Davidian Today Esta es la página oficial de AGDASD

Lenguages

Social

Global search
Use these syntaxes below to make advanced search
Sentence search: "Ancient David also was a young boy"
AndX search: King David
OrX search: King | David
NotX search: King ! David
Book search
Use these syntaxes below to make advanced search witin books
Reference search: 1tg2: or 1tg2:18 or 1tg2:18.3
Sentence search within book: 1tg2::"Ancient David also was a young boy"
Sentence search within book categories (tracts): tr::"The Jews before Christ’s day"
AndX search within book: 1tg2::King David
OrX search within book: 1tg2::King | David
NotX search within book: 1tg2::King ! David

Lo que será durante la Sexta Trompeta mientras dura la Gracia

La Única Paz de Mente

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

El Pecado Acariciado Mantiene Fuera la Verdad

  Leeré de Palabras de Vida del Gran Maestro, página 30, comenzando en el último párrafo.

  “‘Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa’. La semilla del Evangelio a menudo cae entre las espinas y las malas hierbas; y si no hay una transformación moral en el corazón humano, si los viejos hábitos y prácticas y la vida pecaminosa anterior no se dejan atrás, si los atributos de Satanás no son extirpados del alma, la cosecha de trigo se ahoga. Las espinas llegarán a ser la cosecha, y exterminarán el trigo… Si el corazón no está bajo el dominio de Dios, si el Espíritu Santo no obra incesantemente para refinar y ennoblecer el carácter, los viejos hábitos se revelarán en la vida … Cristo especificó las cosas que son dañinas para el alma. Según San Marcos, él mencionó los cuidados de este siglo, el engaño de las riquezas, y la codicia de otras cosas. Lucas especifica los cuidados, las riquezas y los pasatiempos de la vida. Esto es lo que ahoga la palabra, el crecimiento de la semilla espiritual. El alma deja de obtener su nutrición de Cristo, y la espiritualidad se desvanece del corazón”.

  Esta lectura nos ordena orar para que la semilla sembrada en nuestro corazón caiga en buena tierra, que eche raíz; que seamos libertados de los cuidados de esta vida y de pecado, porque no importa cuán impresionante sea la Verdad que llega a nuestro oído, nunca llegará al corazón si hay allí algún pecado acariciado.

LO QUE SERÁ DURANTE LA SEXTA TROMPETA MIENTRAS DURA LA GRACIA

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS D. ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 15 DE NOVIEMBRE DE 1947

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

  El tema de nuestro estudio se encuentra en Apocalipsis, capítulos 10 y 11. Comenzaremos con –

  Apocalipsis 10:1 – “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego”.

Este ángel tiene todas las características de un poder que envía “la lluvia tardía”, y que causa que el grano espiritual se desarrolle completamente, porque eso es lo que indica nubes, luz del sol, y arco iris. Como el arco iris nunca aparece sin lluvia, el ángel es por consiguiente el ángel que trae la lluvia y la luz del sol para madurar la cosecha final.

  Apocalipsis 10:2 – “Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra”.

  Hay sólo un libro en la Biblia que ha tenido que ser abierto, y ese es el libro de Daniel (Daniel 12:4). Y puesto que la primera cosa que hizo el ángel fue abrir el libro, el análisis prueba que en realidad él aparece en la escena al comienzo del tiempo del fin, el tiempo en que el libro debía abrirse (Apocalipsis 10:2).

  Sabemos que el hombre naturalmente comienza con su pie derecho. Ahora, puesto que el pie derecho del ángel estaba sobre el mar y su pie izquierdo sobre la tierra, el simbolismo muestra que él empieza en el mar, la provincia de las bestias de Daniel (Daniel 7), luego en la tierra, la provincia de la bestia de dos cuernos (Apocalipsis 13:10-18). Su obra, por consiguiente, comienza en el Viejo País, y debe incluir la primera verdad que fue revelada del libro de Daniel. Todo en todo su mensaje y poder prueba ser mundial – tierra y mar.

  Apocalipsis 3:3, 4 – “Y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas”.

  Aquí vemos que había otra verdad que pudo haber sido registrada, pero a Juan se le dijo que no la escribiera. No sabemos cuán extensiva verdad contengan los Siete Truenos, pero posiblemente tanta o más que las Siete Trompetas. Sin importar esto, como quiera, una cosa sobresale audazmente y eso es que la omisión de los Siete Truenos deja un portillo en la cadena de la Verdad. Y puesto que los Siete Truenos no están registrados, la verdad de ellos no puede ser revelada por interpretación, porque no hay nada escrito de ellos, y por lo tanto nada de donde interpretar. Si, entonces hemos de conocer la verdad de los Siete Truenos, nos será mostrada quizá por los mismos medios como el Apocalipsis le fue mostrado a Juan.

  Apocalipsis 10:5-7 – “Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas” (Al comienzo del sonido de la séptima trompeta, el misterio de Dios será consumado).

  ¿Qué acerca de la declaración, “el tiempo no sería más”? – La respuesta se encuentra en Apocalipsis 10:6, la cual realmente prueba que el tiempo no será más para que el Misterio de Dios sea consumado; que el resto de los días de la sexta trompeta, el tiempo para tocar la séptima trompeta, es el tiempo para que el Misterio de Dios, el Evangelio de Cristo, sea consumado. De hecho, el primer anuncio del séptimo ángel es que los reinos de este mundo vendrán a ser los reinos de nuestro Señor, – que la obra del Evangelio se ha consumado.

  Apocalipsis 10:8-10 – “La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre”.

  Tragar el libro es, como si fuera, “devorar” sus dichos. Lo dulce de la miel debe ser el gozo que viene de sus promesas, y obviamente lo amargo denota inhabilidad para digerirlo, para comprender todo, y así un chasco. Esto, sabemos encontró su cumplimiento en los días del Primer Movimiento Adventista, cuando a través del estudio del libro de Daniel, aprendieron que la purificación del Santuario (Daniel 8:14) había de comenzar en el año 1844, pero que malentendieron la purificación que significaba el fin del mundo y el regreso de Cristo. El chasco vino después que la fecha establecida había pasado y después que la expectativa del pueblo fracasó en materializarse.

  Apocalipsis 10:11 – “Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

  Después del chasco se les mandó que profetizaran otra vez; eso es, profetizar otra vez la purificación del Santuario. Habían de hacer esta obra entre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes, obviamente no a todos.

  Así fue que el Primer Movimiento Adventista fue reorganizado y renombrado, Adventistas del Séptimo Día. La organización Adventista del Séptimo Día, por consiguiente, no terminará la obra. Su mensaje no va a todos los pueblos, a todas las naciones, lenguas, y reyes. Consecuentemente, la Iglesia, también, será reorganizada si el Evangelio del Reino ha de ser predicado a todas las naciones. “Deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas” – Mensajes Selectos, Volumen 1, página 149.

 

  ¿Cómo vendrá la reorganización? –

  “Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.

  “Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados, dice Jehová.

  “Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones.

  “Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová”. Isaías 66:15-17, 19, 20.

  En estos versículos vemos que toma lugar una matanza, una matanza que destruye los transgresores de la Verdad. Los que escapan de la matanza del Señor son enviados a las naciones que no han visto la gloria de Dios, ni oído su nombre, y ellos traerán a todos sus hermanos de “todas las naciones”. Claramente, entonces, la matanza es en la Iglesia, porque los que escapan son enviados a predicar a los Gentiles que no conocen nada de Dios. Enviar los fieles a las naciones, después de la destrucción de los infieles, presupone una reorganización. Y al último la comisión es de ir, no a muchas naciones sino a todas las naciones. Si han de traer todos sus hermanos de todas las naciones, entonces ellos deben ser los últimos, los que terminan la obra, “el Misterio de Dios”, traerán la gracia a su terminación y el mundo a su fin.

  Apocalipsis 11:1 – “Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él”.

  Medir los adoradores realmente es numerarlos. Y así vemos que siguiendo al Movimiento Adventista del Séptimo Día habrá una numeración de su pueblo. Y como sólo hay una compañía numerada, los 144.000 (Apocalipsis 7:3), los primeros frutos (Apocalipsis 14:4), los siervos de Dios (Apocalipsis 7:3), resulta que ellos son quienes son numerados, quienes escapan, y también quienes son enviados a las naciones. Si, ellos son los que terminan el Misterio de Dios cuando traen a todos sus hermanos de todas las naciones (Apocalipsis 7:9), los segundos frutos.

  Apocalipsis 11:2 – “Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses”.

  Los adoradores, los miembros de la iglesia, las tribus de Israel, serán numeradas, pero los que han de llenar el patio, de los Gentiles, son innumerables: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos”. Apocalipsis 7:9.

  Siete por siete, cuarenta y nueve, determinaba el año del Jubileo, la liberación del pueblo y de la tierra, el tipo del Reino completo. Además de algún otro significado, los cuarenta y dos meses son solamente seis por siete, esto significa que la Santa Ciudad, Jerusalén, no será “hollada” hasta el tiempo del antitípico Jubileo, – los Gentiles serán arrojados antes que el Misterio de Dios sea consumado, antes que el séptimo ángel empiece a tocar.

  Apocalipsis 11:3, 4 – “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

  Cuando el profeta Zacarías preguntó que simbolizaban los árboles de oliva de su visión, el ángel respondió, “la palabra de Jehová”. Zacarías 4:6.

  Los dos árboles de oliva simbolizan las escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, la Biblia (El Conflicto de los Siglos, página 310). Como el simbolismo de los candeleros, el Señor mismo muestra que son símbolos de las iglesias (Apocalipsis 1:20). Los dos candeleros en conexión con los árboles de oliva son por consiguiente símbolos de la iglesia del Antiguo y Nuevo Testamento, las iglesias que nos dieron la Biblia.

  Apocalipsis 11:5 – “Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera”.

  De esto vemos que aunque la Biblia es el mejor amigo para sus amigos, es un terrible enemigo para sus enemigos. Cuando la Verdad no puede salvar, mata.

  Apocalipsis 11:6-11 – “Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

  “Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

  “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron”.

  No necesito decir más en estos versículos, porque usted encontrará una explicación detallada de ellos en el Tratado No. 2, La Gran Paradoja de las Edades, páginas 47-48.

  Apocalipsis 11:12, 13 – “Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo”.

  La Biblia muestra que sólo un pozo del abismo fue abierto, el pozo del cual salieron las langostas (Apocalipsis 9:2), y fue la Estrella celestial la que abrió el pozo para soltar a sus cautivos, – las langostas quienes habían de dañar sólo a los hombres que no tenían la señal de Dios en sus frentes. Puesto que las langostas tenían la habilidad de saber quien tenía y también quien no tenía la señal de Dios en sus frentes, y puesto que eran amigas del pueblo sellado de Dios, la verdad es obvia: La Estrella que las libertó del pozo es Cristo, y las langostas son los Cristianos, el pueblo que fue rescatado del Judaísmo apóstata.

  Además, el hecho que el Ángel de Apocalipsis 20:1 (El gran enemigo de Satanás), es el que tiene la llave del abismo, resulta que el Ángel de Apocalipsis 20:1 y la Estrella de Apocalipsis 9:1 son el mismo, porque a quien se le había dado la llave, es el único que puede tenerla.

  Ahora tal vez nos preguntamos ¿quién es la bestia del abismo? Si la Estrella que cayó del Cielo y abrió el abismo es Cristo, y si las langostas que salieron del abismo son los Cristianos, entonces no hay manera para escapar a la conclusión que la bestia que salió del abismo es símbolo del Cristianismo. Así es como el Señor fue crucificado allí.

  Ahora que la ciudad es espiritualmente llamada Egipto, esto denota que el pueblo de Dios está en esclavitud. El nombre de Sodoma denota que el verdadero pueblo de Dios tendrá que ser rescatado de allí como lo fue Lot.

  Una décima parte de la ciudad debe representar la parte del Señor, el diezmo, por así decirlo. Y el terremoto por consiguiente representa un zarandeo en la iglesia de Dios. El remanente que da gloria a Dios, puede ser solamente los fieles que sobreviven al zarandeo. Así es purificada la iglesia. El terremoto, entonces, es símbolo de la matanza de Ezequiel nueve, y coincide con Isaías 66:16.

  Además, el hecho que el Misterio de Dios es consumado cuando el séptimo ángel comienza a tocar, y también el hecho que el zarandeo se muestra aquí que toma lugar durante el tocar del sexto ángel, la Verdad sobresale que el zarandeo toma lugar antes que la obra del Evangelio sea terminada. El Espíritu de Profecía previno de este zarandeo en nuestro tiempo:

  “Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea. Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios”. Primeros Escritos, página 270.

  Apocalipsis 11:14-19 – “El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.

  “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

  “Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

  “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

  Si desea estudiar el capítulo once de Apocalipsis con todos sus detalles, lea el Tratado, “A las Siete Iglesias”.

Anterior
2LO14
Resumen del orden cronológico del Apocalipsis capítulo por capítulo
siguiente
2LO16
La triple derrota de Satanás trae "El Tiempo de Angustia cual nunca fue"