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¿Qué traerá al éxito del Reavivamiento y la Reforma?

La Única Paz de Mente

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA  

   Daré lectura en el libro El Discurso Maestro de Jesucristo, al último párrafo de la pagina 93. 

    D.M.J., p. 93 - “El reino, y señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo’ serán dados ‘al pueblo de los santos del Altísimo.’ Heredarán el reino preparado para ellos ‘desde la fundación del mundo.’... Únicamente aquellos que se dedican a su servicio, diciendo: Heme aquí, envíame a mi, ‘para abrir los ojos de los ciegos, para apartar a los hombres de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe... remisión de pecados y suerte entre los santificados,’ solamente, estos oran con sinceridad, ‘venga Tu reino.’” 

   Estas líneas nos dicen que los que sinceramente oran “Venga Tu Reino”, los que se consagran con devoción a servir a Dios, cuyos labios han sido tocados con los carbones encendidos del altar (que se miran a sí mismos como pecadores), y que dicen entonces, “Heme aquí, envíame a mi”, son los únicos que merecen ser mandados hoy día a la viña de Dios. 

   ¿Cuál debe ser ahora nuestra oración? - Oremos porque seamos capaces de decir conscientemente, “Venga Tu Reino”, dándonos cuenta de que nosotros en verdad estamos diciendo y haciendo todo lo que podemos para que sea así, que estamos trabajando incesantemente; y que estamos cumpliendo con la voluntad del Señor, así como los ángeles. 

   ¡Cuán irónico que uno ora el Padrenuestro mientras se hace otra cosa en lugar de trabajar por su cumplimiento; es como una persona que diga “que tenga su mano”, mientras que El al mismo tiempo la está echando a un lado. Tal oración es sólo una forma de blasfemia. Debemos orar para que conformamos nuestra voluntad a la de Dios, ser fiel en su Palabra, y sinceramente Suyo.

¿QUÉ TRAERA AL ÉXITO DEL REAVIVAMIENTO  Y LA REFORMA?

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 12 DE OCTUBRE DE 1946

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS 

   En el libro Testimonios para la Iglesia, Volumen 9, páginas 102-103, leamos - “He sido profundamente impresionada por escenas que recientemente han pasado ante mi vista durante la noche. Parecíame ver un gran movimiento - una obra de Reavivamiento - estaba efectuándose en muchos lugares. Nuestro pueblo se movía marchando en fila, respondiendo al llamado de Dios. Mis hermanos, nos está hablando el Señor … ” 

   Aquí está la predicción de un gran movimiento, que tiene que obrar en muchos lugares un reavivamiento con éxito. También es visto aquí que el pueblo responde al llamado de Dios. En otras palabras, la previsión de la obra de este gran reavivamiento se efectúa por un movimiento divinamente organizado, sin embargo no por la Denominación, y no por un hombre aquí y otro hombre más allá. El movimiento es creado por Dios, ni ideado por hombres. 

   Durante años hemos visto numerosas personas y grupos de personas en diferentes partes del mundo Adventista que han puesto en escena lo que ellos llaman un “reavivamiento y reforma”. Pero ninguna de estas personas ha sido capaz de lograr mucho, si cualquier cosa. Al fin una tras otra se han retirado disgustadas. Después de cada tal esfuerzo, en lugar de reformarse para lo mejor, cayeron atrás cada vez más lejos de Dios y más cerca del nivel de las normas del mundo.

   Debe resultar claro para cada buscador de la verdad con los ojos abiertos que este reavivamiento predicho en Testimonios para la Iglesia, Volumen 9, páginas 102-103, es este movimiento laico, pues aparte de este movimiento que ahora está en progreso, lento pero constantemente barriendo la basura por todo el mundo Adventista, nunca en la existencia de los escritos de la autora en Testimonios para la Iglesia, Volumen 9, se haya visto otro tal movimiento organizado llevando tal reavivamiento como éste. 

   La Biblia contiene el plan completo de la salvación para toda la humanidad. ¿Cómo sé yo esto? Lo sé porque su historia principia con la creación y termina con la tierra hecha nueva. Entonces, entre las primeras y las últimas páginas de la Biblia, está comprendida la fórmula completa de la salvación y redención del hombre. Y si deben tener lugar en el mundo un Reavivamiento y una Reforma entre estos dos eventos ( la creación y la tierra nueva), el material y el ejemplo para dicha obra deben encontrarse en alguna parte de las páginas de la Biblia. 

   Pero antes de leer lo que la Biblia dice acerca del asunto, yo creo que debemos definir concretamente las palabras “Reavivamiento” y “reforma”. Dice el diccionario: Reavivamiento “Restaurar; refrescar: renovar; vivificar; restablecer”. Y para “Reforma”, la definición del diccionario es: “Formar de nuevo; ser mejor moralmente; cambio a lo mejor”. 

Mensajes Selectos, Volumen 1, página 149: “Un reavivamiento y una reforma deben tener lugar bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y Reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de los poderes del corazón y del entendimiento, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio de ideas y teorías, hábitos y costumbres. La Reforma no traerá los buenos frutos de justicia a menos que esté conectada con el Reavivamiento del Espíritu. El Reavivamiento y Reforma tiene que hacer su obra señalada, y ambos deben combinarse en la ejecución de su obra”.  

     ¿Cuál es la diferencia entre “Reavivamiento ” y “Reforma?” - Reavivamiento significa traer otra vez las cualidades espirituales a la vida; vivificar el entendimiento y el corazón para la reedificación de la fase espiritual de la vida; restablecer y reparar. Y Reforma significa un cambio a lo mejor, una reorganización de los poderes morales bajo la guía Divina. 

En la Biblia se da solamente un ejemplo (tipo) de Reavivamiento y Reforma. Lo encontramos escrito en los libros de las profecías de Hageo y Zacarías. 

   Recuerdan que los Judíos antiguos fueron librados por Ciro, rey de Persia, tan pronto como Babilonia cayera. Promulgó entonces un decreto permitiendo a los Judíos que regresaran a su patria para reedificar las ruinas y desolaciones. El rey especialmente decretó que la reedificación del templo y el restablecimiento de la adoración de Dios del cielo fueran hechas fiel y rápidamente. El reavivamiento de la parte espiritual de la nación (el templo y su sistema de adoración) era su principal carga. De acuerdo con Esdras 4:24, el decreto de Ciro y también el segundo que fue promulgado años más tarde, fueron ambos frustrados; y en el segundo año del reino de Darío rey de Persia, cesó la obra y aparentemente no había esperanza de que volviera a seguir adelante o a reanudarse. 

   Fue entonces cuando los profetas Hageo y Zacarías fueron llamados a sus oficios proféticos y comisionados a reavivar y reorganizar a los edificadores para reavivar la obra del proyecto abandonado. Véase Hageo 1:1 y Zacarías 1:1. El resultado feliz y sorprendente fue que dentro de cuatro años el grandioso edificio espiritual fue terminado, mientras que todos los esfuerzos que habían sido hechos previamente por reyes y pueblo abarcando más de 30 años, fallaron completamente. (Véase Esdras 6:15). 

   Veamos ahora en forma real porque los primeros esfuerzos de los edificadores y aun los decretos del rey al principio fallaron, y porque el esfuerzo final tuvo éxito. Antes de que fueran llamados Hageo y Zacarías al oficio profético, muchos de los Judíos regresaron de su cautividad de Babilonia a Jerusalén, aunque la mayoría permanecieron en Babilonia. En otras palabras, los edificadores voluntariamente salieron para construir sólo porque la cautividad había terminado, y porque el rey había decretado que el templo de Dios había de construirse. Pero tanto los esfuerzos de los edificadores como los del rey fracasaron completamente — nada lograron. Fue entonces por medio de sus profetas Hageo y Zacarías Dios dirigió la obra, y entonces fue cuando la terminaron rápidamente. En otras palabras, no antes de que el Señor tomara las riendas en Sus Propias manos por medio del Espíritu de Profecía prosperará la obra. De hecho, la historia sagrada prueba que nada jamás prosperó en la obra de Dios sin un espíritu viviente de Profecía en su medio. 

 

   Por ejemplo, Moisés comprendió desde su niñez que él tenía que libertar de las ladrilleras de Faraón, a los hijos de Israel. Cuando Moisés fue plenamente crecido y completamente preparado en las cortes de Faraón, viéndose fuerte y capaz, él  prestamente asumió dar libertad a la hueste esclavizada de Israel: mató a un egipcio, se involucró en una discusión con un Hebreo, y luego abandonó todo, y sin esperanza de volver jamás, huyó del país en completa derrota. Cuarenta años más tarde, después que Dios Mismo lo dotara a Moisés con el Espíritu de profecía, Moisés regresó y ¡triunfantemente sacó a los hebreos de las cautividad de Egipto!               

   Estos incidentes especiales muestran claramente como el cristal que no importa cuán grandes sean los esfuerzos de los hombres para efectuar reavivamiento y reforma entre el pueblo de Dios, sus esfuerzos están destinados a perecer si Dios Mismo no toma la obra mediante sus profetas, en sus propias manos. 

Ahora, acerca de lo que tuvo lugar en cuanto a la reforma después que fuese reedificada la casa de Dios, leamos 

   Esdras 6:19-21 – “También los hijos de la cautividad celebraron la pascua a los catorce del mes primero. Porque los sacerdotes y los levitas se habían purificado a una; todos estaban limpios: y sacrificaron la pascua por todos los hijos de la cautividad y por sus hermanos los sacerdotes, y por sí mismos. Comieron los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio, con aquellos que se habían apartado de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehová Dios de Israel”.

Conectemos ahora el registro de Esdras con el de Nehemías.

 

    Nehemías 10:28 - 32 - “Y el resto del pueblo, sacerdotes, levitas, porteros, y cantores, los sirvientes del templo,  y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos, y sus hijas, y todo el que tenía comprensión y discernimiento, se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todo los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor. Y que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos. Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderías y comestibles en día de reposo, nada tomaríamos de ellos en ese día ni en otro santificado; y que el año séptimo dejaríamos descansar la tierra, y remitiríamos toda deuda. Nos impusimos además por ley, el cargo de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo, para la obra de la casa de nuestro Dios”. 

    Aquí se ve un registro de un reavivamiento y reforma completos, tal cual nunca ha sido antes. Las cosas que fueron reavivadas son estas: (1) La casa de Dios fue reedificada y los servicios sagrados fueron reinstalados; (2) las antiguas ruinas fueron reconstruidas, y la ciudad fue poblada de nuevo. Las reformas que se lograron fueron: (1) Los sacerdotes y los levitas se purificaron todos; y (2) todos los hijos de la cautividad se separaron de la inmundicia de los paganos; (3) todos se pusieron bajo maldición en juramento para caminar en la ley de Dios, para observar Sus juicios y Sus estatutos, para no dar a sus hijas al pueblo de la tierra, ni tomar las hijas de ellos como mujeres para sus hijos; (4) ellos hicieron estricta la observancia de la ley del Sábado; y (5) ellos liberalmente prometieron apoyar la obra de Dios con sus medios. Tal reavivamiento y reforma genuinos y completos nunca se vio desde la caída del hombre en el pecado. 

Que el reavivamiento y la reforma de aquel día es un tipo de reavivamiento y reforma que ha de tomar lugar en nuestro día, se nota principalmente del hecho que las profecías de Hageo y Zacarías encierran eventos dobles, uno para tomar lugar en el día de ellos, y otro para tomar lugar en nuestro día. El Señor dice:

   Hageo 2:21-23 – “Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: 'Yo haré temblar los cielos y la tierra; y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y  los que en ellos suben y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová y te pondré como anillo de sellar, porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos”. 

Aquí se nos dice que en el día que Dios destruye la fuerza de los reinos paganos, el cual evento todavía es futuro, El hace a Zorobabel antiguo “una señal” de un Zorobabel en el día cuando la fortaleza de los reinos sea destruida. De nuevo leemos: 

   Zacarías 2:5, 11, 13 – “Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella. Y se unirán a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti. Calle toda carne  delante de Jehová; porque él se ha levantado en su santa morada!” 

El muro que los Judíos edificaron alrededor de Jerusalén en los días de Zacarías fue de piedra, pero el del cual se predice aquí ha de ser “de fuego”, muy superior, dando seguridad absoluta a los habitantes adentro. Además, ningún otro pueblo, ningunos aparte de los Judíos, se permitieron unirse con los edificadores de Jerusalén en su día, pero en nuestros días muchas naciones han de unirse. Más aun, al cumplimiento de estas profecías el Señor pide que toda carne note reverente y silenciosamente que es levantado de Su santa habitación — que El está ahora visitando la tierra.

    Zacarías 2:8 – “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo”. 

En el día de Zacarías el Señor no mandó a ninguno a las naciones para hacer nada, pero en nuestro día, El ha de enviar a Zacarías Antitípico (al intérprete de las profecías de Zacarías) a las naciones que están gobernando y sacando provecho a Su pueblo, y aquellas naciones han de llegar a ser despojo y sabrán que el Señor lo ha enviado. 

   Zacarías 2:12 – “Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén”. 

Cuando las naciones se unan al Señor en la tierra santa, entonces será cuando El heredará a Judá y elegirá otra vez a Jerusalén. Y lo más significante de todo, según El lo declara, es que El ya se ha levantado de su santa morada, para ejecutar todas estas cosas. 

   Zacarías 8:7, 20, 21 – “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aún vendrán pueblos, y habitantes de muchas ciudades; y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán; Vamos a implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo también iré”.

La atención del profeta fue dirigida al tiempo cuando el Señor ha de juntar a Su pueblo del este y del oeste; al tiempo cuando los habitantes de una ciudad invitarán a otros de otra ciudad a ir a la tierra santa. Esta misma profecía aparece tanto en Isaías capítulo dos y en Miqueas capítulo cuatro.                   

Zacarías 8:22, 23 – “Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua, tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros. 

Obviamente, los diez hombres son un símbolo de la universalidad como lo son las diez vírgenes de Mateo 25. Y siendo así, muestran que la iglesia, en su conjunto, hablará todas las lenguas de las naciones. Trabando de uno que es judío, diciendo, “iremos contigo, porque hemos oído que Dios está con vosotros”, definitivamente está mostrando que alguien, algún descendiente de los judíos cristianos, proclamará el mensaje de la siega de Dios en el tiempo del fin, y será reconocido como tal. 

Ahora volvamos a - 

Zacarías 9:9 – “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de Júbilo, hija de Jerusalén: he aquí, tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”.

En estas profecías se trae a la vista el primer advenimiento de Cristo.

Zacarías 9:10 – “Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén; y los arcos de guerra serán quebrados: y hablará paz a las naciones; y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra”. 

Esto es, El había de traer a su fin los antiguos reinos Efraín y Jerusalén (Israel y de Judá), al fin y luego volver a los gentiles para hablar de la salvación a ellos. En esta forma Su dominio será sobre toda la tierra. 

Zacarías 12:3, 8, 9 – “Y en aquel día, que yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren, serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella… En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén: Y el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos. Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén”. 

Es decir, después de desintegrar los antiguos reinos de Israel y de Judá, El ha de reestablecer y unirlos como descrito en Ezequiel 36 y en otras porciones de las Escrituras. Cuando esto tenga lugar, Jerusalén, la ciudad de los santos, ha de ser una piedra pesada para todos los pueblos de la tierra. Esto es, odiarán la ciudad y sus habitantes e intentarán vencerla, pero en lugar de lograrlo, los que se la cargaren serán despedazados; porque el Señor defenderá su pueblo. Entonces es cuando el más débil entre los habitantes de Jerusalén será de tan buena voluntad y tan osado y capaz como el antiguo David. Y la casa de David — el reino que ha de establecerse, que es nada más que la iglesia purificada, con ningunos pecadores entre ellos (Isaías 52:1), será como el ángel del Señor delante de su pueblo.

Desde que la profecía de Zacarías encontró sólo un cumplimiento parcial en los días que los Judíos volvieron de Babilonia a Jerusalén, y desde que sus escritos hablan intercambiablemente de otro tal movimiento, el cual siendo mucho mayor que el primero, resulta claro, por lo tanto, que este último movimiento es el antitipo del primero. Por consiguiente, el reavivamiento y la reforma del tiempo de Zacarías ha de repetirse en nuestro tiempo. El fracaso de los edificadores para seguir con la obra y para traer reavivamiento y reforma antes que Hageo y Zacarías fueran llamados al oficio profético, y su éxito después que Dios por medio de los profetas, se encargara, demuestra perfectamente que sin el viviente Espíritu de profecía en el medio ningún esfuerzo para reavivamiento o reforma pueden tener éxito, y por esta razón en otro tiempo todos han fracasado. El tipo demuestra perfectamente también puesto que Dios se ha levantado de su santa habitación, y ha tomado las riendas en Sus propias manos, reavivamiento y reforma tienen la seguridad de triunfar. Es, por lo tanto, inútil agitar reavivamientos y reformas mientras uno no sabe qué o cómo realmente reavivar o reformar. Es digno de alabanza elevar la norma pero ciertamente no es según el orden de Dios “elaborar” algo y llamarlo reavivamiento y reforma. 

En conclusión, resumamos el estudio de esta tarde en dos grandes puntos para que sea bien definido a nosotros: (1) Que una obra y movimiento semejante a la que fue hecha en el día de Zacarías ha de traer con éxito un reavivamiento y reforma, entre el pueblo de Dios hoy, y que aquellos que esperan la prometida bendición debe participar sinceramente en esto. (2) Que sin el Espíritu viviente de la profecía entre nosotros, no puede haber éxito en cualquier reavivamiento y reforma, y que cuanto antes lo sepamos, tanto más pronto lograremos nuestro blanco.

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