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Sólo dos caminos

La Única Paz de Mente

    MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA--

 Continuaré la lectura donde quede el sábado pasado: El Discurso Maestro de Jesucristo, páginas 84-85.

D.M.J., pp. 84-85 – “Mientras vivió en la tierra, Jesús dignificó la vida en todos sus detalles al recordar a los hombres la gloria de Dios y someterlo todo a la voluntad de su Padre.  Si seguimos su ejemplo, nos asegura que todas las cosas necesarias: nos "serán añadidas".  Pobreza o riqueza, enfermedad o salud, simpleza o sabiduría, todo queda atendido en la promesa de su gracia.

    El brazo eterno de Dios rodea al alma que, por débil que sea, se vuelve a él buscando ayuda.  Las cosas preciosas de los collados perecerán; pero el alma que vive para Dios permanecerá con él. "El mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre".  La ciudad de Dios abrirá sus puertas de oro para recibir a aquel que durante su permanencia en la tierra aprendió a confiar en Dios para obtener dirección y sabiduría, consuelo y esperanza, en medio de las pérdidas y las penas.  Los cantos de los ángeles le darán la bienvenida allá, y para él dará frutos el árbol de la vida.  "Los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti".”.

    ¿Y cuál será nuestra oración esta tarde? Si, oremos por la comprensión de que si dependemos completamente del Señor, confiando en él por guía y sabiduría, no nos fallará; también deberíamos orar por la comprensión de que sus eternos brazos están siempre listos para abrazar al alma que se llega a él por ayuda; y deberíamos orar por fe implícita en su promesa de que si subordinamos todas las cosas a la voluntad del Padre, entonces todas las cosas que necesitamos en esta vida, “nos serán añadidas” para nuestros intereses eternos.

SOLO DOS CAMINOS

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 10 DE AGOSTO DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

A menudo vosotros habéis oído decir que hay muchos caminos que conducen al Reino de eterna paz y de prosperidad, que nosotros podemos tomar cualquiera de ellos y llegar allí. Yo creo que hay dos caminos, un camino que conduce a la vida eterna y otro que conduce a la muerte eterna. Para dar a vosotros la razón porque la que creo que solo hay dos caminos, daré lectura en el libro que nunca se equivoca:

Mateo 7:13-14 – “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

¿Cuántos caminos? - Sólo dos: el camino verdadero y el camino falso. Estos dos caminos siempre han existido y existirán, siempre que existan el hombre natural y el hombre espiritual en la tierra. Estos caminos vinieron a existencia con los dos primeros hermanos que vivieron en la tierra - Caín y Abel. Los que van por el camino estrecho son los Abeles, y los que van por el camino ancho son los Caínes. Hay muchos caminantes en este último porque todos los que vienen al mundo comienzan en este camino y los más de ellos permanecen en él para siempre.

Esto es así porque para comenzar somos nacidos de la carne – “Caínes”. Naturalmente, por consiguiente, antes

    Esto es así porque para comenzar somos nacidos de la carne – “Caínes”. Naturalmente, por consiguiente, antes que seamos nacidos otra vez, nacidos del Espíritu y de esta manera puestos en el camino estrecho, todos nosotros hemos caminado por el camino ancho. Además, el camino ancho es bastante amplio para que llevemos por el todo lo que el pecado nos ofrezca, mientras que el camino estrecho es tan angosto que excluye todas las cosas con la única excepción del viajero mismo. Por consiguiente, hablando comparativamente, hay muy pocos que eligen negarle a la carne sus deseos; y abandonar el pecado en todas sus formas. Naturalmente entonces, muchos van por el "camino que al hombre parece derecho" aunque "...su fin son caminos de muerte”. Proverbios 14:12. Consultemos ahora el evangelio de Juan, capítulo 9:

Juan 9:39 – “Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados”.

   ¡Aquí se nos dice que Jesús vino para juicio, que ocasionará que aquellos que ven sean vueltos ciegos; y los que sean ciegos vean! La expresión es peculiar, pero el significado es claro: El vino a cambiar a cada ser humano, a invertir la situación de cada uno - A los que son ciegos él les dará capacidad para ver, y a los que ven él los hará ciegos.

   Ahora juzguemos nuestro propio caso. Si en estos momentos nuestra visión es la misma de siempre, entonces sencillamente su venida no nos ha sido de ningún provecho todavía: Si con su visita, creemos que vemos y sabemos bastante, que no tenemos necesidad de nada, y no podemos ser convencidos de otra manera, entonces vendremos a ser ciegos para siempre, nunca seremos capaces de ver lo que El quiere que veamos. Pero si admitimos que somos ciegos a las cosas espirituales, nuestros ojos necesitan ser abiertos, entonces Cristo nos hará ver. Estos por experiencia dirán, "Una vez yo estaba ciego, pero ahora yo veo”. La experiencia del hombre ciego debe ser la nuestra.

    Juan 9:40-41 – “Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece”.

Si vosotros decís vemos, y continuáis pecando, entonces vosotros mismos seréis responsables de vuestros pecados. Pero si vosotros no veis, El os hará ver para que dejéis de pecar.

    Juan 10:1 – “De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador”.

¿Queréis entrar en el “redil”? Si es así, debéis entrar por la “Puerta”. Si entráis al redil por alguna otra parte, con el tiempo seréis arrojados a las tinieblas de afuera, allí para crujir los dientes. Debemos hacer nuestra elección entre estas alternativas.

Juan 10:2 – “Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es”.

En el versículo 9 Cristo dice, "Yo soy la puerta”. Al conectar el versículo 9 con el versículo 2, vemos que los que entran por el camino del Señor son los únicos que el Señor reconoce como los pastores de Su rebaño. Con esto el Señor implica que hay pastores desautorizados pastoreando sus ovejas.

Juan 10:3 – “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca”.

 

   El portero, el que está a cargo, abre la puerta sólo a aquellos que han cumplido con los requisitos para ser admitidos. En otras palabras, el Señor claramente nos dice que ninguno puede evadir la inspección del portero y escapar así para siempre. Y todavía a pesar de esta advertencia y del hecho de que entrar por la puerta es más fácil que escalar la pared, algunos escogen entrar a hurtadillas al redil —fingiendo ser en “la fe” y de esta manera entrando en el redil y esperando tomar control o conseguir adeptos. Sin embargo, no es posible inducir a las ovejas verdaderas de Dios a seguirlos porque ellos conocen la Voz del verdadero Pastor.

   Sólo los que entran por la Puerta y a quienes “el portero” (por medio de quien el Espíritu de Profecía es manifestado) abre, son pastores autorizados cuyas voces obedecen las ovejas. Todos estos pastores llaman a las ovejas por su nombre: están muy familiarizados con sus rebaños porque tienen intenso interés en ellos y cuidadosamente las guían dentro y fuera.

   Aquí el estudiante de la Verdad presente observará que por esta ilustración Cristo señala que los únicos pastores que El reconoce como suyos son aquellos a quien “el portero” abre la Puerta e invita adentro. El estudiante notará también que todos los otros son condenados como impostores. Y a las ovejas que obedecen la voz del falso pastor El declara, no son sus ovejas.

Juan 10:4 – “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz”.

  Puesto que sus ovejas no conocen las caras, sino que conocen las voces, entonces, aquellos quienes fijan su atención en las caras y no pueden distinguir entre las voces seguramente serán descarriados por los que a sí mismos se han hecho pastores. Pero los que solamente atienden a la Voz, la Voz de la Verdad, son bien dirigidos adentro para refugio y afuera para pastos verdes. El pueblo de Dios no se preocupa por las caras, sino prestan atención ferviente a las voces señaladas por Dios que anuncian la Verdad.

Juan 10:5, 8, 10 – “Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños … Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas … El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Las ovejas de Dios son guiadas cuidadosamente dentro y fuera para albergue y “alimento a su debido tiempo”, a la Verdad presente. Las “cabras”, no obstante, los que evitan al portero mientras entran, deben, por supuesto, hacer lo mismo también al salir. Por consiguiente, no pueden ser guiadas por los pastores señalados por Dios. Volvamos a Juan 14 y leamos un versículo.

Juan 14:6 – “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

De esto nosotros vemos que Jesús es el único camino para el Reino. La idea entonces, de que hay muchos caminos que conducen al Reino, pero sólo uno a Jesús, y de que todos conducen al Reino Eterno, son sólo el “susurro de una mentira”, que a los corazones faltos de consagración les agrada escuchar. Estos son los que están escabulléndose del Portero que está a la “Puerta” estos saben que sus hechos no pueden resistir ninguna inspección.

 

    Si hemos de tener un hogar en el Reino, nunca deberíamos ser como ellos. Debemos saber lo peor de nuestro caso. Nunca debemos decir que si “este o aquel” llegara allí, nosotros también lo haremos. Podría ser verdad que si “este o aquel” llegaran allí, nosotros también pudiéramos llegar, pero “este o aquel” no están llegando allí. No seamos pues, tontos como para seguir el ejemplo de “este o aquel”. Nosotros debemos seguir al Señor en su Verdad, la Verdad nos hará libres.

    Como no hay más que un Camino verdadero y una Puerta, y como no todos los Cristianos ven igual ni caminan juntos; ¿será posible el que todos estemos errados? ¿viajando todos a una dirección errada? – “No esto nunca puede ser así siempre que el Señor no abandone la tierra. No, sin duda, porque El debe tener un pueblo a quien confiar su Verdad y por medio del cual salvar a los que elijan andar en su camino. Así que los que elijan ir por sus propios caminos, descubrirán al fin que el diablo y no el Señor es el que está a sus espaldas, y que el infierno y no el Reino está delante de ellos.

Haremos bien en discutir por algunos minutos las cualidades que los pastores deben tener a fin de que pasen la inspección del portero. Haré uso de algunas ilustraciones, tal vez dos o tres.

   Recuerdan que hubo un niño llamado Samuel quien desde su tierna infancia comenzó a andar por “el Camino”, y de esta manera fue adiestrado. Ahora fíjense en lo que pasó: Recordaréis que una noche Samuel fue despertado súbitamente por una Voz. Suponiendo que era llamado por Elí, prestamente acudió a la cama de Elí para inquirir lo que deseaba. Por su puesto Elí se sorprendió, pero con calma le dijo. “Yo no te he llamado, vuelve y acuéstate”. Desde que alrededor no había otra persona más que Elí, Samuel estaba seguro de que el anciano lo había llamado, sin embargo obedeció y se fue derecho a la cama.

   No pasó mucho tiempo, sin embargo, tal vez tan pronto como Samuel volviera a dormirse, la Voz llamó por segunda vez. Sabéis vosotros que Samuel fácilmente podía haberse dicho a sí mismo. “Este anciano debe estar soñando. He aquí está llamando otra vez, pero no me molestaré más por él. Lo dejaré que llame todo lo que pueda”. Más en lugar de decir todo esto, Samuel, no obstante, tan presto como antes, acudió de prisa a la cama de su señor, solamente para oír las palabras, “Vuelve a la cama, yo no te llamé”. ¡Todavía por tercera vez él oyó que llamaban, con tanta voluntad y respetuosamente como antes, él fue a la cama de su señor por tercera vez!. Elí finalmente percibió que el Señor había estado llamando al niño, e instruyó a Samuel en lo que debía hacer. ¿Y qué fue lo que Samuel hizo? -exactamente lo que le fue dicho.

   Si Samuel no hubiera sido tan obediente, paciente y respetuoso como fue, ¿pensáis vosotros que alguna vez habría ocupado el puesto más alto de la tierra? -Seguro que no. No hubo nada sino tales santas cualidades de carácter como las que Samuel mostró aquella noche, que le promovieron a los oficios de profeta, sacerdote y juez.

   ¿Nos preguntamos todavía por qué Samuel fue sacado tres veces en sucesión y por qué a él y a Elí se les molestó durante la noche? Por dos razones (1) Para probar que a pesar de las inconveniencias, Samuel no vaciló en levantarse cuando le llamaban, sin enfadarse, ni hacerle ninguna “insolencia” a Elí. (2) El Señor quería ayudar a Elí; El quería evitar la posibilidad de que Elí concluyera que Samuel salía de su lugar y le ponía en tela de juicio su habilidad para disciplinar a sus hijos. Si a Elí no se le hubiera dado la oportunidad de saber que ciertamente era el Señor quien le hablaba al joven, entonces fácilmente hubiera concluido que Samuel armaba complot en contra de los hijos de Elí. Pero siendo las circunstancias providenciales como eran, no le cupo la menor duda a Elí de que Dios tenía un mensaje para él. No había lugar a duda.

   Los jóvenes de hoy así como los de los tiempos pasados, están ansiosos de ser algo en la vida, y no obstante millones de ellos fallan en llegar a la meta y muchos de ellos arruinan sus vidas. Anhelan ser grandes hombres, pero ni siquiera llegan a la medianía. ¿Y cuál es la razón? - Es sencillamente porque han confiado demasiado en su propio poder, y han despreciado el poder de Dios. No saben que con el poder de Dios no hay fracaso y que con El somos capaces de "llegar a cualquier lugar”.

   Jóvenes y señoritas, rendíos vosotros sin reserva a Dios. El necesita grandes hombres, y El puede hacer de vosotros tales cosas. Cuando aprendáis los caminos de Dios y lleguéis a ser jóvenes y señoritas de responsabilidad como lo fue Samuel, Dios no pasará por alto vuestro celo, integridad, y sinceridad. El os dará una grande recompensa por ello. Sí, entonces vosotros seréis grandes.

   El antiguo David también fue un joven - nada más que un simple pastor de ovejas. Pero fue un buen pastor, el mejor de la tierra. Dios vio que era cuidadoso de sus deberes y fiel en cumplirlos, y El determinó hacer del joven un rey sobre su pueblo. De seguro, cuando una persona hace bien una cosa, es muy probable que hará otra cosa igualmente bien. David era tan fiel en sus deberes como lo fue Samuel. Por eso Dios lo tomó del aprisco para ponerlo en el palacio.

   Yo estoy pensando también en otro joven, un joven en la adolescencia – José. El Señor vio en él algo que no encontró en los hermanos de José. No solamente fue el hijo favorito de su padre, sino también el favorito de Dios. Dios tenía en su pensamiento algo grande para José - mayor que el mundo jamás pudiera pensar. Para demostrar que era digno de confianza, José tenía que venir a ser esclavo. El tenía que ser educado para una grande obra. -

  Entonces de acuerdo con la vía en que la Providencia obra, sus hermanos lo vendieron para ser esclavo. Exactamente entonces él recordó lo que el Señor le había prometido en un sueño - que además de sus hermanos, aún su padre y su madre se inclinarían a él. ¿Podéis vosotros imaginar cuán espléndida oportunidad tuvo José de maldecir a Dios cuando se vio a sí mismo llegando a ser esclavo? El podía haber dicho, “¿Para que servir a un Dios que en cambio de la gloria que promete, da humillación, dificultades y rechazo?” Pero José sabiamente hizo como Job: santificando a Dios en su corazón, en efecto dijo: “Aunque El me quite la vida, todavía así yo confiaré en El”.

  Pronto José se reconcilió a sí mismo con su situación, confiando en que el Dios de su padre sabía todo acerca de sus sufrimientos. Así es como sus patrones esclavistas, los Ismaelitas reconocieron inmediatamente que tenían en su posesión un esclavo fino que podían vender a buen precio. ¿Cómo puedo yo saber esto? - Lo sé porque los Ismaelitas lo llevaron al hombre que no compraría ninguna cosa si no era la mejor. Llevaron a José al hombre más rico de Egipto, que podía pagar el precio debido. Vosotros sabéis que los hombres ricos nunca compran cosas baratas, ni tampoco los vendedores se las ofrecen.

  José aún en su dolor, pudo mostrar su habilidad para servir, y debe haber mostrado un gran respeto por sus dueños en el camino para Egipto. Así fue como estos hombres conocieron el valor de su cautivo y se dieron cuenta de que podían venderlo a alguien que necesitase algo bueno pagando un buen precio por ello. Potifar también encontró pronto, que bajo todos respectos, José era digno de confianza.

Así fue Potifar lo nombró el hombre número uno. Hasta la señora Potifar se enamoró de él. Fue de esta manera, vosotros recordaréis, que llegó al clímax de la prueba para su graduación. Después de esta prueba, la más grande de su vida, fue graduado entonces de la casa de Potifar, luego de la cárcel. Luego fue promovido al trono de Egipto, el mayor del mundo. Pero ya fuera en su ascenso o en su descenso José daba la gloria a Dios y honestamente hacía lo mejor. En todo lo que le encargaron, no fue segundo en nada, y así él vino a ser el mayor entre los vivientes de la tierra.

El verdadero secreto de su éxito, está fundado en un simple principio - la firmeza contra la tentación a pecar, y la fidelidad a su deber: “¡Ah! yo no puedo hacer este grande mal. No pecaré ni en contra del hombre ni en contra de Dios” fue su respuesta a la tentación.

Esta es la razón porque José fue grande en la casa de su padre, en las manos de los Ismaelitas, en la casa de Potifar, en la prisión, en el trono de Faraón y en todo el mundo. Esta es la razón por la que todo el mundo antiguo se inclinaba ante él.

Por estos hechos biográficos, se puede ver que los mismos principios que trajeron el éxito a Samuel, a David y a José, pueden sin duda traer el éxito a todos y cada uno de nosotros. Y recordad que el buen éxito principia en el mismo lugar en que os encontráis, ya sea en los atrios del templo, en el aprisco, en el patio con el amo de los esclavos, en la casa de prisión, en el palacio del rey - no hay diferencia en el lugar. Vosotros no necesitáis correr para alcanzar el éxito, pero si lo que tenéis que hacer es inclináros para levantarlo. Sí, no hay duda que el éxito viene de los cielos, pero para recogerlo vosotros tenéis que inclináros muy profundo. Esto es lo que debéis hacer si deseáis tener éxito en alguna cosa.

Ahora mismo el Señor está buscando con anuncios al menos 144.000 salvadores de vida, con sus cuarteles establecidos en el famoso monte de Sion - un puesto más grande que el guardado por José. ¿Queréis vosotros ser uno de ellos? Hoy día hay más grandes oportunidades que antes. ¿Por qué no os aventuráis en algo para lo cual no hay riesgos? Cada uno puede tener buen éxito si tiene disposición para pagar el precio.

Considerando estas alternativas infalibles, Yo ruego que me digáis, ¿por qué es que los jóvenes de hoy día son tan descuidados e indiferentes? ¿Por qué es esto? Ellos no son jóvenes y señoritas malos, ellos son nacidos con la misma naturaleza como los de otras generaciones. De hecho los que están en esta colina son buenos jóvenes y señoritas, pero necesitan nacer de nuevo, ser nacidos del Espíritu - cambiados, hechos capaces para ver.

Los gente joven es naturalmente ciega a las cosas espirituales, así como los gatitos recién nacidos son ciegos a las cosas materiales. Los jóvenes necesitan ser enseñados en el camino de la vida espiritual, necesitan que sea desarraigado de ellos la naturaleza que anhela pecar, y sea instalada dentro de ellos la naturaleza aborrecedora del pecado.

Los padres que ya han adquirido esta visión, necesitan despertar ahora a su deber. Necesitan educar a sus hijos en el camino de Cristo como necesitan educarlos en el camino de la sociedad. Esto sólo pueden hacer por precepto y ejemplo.

Nuestro gran Ejemplo vino del Cielo a la tierra. Anduvo y trabajó con los hombres durante tres décadas, murió y se levantó otra vez. Hizo esto a fin de cambiar a los hombres, recrear de nuevo la imagen de Dios en ellos y darles la vida para siempre. Ahora si estos jóvenes y señoritas se esfuerzan debidamente por hacer algo bueno de sí mismos, entonces nosotros seguramente deberíamos, de buenas ganas, ayudarlos a alcanzar la meta.

  Tú, hombre y mujer, vinisteis a este monte no porque alguien os trajera, sino porque vosotros pensasteis era vuestro deber. No obstante, trajeron con vosotros a vuestros pequeñitos. De esta manera, entrasteis vosotros por la “Puerta”, pero los jóvenes y las jóvenes vinieron en vuestros equipajes; por así decirlo. Y ahora si han de llegar a ser miembros permanentes en este “redil”, ellos también tienen que pasar su examen. Vosotros podéis ver que ellos ahora están entrando en medio de sus luchas, así como vosotros adultos tuvisteis las suyas propias antes de venir aquí. Y así como alguien hizo entonces un esfuerzo por vosotros, de la misma manera debéis vosotros hacer un esfuerzo por los jóvenes aquí.

   Necesitamos jóvenes evangelistas, jóvenes y señoritas convertidos para trabajar por los conversos, que ejerzan la debida influencia en otros jóvenes y señoritas. Esto es esencial, porque las jóvenes y los jóvenes convertidos pueden hacer mucho más por sus compañeros, que los que ya son mayores. Entonces necesitamos a hombres jóvenes y mujeres jóvenes para ayuda a los jóvenes y señoritas en la obra de ganar almas – no para predicarles, sino para dirigirlos.

   Vosotros visteis como los jóvenes rodeaban a D_____ cuando él estaba aquí. Si D_____ hubiera estado convertido, si hubiera puesto su pensamiento en servir al Señor, como lo hizo el David de los tiempos antiguos, imaginaos el poder para el bien que hubiera sido. El podría haber sido una maravillosa influencia de bien entre los jóvenes, El podría haber llegado a ser un gran líder. El tuvo tan felices oportunidades como las que tuvieron cualquiera de los grandes hombres de Dios en los tiempos pasados. Esta oportunidad que tuvo D_____ la tiene cada uno de los jóvenes que están aquí. Un joven o una joven convertidos pueden transformar una vana y mala conversación en una conversación provechosa. Un buen ejemplo puede más que un sermón.

 

    Jóvenes y señoritas, hay oportunidad para ponerse en serio con Dios, pensar en lo que deseáis ser. No es preciso que principiéis por ser predicadores, pero podéis ser al presente evangelistas sociales. Vosotros, jóvenes y señoritas, podéis convertir de sus caminos de locura y actos necios, y malas conversaciones a otros jóvenes y señoritas. Otras seguirán vuestro ejemplo ¡que gran oportunidad si vosotros solo os aprovecháis de ella!

   Nosotros estamos ansiosos de que vosotros, jóvenes y señoritas tengáis buen tiempo. Estamos cansados de imponeros restricciones. Solamente estableced nuestra confianza en vosotros y os veréis libres de reglas y restricciones.

Si vosotros nos mostráis que estáis determinados a ser lo que Samuel y José fueron, no tendremos que preocuparnos acerca de lo que hagáis y a donde vayáis. Sí, estableced nuestra confianza en vosotros, y nunca más seréis molestados. Solamente por medio de la confianza de alguno en vosotros es que podéis obtener cualquier cosa de todos modos.

   José y Samuel hicieron lo esencial. Ponían todo su corazón en lo que hacían. Todos los grandes hombres en la tierra hacen también lo mismo, y esta es la razón porque vienen a ser grandes. Jóvenes y señoritas, cualquier cosa que vosotros hagan, háganlo bien y no con engaño. Al fin de cada día vosotros debéis ser capaz de decir, “Mi obra es casi perfecta, y mis acciones no son dudosas”. Esto si podéis hacer. Id a la “Puerta” y decidle a El vuestras necesidades y luchas. Decidle, “Señor, mis luchas son Tus luchas, yo no voy a preocuparme más por ellas, yo pondré todo mi corazón y mi alma en Tu obra”.

   Haced esto, jóvenes y señoritas, y veréis las cosas sorprendentemente diferentes. Veréis que los caminos de vuestros pasados fueron caminos de locura. Os diréis a vosotros mismos, ¿No fui yo un necio en hacer esto o aquello? Yo sé lo que os estoy hablando. Digo esto por mi propia experiencia.

 ¿Por qué razón es que muchos viajan por el camino ancho? – Porque allí se puede ser cualquier cosa. Pero en el camino angosto tenéis que ser algo verdaderamente grande.

   Un número de jóvenes y señoritas ya no están más con nosotros porque han determinado continuar por el camino ancho. Ellos pueden obtener allí alguna satisfacción, pero están encaminados para una gran prueba y también para una gran pérdida. A menos que los que no han “nacido otra vez” vengan en sí mismos como lo hizo el pródigo, ellos tendrán que ir en toda la vía hasta el fin del camino. ¿Y qué entonces? ‑ el Diablo a su espalda y el gran abismo al frente. Allí será el lloro y el crujir de dientes. ¿Por qué entonces continuáis por el camino de los necios?

Es mejor que no perdáis la oportunidad entre tanto que está llamando a vuestra puerta. Elegid “el camino recto” y permaneced en él, y tendréis prosperidad y contentamiento todos los días de vuestra vida. Vosotros no tendréis ni pesar, ni falta de nada. Esta paz de mente os hace falta. ¿Por qué no tomarla?

UN CRISTIANO

 

¿Podría yo ser llamado un Cristiano

si todos conocieran

mis pensamientos y sentimiento secretos

y todas las cosas que hago?

Oh!, ¿podrían ellos ver el parecido

de Cristo en mi cada día?

Oh!, ¿podrían ellos oir a El hablando

en cada palabra que yo digo?

¿Que yo soy encontrado en lugares

donde Jesús nunca iría?

Oh!, ¿Podrían ellos escucharle a El

en cada canción que yo canto?

Comiendo, tomando o vistiendo

¿Podrían ellos ver a Cristo en mi?

¿Podría yo ser llamado un Cristiano

si juzgan por lo que leo,

por como me divierto

y en cada pensamiento u obra?

¿Podría ser contado como Cristo

como ahora yo trabajo y oro

sin egoísmo, tierno, perdonador

a otros cada día?

 

El Evangelista.

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