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Laodicense o Davidiano ¿Cuál?

La Única Paz de Mente

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

 Daré lectura en el Libro El Discurso Maestro de Jesucristo, páginas 91-92. El capítulo tiene por título “Santificado sea tu nombre”. 

   D.M.J. p. 91, 92 - “Para santificar el nombre del Señor se requiere que las palabras que empleamos al hablar del Ser Supremo sean pronunciadas con reverencia. ‘Santo y temible es su nombre’. Nunca debemos mencionar con livianamente los títulos ni los apelativos de la Deidad. 

    Pero santificar el nombre del Señor significa mucho más que esto … Se dijo de la Iglesia de Cristo: ‘Se la llamará: Jehová, justicia nuestra’. Este nombre se da a todo discípulo de Cristo. Es la herencia del hijo de Dios. La familia se conoce por el nombre del Padre. El profeta Jeremías, en el tiempo de la tribulación y gran dolor, oró, ‘Sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares’. 

   En todo acto de la vida, debéis manifestar el nombre de Dios. Esta petición  exige que poseamos su carácter. No podemos santificar su nombre, ni representarlo ante el mundo, a menos que en vuestra vida y carácter representemos la vida y carácter de Dios. Esto podrá hacerse únicamente cuando aceptemos la gracia y justicia de Cristo”. 

   Dándonos cuenta de que Dios nos ha reconocido como a Sus hijos en presencia de los hombres y de los ángeles, oremos porque “no deshonremos el nombre tan digno por el cual somos llamados”. Oremos para que seamos sus verdaderos represen­tantes.

LAODICENSE O DAVIDIANO -- ¿CUÁL? 

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 28 DE SEPTIEMBRE DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS 

   Esta tarde voy a contestar la pregunta: ¿Como puedo yo saber que no soy todavía un Laodicense, sino un verdadero Davidiano? A fin de discutir inteligentemente el asunto de esta pregunta, debemos figurar mentalmente un cuadro de lo que son los Laodicenses y de lo que los Davidianos deben ser. Daré lectura en

Apocalipsis 3:14-18 - “Y escribe al ángel de la Iglesia en Laodicea: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. Ojalá fueses frío, o caliente. Más porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tu dices: yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ningún cosa; y no conoces que tu eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo: yo te amonesto que de mi compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez: y unge tus ojos con colirio para que veas”. 

     

   ¿Cuál es el mal del ángel de la Iglesia de Laodicea? - El está tibio. El no está frío ni está caliente. El Señor recomienda que sea o frío o caliente, — incómodo, en busca de algo mejor en lugar de quedarse tibio, muy contento con sus logros espirituales, supuestamente rico y aumentado con bienes (con Verdad). No sabiendo que es espiritualmente pobre, ciego y desnudo. Recibe advertencias de El que sabe todo y le pide que se arrepienta. Si la advertencia del mismo Señor falla en hacerle cambiar de mente, luego la única alternativa que le queda al Señor es vomitarle de Su boca.                                      

  Por las palabras, “Yo soy rico, estoy enriquecido”, el ángel de Laodicea dice que tiene buena comprensión de la Biblia y tiene los “Testimonios para la Iglesia”, y que estas cosas le han enriquecido. Y también, tiene otras publicaciones denomina­cionales, su aumento. De esta forma se engaña que tiene la entera verdad para llevarle directo por las Puertas de Perlas, que no tiene necesidad de nada. El consejo del Señor, sin embargo, que de El compre el oro afinado en fuego, para que pueda ser rico, descubre el hecho de que las riquezas de los Laodicenses no son “oro puro” y de que su llamado enriquecimiento no es enriquecimiento de verdad, sino de interpretaciones privadas de las Escrituras, faltas de inspiración, no purificadas en el fuego. 

  El ángel de Laodicea está también desnudo. No lleva el traje de boda; no tiene la justicia de Cristo. Y su desnudez, no teniendo ninguna ropa que la cubra, denota que no tiene justicias con excepción de las suyas propias - las justicias con que nació — su propia piel. Además es espiritualmente ciego. Y para este mal el único remedio es solamente el colirio del Señor. Si sólo tomara el consejo del Señor y aplicara el colirio a sus ojos enfermos, luego podría ver. 

  ¿Qué se representa el colirio? Primero entendamos lo que hace que un hombre sea ciego espiritualmente. Aquel que sabe aun el número de los cabellos de nuestras cabezas, dice: “si la lumbre que hay en ti son tinieblas,

  ¿cuántas serán las mismas tinieblas?” (Mateo 6:23). Si la negligencia en la luz espiritual hace ciego al ofensor, entonces su único remedio es algo que le despierte o le mueva en el celo para descubrir su verdadera condición, es su único remedio. Sólo este colirio puede posiblemente abrir sus ojos. Permitame dar una concreta ilustración: 

  Algunos individuos escriben diciendo: “ Oí tanto en contra de la ‘Vara del Pastor’ y lo que oí me llenó de un prejuicio inclemente. Pero sucedió que una vez tomé uno de sus pequeños Tratados … y por la cortesía, yo pensé que vería de que se trataba. Después de leer algunas páginas, mis ojos fueron abiertos, y leí el libro completo. Ahora yo estoy ansioso de leer el resto de los libros. ¿Tendrá usted la bondad de enviarme toda la literatura que pueda?” 

  Otro incidente Providencial que sucedió en China, llamó nuestra atención: “Yo encontré en la calle la mitad de uno de sus Tratados (Tratado número 13) y lo recogí, pocos días después mi esposa encontró la otra mitad del Tratado en la curva de la misma vía. Yo junté las dos mitades, y obtuve su dirección. Estoy profundamente interesado en el contenido, ansiosamente estoy esperando saber de usted ¿Podría usted decirme todo lo que me ayude a encontrar mi felicidad ?” 

  Estos hermanos buscadores de la verdad claramente representan los que puedan rescatarse de su Laodiceanismo. Sus experiencias ilustran bien que el “colirio” representa la inspiración oportuna de la Verdad. 

  Permitanme decirles ahora de otra clase de individuos de los que con frecuencia recibo comunicación. Escuchen lo que dicen: “Favor de guardar su “Vara” para usted mismo, borre mi nombre de su lista. Yo no me intereso lo más mínimo en lo que usted está haciendo. Tan pronto como llegan sus Tratados los arrojo al fuego. Yo nunca los leo y no los leeré jamás, ni una línea de ellos. Estoy satisfecho [tibio] con mi religión. Yo pertenezco a la iglesia remanente verdadera y espero ir con ella. ¿Cómo se atreve usted a procurar engañarme?” 

Otro dice: “Favor de no mandarme más su literatura, estoy satisfecho con mi propia manera de pensar”. 

  Esta manera de expresarse es propia de los Laodicenses. Muestra perfectamente su tibieza. El Señor, no obstante, está en contra de su actitud. ¿Habrá, algo que pudiera cortar rápido y completamente la línea de comunicación con Dios para siempre que una actitud de tener toda la Verdad y de no tener necesidad de ninguna cosa más? Si el lenguaje en las cartas que acabo de leerles no dice, “Yo no tengo necesidad de nada”, ¿entonces cómo decirlo? 

  Este grupo de Laodicenses nunca, nunca abrirán su ojos, nunca serán otra cosa que cuitados, miserables, pobres, ciegos, desnudos. Ellos nunca podrán ser alcanzados por el cielo - no, ni aún por el Señor mismo. Si siguen así, luego la única cosa que el Señor pueda hacer es vomitarles de Su boca, nunca más para mencionar sus nombres al Trono de la Gracia. Cualquier cosa nueva que se saca de la Biblia por otro, aparte de ellos, aunque diciendo ser por la Inspiración, rápidamente lo tilden “engaño”, aunque ellos ya se ven en un terrible engaño. Leen la Biblia con la esperanza de encontrar prueba con la cual estar en desacuerdo con todo, menos con ellos mismos. 

 

   Daré una ilustración: supongamos que voy al banco a depositar un millón de pesos, y que yo seriamente creo que yo soy un millonario. Pero el banquero me dice “su dinero es falso”, ¿Qué tan rico seré entonces?- y supongamos que no tengo otro. ¿Qué tan rico seré entonces? Seré tan rico como el ángel de Laodicea. Semejante experiencia que abra sus ojos es la que los Laodicenses necesitan. Al menos que suceda algo a ellos como esto, estarán creyendo siempre que son ricos y sin necesidad de nada. Algún día no muy lejano, el mismo Atalaya celestial les dirá cara a cara que su oro no está purificado al fuego. Entonces sus ojos serán abiertos, pero no será bastante oportuno para que les haga ningún bien. 

  Ellos están ahora viendo a la distancia, y se sienten seguros de estar en el “mar de vidrio”. Pero cuando lleguen al fin de su camino y estén cerca para mirar, ellos con dolor indecible y con temblorosa voz, clamarán: “¡espejismo, espejismo! ¡No el mar de vidrio!” Entonces se sentirán ansiosos de saber la verdad; y pagarán cualquier cosa para conseguirla, pero será demasiado tarde y, para cambiar la figura, sólo llegarán a la puerta para oír la Voz decir de dentro, “Yo no os conozco”. (Mateo 25:12). 

  Por los rasgos fisonómicos de una persona, podemos identificar su raza; por semejante manera podemos juzgar la ocupación de una persona según la indumentaria que porta. Si un individuo viste buena ropa, y no está sobrecargado de todas las cosas que pudieran ponerse, sabremos que este es un hombre de negocios. Si la persona está vestida con ropas no muy finas y no está ataviada de toda prenda posible, lo juzgaremos un jugador común y corriente. Si porta zaragüelles (overoles) le juzgaremos un obrero, si está vestido de otra manera, le juzgaremos un oficinista o profesional. Pero si él no usa ningún vestido entonces ninguno sino Dios puede decir qué es. Tal es un Laodicense. 

 

   Ahora si el vestido blanco representa la justicia de Cristo, entonces si alguno no lleva ningún vestido,es desnudo, ¿la justicia de quién tendría? — la justicia propia, sólo la piel en la que nació. La desnudez Laodicense representa exactamente eso pero no lo saben. Me doy cuenta que esto dice mucho, pero no es decir demasiado, pues es el Señor quien lo dice. 

  El invita a los Laodicenses a que compren de El oro, la clase del que está afinado en fuego (Verdad inspirada), para que sean verdaderamente ricos. El los invita a que se vistan el vestido de boda, para que no sean arrojados a las “tinieblas de afuera”, donde será el lloro y el crujir de dientes. Si ellos no aceptan ahora su invitación - si, ahora - sin duda será su desnudez expuesta y tendrán vergüenza. 

  Si ustedes hacen lo contrario a lo que hacen los Laodicenses, entonces por supuesto que no serán todavía Laodicenses. Y es fácil saber también si son Davidianos o no. Para saber si usted es un Davidiano, debe saber primero lo que es un Davidiano. Brevemente diremos que un Davidiano es reconocido por su traje, por el lugar de donde lo adquiere y por lo que da en cambio de él. El profeta Zacarías explica: 

Zacarías 3:1-4 - “Después me mostró al Josué, el sumo sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás:  Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová, que ha escogido a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido con vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te visto vestir de ropas de gala”.

  El primero a quien fueron dadas las ropas fue a Josué, el sumo sacerdote, el más alto oficial de la Iglesia. Entonces si él no tiene las ropas, ninguno las tiene tampoco. Por esto vemos que un genuino reavivamiento y reforma comienza por la cabeza y no por los pies, y que antes que uno reciba el derecho de poner el vestido - su iniquidad ha de quitarse. Se arrepiente de sus pecados y el Señor los borra. Aunque Satanás, no obstante, está allí para ser en contra de él y acusarle: pero gracias a Dios, el Señor también está allí para reprender al enemigo. ¿Hermano, Hermana, comprende la lección? Mientras estén consiguiendo el vestido tendrán que arrostrar fuerte oposición. ¿Pero qué importa? ¿Es mucho el que permanezcamos firmemente por causa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos está abandonando?, ¿Y de qué otro modo seré un héroe para Dios? (Léase Mateo 5:10-12). 

   Los apóstoles y los profetas no solamente soportaron oposición de sus propios hermanos, sino que alegremente murieron por causa de sus vestiduras blancas. A ustedes, sin embargo, no se les pide ahora que rindan sus vidas, sino que las salven. Los “papeles” se han cambiado. El Señor no permitiría que sean consumidos por el fuego. El ha de rescatarles como a un “tizón que es arrebatado del incendio”. 

   De aquí vemos que el Josué de la actualidad está teniendo sus ropas sucias y deben ser cambiadas por las vestiduras blancas de Cristo. 

Zacarías 3:5 - “Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie”.

 

   No sólo fue vestido de ropas blancas, sino que también fue coronado con una mitra limpia. Y ¿qué cosa puede significar esta corona sino la autoridad con que fue investido como un gobernante señalado por los cielos?. Y como tal él está vestido desde su cabeza hasta sus pies, “ y el ángel del Señor estaba en pie”. ¡Que regalo! ¡Y qué guardia de honor para uno estando en un mundo como el nuestro! A pesar de esto, los seres humanos están muy tardíos y vacilantes en tomar su puesto al lado del Señor. La mayoría prefiere depender del hombre.                   

Zacarías 3:8 - “Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tu y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos [“maravillosos” en inglés]; He aquí, yo traigo a mi siervo, el Renuevo [Vástago o Rama]”. 

  No solamente Josué, sino también todos los que se sientan ante él (la congregación) son amonestados a que escuchen este mandato. ¿Y qué clase de hombres son estos? - Hombres “maravillosos”. Este simbolismo muestra que al tiempo del cumplimiento de esta escritura, el ángel de la Iglesia de los Laodicenses no tiene ya bajo su cargo la casa del Señor, y que el pueblo de Dios ha de ser compuesto enteramente de ¡hombres maravillosos! 

  Es obvio entonces, que como resultado de este reavivamiento y reforma en la Iglesia de Laodicea surge otra Iglesia, de la cual el Josué y no el ángel de Laodicea, está encargado. En ella no ha de haber ni “cizaña” (Mateo 13:30), ni “mal pescado” (Mateo 13:47,48), ni “cabras” (Mateo 25:32). La de Laodicea, la séptima, es la última que es mezclada con los hipócritas, santos y pecadores. 

  ¿Quién ha de traer este reavivamiento y reforma, este gran cambio? - EL RENUEVO. Y de acuerdo con Isaías 11:1-5, el pimpollo o Vástago es el Señor, el hijo de David. Leamos ahora: 

 

 Zacarías 3:9 - “Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos: he aquí, Yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, quitaré el pecado de la tierra en un día”. 

  Los que están sentados ante Josué son “hombres maravillosos”. Como tales son representados por La “piedra” (Iglesia o Reino) que está a la vista de Josué. Tiene “siete ojos” — visión perfecta. Cuando esta purificación de la iglesia tome lugar luego el pecado en la tierra es quitado rápidamente — “en un día”. 

Aquí se ven reavivamiento y reforma genuinos acompañados por la purificación de la Iglesia. El Señor ha de tener una Iglesia pura y un pueblo limpio. 

Zacarías 3:10 - “En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero debajo de su vid, y debajo de su higuera”. 

  “En aquel día”, en el día que esta purificación tome lugar, la obra del evangelio tiene que ser terminada pronto porque cada miembro de la casa del Señor llamará a su vecino a su propio terreno, el que Dios ha pre-ordenado que tenga cada uno. Cada uno ha de ser misionero en una capacidad u otra, por lo tanto. Esto es realmente un movimiento laico que terminará la obra del evangelio. 

La declaración, “Cada uno llamará a su compañero debajo de la vid y debajo de la higuera”, está también en Miqueas 4. Enseña lo mismo como Zacarías enseña. 

Este tema no termina en Zacarías 3, continúa más adelante.

Zacarías 6:11 - “Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac”. 

Le es mandado al ángel tener plata y oro, y hacer coronas - no una, sino más de una. Estas son puestas en la cabeza de Josué.

Zacarías 6:14 - “Las coronas servirán a Helem, a Tobías, a Jedaías, y a Hen, hijo de Sofonías, como memoria en el templo de Jehová”. 

El versículo 14 revela que Josué ha de pasar las coronas a sus ayudantes que el mismo Señor nombra. Esto tiene que ser un memorial, un recuerdo eterno en el templo del Señor. 

¿Qué puede significar todo esto? - Exactamente lo que es: Josué es el Juez nombrado por los cielos. El mismo ha sido coronado como tal. Y en obediencia al mandato del Señor, Josué corona (autoriza) a sus ayudantes nombrados por el Mismo Señor. En otras palabras, como miembros de “la casa de David”, Josué los autoriza para ser ocupados en la obra. Josué es responsable ante el Señor, pero sus ayudantes son responsables ante Josué. Así se ve una organización teniendo un Líder y un sub-líder — el Señor y Josué. De esta forma todo lo que es atado en la tierra, es también atado en los cielos (Mateo 16:19). 

Tan concretamente como el cielo puede hacerlo, este simbolismo demuestra que el pueblo de Dios no tiene que obrar con propósitos antagónicos o torcidos en la obra final. Todos han de hablar la misma cosa. Asi es que sus Atalayas “Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que [cuando en inglés] Jehová vuelva a traer Sion”. (Isaías 52:8). Luego su pueblo será llamado “Pueblo Santo”, Redimidos de Jehová, “Ciudad Buscada y no desamparada” (Isaías 62:12). 

  Zacarías 6:12 - “Y le hablarás  diciendo: Así ha hablado Jehová de los Ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo (“Vástago” en inglés) el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová!” 

Josué estaba bien instruido de que el cargo y la ingenuidad para construir este templo espiritual, pertenecen a Aquel cuyo nombre es “el VÁSTAGO”. El ha de crecer de Su lugar. A El sea la gloria. El sólo ha de ser exaltado. El ha de construir el templo del Señor. 

  Zacarías 6:13, 15 - “El edificará el templo de Jehová, y el llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá un sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.”... Y los que están lejos vendrán y ayudarán a edificar el templo de Jehová, y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros. Y esto sucederá si oyeréis obedientes la voz de Jehová, vuestro Dios”. 

Así serán cumplidas las profecías de Isaías, los capítulos dos y cuatro y también el capítulo cuatro de Miqueas. 

Finalmente, ¿Cómo sabemos con certeza que este mensaje fue designado y registrado especialmente para nosotros la Iglesia de hoy? - Nosotros lo sabemos por el hecho de que la revelación de estas Escrituras se da ahora, y fue nunca antes descubierta o proclamada. Ahora su proclamación revela que el Señor está tomando “las riendas en Sus propias Manos” (Testimonios para los Ministros, página 300); que el tiempo de la purificación de la iglesia (el Juicio de los “Vivos en la casa de Dios — 1ª. Pedro 4:17) está cerca (Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 76); que los purificados, los 144,000 (el trigo) — Apocalipsis 14:1 ha de meterse en el granero (Mateo 13:30), ya no mezclado con la cizaña; que una multitud innumerable de todas las naciones (Apocalipsis 7:9), ha de traerse a la casa del Señor (Isaías 66:19, 20). 

   Ahora usted puede contestar por sí mismo la pregunta de si es un Davidiano o si todavía es un Laodicense. Si usted está satisfecho con usted mismo, con sus adquisiciones espirituales, con su programa del evangelio hecho por el hombre; si usted piensa que el Señor está hablando a usted por cada cosa que “retiña” en su mente; si usted cree que tiene toda la verdad, y que no tiene necesidad de más nada; si usted cree que todo el que no tenga su visto bueno de aprobación en sus creencias, es falso profeta; y si usted está en un constante temor de que alguno está tratando de engañarlo porque le enseña algo nuevo, si usted nunca piensa en la posibilidad de que pueda estar dando un portazo en la cara al portador de la verdad que puede traer el “colirio” del Señor y el “vestido de boda” - si usted hace todo esto o parte de ello, entonces usted es un Laodicense tan bueno como posiblemente puede serlo, no un Davidiano. 

   Pero si usted está consciente de que sus ropas estan sucias, y de que su iniquidad no ha sido borrada; si usted se da cuenta de que tiene que ir por los caminos de Dios como El lo establece por medio del Josué de hoy día; si usted está todo por Dios y no todo por sí mismo o para el mundo, entonces, por supuesto, o usted es o está por ser un Davidiano. Si usted no ha logrado todo esto, debe asegurar que lo haga; y si ya lo ha logrado entonces continúe avanzando en la luz, y con seguridad, usted finalmente estará en el Monte Sion con el Cordero.

 Ahora tome el consejo del Señor, y no sea más como un trozo de corteza flotando en las aguas del océano con cada viento de doctrina.

  El pueblo de Dios está representado en el mensaje {1LO8 28.4} a los Laodicenses en una posición de seguridad carnal. Están cómodos, creyéndose en una condición exaltada de logros espirituales … 

“Que mayor engaño puede penetrar en las mentes humanas que la confianza de que en ellos todo está bien cuando todo anda mal! El mensaje del Testigo Fiel encuentra al pueblo de Dios sumido en un triste engaño, aunque crea sinceramente dicho engaño. No sabe que su condición es deplorable a la vista de Dios. Aunque aquellos a quienes se dirige el mensaje del testigo fiel se lisonjean de que se encuentran en una exaltada condición espiritual, dicho mensaje quebranta su seguridad con la sorprendente denuncia de su verdadera condición de ceguera, pobreza y miseria espirituales. Este testimonio tan penetrante y severo no puede ser un error, porque es el Testigo Fiel el que habla y su testimonio debe ser correcto”. Testimonios para la Iglesia, Volumen 3, páginas 279-280. 

 

Nosotros no tenemos capacidad para juzgar a un hombre
Hasta que él sea completamente probado;
Si no nos agrada su compañía,
Nosotros sabemos que el mundo es amplio.
Algunos pueden tener faltas - ¿y quién no las tiene?
El viejo así como el joven;
Quizás nosotros podamos, pero algo sabemos,
Existen cincuenta por cada uno.-

                                                     Joseph Kronthal

Confianza y Obediencia

Cuando caminamos con el Señor

En la luz de su Palabra

¡Que gloria El arroja sobre nuestro camino!

Mientras hacemos su buena voluntad

El espera por nosotros aún

Y con todo, ¿quién confiará y abedecerá? 

 

No una carga llevaremos

No un pesar compartiremos

Sino nuestro afán

El ricamente pagará

No un dolor, no una pérdida,

No un desagrado, no una cruz

Pero es bendito, si confiamos y obedecemos 

 

Pero nunca podemos probar

La delicia de su amor

Hasta que todo lo coloquemos

Sobre el altar

Pero el favor El muestra

Y el gozo El concede

Son para aquellos que quieran

Confiar y Obedecer

                                             -- J.H. Sammis

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