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Edificad las ciudades, confortad a Sion, elegid a Jerusalén

La Única Paz de Mente

[cover]

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA.    

   Daré primero lectura en El Discurso Maestro de Jesucristo en las páginas 93-94. 

   D.M.J., pp. 93-94 – “La voluntad de Dios se expresa en los preceptos de su sagrada ley, y los principios de esta ley son los principios del cielo. Los ángeles que allí residen no alcanzan conoci­miento más alto que el saber la voluntad de Dios, y el hacer esa voluntad es el servicio más alto en que puedan ocupar sus facultades. 

   En el cielo no se sirve con espíritu legalista. Cuando Satanás se rebeló contra la ley de Jehová, la noción de que había una ley sorprendió a los ángeles casi como algo en que no habían soñado antes. En su ministerio, los ángeles no son como siervos, sino como hijos. Hay perfecta unidad entre ellos y su Creador. La obediencia no es trabajo penoso para ellos. El amor a Dios hace de su servicio un gozo. Así sucede también con toda alma en la cual mora Cristo, la esperanza de gloria. Ella repite lo que dijo él: “Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón”. 

   La petición: “Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, se pide que el reino del mal en este mundo termine, que el pecado sea destruido para siempre, y que se establezca el reino de la justicia. Entonces, así como en el cielo, se cumplirá en la tierra “todo su bonda­doso beneplácito”. 

   Debemos orar ahora por que la ley de Dios sea escrita en nuestros corazones; que obedezcamos la ley porque nos gusta, no meramente porque es obligatoria; que nos demos cuenta de que el guardar los mandamientos es para nuestro propio bien. Y por encima de todo, oremos que nuestros gozos más altos sea el hacer la Su voluntad. De esta forma la voluntad de Dios pueda hacerse como en el cielo.

EDIFICAD LAS CIUDADES,

CONFORTAD A SIÓN, ELEGID A JERUSALÉN 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 19 DE OCTUBRE DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS 

En nuestro estudio el último sábado aprendimos que la profecía de Zacarías es aplicable a dos pueblos en tiempos diferentes: Primero a los Judíos cuando ellos estaban regresando de Babilonia a Jerusalén, y segundo a los que en el tiempo del fin tienen que salir de todas las naciones (Apocalipsis 7:9; 18:4). También aprendimos que el reavivamiento y la reforma que tuvo lugar en el tiempo de Zacarías, es un tipo de un reavivamiento y una reforma que tendrá lugar en nuestro tiempo, y que el regreso del pueblo antiguamente de Babilonia es tipo de la salida de los pueblos de la Babilonia de los últimos días (Apocalipsis 18:4) 

Volvamos a - 

Zacarías 1:1 - “En el mes octavo, del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías …” 

Aquí se nos dice que el profeta Zacarías fue llamado a su oficio profético en el segundo año del rey Darío. ¿Por qué fue llamado en este año particular? - Encontraremos la respuesta en Esdras. “Cesó entonces la obra de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén: Y cesó hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia”. Esdras 4:24.

   Claro está que Zacarías fue llamado en ese tiempo porque la obra en Jerusalén se había parado y abandonado. El Señor, por lo tanto, por medio del profeta Zacarías y Hageo envió un mensaje de reprensión a los edificadores para que empiecen de nuevo la construcción. 

   Zacarías 1:2-6 – “Se Enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mi dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová. Vuestro padres, ¿dónde están? y los profetas ¿han de vivir para siempre? Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros”. 

   Primero les fue recordado a los edificadores que ellos estuvieron en Babilonia porque sus padres no habían obedecido las palabras del Señor que les envío por medio de los profetas; que por sus pecados, el templo y el reino fueron destruidos. Los edificadores fueron claramente advertidos de que si su proyecto tenía que prosperar, ellos tenían que evitar el ir por el mismo camino de su padres, y dar atención especial a los profetas Zacarías y Hageo. Los edificadores prometieron que no andarían en el camino de sus padres. 

Fue en el octavo mes que Zacarías les entregó a ellos este mensaje de reforma. La cordial aceptación que los Judíos dieron a este mensaje preparó el camino para otro mensaje, que vino dentro de tres meses. 

 

  Zacarías 1:7, 8 – “A los veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán el cual estaba sobre los mirtos que había en la hondura: y detrás de el había caballos alazanes, overos, y blancos”. 

Para la interpretación de este simbolismo, leamos la interrogación del profeta y la explicación que da el ángel en: 

  Zacarías 1:9-11 – “Entonces dije: ¿Qué son éstos, Señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré que son éstos. Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió, y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: ‘Hemos recorrido la tierra, y he aquí, toda la tierra está reposada y quieta.’” 

Desde que el Señor envió los caballos a que recorrieran la tierra, y puesto que tienen la facultad del habla, todo esto obviamente revela que los caballos son símbolos de los mensajeros del Señor que El ha mandado a todas las naciones. 

Los caballos alazanes, overos, y blancos — varios tipos de caballos, representan un grupo de mensajeros de varias razas o nacionalidades. Así que estos caballos no son un símbolo de los hebreos del día de

Zacarías, ni de los del día de Cristo, pues los siervos del Señor en aquellos días fueron todos de una raza — Judíos, no alazanes, overos, ni blancos. Habiendo cumplido su misión, los caballos reportaron “Hemos recorrido la tierra, y he aquí, toda la tierra está reposada y quieta”. — o sea no haciendo nada tocante a ello. 

Puesto que es bien conocido que en los días de Zacarías los mensajeros de Dios fueron Judíos (un pueblo de una raza y una nación), el simbolismo es positivamente aplicable a un día en que Dios señala a evangelistas de diferentes razas y nacionalidades, a quienes envía a recorrer la tierra  -  todas las naciones. 

Todas estas son identificaciones positivas que claramente aluden que los caballos representan a los Adventistas del Primer Día, quienes surgieron entre los años 1833 y 1844, y quienes cumplieron esta profecía predicando el segundo advenimiento de Cristo a cada misión Cristiana por todo el mundo. Habiendo, sin embargo, confundido la purificación del santuario (Daniel 8:14) la purificación de la iglesia, la obra del Juicio, la cosecha, al separar el trigo de la cizaña (Mateo 13:30), el pez bueno del pez malo (Mateo 13: 47, 48), las vírgenes sensatas de las insensatas, (Mateo 25:1-12), las ovejas de la cabras (Mateo 25:32), los huéspedes con el vestido de boda de aquellos sin el vestido (Mateo 22:2-13). Esta obra judicial comienza primero entre los muertos (obra del libro solamente, por supuesto - Daniel 7:10), luego entre los vivientes (separación corporal -purificación - Ezequiel 9). 

 

  Como la profecía de Daniel de capítulo ocho, es decir la de los 2.300 días, señaló que la obra del Juicio había de comenzar en 1844 D.C. pero como se interpretó erróneamente que el mundo había de llegar a su fin, se chasquearon grandemente cuando la fecha vino y nada sucedió. Así fue que mientras la fecha se acercaba regresaron de sus campos de misión con plena confianza que habían terminado su cometido, —que habían “recorrido toda la tierra” — y que ya no había más tiempo, que el mundo había llegado a su fin. 

   Concerniente el alcance de su obra El Conflicto de los Siglos, página 417, dice esto: “ Los escritos de Miller y sus asociados fueron llevados a tierras distantes. Dondequiera que los misioneros penetraban en el mundo, eran enviadas las alegres nuevas de la pronta venida de Cristo. Lejos y por todas partes se extendió el mensaje del evangelio eterno, ‘Temed a Dios y dadle honra porque la hora de su juicio es venida.’” 

   De esta forma los caballos (mensajeros) pensaron que su obra había terminado, pero el ángel, que en realidad conocía los hechos, vio al pueblo de Dios todavía en cautividad, todavía lejos de su tierra natal, en tanto que los gentiles estaban en desahogo, y el ángel abogaba por acción. 

   Zacarías 1:12 – “Y respondió el ángel de Jehová, y dijo: Oh Jehová, de los ejércitos hasta cuando no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? 

La predicción del profeta Jeremías que los Judíos habían de pasar setenta años de la cautividad en Babilonia había terminado aunque todavía estaban en Babilonia. Pero puesto que esta profecía simbólica encuentra su cumplimiento en nuestro día en lugar del día de Zacarías, el ruego del ángel por “misericordia sobre Jerusalén y sobre la ciudades de Judá”, por lo tanto, halla su directa aplicación en este día. Hay, sin embargo, este paralelo: el tiempo de

la cautividad de Babilonia se sobrepuso algunos años, el tiempo del regreso a Jerusalén de la misma manera como la predicción de Juan que la iglesia regresaría a la viña después de haber pasado 1260 años en el desierto (en la tierra de los gentiles) (Apocalipsis 12:6), había terminado y hasta se sobrepuso desde el año 1798 y todavía no había señal de su regreso. Y como la Denominación no estaba en ninguna condición para aceptar Verdad adicional, los resultados son que la iglesia todavía está en el desierto concerniente lo cual la Inspiración dijo: “Si el pueblo de Dios se hubiera ido a trabajar enseguida después de la reunión de Minneapolis en 1888, el mundo podría haber sido advertido en dos años y el Señor hubiera venido”. Boletín de la Conferencia General, 1892. 

El mensaje ahora declara positivamente que su jornada del desierto está por terminar y que pronto la iglesia se parará sobre el monte de Sion con el Cordero (Apocalipsis 14:1). Desde este punto de vista analítico se ve nuevamente que el ruego del ángel por misericordia sobre Jerusalén y las ciudades de Judá es directamente aplicable al pueblo en nuestro día, y sólo indirectamente al pueblo en el día de Zacarías. 

Zacarías 1:13, 14 – “Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo. Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion. 

En lugar de decir “Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas” (Miqueas 3:12), El manifiesta su gran celo por ellos, mandando a sus siervos que “clamen”  y digan:                        

 

   Zacarías 1:16, 17 – “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén. Clama aún diciendo; Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien; y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén”. 

   Puesto que la luz sobre estas profecías ahora está brillando sobre nuestro sendero por primera vez desde que Zacarías las escribió y puesto que este mensaje ahora se está publicando por todo Laodicea, la Verdad que el Señor, al fin, ha regresado (visitado) con misericordias resulta obvia. 

Después del chasco en el año 1844 los mensajeros de Verdad en Cristo fueron dicho “clama aun” (sigan predicando) y digan: “Así dice Jehová de los ejércitos; Mis ciudades por prosperidad aun se extenderán; y el Señor consolará a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén”. 

   Así fue que tan pronto como pasó la fecha citada en 1844, la esperanza del pueblo falló, el Señor los alentó al dar a la Hermana White una visión del recogimiento de las primicias, los 144.000, los primeros en llegar al Monte Sion y allí estar con el Cordero (Apocalipsis 14:1), el consuelo de Sion y de Jerusalén, así ellos comenzaron otra vez con su meta para reunir a los 144.000 siervos de Dios, éstos quienes serán usados para el recogimiento de los segundos frutos, la innumerable multitud saliendo de todas las naciones (Apocalipsis 7:9) Pero como el tiempo pasó en lugar de trabajar con Dios la Denominación apostató por la incredulidad en el Espíritu de Profecía (Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, página 201; Servicio Cristiano, página 50) y así perdió de vista la Verdad que había de desenvolver, y que ahora se trae a la luz.

    Así fue que tan pronto como llegó el chasco en 1844, lo cual fue representado por el librito que se hizo amargo después de haberse comido, el ángel declaró: “Debe profetizar otra vez ante muchos pueblos y naciones, y lenguas, y reyes”. Apocalipsis 10:10, 11. El segundo movimiento adventista fue entonces reorganizado y dado el título Adventista del Séptimo Día. De esta manera el Señor dio el cargo a sus mensajeros de “clamar todavía”, es decir, clamar otra vez, continuar predicando la luz adicional del Juicio para los Muertos. La purificación del santuario (Daniel 8:14), la purificación de ello al borrar de los libros (Daniel 7:10) los nombres de aquellos quienes no son elegibles para levantarse en la primera resurrección, la resurrección de los santos (Apocalipsis 20:5, 6). 

   Vemos aquí que la Inspiración no ilumina de una vez nuestro camino aclarándolo hasta el fin, si no que lo hace paso a paso; que la verdad de Dios es progresiva; y que nosotros nunca podemos decir realmente que tenemos toda la verdad que necesitamos para llegar hasta las Puertas de Perlas. 

Concerniente a los medios que han de hacer posible la vuelta del pueblo de Dios a su propia tierra, leamos- 

   Zacarías 1:18, 19 – “Después alcé mis ojos, y miré, y he me  respondió; Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel, y a Jerusalén”. 

   Antiguamente el reino de Israel ocupó la porción del norte de la Tierra prometida; el reino de Judá ocupó la porción del sur. El primero fue esparcido por los reyes de Asiria y el último, por los reyes de Babilonia. Los que volvieron a Jerusalén en los días de Zacarías fueron del reino de Judá, los judíos, pero aquellos del reino de Israel fueron asimilados por las naciones, y por consiguiente perdieron su identidad. Los poderes antiguos que esparcieron a Judá e Israel, como saben, están simbolizados por los cuatro cuernos.  

   Zacarías 1:20, 21 – “Me Mostró luego Jehová cuatro carpinteros. Y yo dije; ¿Qué vienen éstos a hacer? Y me respondió, diciendo: Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; más estos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones, que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla”. 

   Aquí los mismos poderes que esparcieron a Judá y a Israel vuelven a verse otra vez, no como cuernos, sino como carpinteros; no para esparcir al pueblo de Dios, si no para edificar para ellos, y arrojar fuera los cuernos (poderes) de los Gentiles, - los que ahora rigen la tierra. Es claro, entonces, que las naciones que hoy no gobiernan la Palestina tienen que levantarse como “cuernos” en contra de los que la rigen. Y por otro lado ellos se levantan como carpinteros para el pueblo de Dios. Así de esta manera el “tiempo de los gentiles” se cumplirá. Lucas 21:24. Y sólo los que sobreviven el Juicio para los Vivos, en la casa de Dios (1 Pedro 4:17), los nombres de quienes no son borrados de los libros (Apocalipsis 3:5) compondrán la iglesia entre quienes han de contarse los 144.000 hijos de Jacob (Apocalipsis 7:3-8), y cuando Miguel se levante entonces los que retengan sus nombres en el Libro serán libertados del “tiempo de angustia cual nunca fue”. (Daniel 12:1). Son “el remanente”, los que escapan vivos del Juicio de los Vivos en la casa de Dios. De esta manera el templo Antitípico ha de construirse (Ezequiel capítulos 40-43) y las ciudades han de extenderse.

Estos son los siervos de Dios sin mancha, las primicias, quienes han de ser enviadas a todas las naciones que no han oído de la fama de Dios (los no Cristianos), y declararán Su gloria entre los Gentiles y traerán a todos sus hermanos, los segundos frutos, todos los que han de ser salvos, a la casa de Señor (Isaías 66:16, 19, 20), a la iglesia purificada de Dios, donde no habrá más pecado y con ninguna oportunidad de ser herida por las plagas. (Apocalipsis 18:4).                             

Ciegos a esta Verdad, al Juicio para los Vivos, “el Día de Jehová Grande y Terrible”, el día en el cual todas las cosas han de ser restauradas, los Laodicenses, se ven en un estado de triste engaño. Léase Testimonios para la Iglesia,  Volumen 5, página 201 y Servicio Cristiano, páginas 49, 50. A menos que se despierten a su dilema serán encontrados faltos y ser vomitados de su boca. 

Los Judíos se hicieron ciegos porque cerraron sus oídos a los profetas y no prestaron atención a lo que ellos dijeron. El ángel de la iglesia de Laodicea está diciendo arrogantemente: “No tengo necesidad ni de profetas ni de más Verdad” - rechazando las profecías y los mensajes aún antes que vengan, aunque él sabe bien que el mensaje del Juicio para los Muertos no es el último, el Juicio para los Vivos es el último. 

El libro de Zacarías en su totalidad ha sido un libro siempre cerrado. Pero ahora su profundo significado espiritual está abierto y traído claramente a la atención de la iglesia, luego los que lo rechazan y oran en contra de ello están haciendo aun peor que los Judíos que mataron los antiguos profetas y al Señor. 

Ahora se ve claramente que la Palabra de Dios vive para siempre. El hombre bien puede dar muerte a los mensajeros de Dios, pero ellos

    Ahora se ve claramente que la Palabra de Dios vive para siempre. El hombre bien puede dar muerte a los mensajeros de Dios, pero ellos no pueden destruir Su palabra. Esta es realmente como la semilla de mostaza. Aunque pueda ser hollada bajo pie de modo que no se puede buscar ni más que una semilla de mostaza después de ser echada a la tierra, con todo tan pronto como el Rollo se desenvuelve, Ella brota de nuevo.                           

   Cuando este mensaje empezó a desenvolverse, los Laodicenses trataron de matarlo desesperadamente, con todo, aún vive todavía y crece más rápido. Ahora ellos todavía intentan matarlo, pero puesto que ellos no fueron capaces de hacerlo cuando era tan débil y pequeña como un grano de mostaza, ¿Cómo podrán hacerlo ahora que ha crecido y dado fruto? 

   Por lo tanto, no hemos de preocuparnos acerca de la posibilidad de que alguien dañe la obra de Dios. Tampoco debemos preocuparnos de como hemos de llegar al Monte Sion, sino hemos de estar seguros de estar listos para abordar el carro de Dios cuando los ángeles clamen, “¡Todos a bordo!”. Recordemos siempre que los que una vez destruyeron el antiguo reino y echaron fuera su pueblo, ahora vendrán para edificarlo y echar fuera los cuernos de los “Gentiles quienes ahora rigen la tierra, de igual modo a nuestros enemigos de ayer, Dios los pondrá para trabajar por nosotros hoy.

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