  Nada en el mundo es de tanto valor como tener nuestros nombres escritos en el libro. Y allí podemos tener nuestros nombres si elegimos seguir el Espíritu de Verdad y guardar los mandamientos de Dios. Aquí hemos visto que los que piensan que la ley, los diez mandamientos, está “abolida”, que sus vidas no necesitan concordar con la ley; y los que piensan que el espíritu de Profecía es una cosa del pasado, que Dios ha dejado que el mundo se la lleve lo mejor que pueda, que el no se molesta más a sí mismo para enviar un profeta; que todos los tales se encontrarán a sí mismos ligados con Babilonia la Grande, la silla del Dragón, y en vez de tener sus nombres escritos en el libro, ellos tendrán la marca de la bestia, y tendrán una parte en perseguir el remanente que guarda los mandamientos de Dios, y tiene el testimonio de Jesucristo.

  Ahora es el tiempo para que todos decidan si ser sorbidos por la tierra – lanzados en el fuego – o ser libertados por Miguel, nuestro Príncipe.

  Por lo tanto escojamos ser libertados en lugar de ser derrotados. “Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; A los fieles guarda Jehová, Y paga abundantemente al que procede con soberbia”. Salmos 31:23.

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