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Los istmos y el remedio

La Única Paz de Mente

    MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA 

     Daré lectura del libro El Discurso Maestro de Jesucristo en la página 97. Esta lectura se basa en la escritura, “Perdónanos nuestros pecados; como nosotros también perdonamos a nuestros deudores”. 

   D.M.J., p. 97 - “Jesús enseña que podemos recibir el perdón de Dios solamente en la medida en que nosotros mismos perdonamos los demás. El amor de Dios es lo que nos atrae a él. Ese amor no puede afectar nuestros corazones sin despertar amor hacia nuestros hermanos. 

   Al terminar el Padrenuestro, añadió Jesús: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdo­nará vuestras ofensas”. El que no perdona suprime el único conducto por el cual puede recibir la misericordia de Dios. No debemos pensar que, a menos que confiesen su culpa los que nos han hecho daño, tenemos razón para no perdonarlos. Sin duda, es su deber humillar sus corazones por el arrepentimiento y la confesión; pero hemos de tener un espíritu compasivo hacia los que han pecado contra nosotros, confiesen o no sus faltas. Por mucho que nos hayan ofendido, no debemos pensar de continuo en los agravios que hemos sufrido ni compadecernos de nosotros mismos por los daños. Así como esperamos que Dios nos perdone nuestras ofensas contra Dios, debemos perdonar a todos los que nos han hecho mal”. 

    Ahora, ¿Cuál debe ser la carga de nuestra oración esta tarde? — Que podamos tener amor por nuestros hermanos y perdonar los defectos de otros no importa si ellos nos perdonen o no los nuestros, y que confesemos nuestros pecados, no importa lo que otros piensen o hagan.

LOS ISTMOS Y SU REMEDIO 

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 9 DE NOVIEMBRE DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS 

   Permitidme narrar a vosotros una sencilla historia, como introducción al estudio de hoy. 

Habíase una vez que unos seis hermanos estaban construyendo un puente, supuestamente para dedicarlo al dios de Justicia. El objeto de este puente era el de unir el Este con el Oeste. 

   Ellos no tuvieron dificultad ninguna en echar los cimientos y levantar las columnas. Pero, ¡Oh!, cuando trataron de unir el ala del este con la del oeste, se encontraron confrontados con un obstáculo fenomenal: Todo lo que ellos habían fabricado durante el día, encontraban que había sido echado por tierra durante la noche. Este milagro siguió efectuándose día tras día. Por fin los hermanos se reunieron en concilio para discutir como podían resolver este problema desagradable. Considerando que el abandonar su empresa sería la más grande locura que podían cometer y que esto traería deshonor a sus nombres, ellos se pusieron a estudiar el problema y a orar. 

    La conclusión final fue que el dios de Justicia por alguna u otra causa estaba disgustado con ellos y juzgaron que aplacarían su gran disgusto ofreciéndole un sacrificio humano. Así que decidieron sacrificar la mejor de sus esposas. Sin embargo, esto no debían saberlo ninguna de las mujeres. A fin de hacer una imparcial y aceptable elección, resolvieron que por la mañana cada uno daría órdenes a la esposa de preparar en lo mejor posible el desayuno y la comida, y traerlas al esposo al puente tan temprano como fuera posible. Ellos tenían que explicar a sus esposas que debían de comer y orar al lado del puente a la gloria del dios de Justicia, y por el buen éxito de su proyecto. Según el acuerdo, la esposa que primero llegara con la comida iba a ser la víctima sacrificada.      

    Sin embargo, cinco de los hombres no guardaron su solemne promesa. Cada uno de ellos dijo a su esposa acerca de sus planes y que por lo mismo no se apresuraran a ir temprano al puente con las comidas. 

En la mañana al tiempo señalado, los hombres estaban en el sitio del puente. Poco tiempo después miraron a la distancia a alguien que venía a donde ellos estaban. Por algunos momentos ninguno podía saber quien era la persona que venía acercándose al lugar donde ellos estaban, pero pronto el hombre que fue fiel al acuerdo reconoció que la persona que venía era su esposa. El por supuesto, inmediatamente rompió en llanto, y lleno de gemidos cayó al suelo. Viendo la extraña conducta del esposo, la esposa dejó caer la canasta del alimento al suelo y corrió al lugar de la escena para saber cual era la causa de tanta desazón de su marido. Pero mientras la pobre mujer estaba tratando de consolar a su marido, los otros cinco hermanos la arrebataron llevándola al hueco que habían hecho en el puente y allí la enterraron viva. Después de esto los hermanos confiadamente esperaban que el puente permanecería en pie, porque ellos sentían que habían hecho todo lo que habían podido para aplacar al dios de Justicia. 

    Así fue como aquella noche mientras los cinco hombres sin honor volvían felices a sus casas; el hombre honrado volvía a la suya lleno de dolor. A la mañana siguiente, todos estos hombres corrieron al puente creyendo que lo iban a encontrar parado e intacto. ¡Pero cual fue su sorpresa y consternación al encontrarlo todo derribado por los suelos!

   Naturalmente los rumores de este incidente cundieron por toda la ciudad, los jueces de la población vinieron a ver cual era la causa de esta excitación. Y como ellos escucharon todos los argumentos y filosofías de los constructores con sus causas y sus efectos, pudieron saber que la infortunada mujer había sido sacrificada no por un procedimiento justo sino por fraude. Entonces los jueces dieron su veredicto de que el desastre todo se debía al hecho de que hombres injustos estaban tratando de construir una obra en honor de un Dios justo. El asunto fue presentado a la corte y finalmente los jueces dijeron que la justicia debía ser satisfecha, porque de otra manera no sólo el puente, sino su misma ciudad podría caer por los suelos. Y en aquel mismo día según acuerdo, los hombres perversos fueron ejecutados y el hombre justo fue hecho alcalde de la ciudad. 

    Por decirlo así, los Cristianos por varios años han estado construyendo un puente al Dios de Justicia. Pero no parece que hayan tenido más éxito que el que tuvieron los seis constructores del puente. ¿Y por qué razón? - Por la misma razón que los seis constructores no tuvieron ningún feliz éxito: Hombres egoístas están comprometidos en la obra, y aunque se dan cuenta de la necesidad que hay de un sacrificio, ellos todavía están manejando el asunto de tal manera que siempre da por resultado que el sacrificio es hecho por los otros. 

    Recordáis que aunque los edificadores de la torre de Babel lo hacían contra la orden y voluntad de Dios, todavía así mientras los trabajadores continuaron trabajando armoniosamente en la obra, entre sí mismos prosperaron en su plan - su torre subía para el cielo. Pero cuando su idioma fue confundido y que no pudieron entenderse más el uno al otro, entonces cesó de progresar la construcción de la torre. Y para mostrarles que El estaba disgustado con su proyecto y que El era quien había confundido su lengua, Dios hirió la torre de tal manera que cayó hecha añicos por los suelos. Lo que sucedió al puente sucedió a la torre también.

    Los Cristianos están trabajando con propósitos antagónicos entre sí mismos. Un hermano que es Cristiano traiciona al otro. Algunos ministros Cristianos más bien que predicar la Verdad, están predicando en contra de otros ministros. Unos van a la cabeza edificando y otros le siguen para derribarlo. Ellos no miran ojo a ojo; ni se entienden unos a otros tanto como le sucedió a los confusos edificadores de la torre.

   Siempre que el egoísmo, deshonestidad, y la confusión y animosidad existan entre los Cristianos, sus puentes y sus torres por decirlo así, vendrán con toda seguridad a ser nada así como vinieron a ser nada el puente de los seis transgresores del convenio y la torre de los hombres burladores del profeta Noé. No hay manera ninguna de parar el problema de los istmos mientras que no se quita la causa – no, no más que una herida con una astilla adentro pueda curarse mientras la astilla no sea quitada.

    Vosotros estáis familiarizados con el hecho de que no habían istmos que turbaran en los días de Moisés no había ninguna dificultad mientras Moisés sólo interpretaba la Palabra de Dios al pueblo. Pero tan pronto como Coré, Datán y Abirám y otros más aspiraron a la posición de Moisés, entonces comenzaron las dificultades de los istmos. Y el único remedio que el mismo Dios pudo encontrar fue el de hacer que la tierra abriera su boca y tragara a las multitudes de los que fomentaban los istmos, los autoseñalados representantes de Dios.

     En nuestros días hay aún mucho más grande diluvio de privados intérpretes de las Escrituras (que es la causa de los istmos modernos) que la que hubo en el tiempo de Moisés. Y de acuerdo con Apocalipsis 12:15,16, el Señor advierte que El usará el antiguo remedio en contra de este diluvio que es el engendrador de istmos. Entonces algunos puedan aprender a respetar la posición del Espíritu de Profecía. Leamos ahora del destino de aquellos que escogen continuar caminando en las chispas de sus propias lumbres.

 

    Apocalipsis 12:16 – “… y la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca, y tragó el río que el dragón había echado de su boca”. 

Vemos aquí que semejante remedio que causó que los istmos cesarán en los días de Moisés, otra vez será usado para destruir los istmos en nuestros días. El único medio para que la armonía pueda ser restaurada entre los miembros de la misma iglesia, así como entre los Cristianos en general. 

   2 Timoteo 3:16, 17 – “Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 

   2 Pedro 1:20, 21 – “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que os santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. 

Expresado afirmativamente, toda Escritura, y no meramente una parte de ella, es inspirada. Negativamente expresado, ninguna parte de ella es de particular interpretación, por la razón que no viene de hombre sino de Dios. Así como el Espíritu de Dios dictó a los hombres las Escrituras, así mismo el Espíritu de Dios es el que interpreta a los hombres las Escrituras. Así es que ningún hombre particular o privadamente (sin la Inspiración) es capaz de interpretar las profecías selladas, o interpretar ninguna parte de ellas o aún ser capaz de comprender su importancia después que sean reveladas, excepto con el don del Espíritu de Verdad. Por lo tanto,

   “Ninguno de los impíos entenderá, pero entenderán los entendidos”. Daniel 12:10. Ahora debemos ser convencidos de que mientras este Divino mandamiento y principio de la interpretación de la Palabra de Dios sea descuidado o de alguna manera abusado, y que mientras el egoísmo, y el fanatismo o la intolerancia existan entre los seres Cristianos en general y entre los estudiantes de la Biblia en particular, los istmos continuarán aumentando, la fuerza del pueblo seguirá desperdiciándose igual como la fuerza de los hombres constructores del puente y de la torre. Sí, tan ciertamente como la noche sigue al día, ciertamente sus esfuerzos vendrá a nada y su vergüenza quedará en descubierto. 

Que no podemos ser guiados a toda verdad sin el Don del Espíritu de Profecía, la inspiración advierte de antemano de una forma simbólica mediante el profeta Zacarías. Leamos Zacarías 4, comenzando con el primer versículo. 

    Zacarías 4:1-4 – “Y volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como un hombre que es despertado de su sueño. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro; y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivas, el uno a la derecha del depósito y el otro a su izquierda. Proseguí, y hablé a aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué es ésto, Señor mío?”. 

    El grabado que se muestra enseguida, como lo veis es una exacta reproducción del simbolismo que se describe en el simbolismo de Zacarías. A fin de que nuestro estudio sea más comprensible y vivido, estudiemos el capítulo ayudándonos con el grabado.

[chart]

ZACARIAS CUATRO 

Ahora escuchemos la explicación del ángel acerca de este simbolismo. 

    Zacarías 4:5, 6 – “Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, Señor mío. Entonces respondió y me habló, diciendo: Esta es Palabra de Jehová a Zorobabel, que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. 

El ángel dio a conocer dos cosas: Primero el dio a saber que el simbolismo es una ilustración de la Palabra de Dios (la Biblia) a los siervos de Dios; segundo, que Su Palabra es revelada, no por la fuerza del hombre ni con su poder sino por el Espíritu de Dios. 

    Sencillamente este simbolismo en su conjunto representa el sistema por el cual el Señor transmite la revelación de Su Palabra a Su Pueblo. A fin de que tengamos un entendimiento completo de este sistema Divino, necesitamos saber cada uno de los componentes de la ilustración. El Espíritu de Profecía da la evidencia 

en El Conflicto de los Siglos, página 310 dice que los “olivos” representan el “Antiguo y el Nuevo Testamento”; el libro Testimonios para Ministros, página 188, dice que el aceite como el oro representa el Espíritu Santo; en la página 337 del mismo libro, juntamente con Apocalipsis 1:20, dicen que las siete lámparas representan la iglesia, y que los siete tubos, (el ministerio) conducen el aceite a las iglesias. 

Ahora estudiad la misma ilustración como se estudiaría cualquier gráfico para niños. Primero, los árboles representan la Palabra de Dios (la Biblia — el Antiguo y Nuevo Testamento — dos árboles). 

Aquí se ve que el entero conjunto simbólico es para el propósito de ilustrar el logro de una sola cosa — la de mantener las siete lámparas (la membresía entera de la iglesia) suplida con aceite espiritual (la Verdad Bíblica) para que pueda dar luz espiritual a todos en derredor, para que la iglesia pueda alumbrar el mundo con la revelada Palabra de Dios. Y puesto que el deber del ministerio es alimentar la iglesia con comida espiritual, el hecho es que los siete tubos representan el ministerio en su trabajo, llevando el aceite (la Verdad revelada) del tazón a las siete lámparas, las iglesias. Ahora la verdad que en la ilustración los tubos (los ministros) no toman el aceite directamente de los olivos (la Biblia), ello mismo positivamente indica que el tazón en el cual el aceite es depositado representa el depósito en el cual las compilaciones de las Inspiradas interpretaciones bíblicas se almacenan, y que de ello, no de los olivos, los ministros se ayudan con el aceite y lo llevan a las siete lámparas (a la iglesia). 

 

    Los dos tubos áureos, por lo tanto, sólo pueden ser una representación de conductos inspirados los cuales son capaces de extraer el aceite (luz de Verdad) de los árboles (de ambos testamentos) y almacenarlo en el tazón (libros) para los tubos (ministros) para llevarlo al candelabro (a las iglesias). 

El simbolismo por lo tanto, señala un sistema el cual el Cielo ha diseñado para distribuir la Palabra del Señor a Su iglesia: que el Espíritu de Profecía trabajando es el único remedio en contra de los istmos en la iglesia y en el mundo. 

    Los que no se provean a sí mismos del aceite de oro, y los que continúen en la búsqueda de alguna otra clase de aceite, o que procuran extraer el suyo propio, por supuesto que caerán en el abismo en el día que la tierra abra su boca para tragar el diluvio. Entonces es cuando los confeccionadores de istmos y los buscadores de istmos terminarán para siempre. 

    Zacarías 4:8, 9 – “Vino palabra de Jehová a mi, diciendo: Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros”.

   Estas Escrituras positivamente implican que en las mentes de algunos hay duda de que si el antitípico Zorobabel o algún otro terminará la obra que él ha comenzado. ¿A quién representa Zorobabel ? 

    La Palabra de Dios explica que el antiguo Zorobabel es un “sello” o tipo, al tiempo cuando Dios trastorne los tronos de los reyes, al tiempo cuando sus ejércitos sean destruidos por medio de la espada de un “hermano” Cristiano matando a otro hermano Cristiano. (Hageo 2:22, 23). Zorobabel, por lo tanto, representa los siervos de Dios a un tiempo cuando los reyes coronados, “los tronos de reinos”, sean vencidos, y en el tiempo que una nación

   Cristiana esté en guerra contra otra nación Cristiana. Puesto que los reinos coronados se están pasando rápidos, y otras formas de gobiernos se están reemplazando, todo esto prueba que la apariencia del Zorobabel antitípico se cumple ahora. Y la respuesta del Señor es “las manos de Zorobabel han echado el cimiento de esta casa; sus manos la terminarán”.                                 

   Zacarías 4:10 – “Porque lo que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra”.

Está implicado aquí que el día que esta escritura tenga su cumplimiento es un día en que el Señor de los ejércitos comenzará una obra de reforma aparentemente pequeña, y en un modo insignificante. Los que se desaniman sobre los comienzos pequeños e insignificantes se regocijarán y verán que el Zorobabel antitípico es el que ha de dirigir la obra junto con todo (siete) sus ayudantes. Ellos son los ojos del Señor. ¡Que día tan tremendo! ¡Que gran pueblo! Evidentemente ellos constituyen la “piedra” de Zacarías tres que estudiamos varias semanas atrás, y aprendimos que tiene siete ojos, visión espiritual completa. Obviamente esto es la piedra que hiere la gran imagen de Daniel 2: 45. 

    Zacarías 4:11, 12 – “Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro, y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de los tubos de oro vierten de sí aceite como oro?” 

 

    Todas estas cosas ocurriendo a este tiempo particular, y las profecías ahora desenvolviéndose, prueban que el Zorobabel antitípico debe estar aquí ahora, y que él empezó la obra, él ha de terminarla. El hecho que la Inspiración toma la molestia para decir quien ha de terminar la obra en sí misma es prueba de que debe haber usurpadores activos de su posición como había para la carga de Moisés. 

    Zacarías 4:13, 14 – “Y me respondió diciendo: - ¿No sabes qué es esto? Y dije: - Señor mío, no. Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra”. 

De la información dada por el ángel, se ve claramente que el simbolismo ilustra el sistema de interpretar la Palabra de Dios, y de transmitirla a la iglesia. El tiempo del cual está en la época del Nuevo Testamento, cuando los dos árboles están en existencia. 

    Resumamos ahora la lección con la ayuda de la ilustración. Aquí vemos un candelabro (una iglesia) todo de oro, el candelabro más puro de todos (no “hay cizaña” en ello). Constituye el remanente (lo que quedan después que los pecadores sean destruidos) quienes realmente guardan los mandamientos de Dios, y tienen el Testimonio de Jesucristo, el Espíritu de Profecía (Apocalipsis 12:17; 19:10), este candelabro fino va plenamente arreglado y ardiendo. Los dos tubos de oro (los intérpretes inspirados de Dios almacenan el aceite de oro en el depósito de oro (las publicaciones del Espíritu de Profecía). Y los siete tubos (el ministerio entero) llevan del depósito de oro el aceite de oro a las siete lámparas de oro (todos los laicos). 

 

   Bajo este sistema perfecto de preparar y dispensar la Palabra de Dios, “el alimento a su debido tiempo”, a Su pueblo, no hay que temer que el depósito se agote, o que las lámparas se extingan. Además este es el único sistema que puede hacer a la Iglesia que sea perfecta, sin mancha, ni arruga u otra cosa semejante - un pueblo sin engaño en su boca, todos viendo ojo a ojo, todos diciendo la misma cosa. Verdaderamente “un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fue semejante”. Joel 2:2. Fuera de toda duda este es el gran poder, el Fuerte Clamor, la gloria del ángel que ha de iluminar la tierra. Sin duda, este simbolismo revela la Iglesia al tiempo cuando es dotada del Espíritu de Profecía y con la justicia de Cristo. 

   Es obvio que el sistema de la interpretación de la Biblia descrito por Zacarías, es el sistema único del Señor. Es el único remedio en contra de los istmos y el desacuerdo entre Cristianos. Es así como sus “atalayas alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán cuando Jehová vuelva a traer a Sion”. Isaías 52:8.

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